Autor: D. D.

  • El edificio del Ayuntamiento de Nerva, todo un símbolo

    El edificio del Ayuntamiento de Nerva, todo un símbolo

    El Ayuntamiento de Nerva es uno de los edificios más singulares de la Cuenca Minera, además de ser un espacio sobradamente conocido en toda la provincia onubense, tanto por su belleza como por su llamativo diseño. Situado en pleno corazón del municipio, en la Avenida de Andalucía, también conocida popularmente como ‘El Paseo’, se trata de un inmueble exento en todo su perímetro con dos plantas, conformando un volumen de planta trapezoidal con el mayor de sus lados como fachada principal.

    Entre las características que más llaman la atención de esta construcción se encuentra el hecho de que el exterior se construye en ladrillo rojo prensado y con un lenguaje regionalista. En concreto, su fachada, con un zócalo de color marrón, está completamente realizada de ladrillo visto y presenta amplios ventanales de gran verticalidad, que se disponen de forma simétrica y ordenada.

    Pero, sin lugar a duda, el espacio más emblemático del Consistorio nervense es su torre octogonal, de tres cuerpos con balaustrada metálica, con 30 metros de altura y aire de minarete, ostensible representación del poder civil, además de arcos de medio punto y una pequeña cúpula final. Este elemento es muy característico de los ayuntamientos a nivel general, puesto que es habitual que, en este tipo de construcciones, su fachada principal de a una amplia plaza situada en el centro urbano, el ser edificios con grandes salones de reuniones, junto a algún sobresaliente, como una torre o reloj.

    En este caso, el edificio destaca por el hecho de que las esquinas se cortan en chaflán y una de ellas alberga la torre del reloj. El interior se estructura mediante una crujía perimetral, de distinto ancho en cada uno de los lados, que deja en el centro un hueco del que arranca la escalera imperial que une las distintas plantas del inmueble.

    Ejecutada a la vez que el resto, aunque con un proyecto independiente, consta de cinco cuerpos, los dos primeros adosados al ayuntamiento y el resto exento. El tercero aloja el reloj y su maquinaria, mientras que los dos últimos son octogonales, con arquillos de herradura y un amplio balcón circular de forja.

    En cuanto a su historia, debemos seguir la información aportada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Andaluz (IAPH), que apunta que su construcción se llevó a cabo por el crecimiento de la actividad minera en la zona, que provocó que la actual Nerva incrementara de forma significativa la población, lo que le obligó a su independencia administrativa del municipio de Zalamea la Real, del que dependía hasta ese momento. Un hecho que se produjo el 7 de julio de 1885, constituyéndose el primer Ayuntamiento de Nerva un mes después. Su primer alcalde fue Domingo Gil Vélez.

    Tras este paso administrativo se hacía necesaria en Nerva la construcción de una Casa de Socorro y un Depósito Carcelario, proyecto que se le encargó al arquitecto José Gallego Díaz, siendo dirigidas las obras por Trinidad Gallego Díaz, arquitecto provincial, y Manuel Pérez González, arquitecto municipal. El edificio se terminó el 28 de marzo de 1890.

    Sobre este primer proyecto, se edificó el actual Ayuntamiento de Nerva entre 1893 y 1896, aunque posteriormente se le realizaron dos restauraciones, en 1979 y en 2001, dirigidas por Alfonso Jiménez y José María Cabeza, así como por Enrique Abascal García, respectivamente.

    Estos son los principales datos de este edificio que no sólo cuenta con un enorme atractivo arquitectónico, sino que, hoy por hoy, es todo un símbolo de Nerva.

  • Elisa Guijarro, una campillera residente en Cataluña que no olvida su tierra

    Elisa Guijarro, una campillera residente en Cataluña que no olvida su tierra

    Nacida en la calle Italia de El Campillo, donde vivió durante toda su infancia y juventud, Elisa Guijarro Castañeda es una campillera que, desde hace nueve años, vive en la costa de Tarragona. Un destino en el que se ha asentado después de haber residido en diferentes países europeos. Y es que Elisa se marchó de Huelva siendo muy joven. Se fue a Alemania con su familia, país al que primero se marchó su madre con su hermana mayor, mientras que su padre se quedó un año más trabajando en la mina.

    Estando en Alemania, esta campillera conoció al que es su marido, que es asturiano, con el que se marchó a vivir a Francia, donde ha residido durante 42 años. Y es que, según nos cuenta, “aunque mi madre estaba en Alemania, cuando me casé, nos fuimos a Francia, porque la familia de mi marido estaba allí”.

    De su matrimonio nacieron dos hijos, ninguno de los cuales vive en España, puesto que el mayor reside en Francia, mientras que el segundo, estando de vacaciones en nuestro país, conoció a una chica suiza con la que se casó y con la que vive en Suiza. Además, tiene tres nietos, uno de 20 años que vive en Francia, así como una niña de 6 años y un niño de 3 en Suiza.

    Mis hijos sí conocen la Cuenca Minera. Han ido muchas veces, porque, cuando vivían mis padres, yo iba todos los años. La verdad que a ellos les gusta mucho Huelva, pero, desde que mi madre murió hace cinco años, no van. Ahora vienen a vernos a Tarragona, así que quizás vaya este año para Huelva”, nos comenta Elisa.

    En la actualidad, con 68 años, Elisa mantiene una casa en la calle Sevilla de El Campillo, a la que suele venir de vez en cuando, porque tiene un hermano en Zalamea. Sin embargo, reconoce que no viene demasiado, porque ya no tiene a sus padres y es su hermano el que la visita en ocasiones en Tarragona. De hecho, su otra hermana vive en Barcelona.

    A pesar de estar lejos de su tierra, el balance de esta campillera de todos estos años es positivo, porque se siente muy contenta de la vida que ha tenido. Realmente, reconoce que “no echo mucho de menos la Cuenca Minera, porque cuando me marché de mi pueblo sólo tenía 13 – 14 años. Luego, me casé muy joven y me fui a Francia, pero sigo teniendo casa en El Campillo”.

    Esto no quiere decir que Elisa no recuerde sus años de infancia y juventud en la Cuenca, una etapa de la que no se olvida de “mis amigas, como Fali, así como de mi prima Virginia de El Campillo. Fueron años muy bonitos, en los que también estuve muy contenta allí”. Eso sí, nos cuenta que le gusta más el estilo de vida de una ciudad que la de un pueblo, además de ser una enamorada del mar, de ahí que se encuentre muy bien viviendo en la costa mediterránea.

    De sus años en El Campillo, Guijarro recuerda cuando iba a dar paseos, a hacer la compra, a lavar la ropa, cuando salía a jugar en la calle, cuando hacía la limpieza los sábados por la mañana con su madre o, incluso, cuando iba a buscar el agua a los pozos con los cántaros en la cabeza. Recuerdos que mantiene muy vivos, teniéndolos muy presentes.

    Por ello, para despedirse, manda emocionada “un saludo a todos los vecinos de El Campillo y, en especial, a mis amigos de la calle Italia y a Fali, sin olvidar a mi hermano Rafael y a mi cuñada Mari Carmen, que viven en Zalamea. A todos les mando muchos recuerdos”.

  • Carlos Vinsac, un polifacético músico riotinteño

    Carlos Vinsac, un polifacético músico riotinteño

    Hace unos días, conocíamos cómo el músico riotinteño Carlos Vinsac participará en uno de los seis conciertos programados este año por el tradicional ciclo de la Fundación Caja Rural del Sur y la Asociación Musical Teatro Lírico de Huelva. Una actuación que tendrá lugar el próximo 15 de marzo, cuando el artista onubense actúe, junto al Coro Teatro Lírico de Huelva, con Borja Otero al piano, en un espectáculo denominado ‘Antología de la Zarzuela’. Un concierto, además, con fines benéficos, puesto que todo lo recaudado irá destinado a organizaciones solidarias de la provincia.

    Una oportunidad única de acercarnos a este artista nacido hace tres décadas en Minas de Riotinto y que, desde siempre, se sintió atraído por la música. De hecho, con tan sólo 3 años ya tocaba el piano de oído y a los 6 accedió a las pruebas para entrar en el Conservatorio, donde estudió viola, a pesar de haber sacado la mejor nota en piano. Luego, a lo largo de su vida, también se ha formado en dirección de coros y orquesta. De hecho, entre 2008 y 2012, Vinsac dirigió el Coro Teatro Lírico de Huelva y llevó la dirección artística de la temporada lírica de la Fundación Caja Rural del Sur.

    Desde 2008, sus estudios musicales los completó a nivel vocal con clases con el tenor Pedro Lavirgen, una persona fundamental en su vida, puesto que “yo padecía una disfunción laríngea que, gracias a mi investigación, he podido solucionar. Y, a día de hoy, puedo cantar todo el repertorio de barítono lírico, además de algunas obras de tenor, sin que esto afecte al correcto uso de mi aparato fonador. Y fue Pedro quien me dijo que tenía posibilidades, por lo que decidí apostarlo todo al mundo del canto”.

    Una historia de superación que está llevando también al lado formativo, a través de conferencias y diversos foros para enseñar a otros profesionales -ya sean cantantes, docentes o locutores- que tengan dificultades. De hecho, en sus redes sociales suele subir videos formativos, como el que se puede ver en el siguiente enlace https://youtu.be/wqf0-DKuals, donde ha colgado su último video, en el que ofrece su programa sobre técnica vocal.

    En concreto, Carlos Vinsac debutó como tenor en el año 2011 y después afianzó su voz en la cuerda de barítono, investigando la posibilidad de cantar en las dos tesituras, a pesar de la dificultad que ello entraña.

    Un año después, en 2012, decidió marcharse de Huelva para continuar desarrollándose profesionalmente. Una decisión que le ha permitido formar parte de la Fundación Helena Colina, con sede en Alicante y dirigida a formar a nuevos talentos, donde es maestro de canto, además de ocupar los cargos de director general y vicepresidente. Helena Colina es compositora, directora de orquesta y violinista. “Me sumé a su idea y luego vino la constitución de esta. La Fundación lleva su nombre porque Helena ya era conocida desde hacía 15 años por su método de violín con el que se les enseña a bebés a partir de 14-18 meses a tocar el violín, historia de la música, lenguaje musical, organología, etcétera”, nos cuenta Vinsac.

    Una trayectoria profesional que ha compaginado con otras actividades, prueba de que es una persona con enormes inquietudes. Y es que, desde 2007, ha organizado como productor musical diversas antologías líricas, óperas, zarzuelas, musicales. Por ejemplo, como productor y director artístico ha creado el grupo Sidney Events Onlus, con sede en Turín.

    Y, de forma complementaria a la música, Carlos Vinsac también es un amante del deporte. Tal y como nos comenta este riotinteño, “estoy en el Club de Atletismo Benacantil y, a pesar de cumplir años para la velocidad, me gusta mejorar y seguir en la brecha… Y, en Alicante, tengo un grupo de opositores a Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a los que les preparo las pruebas físicas”. Eso sí, reconoce que todo el entrenamiento que realiza siempre va dirigido a mejorar su voz.

    En definitiva, un perfil de una persona polifacética que logra el éxito en todo aquello que se propone. Un amante de su tierra, que el próximo 15 de marzo actuará en Huelva. Una propuesta para no perderse a este músico de Minas de Riotinto.

  • La Capilla Presbiteriana de Riotinto, un edificio singular y único en Huelva

    La Capilla Presbiteriana de Riotinto, un edificio singular y único en Huelva

    Ubicado en el Barrio de Bellavista de Minas de Riotinto, este bello edificio de 1891 fue construido por la Riotinto Company Limited para que la población inglesa que llegó a la provincia de Huelva pudiera practicar sus cultos religiosos protestantes. Una prueba más de que las personas que vinieron a la mina onubense mantuvieron sus creencias y costumbres durante su estancia en Huelva, por lo que era poco habitual que se insertaran en las tradiciones del pueblo onubense. Hasta su construcción, los reverendos que llegaban a Huelva solían atender a los parroquianos en la misma mina.

    Barrio de Bella Vista

    Al margen de estas características, la Capilla Presbiteriana de Minas de Riotinto es un edificio construido a dos aguas, que sigue el mismo modelo de la también Capilla Presbiteriana de Kirk, situada en Escocia. Según explica el Ayuntamiento de Minas de Riotinto, esta iglesia “está rematada en sus extremos opuestos por dos pequeños cuerpos, que son el atrio y la sacristía. La nave tiene tres pilastras escalonadas en cada lado, más gruesa por abajo y con tejadillos a un agua. Las ventanas tienen vidrieras en forma ojival de tracería, defendidas por una contraventana exterior”. Curiosamente se conservan sus planos de 1.891 y 1.893, donde se representan las plantas, alzados y secciones de la capilla, con detalles decorativos representados con mucha exquisitez.

    Pero si su exterior es llamativo en el entorno de Huelva en el que se encuentra inmerso, su interior todavía llama más la atención del visitante. Entre otros motivos, debido a su estructura, sus vidrieras y el artesonado de su cubierta. Pero, además, conserva el mobiliario original, lo que le otorga un punto de mayor valor si cabe. Incluso, en el centro del coro existe un pequeño órgano. Como curiosidad, podemos citar que en el primer banco de la capilla solía sentarse el General Manager con su familia y todo el personal acudía a los servicios religiosos manteniendo la jerarquía en su colocación, de ahí que era un lugar de reunión social de importancia.

    Interior de la Capilla Presbiteriana

    En definitiva, por sus características históricas y arquitectónicas es un espacio de un enorme valor patrimonial en la comarca, de ahí que en el año 2004 fuera declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. No en vano, es el edificio mejor conservado de todo el conjunto construido por la empresa minera de Riotinto en este área.

    Un edificio que fue recuperado para los habitantes de la zona a partir del acuerdo al que llegaron en 2008 el Ayuntamiento de Minas de Riotinto y la compañía Sevillana-Endesa, que fue el primer paso para su rehabilitación y recuperación. Un acuerdo que fue necesario debido a que la empresa eléctrica se quedó en su día con la capilla como forma de cobro de las deudas contraídas por la extinta empresa minera MRT SAL.

    En la actualidad, el edificio forma parte de la vida del municipio de Minas de Riotinto, dado que es escenario de diferentes actos sociales y culturales, sin olvidar su uso turístico, dado que atrae a numerosos visitantes a la Cuenca. Para ello, desde el pasado año 2014, el Ayuntamiento de Minas de Riotinto firmó un acuerdo de colaboración con la empresa fieldworkRIOTINTO, por el que esta entidad se encarga de gestionar la apertura de la Capilla Presbiteriana a los visitantes y establecer un programa cultural en su entorno.

    Un ejemplo de que el patrimonio supone una gran oportunidad para buscar nuevas alternativas en la comarca, en este caso, dentro del sector turístico, debido al rico y atractivo legado británico en la zona.

    Fotos: geocaching.com, IAPH y Tripadvisor

  • El joven nervense Julio Sánchez logra el Premio Extraordinario de Bachillerato

    El joven nervense Julio Sánchez logra el Premio Extraordinario de Bachillerato

    Julio Sánchez García, ex alumno del IES Diego de Guzmán y Quesada de Huelva, es un joven de 18 años nacido en Nerva, aunque residente en Huelva capital desde hace muchos años. Un buen estudiante que, tras obtener este reconocimiento, se encuentra estudiando en la Universidad de Sevilla, al haber elegido la carrera de Ingeniería en Tecnologías Industriales, antigua Ingeniería Industrial.

    Una opción que ha elegido, según nos cuenta, “porque tenía claro que quería hacer una carrera técnica, porque siempre me han gustado las ciencias, pero quería verles un sentido real a las ciencias. Y esto era lo que más parecido que podía elegir”, nos cuenta Julio, que se decantó por “Industrial debido a que quería recibir una formación básica de todo lo que puedes especializarte y, a partir de ahí, decidiré qué es lo que más me apetece. Todavía no sé qué camino tomaré”.

    Lo que sí tiene claro este joven nervense es que su sueño es trabajar en un futuro en un gran proyecto en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), situada en Ginebra o, bien, en algún laboratorio de importancia.

    Un sueño que podría refrendar su ya, corta pero prometedora, trayectoria académica tras obtener este Premio Extraordinario de Bachillerato. Un galardón que, “no me esperaba, porque fui al examen un poco a probar suerte. Esos días estaba muy cansado después de Selectividad y no tenía ganas de estudiar más, pero mis padres me animaron a que me presentara y, al final, me salió bien”, nos comenta el joven.

    Una vez que recibió el premio, lo cierto es que su familia, profesores del instituto y amigos están todos muy contentos. Es más, según asegura, “ellos siempre me han ayudado mucho, de ahí que me gustaría agradecer el apoyo que he recibido del instituto, de los profesores, del equipo directivo del centro y, sobre todo, de mis padres y de toda la gente que me ha apoyado en todo este tiempo”. Con todo para terminar, Julio anima “a los jóvenes a que estudien y que se esfuercen. Que tengan claro lo que quieren conseguir y que trabajen para ello. Es importante también estar bien informados, de ahí que les aconsejo que busquen información y que se apunten a todo, que no desperdicien ninguna oportunidad. Porque, como me ha sucedido a mí con el premio, nunca se sabe. Aprovechar todas las oportunidades siempre es positivo”.

    Premios Extraordinarios de Bachillerato de la Consejería de Educación

    La Dirección General de Ordenación Educativa ha dado a conocer los alumnos que han obtenido el Premio Extraordinario de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato en Andalucía, correspondiente al curso 2016-2017, tras alcanzar la excelencia en sus calificaciones y concluir con los mejores expedientes. Un reconocimiento que este año ha recaído en la provincia de Huelva en Juan Silvanio Tirado Illescas, alumno de ESO del IES Vázquez Díaz de Nerva, y en la modalidad de Bachillerato, a Marta Pérez Bazán, procedente del IES La Rábida, Eva Gualda Vaz, del IES Diego de Guzmán y Quesada, Julio Sánchez García, del IES Diego de Guzmán y Quesada y Ana Pérez Zunino, del IES Alto Conquero de Huelva.

    Jóvenes que han destacado por su esfuerzo y dedicación, dado que el principal requisito que deben cumplir es haber superado los dos cursos de Bachillerato en cualquiera de las modalidades establecidas por la ley, con una calificación media igual o superior a 8,75 puntos en Bachillerato. Además, a raíz de este reconocimiento, junto al beneficio económico, pueden optar a los Premios Nacionales de Rendimiento Académico.

  • El campillero José Manuel García Almeida, el conocido endocrino del programa ‘Saber vivir’ de TVE

    El campillero José Manuel García Almeida, el conocido endocrino del programa ‘Saber vivir’ de TVE

    A muchos les sonará la cara de José Manuel García Almeida por haber sido durante más de un año y medio el endocrino y nutricionista de cada viernes en el programa de TVE ‘Saber vivir’, durante la etapa en la que lo presentaba Mariló Montero. Lo que muchos no sabrán es que este conocido médico, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Quirón de Málaga y endocrinólogo del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga, es natural de Huelva y, en concreto, de El Campillo.

    Un profesional que se decantó por la Medicina, porque “era algo que me gustaba desde siempre. Realmente, desde joven me habían atraído las ciencias, a la vez que me encantaba el trato con la gente, por lo que pensé que estudiando Medicina podía desarrollar perfectamente estas dos facetas. Es cierto que en mi familia no había ningún médico, pero, a pesar de ello, me gustó esta carrera”.

    Estudió en la Universidad de Sevilla, especializándose en Endocrinología y Nutrición, dos ramas muy completas y que considera fundamentales, puesto que la primera estudia el funcionamiento de las hormonas y la segunda, el metabolismo, de ahí que sea un gran conocedor de problemas tan habituales como la diabetes, la obesidad, el tiroides, el metabolismo o la celiaquía. Y, más concretamente, es experto en el tratamiento de la cirugía bariátrica, nutrición clínica y tratamiento hospitalario de la diabetes.

    Pero es curioso que, anteriormente, al acabar la carrera, García Almeida realizó la especialización en Medicina Familiar vía MIR en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva. De hecho, estuvo tres años como médico de familia en el Juan Ramón, así como en el Centro de Salud del Molino de la Vega de la capital. En concreto, estuvo viviendo en Huelva hasta 1997, año en el que se marchó a Málaga, donde continúa residiendo en la actualidad. Fue en Málaga, en el Hospital Universitario Carlos Haya, donde se especializó en Endocrinología y Nutrición Clínica, también vía MIR.

    En Málaga hizo la Residencia en el Carlos Haya, para después pasar al Hospital Universitario Virgen de la Victoria, donde lleva quince años siendo el Responsable de Nutrición Clínica. Un trabajo que compagina con la Jefatura del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Quirón Málaga. Por este motivo, el balance que hace de todo este tiempo en la capital malagueña es muy positivo, porque “Málaga es una tierra muy acogedora. Son muy parecidos a los onubenses, me identifico mucho con esta cultura abierta, muy fenicia, de puerto, de gente que entra y sale. Es cierto que la Cuenca está más en la Sierra, pero yo estudié en el instituto en Huelva capital y eso también se nota. Y los malagueños son personas que se dejan querer”.

    A todo ello hay que añadir, como hemos comentado, que este médico onubense estuvo más de un año colaborando con el conocido programa de TVE ‘Saber Vivir’, en la etapa en la que fue presentado por Mariló Montero. “Fue una experiencia muy buena, muy interesante. Mi misión era hablar de nutrición y de cuestiones como la diabetes y, aunque no era mi medio natural, la verdad es que fue positivo. Todo aporta”, según nos dice, al tiempo que nos cuenta que “siempre reivindicaba en el programa que soy de Huelva, una tierra única llena de contrastes, con mar y sierra”. Una etapa en la que se convirtió en un rostro conocido y, de hecho, aún lo reconocen por la calle.

    En cualquier caso, tras más de veinte años en Málaga, donde vive con su mujer, Mera Martínez Alfaro, y sus dos hijos, nacidos allí, Marina, de 17 años, y Jesús, de 12, se siente muy querido en la provincia malagueña. Eso sí, reconoce que no pierde sus raíces onubenses. Todo lo contrario. Según nos cuenta, “mi familia la tengo en El Campillo. Allí están mis padres y uno de mis hermanos, mientras que mis dos hermanas viven en Huelva. Así que ahí tengo mis raíces, por lo que paso algunas temporadas en Huelva, como, por ejemplo, en Navidad”.

    En general, reconoce que “soy un gran defensor de todo lo onubense. Por ejemplo, la comida. Soy un amante del jamón y las gambas, que siempre los compro en Huelva y me los traigo a Málaga. Pero, además, la cultura minera siempre me ha atraído mucho. Es una zona que me encanta y a la que añoro, porque es un lugar donde se ha desarrollado mucho la cultura, quizás por ese espíritu británico que lo impregna. A pesar de estar alejada de la capital, son muchas las personas que han estudiado una carrera en la comarca y que desarrollan actividades de gran interés”. Es más, “en el hospital tengo dos compañeras de Huelva, Mónica y Pilar, con las que tengo muy buena relación. Los médicos choqueros nos cuidamos entre nosotros”.

    Por todo ello, para despedirse, José Manuel asegura que “me siento muy orgulloso de mi tierra. Creo que es fundamental defender nuestras raíces, porque hay muchos motivos para sentirse afortunado de pertenecer a la Cuenca Minera. Cuestiones como el mineral, la agricultura o el desarrollo intelectual tan notable de la zona son algunos puntos a tener en cuenta. Por este motivo, yo siempre llevo mi Huelva por delante”.

  • Concha Espina, una figura fundamental en la difusión del Año de los Tiros

    Concha Espina, una figura fundamental en la difusión del Año de los Tiros

    En estos días en los que vuelven a recordarse los relevantes hechos sucedidos en la Cuenca Minera durante el Año de los Tiros, es necesario recordar la figura de la escritora y periodista Concha Espina, María de la Concepción Jesusa Basilisa Espina, (Santander, 15 de abril de 1879-Madrid, 19 de mayo de 1955). Una persona cuya labor fue fundamental en la historia contemporánea de la comarca, al haber sido la autora del mítico libro ‘El Metal de los Muertos’, donde se narran aquellos hechos del 4 de febrero de 1888. Pero, además, Espina fue prioritaria también en que aquel acontecimiento se conociera fuera de las fronteras provinciales, gracias a sus artículos periodísticos.

    Una figura que ha sido especialmente estudiada por el periodista e investigador nervense Juan Carlos León Brázquez, que cuenta con numerosas publicaciones y ha ofrecido diversas conferencias sobre la vida personal y profesional de Concha Espina, en una actividad inestimable por reconocer el importante trabajo de esta mujer, adelantada a su época.

    No en vano, Concha Espina fue una escritora precoz, puesto que con tan sólo trece años comenzó a escribir versos. Sus primeras líneas las publicó en el periódico santanderino El Atlántico. Lo hizo con el seudónimo de Ana Coe Snichp, algo muy habitual entonces.

    En 1891, fallece su madre y, un año después, su familia se traslada a Ujo (Asturias), donde su padre comenzó a trabajar como contable en las minas. De esta forma, María de la Concepción comenzaba su conocimiento de la situación de los mineros, tanto asturianos como onubenses.

    En concreto, la relación de Concha Espina con Huelva se inicia a raíz de las crónicas periodísticas que la escritora firmaba diariamente en la prensa contando lo que sucedía en la Cuenca Minera onubense, noticias que inspiraron el relato de su novela ‘El Metal de los Muertos’. Esta obra consagró a la santanderina como periodista y, por supuesto, como escritora. La publicación tuvo un enorme impacto, siendo recordada aún en la actualidad, lo que pone de manifiesto su relevancia.

    En su vida personal, Concha Espina se casó en 1894 con Ramón de la Serna, con el que se trasladó a Chile, donde tuvo dos hijos, Ramón y Víctor. Esta faceta más íntima la compaginó con el periodismo, ya que Espina fue corresponsal en Chile del periódico El Correo Español de Buenos Aires y colaboró en varios rotativos iberoamericanos.

    A su regreso a España en 1898, Concha Espina intensifica su labor como escritora, tanto de obras literarias como por sus colaboraciones en los diarios La Atalaya o El Cantábrico, los principales periódicos de Santander a inicios del siglo XX. En 1903, Espina escribe su estudio ‘Mujeres del Quijote’ y sus poemas Mis flores, mientras que en 1909 publica su primera novela: ‘La niña de Luzmela’.

    En este punto de su carrera se traslada a Madrid, donde en 1918 estrena la obra de teatro ‘El jayón’, basada en un cuento suyo. A partir de aquí, su carrera literaria continuaría con tres obras más, ‘Esclavitud y libertad’, ‘Retaguardia’ y ‘La luna roja’, publicadas durante la Guerra Civil, cuando ya se había separado de su marido, que había sucedido en julio de 1934.

    Entre otros muchos reconocimientos, Concha Espina recibió en 1924 el Premio de la Real Academia Española por ‘Tierras del Aquilón’, fue nombrada Hija Predilecta de Santander y le otorgaron la Orden de Damas Nobles de María. Además, en 1935, fue nombrada miembro de honor de la Academia de Artes y Letras de Nueva York y, en 1950, recibe la Medalla del Trabajo, cinco años antes de su fallecimiento en Madrid. Galardones a los que se podría haber sumado el Premio Nobel de Literatura, al que fue propuesta en diversas ocasiones.

    En definitiva, una mujer muy destacada en la historia de Huelva, pionera en numerosos ámbitos, incluido en la denuncia de la situación de los mineros onubenses. Por todo ello y mucho más, merece ser recordada.

    (*) Para la elaboración de este artículo, hemos seguido principalmente el trabajo titulado ‘Tras los pasos de Concha Espina. Escritoras y periodistas en la sombra: El caso de Félix Bulnes’, de Mari Paz Díaz Domínguez. Puede consultarse en el siguiente enlace: http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/11734/Tras_los_pasos_de_Concha_Espina.pdf?sequence=2

  • La Iglesia de La Granada de Riotinto, el encanto de la arquitectura rural

    La Iglesia de La Granada de Riotinto, el encanto de la arquitectura rural

    La Granada de Riotinto es otro de los municipios que conforman la Cuenca Minera, comarca a la que quedó adscrita desde que en la segunda mitad del siglo XIX la Riotinto Company Limited adquirió las minas de la localidad. Un pequeño enclave que cuenta con un patrimonio cultural y artístico que merece la pena conocer.

    Así sucede, por ejemplo, con su Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Granada. Un templo del siglo XVII, de estilo mudéjar, que nos sumerge en el ambiente de las ermitas rurales, tan valiosas en el paisaje de nuestros pueblos, dado que su tejado de color rojo y sus paredes blancas de cal son las principales características de estas populares construcciones de la comarca.

    Se trata de un edificio sencillo, de una sola nave, realizado en mampuesto y ladrillo revocado, donde destaca su bóveda de medio cañón, rematado por un ábside de planta cuadrada, y su torre, de estilo neoclásico.

    Según explica el Instituto de Patrimonio Histórico (IAPH), “presenta la particularidad de que el crucero solo tiene el brazo del Evangelio, que hace las veces de capilla, y que comunica con un recinto para tocar las campanas. En este mismo lado, y en comunicación con el presbiterio, se encuentra la Sacristía, cuyo techo es de madera. El tipo de soporte es el de contrafuertes interiores que enmarcan arcos rehundidos conformando una serie de capillas”.

    En su fachada destaca su puerta principal, situada a los pies del edificio, que consta de un arco carpanel entre pilastras y coronado por un entablamento dórico. Pero, además, cuenta con una segunda puerta de similares características en el muro de la Epístola, de color amarillo albero y con frontón. Sobre el hastial se levanta también una espadaña de un cuerpo con dos vanos, rematada con una veleta de forja del siglo XVIII.

    Por último, otro de los elementos llamativos de esta iglesia parroquial es la combinación cromática de sus elementos arquitectónicos, como hemos apuntado, mezclando las paredes blancas con el rojo de su techo, además del amarillo albero de las pilastras y el frontón de la puerta que da a la plaza.

    Al margen de sus características arquitectónicas, esta iglesia es muy conocida y querida por los habitantes del municipio, al ser el marco principal de las fiestas patronales de La Granada de Riotinto, que se celebran cada año el 15 de agosto. Unas fiestas que tienen como momento más especial la procesión que realiza esa noche la patrona, la Virgen de La Granada, saliendo por la puerta de la parroquia que da a la plaza, para recorrer las principales calles del municipio.

    La imagen vuelve a ser sacada por los vecinos el día de la Purísima Concepción, ocasión perfecta para engalanar las calles para el paso de la imagen. Dos días en los que a los vecinos de La Granada se unen numerosos visitantes que se acercan a la localidad para disfrutar de estas fechas tan señaladas en el municipio.

    Por tanto, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Granada es un elemento artístico y patrimonial de la Cuenca Minera que debemos poner en valor.

  • Manuel Márquez Calero, un berrocaleño que muestra el amor a su tierra a través de los libros

    Manuel Márquez Calero, un berrocaleño que muestra el amor a su tierra a través de los libros

    A sus 75 años, Manuel Márquez Calero puede sentirse orgulloso de haber tenido una vida plena, en la que ha compagino su actividad profesional con su amor por la historia y el estudio a nivel general. Nacido en Berrocal, en la calle La Fuente, Manuel se marchó de su localidad natal en 1962, cuando tenía 19 años.

    Su destino fue Sevilla, hasta donde se marchó para alistarse como voluntario en el Ejército, donde ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional, hasta que pasó a la reserva. Un trabajo que le ha permitido vivir en diferentes lugares de España, residiendo en la actualidad, ya jubilado, en la capital hispalense.

    Junto a su actividad profesional, Manuel ha mantenido una constante labor a favor del conocimiento, puesto que reconoce que “me encanta aprender”. Con este objetivo, este onubense ha estado en el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla, además de asistir como oyente a las clases de la Facultad de Historia. En total, más de veinte años vinculado a la Hispalense de un modo u otro, unido a su amor por la lectura, lo que le ha permitido desarrollar diferentes trabajos de archivo e investigación.

    El resultado se ha plasmado en dos libros, Estampas del Berrocal que yo viví y Berrocal en el pleito del Campo y Sierra de Tejada (Siglos XVII, XVIII y XIX), para el que tuvo que estudiar Derecho y, especialmente, Historia del Derecho. Dos publicaciones de gran interés para quienes quieran conocer el municipio en profundidad. Trabajos que complementa con otros comentarios y artículos en foros como Facebook, donde, por ejemplo, difundió un bonito pasaje en el que imaginaba un viaje desde Huelva a Riotinto como si se desarrollara en 1888, a través del tren minero, describiendo cómo era el paisaje, su gente y los pueblos por los que discurría el trayecto.

    Un bagaje que ha permitido a Manuel tener un profundo saber sobre su tierra, de su comarca. De hecho, en el marco del 350 Aniversario de la emancipación de la villa de Berrocal fue invitado por el Ayuntamiento de la localidad para ofrecer una conferencia en la que dio cuenta de la importancia de aquella fecha histórica, el 25 de agosto de 1658, cuando se produjo un hecho fundamental en el devenir de este municipio. En su disertación, Calero hizo un recorrido por los litigios que tuvo que pasar hasta que Berrocal consiguió el título de villa.

    Todo ello pone de manifiesto que, aunque esté ya jubilado, es una persona muy inquieta, al que le preocupan “muchas cosas de la vida, como el ecologismo, la conservación del planeta, la situación de la Cuenca Minera, etcétera. Hay que tener en cuenta que he estudiado mucho la historia de la zona, de las minas de Riotinto, indagando en personajes como Eladio Orta o Félix Lunar, las luchas obreras o el mismo Año de los Tiros”.

    Una actividad investigadora que compagina con su vida familiar, ya que Manuel está casado, tiene dos hijos y tres nietos, con los que va de vez en cuando a Berrocal, como sucede con las jornadas de la naturaleza que se organizan en el municipio. “Estamos dando todo nuestro apoyo al pueblo, tratando de animarlo y darle más vida, de ahí que no hayamos querido perder el contacto, ni que lo perdieran mis hijos. Yo tengo en Berrocal una pequeña casa en el campo, de unos 30-40 metros, con una chimenea, a la que suelo ir cuando puedo. Siempre digo que en un pueblo lo primero que se cierra es la escuela y lo último, el cementerio”, comenta Márquez Calero.

    Eso, a pesar de que reconoce que la vida del campo, de la zona, ha cambiado mucho desde que él la conoció hasta ahora. Tal y como nos cuenta, “tengo muchos recuerdos de mi infancia y adolescencia en mi pueblo, como resumo en mi libro Estampas del Berrocal que yo viví. Me acuerdo mucho de los esteros, de los trabajos que se hacían entonces y que se basaban en una economía de subsistencia, pero con lo que éramos felices. Tampoco conocíamos otra cosa”.

    Una etapa de su vida que permanece marcada en su memoria y en la que cosechó grandes amigos, con los que sigue manteniendo contacto, puesto que suele reunirse con ellos de forma periódica para cambiar impresiones y poner en marcha diferentes proyectos, como actividades culturales, de cuidado de la naturaleza o foros sobre memoria histórica.

    En definitiva, para despedirse, Manuel Márquez Calero lanza un mensaje para concienciar a todos sobre “la importancia de conservar y mantener los pueblos pequeños de la comarca, como Berrocal, Campofrío o, incluso, El Campillo, que están en peligro de extinción debido a que no tienen ninguna forma de vida, no hay ningún tipo de industria o motor económico, por lo que habría que crearla o buscarla, al margen de las subvenciones oficiales. Se han convertido en pueblos de fines de semana y eso es un motivo de preocupación”.

  • El cineasta campillero David Salvochea continúa con sus proyectos audiovisuales tras ‘Planeta Azúcar’

    El cineasta campillero David Salvochea continúa con sus proyectos audiovisuales tras ‘Planeta Azúcar’

    Después del éxito que tuvo su cortometraje protagonizado por Antonio Dechent, Luis Zahera y Paco Tous titulado ‘Amateur’, que llegó hasta el Festival de Cine de Málaga, el cineasta campillero David Rodríguez (El Campillo, 1979) continúa desarrollando nuevos proyectos audiovisuales de relevancia, algunos de los cuales pronto verán la luz, una prueba de la importante actividad profesional realizada por este cineasta, cuyo último trabajo ha sido la dirección de la producción ‘Planeta Azúcar’.

    Un cortometraje con el que David Rodríguez, -conocido en el mundo audiovisual como David Salvochea, al haber tomado como apellido el nombre de El Campillo durante la Segunda República-, ha querido concienciar sobre los problemas de salud derivados de la ingesta del azúcar a través de los productos procesados. Un vídeo enmarcado dentro de la campaña ‘25 Gramos’, dirigida al control de la venta y publicidad del azúcar.

    En este film, de nuevo protagonizado por Antonio Dechent y Luis Zahera, se narra la historia de Luis, una persona con una vida aparentemente normal hasta que una mañana en una cafetería recibe una inesperada visita de alguien que hasta entonces resultaba ser invisible y que ya le acompañará el resto de su vida: su azúcar. Un problema que, como irá percibiendo, no viene solo.

    Un trabajo, encargado a David por la ONG Justicia Alimentaria Global, con la financiación de la Consejería de Servicios Sociales y Cooperación del Gobierno Balear, en el que se muestra en tono de comedia un problema muy habitual en nuestra sociedad. Una interesante lección, plasmada en 12 minutos, que puede verse en el siguiente enlace en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=RKSwzvEQk7w

    ‘Planeta Azúcar’ ha visitado, además, numerosos festivales, como sucedió en octubre del pasado año 2017, cuando estuvo presente en la 7ª Edición de Ecofilm Festival, celebrado en México, y en la II Patagonia Internacional Eco Film Festival de Argentina, entre otros. Un recorrido a lo largo del cual ha ganado diversos reconocimientos, como el Premio del Público en la II Edición de ‘Gateando’, Festival Internacional de Cine Rural y Medioambiental-Sierra de Gata, de Cáceres, además de ser Finalista a la Mejor Interpretación en la X Edición del Certamen de Cortometrajes de Bujaraloz, Zaragoza.

    Hay que recordar que, con su anterior cortometraje, ‘Amateur’, este campillero ya logró ser reconocido en diversos certámenes, al obtener el Premio al Mejor Guión en el NOFI de Los Ángeles, en EE. UU., además de visitar citas tan conocidas como el Curtmiratges en Barcelona o el Festival de Cine de Zaragoza, en Madrid.

    ‘Amateur’ (2013) fue un cortometraje autoproducido por el propio David, aunque su trabajo más conocido hasta la fecha es ‘Dos tomates y dos destinos’ (2012), una comedia de concienciación ecológica, interpretada por Joaquín Reyes y Carlos Areces, realizado con la organización ‘Veterinarios sin Fronteras’, que trabaja la soberanía alimentaria. También son reseñables sus primeros cortometrajes, interpretados por personas con discapacidad intelectual, ‘Una historia normal’ y ‘Ser o no ser’, que se llevaron a cabo dentro de un proyecto educativo.

    Trayectoria de un joven amante del séptimo arte

    David Salvochea comenzó su formación de guión y realización en la Asociación ‘El templo de Medea’, dirigida por René Palacios, en Córdoba, para más tarde estudiar Realización Audiovisual en la Escuela Profesional de Artes Audiovisuales ‘Metrópolis C.E’ de Madrid. De hecho, este cineasta se marchó de El Campillo hace más de quince años cuando se fue a Córdoba a estudiar veterinaria.

    Es más, además de su formación en realización y guion, es licenciado en Veterinaria por la Universidad de Córdoba. En la actualidad, compagina su trabajo en el ámbito audiovisual con la docencia en Educación Secundaria. Su residencia habitual es Valdepeñas (Ciudad Real).

    Todo ello le ha valido a este campillero el haber recibido la Medalla de la Villa de El Campillo en el año 2014, en la categoría de Cultura. Y es que, a pesar de haberse marchado del municipio, reconoce que viene a casa siempre que puede, puesto que afirma que «El Campillo tiene algo especial. Allí ves cosas que en otros lugares serían impensables. La alegría que hay en ese pueblo por metro cuadrado no es normal».