Autor: D. D.

  • El escritor nervense Joaquín Nieto triunfa con su novela de terror ‘El cambio tras el velo’

    El escritor nervense Joaquín Nieto triunfa con su novela de terror ‘El cambio tras el velo’

    El autor, afincado en Zaragoza, no olvida sus vivencias en su Nerva natal, a pesar de vivir fuera desde los 19 años

    ‘El cambio tras el velo’ es una obra de terror que ha sido publicada por el nervense, afincado en Zaragoza, Joaquín Nieto Rufo, un escritor de 32 años que, aunque lleva desde joven residiendo en diferentes ciudades españolas, no se olvida de su Nerva natal, donde, según recuerda, “nací y crecí en el seno de una familia numerosa que me aporta mucho cariño y de la que estoy muy orgulloso. Siempre estuve rodeado de buenos amigos, con los que todavía mantengo contacto, a pesar de vivir fuera”, añade.

    Y es que Joaquín se marchó de la Cuenca Minera a los 19 años, una marcha que se produjo por motivos laborales y que le llevó a lugares de la geografía española tan variados como Cartagena, Cádiz, Baeza, Castellón o Zaragoza, donde reside actualmente. Una actividad profesional que ha compagino con una de sus grandes pasiones: la literatura, afición que ha dado lugar a esta publicación que está teniendo un gran éxito de crítica y público.

    Por este motivo, TINTO NOTICIAS -El periódico de la Cuenca Minera de Riotinto- ha querido conocer un poco mejor a este nervense a través de esta entrevista que insertamos en nuestra sección ‘Mineros por el Mundo’.

    -Joaquín, ¿cómo y cuándo surge tu interés por la escritura?

    -No podría afirmar con exactitud a qué edad empecé a interesarme por la lectura y la escritura, pero ambas aficiones llegaron casi de la mano, junto con la frase «Quién tiene un libro tiene un tesoro», frase que he aprendido de mi padre, y que siempre tengo presente a la hora de escribir para intentar que el lector encuentre ese tesoro en mis relatos. Desde muy pequeño disfrutaba con algunos de los libros que mi padre me dejaba leer, de los muchos que obraban en su poder. Siempre preguntándome cuál sería el siguiente que me recomendaría, y deseando que fuese uno de esos «de miedo» que tantas veces había visto en las estanterías de su despacho, o bien sujetos entre sus manos mientras yo intentaba imaginarme en qué clase de misterios se hallaba inmerso. Tengo muy claro que crecer en un hogar rodeado de libros ha sido un factor determinante para empujarme a plasmar mis historias en papel.

    -Ahora presentas el libro titulado ‘El cambio tras el velo’. ¿Qué destacarías del mismo?

    -Cuando comencé a escribir El cambio tras el velo quería hacer una novela que, a pesar de tratar el tema del terror y el misterio, se centrase también en las relaciones interpersonales de los protagonistas. No es fácil encontrar el equilibrio y no traspasar la línea que convierte un relato que pretende abordar esos géneros, en uno de otro género totalmente distinto. Dicho esto, hay un componente de romanticismo muy importante en esta historia que puede hacer que el libro abarque un campo más amplio de lectores. En mi opinión, este componente romántico introducido de forma comedida es lo que genera que el lector haga suyos a los personajes, se emocione, sienta miedo, intriga, y, en definitiva, mantenga el interés por conocer el desenlace. Es difícil destacar una sola cosa de un relato creado por uno mismo, pero si tuviese que destacar algo, sería la historia de amor y amistad que hay tras el velo del género principal de la obra.

    -¿Por qué este título?

    – Es un título que guarda relación directa con la cadena de sucesos que desarrollan la historia principal. No puedo decir mucho más ya que estaría revelando la trama, pero si diré que cuando realmente cobra vida es en el desenlace.

    -¿Es tu primera obra?

    -No es la primera que escribo, de hecho, cuando estudiaba en Nerva participé en algunos concursos de escritura en el IES Vázquez Díaz, e incluso recibí algunos premios de mis profesores, que aún guardo con mucho cariño.

    -¿En qué te has basado?

    -Para crear esta historia no he tenido ningún referente en concreto. Vivimos en un mundo donde la información está por todos lados y siempre hay alguna cosa que te influye, pero todas las ideas han salido de mi cabeza y de alguna que otra experiencia personal. Creo que el hecho de introducir experiencias propias lo hace más realista (dentro de lo realista que puede ser una novela de ficción). La historia tiene segunda y tercera parte, aunque la trama de El cambio tras el velo tiene principio y final. El libro define un concepto de vida y muerte distinto al que conocemos, algo que trasciende más allá de las leyes físicas que damos por buenas. Y hasta aquí puedo contar. Todo el que quiera desvelar el misterio puede adquirirlo a través de plataforma de Amazon.

    -¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirlo?

    -La idea principal nace en el año 2011, pero, en realidad, es en 2016 cuando comienzo a escribir la historia. Desde que surgió la idea he estado realizando anotaciones de todo lo que se me iba ocurriendo, sin llegar a enlazar más de dos o tres páginas. El motivo de la tardanza se debe a que no había encontrado la estabilidad que se requiere para mimar una historia. He preferido esperar para poder dedicarle el tiempo que necesita la creación de un nuevo libro, y mi situación actual me lo permite.

    -¿Qué acogida está teniendo?

    -Mejor de la que esperaba. Si bien es cierto que, de momento, la mayoría de lectores son amigos y familiares, las críticas son muy buenas, y puedo comprobar que el elemento de romanticismo mencionado anteriormente funciona. Me vienen personas que no son lectores habituales a decir que El cambio tras el velo le ha enganchado y no han podido soltarlo hasta terminar, también gente que me comenta que, a pesar de no ser lectores de terror y misterio, se han introducido en la historia desde la primera página… Todas esas buenas críticas provienen de personas cercanas a mí, y también de desconocidos que se han topado con mi libro. Es algo que me anima a seguir escribiendo.

    -¿Dónde lo has presentado?

    -La versión en papel se publicó a finales de julio y próximamente saldrá la versión digital, por lo que he decidido esperar a que esté en todos los formatos antes de presentarlo, además, creo que agosto no suele ser un buen mes para presentaciones.

    -¿Algún proyecto de futuro?

    -La verdad es que sí. Ya he comenzado a escribir la segunda parte y ya están sentados los pilares de la tercera. Conozco el principio y el final de esta historia, pero aún no se todo el camino que tendrán que recorrer los personajes. Espero poder contar muy pronto lo que ocurre en el segundo libro. Cada vez son más los lectores que quieren conocer la nueva trama.

    -¿Qué significa para ti la Cuenca Minera?

    -Ver atardeceres de un sol que ilumina grandes montañas teñidas de rojo, jugar en las calles de mi pueblo, cierta nostalgia y añoranza, mi familia, mis amigos… Me alegro cuando alguna persona se entera de que soy de allí, y me dice sorprendido y con entusiasmo: Por allí hay un río que tiene el agua de color rojo, ¿no? O cuando llevo visitas a mi pueblo y le enseño los alrededores: Peña de Hierro, la Corta Atalaya… Son detalles que me hacen recordar la magia de la tierra donde nací, a pesar de llevar ya muchos años fuera de ella.

    -Para terminar: un mensaje a los mineros.

    -Teniendo familiares y amigos que trabajan en la minería, conozco un poco del duro trabajo que realizan. No es grato para nadie meterse con un camión a bastantes metros bajo tierra, por ejemplo. Por eso, si tuviera que transmitir un mensaje, sería: Gracias, gracias por seguir haciendo que nuestra cuenca sea minera. Quizá en El cambio tras el velo algunos puedan encontrar una vía de escape, un universo en el que evadirse de la dureza de su trabajo.

  • Paco Alcázar, un nervense que lleva el ferrocarril minero en los genes

    Paco Alcázar, un nervense que lleva el ferrocarril minero en los genes

    Tras trabajar en Cerro Colorado y Pozo Alfredo, ahora se dedica a fomentar la afición a los trenes y a difundir una parte fundamental del patrimonio de la Cuenca que le gustaría se volviera a recuperar

    Si hay un nervense que conozca bien el mundo del ferrocarril de la Cuenca Minera ese es Francisco Alcázar Pérez, conocido por los amigos como Paco Alcázar. Nacido hace 60 años en el barrio de El Cementerio Viejo de Nerva, este minero recuerda sus años de niñez y juventud en el pueblo, “que fueron buenos sin escasear de nada, teniendo buenos amigos de aquella época”.

    Sus primeros pasos en el mundo educativo los dio en las escuelas del ‘Convento’, de la mano de Sor Feliciana y Sor Modesta, pasando después, hasta acabar la E.G.B., en las escuelas de la barriada El Peral. A partir de aquí, se matriculó en la Escuela de Formación Profesional de Minas de Riotinto, donde acabó Oficialía Industrial en la rama del Metal, dentro de la especialidad de Mecánico de Automóviles. Y es que asegura que, “desde niño, siempre me gustó ser mecánico. Recuerdo que veía a mi padre arreglar las bicicletas y con mi tío tocaba el coche de este, o chicos más mayores tocando las motos o algún que otro coche. Y se me iban los ojos en lo que hacían”.

    Justo cuando estaba a punto de finalizar estos estudios, la empresa E. R. T. convocó 15 plazas de aprendices menores de 18 años, consiguiendo una de las vacantes, lo que le permitió entrar a trabajar en el área de Mantenimiento de Maquinaria de Pozo Alfredo. Tenía entonces 17 años recién cumplidos. Y, en poco tiempo, llegó a Oficial de 1ª. En este aspecto, considera que “una cosa positiva fue la formación que nos dio la empresa con muchos cursos”. Tras el cierre de la mina, Paco pasó al Taller de Minería de Cerro Colorao, donde se atendía la maquinaria de dicho departamento, desde donde pasó a la prejubilación.

    “Los años de trabajo, en general, fueron buenos. Me quedo con los buenos momentos, con los compañeros mayores que conocí cuando entré a trabajar, gente trabajadora y solidaria, -ya por ley de vida quedan muy pocos-, y, después, los buenos compañeros de Cerro Colorado, más que compañeros, amigos. Otra cosa importante fueron las movilizaciones que comenzaron en el 78, si mal no recuerdo, con la fusión de las empresas hasta el cierre de la mina. Los trabajadores de Riotinto siempre fuimos solidarios con trabajadores de otras minas de Huelva. En líneas generales, me quedo con esto, con lo malo, que también lo hubo, mejor dejarlo”, nos dice.

    Ahora, en esta etapa como prejubilado, se dedica a su familia, a viajar y a sus aficiones, entre las que se encuentran el mundo del ferrocarril. Sí, tal y como nos cuenta, “soy un aficionado al ferrocarril, no un experto. El ferrocarril no comenzó a interesarme. El ferrocarril lo llevo en mis genes. El abuelo materno de mi padre fue guardafrenos; mi abuelo paterno y su hermano, guardafrenos; mi padre y su hermano, mi tío, fueron maquinistas de locomotoras…, así que, desde que recuerdo, escuchaba hablar de trenes; a veces iba con mi padre a la estación a ver el servicio y, de más mayor, a Cochera Mina, cuando trabajaba los domingos, ya que ese día no había jefes y en esos años era normal vernos en cocheras a varios niños de 10, 11 o más años, ya que otros padres hacían lo mismo que el mío. Ya de más mayor bajé a la vía general en varias ocasiones en locomotoras de vapor y las diésel Cenemesa y Alco… Como es normal, he conocido a muchos trabajadores de dicho ferrocarril y tengo sus comentarios grabados en mi mente. Siempre me gustó saber más de este ferrocarril en particular y de otros muchos en general. Por eso, me hice de libros y revistas del tema. Y, con la llegada de internet y las redes sociales, -por ejemplo, los grupos de ferrocarriles de Facebook-, me permitió ampliar mis conocimientos, estar más al día y conocer a personas que son verdaderos expertos”.

    Unos conocimientos que está poniendo a disposición de los internautas gracias a que su hija, la periodista Carmen Alcázar, le animó a escribir sus experiencias en el blog ‘La Factoría’, una página web creada por ella misma, con la presencia de grandes colaboradores.

    Para Alcázar, “el ferrocarril de Riotinto es uno de lo más importantes de España en vía estrecha, tanto por el tonelaje transportado, como por la cantidad de locomotoras y carruajes varios que tuvo en toda su historia, con no muchos kilómetros de vías. Sin él, estas minas y los pueblos de la Cuenca Minera nunca hubieran sido lo que llegaron a ser”.

    Por este motivo, para este nervense sería un sueño que “el ferrocarril de Riotinto se rehabilitara y se dejara tal y como estaba cuando se clausuró en 1984, además de que se hiciera una Vía Verde en el ramal de Peña del Hierro a Minas del Castillo, recuperando estaciones y casillas de vía”.

    Y todo ello lo compagina con su amor por su familia, de la que se siente muy orgulloso, “ya que mis ancestros fueron personas trabajadoras y honradas, que lucharon como pudieron, según los tiempos les tocó vivir, por mejorar sus vidas. Además, estoy muy satisfecho con mis hijas, que son personas trabajadoras y luchadoras, que me han dado muchas satisfacciones”.

    Además, tampoco se olvida de “Nerva, mi tierra, mi patria chica. Gran parte de mi familia nació, vivió y reposa para siempre en este pueblo. Nerva tiene una más que interesante historia cultural, de luchas y de solidaridad. Nerva fue puntera en la Cuenca Minera en todo, pero, como pasa en la mayoría de los pueblos y más en los que han dependido o dependen de la minería, va a menos. Nerva no es la que era, la que yo conocí de joven, de mediados de los 70 hasta casi los 90, la Nerva luchadora y solidaria de aquellos años, no es la de hoy. Pero, aún así, sigue siendo y será mi pueblo, mi patria chica, donde abundan amigos y buena gente”.

    Siendo así, para terminar, le deja a un mensaje a sus paisanos, pues considera que “no se puede dejar de lado nuestra historia y nuestro patrimonio, que hay que saber nuestra historia para vivir el presente y mejorar en el futuro, sobre todo, pensar en el futuro del pueblo y de sus gentes”.

  • El maestro nervense Miguel Quirós, todo alma y corazón en su labor solidaria

    El maestro nervense Miguel Quirós, todo alma y corazón en su labor solidaria

    Su trayectoria docente y su trabajo con Cáritas han sido reconocidos por el Ayuntamiento de su pueblo, que le otorgaba recientemente la Torre de Nerva 2019, una distinción que acoge con sorpresa y agradecimiento, tal y como nos cuenta en esta entrevista en la que repasamos su vida ligada a la Cuenca Minera

    A sus 57 años, Miguel Quirós Hernández puede sentirse orgulloso de haber tenido una vida plena. Nacido en Nerva, casado y con una hija, estudió Magisterio, realizando después la especialidad de Educación Especial. Una formación que en 1986 le permitió entrar a trabajar en el centro de educación especial ‘Ntra. Sra. De los Milagros’ de Aspromin en El Campillo. “Es en la época de estudiante donde entré en contacto con los padres Maristas, que por aquella época estaban en Nerva, y con ellos empecé a colaborar en la parroquia y más tarde en Cáritas, que es por lo que la mayoría de la gente me conoce”, recuerda Miguel, que también forma parte del Movimiento Familiar Cristiano.

    Una trayectoria que ahora se ha visto reconocida con la Torre de Nerva 2019, una prestigiosa distinción que otorga el Ayuntamiento de Nerva. Una noticia que fue acogida con sorpresa, pero con mucha satisfacción por este docente nervense, tal y como nos cuenta en esta entrevista.

    -Miguel, ¿por qué eligió la docencia?

    -Sinceramente, al principio, no lo tenía muy claro. Buscaba una salida laboral y esta me parecía interesante. Fue posteriormente cuando empecé a darme cuenta de la importancia de la educación en el bienestar y desarrollo de un país. Sin educación no hay futuro. Ahora mismo, estoy muy contento de trabajar como maestro; ¿conoces la historia de los tres canteros a los que se les pregunta qué están haciendo y uno contesta que pica piedras, otro que hace bloques de piedra y el tercero que construye catedrales? Pues nosotros los maestros construimos catedrales, construimos futuro y creo que de eso no se es muy consciente.

    -¿Qué balance hace de estos años de trabajo en Cáritas?

    -Un balance muy positivo. Y, si me lo volvieses a preguntar dentro un año, te diría lo mismo. Y dentro de otro año también. El balance cuando se trabaja en favor de los demás siempre es positivo. Podemos obtener resultados que coinciden con lo que esperamos o no, o pensar que lo podemos hacer mejor que nos hemos equivocado en tal o cual aspecto, o que haría falta más implicación en temas sociales de las administraciones o…, pero nada de lo que se hace en favor de la comunidad produce un balance negativo.

    -Acaba de recibir el reconocimiento del Ayuntamiento de Nerva. ¿Qué ha supuesto para usted?

    -Estoy muy contento. Me imagino que a todos nos gusta que nos reconozcan las cosas que hacemos, pero, como dije en el acto de entrega de la Torre, creo que han confundido a la persona que está coordinado la actividad de un colectivo, con el colectivo. Es Caritas la que hace una gran labor gracias al esfuerzo, no solo del equipo, sino de todos los nervenses, no yo. Yo solo soy la parte visible del equipo. Sin ellos las acciones solidarias que se llevan a cabo no se hubieran realizado.

    -¿A quién le dedica la Torre de Nerva?

    -A mi familia. Especialmente a mi mujer, Esmeralda, que siempre me anima a seguir trabajando en Cáritas, y a todo el equipo que hace posible que la solidaridad sea real y no solo bonitas palabras.

    -También forma parte de la vida parroquial de Nerva y de la Peña Madridista del Madrid. Por tanto, es una persona muy implicada con la vida del municipio.

    -El otro día hablando con una persona que se acercó a felicitarme por el premio y que no comparte mi visión del mundo -todos los que me conocen saben que soy cristiano-, y que ha trabajado desde su visión política por este pueblo me decía: “qué pena que haya mucha gente que pase por la vida y no haya dedicado ni un solo minuto a hacer algo por su pueblo en una hermandad, en una asociación, en un grupo político, donde sea”. Me gusta pensar que hago algo por mi pueblo.

    -¿Qué supone para usted la Cuenca Minera?

    -Es el lugar donde nací, al que quiero y donde me gusta vivir. Me encantaría que fuese el lugar donde los jóvenes quieran quedarse porque ofrece posibilidades de futuro. A ver si ahora que la minería ha vuelto somos ese lugar.

    -Para terminar: un mensaje a los nervenses.

    -Que sigamos siendo el pueblo solidario y generoso que somos, que no perdamos esa fuerza generosa que tenemos y que siempre hemos tenido.

  • La zalameña María Romero, reconocida por su labor en el caso de Laura Luelmo

    La zalameña María Romero, reconocida por su labor en el caso de Laura Luelmo

    Perteneciente al cuerpo de Protección Civil de El Campillo, la joven ha recibido de manos del Ayuntamiento de Valverde una mención especial por su trabajo, un servicio que compagina con su pasión por el deporte

    El Ayuntamiento de Valverde del Camino ha querido reconocer y homenajear a la zalameña María Romero Muñiz, jefa de grupo de la Agrupación de Protección Civil, por su labor y humanidad demostrada. María es voluntaria de Protección Civil de El Campillo desde hace dos años y medio y se le reconoce por prestar apoyo en innumerables ocasiones, aún más allá del deber, siempre con una conducta intachable, como sucedió especialmente en el trágico caso de la profesora Laura Luelmo. “La joven no pudo evitar romper a llorar cuando se conoció la muerte de Laura Luelmo, abriendo así muchos telediarios y siendo retratada por muchos medios”, nos cuenta Ángel Rivas, secretario de Protección Civil de Valverde del Camino.

    Nacida hace 26 años en Minas de Riotinto, aunque residente desde siempre en Zalamea la Real, la joven es conocida como una deportista en varias disciplinas, como el ciclismo o el trail por montañas, habiendo obtenido algunos premios y participado en innumerables pruebas deportivas. Una pasión que, tal y como nos comenta, la tiene desde niña, puesto que “desde pequeña me encantaba el deporte y el mundo de la sanidad, de ahí que me sacara el título de la ESO para hacer Auxiliar de Enfermería, aunque no pude hacerlo por diversos motivos”.

    Siendo así, en la actualidad, María está esperando para estudiar T.E.S., además de que no descarta presentarse a las oposiciones para Policía Local. “Deseo cumplir muchas metas en el ámbito de la sanidad y el deporte”, afirma. No en vano, junto a su presencia en Protección Civil, se dedica diariamente a hacer deporte y a entrenar mucho.

    Unas inquietudes que ha compaginado desde siempre con sus ganas de ayudar a los demás, como está haciendo en Protección Civil, “una labor que me llena y me hace aislarme de mis problemas personales. Desde hace varios años, deseaba entrar en el cuerpo de Protección Civil, hasta que me animé hace dos años y medio. Desde entonces, me siento muy satisfecha”, nos dice.

    Es más, su balance de todo este tiempo es muy positivo, puesto que ha tenido la oportunidad de prestar numerosos servicios en la Cuenca Minera y en otros municipios, consiguiendo hacer que todas las fiestas estén seguras. Gracias a este trabajo de todos, en apenas un año, Protección Civil ha crecido enormemente.

    Ahora, para ella, el haber recibido este reconocimiento del Ayuntamiento de Valverde del Camino, ha sido “una satisfacción enorme y una gran alegría, porque hacía mucho tiempo que no reconocían una labor, así que estoy muy feliz de haber obtenido este reconocimiento por parte de Protección Civil de Valverde del Camino y del Ayuntamiento. El caso de Laura Luelmo fue bastante duro y un verdadero jarro de agua fría para todo el pueblo, para toda la Cuenca y para todo el mundo. Cuando se supo la noticia, tras varios días de búsqueda sin parar y sin descansar ni un solo minuto, fue, y es, uno de los casos más duros de la comarca”.

    Con respecto a la Cuenca Minera, para ella supone todo “un orgullo. Es un orgullo vivir en la Cuenca, donde hay gente maravillosa, buena y amable, donde hay paisajes increíbles, como es el río Tinto, la Peña de Hierro y otros tantos”.

    Con todo, para terminar, esta joven zalameña quiere “agradecer a todas esas personas que me hicieron llegar hasta aquí, tanto a familiares como a gente conocida de la Cuenca, y a Protección Civil de El Campillo por darme esta gran oportunidad y enseñarme tanto. Y dar las gracias a Protección Civil de Valverde del Camino por este reconocimiento y por ser tan cercanos como son. Por último, dar las gracias también a mis paisanos de la Cuenca Minera y decirles que seguiremos trabajando para ayudar y garantizar la seguridad de nuestra Cuenca”, concluye.

  • La riotinteña Marta Martín, alma mater de la pionera asociación profesional de mujeres ‘Woments’

    La riotinteña Marta Martín, alma mater de la pionera asociación profesional de mujeres ‘Woments’

    Trabajadora social especializada en cuestiones como el Mindfulness, ha desarrollado una intensa vida profesional y recientemente ha publicado el libro ‘Click’ e impulsado esta red, una iniciativa que está teniendo una gran acogida

    Marta Martín Gómez es una trabajadora social natural de Minas de Riotinto que, desde el año 2000, realiza su labor profesional por cuenta ajena, trabajando en diversas asociaciones en áreas muy diversas, desde la gestión de proyectos sociales públicos y privados a la atención e intervención a niños, sin olvidar el ámbito de la atención a personas con diversidad funcional.

    Una labor para la que cuenta con una amplia formación académica, puesto que, tras acabar el Grado de Trabajo Social, ha realizado otros estudios, como un Máster en Economía Social y Desarrollo Territorial; Máster en Responsabilidad Social Corporativa; Experta Universitaria en Coaching para el Desarrollo Personal y Organizacional; y cursos como Intérprete de Lengua de Signos, Gestión Emocional asistida con caballos o Mindfulness, entre otros.

    En el año 2011, Marta inició una nueva etapa en su vida profesional, al iniciar su trabajo como freelance, ofreciendo sus servicios de manera privada, especializándose en Mindfulness y habilidades personales en diferentes ámbitos. En la actualidad, esta riotinteña canaliza su trabajo para EisMethods, Investigación social aplicada, realizando trabajo social privado, Mindfulness y planes de igualdad, además de desarrollar su faceta como formadora/facilitadora en entidades, tanto públicas como privadas.

    Junto a todo ello, el pasado año 2018, Marta decidió impulsar la Primera Red Profesional de Mujeres bajo la denominación ‘Woments’, una iniciativa que ha creado junto a otras dos mujeres onubenses, la diseñadora y planificadora de eventos Covadonga Foncueva y la periodista y antropóloga Mari Ángeles Gómez. Esta propuesta ha surgido en la provincia de Huelva con una gran respuesta, al ser una idea pionera que realiza una interesante aportación a la igualdad real entre hombres y mujeres.

    Se trata, según nos apunta, de “una iniciativa que tenía muchas ganas de realizar. Es toda una apuesta por visibilizar el talento femenino. Y, como todo pasa en el momento más adecuado, así es como nace Woments, Red profesional de mujeres. Un espacio vivo para mujeres que pretende visibilizar el talento femenino. Es una iniciativa que comparto con mis dos compañeras de equipo: Covadonga Foncueva, diseñadora de eventos corporativos en @bodasweddingone y Mariángeles Gómez, asesorando la maternidad y paternidad consciente en @ecomami. Juntas hemos diseñado un espacio vivo de mujeres en el que crecer en lo personal y lo profesional y en el que las sinergias profesionales son el punto de encuentro. En cada uno de los eventos tenemos una formación de actualidad centrada en marca, liderazgo y estrategia profesional, un entorno que activa la inspiración y encuentros en los que conocer cada área de trabajo de los participantes”.

    La asistencia a estos encuentros es por inscripción y los proyectos que desarrollan giran en torno al valor y a la confianza que depositan en las personas que ya conforman la Red Woments, con sus embajadoras y las nuevas incorporaciones. En la actualidad, trabajan en desayunos Woments con ponentes de referencia y temas de actualidad profesional, así como en paneles de experiencias. Por todo ello, considera que “está siendo un espacio muy bien acogido, muy cuidado por nuestra parte y muy necesario, según estamos comprobando, pero, sobre todo, un espacio muy inspirador”.

    A nivel personal, como riotinteña, para Marta, haber nacido y crecido en un pueblo como Riotinto es un privilegio. De su etapa de su niñez, esta minera nos escribe: “De madre y padre riotinteños, Amalia y Manuel, la niña del que hacía las puertas en esa nave grande al lado del colegio, que parece un inglés. El que trabajaba en ‘lavadoras’ que le decían ‘el coca cola’. Y es que en los pueblos nunca dejaré de ser aquella niña, o al menos su recuerdo, el inicio. No hay mejor lugar para crecer que en un pueblo como Riotinto rodeado de naturaleza, gente sencilla y la historia del color de su tierra abierta por cada punto que pasas. Las sensaciones de crecer en familia, vecindad, amigos, libertad, aire puro, olor a tierra y a barreno, comida casera, el olor a cocina de mi abuela que inundaba la calle, juego libre, el color del cielo, el contraste de los espacios, el olor de las estaciones… han marcado mi vida de una manera muy especial abriéndome al aprendizaje, la creatividad y la constancia como valores esenciales”.

    Tras esta etapa de niñez y juventud feliz en su localidad natal, Marta se marchó de Riotinto a punto de cumplir los 18 años para estudiar Trabajo Social. Una carrera que, según nos cuenta, eligió porque “los valores que me acercan al conocimiento de las personas en contextos personales y sociales hicieron que mi vocación fuera por lo social y así inicié mis estudios de Trabajo social. Siempre inquieta por aprender y conocer la realidad social estudié y trabajé como monitora con niños y aprendí Lengua de Signos como un regalo de la vida. Fueron mis primeras experiencias de trabajo antes de terminar la carrera. Una vez terminada la carrera pasé años trabajando para diferentes asociaciones en atención a familias, atención directa, diseño y gestión de subvenciones y coordinación de jornadas”.

    Como decimos, un punto de inflexión en su carrera se produjo tras nacer sus dos hijas, cuando comprueba que “el valor del tiempo es otro y, sobre todo, que algo no estaba funcionando a través de tanta burocracia laboral. Fue cuando entendí que la necesidad de las personas pasa por el Trabajo Social como profesional cercano y privado. Y así fue como me inicié siendo artesana social. El trabajo social privado es poco conocido y hay muchos tópicos acerca de lo que pueda hacer o no un trabajador social. Ahí está la artesanía. Los trabajadores sociales somos conocedores de la realidad social y del necesario cambio social. Para ello, somos agentes de cambio. En mi caso, me especialicé en dos áreas: Formación para el desarrollo de habilidades personales y profesionales: inteligencia emocional, Mindfulness y habilidades sociales. Y Responsabilidad social corporativa: como miembro de un equipo interdisciplinar en el que acompañamos a empresas para mejorar su engagement, su RSC y medimos el impacto social y económico de su actividad. Y así es como en 2011 inicié Evoluziona Social y mi camino como trabajadora social en ejercicio libre”.

    Siendo así, nos cuenta que, “en la actualidad, centro gran parte de mi energía laboral en los programas de Mindfulness en los que llevo trabajando 4 años atendiendo a niños, adolescentes, familias y docentes. Creé el Programa de Mindfulness para niños de Héroes con Talento y cada vez se desarrolla mejor. Mindfulness o atención plena (traducción al español)”.

    Pero, ¿qué es el mindfulness? Martín nos explica que, según define Vicente Simón (2006), es ‘una capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento’. Porque, “en muchas ocasiones vivimos lo cotidiano con inmediatez, rehenes de una prisa que parece haberse instalado en nuestras vidas como valor en alza, mientras ‘vivimos’ irremediablemente 24 horas, cada día. ¿cómo las vives? . No podemos detener los cambios, son la única constante. Pero vivir en un continuo estado de estrés puede ser el inicio de hábitos poco saludables y transformarse en estados que hacen la salud se vuelva frágil. Este estado de estrés, de continua tensión emocional y física sucede en todas las etapas de la vida, desde los niños a los adultos. Aprender a desarrollar la atención plena potenciará tu calma física y mental, y a regular las emociones”, nos cuenta.

    Fruto de este trabajo nació su libro ‘Click’, un álbum ilustrado por Adrié Tejero y editado este año 2019 por Pábilo, que es una herramienta psicoeducativa que pretende introducir al niño, adolescente y al adulto en uno de los viajes más impresionantes que solemos hacer de manera casi inevitable, el de descubrirnos a nosotros mismos para aprendernos, con la práctica de Mindfulness. Tiene un uso individual, familiar y colectivo dentro de los colegios.

    En la I Presentación de Click. Feria del Libro Huelva Mayo 2019, Junto al dr. Juan José Mancheño Barba, coordinador del Área de Salud Mental de Huelva, y Juanma Alarcón, director del centro de formación Adealar.

  • Jesús Rodríguez, un practicante querido en la Cuenca Minera

    Jesús Rodríguez, un practicante querido en la Cuenca Minera

    Natural de Valverde, lleva 45 años ejerciendo su profesión en Minas de Riotinto, localidad que recientemente lo ha nombrado Hijo Adoptivo por su dedicación y cariño a su labor

    El valverdeño Jesús Andrés Rodríguez Donaire, practicante de Minas de Riotinto desde 1974, no necesita presentación en la Cuenca Minera, una comarca en la que es más que querido por todos los años que lleva ejerciendo su labor con profesionalidad y cariño. Un hecho este que llevó al Ayuntamiento riotinteño el pasado mes de mayo de 2019 a nombrarlo Hijo Adoptivo de Riotinto, un reconocimiento que, a pesar de haber sido muy aplaudido, considera que “no lo merezco, porque lo que he hecho siempre es trabajar dignamente por mi profesión”.

    Estudió Enfermería con el único objetivo de “cuidar a la gente y, ahora, al final de mi carrera, me están devolviendo con creces toda esa dedicación”, destaca. Y es que no hay que olvidar que, además, en abril de 2018, el Ilustrísimo Colegio Oficial de Enfermería de Huelva le concedió la Medalla al Mérito Profesional por su labor y trayectoria como enfermero.


    Por este motivo, cuando le quedan tan sólo unos meses de trabajo antes de su jubilación a finales de este año, Jesús hace un balance muy positivo de su carrera. “Me encanta la gente, charlar con mis pacientes, ayudarlos…, no puedo negar que me gusta mucho mi profesión. Es una profesión que he tenido el privilegio de desarrollarla y, cuando uno hace lo que se gusta, se nota”, asegura.

    Un beneplácito al que también ha contribuido su mujer, Virtudes Mora Domínguez, que nos dice que “es más del 50% de mi carrera, porque me ha apoyado en todo. Porque, cuando me llamaban en invierno en una noche con lluvia, ella me animaba a que fuera en ese momento, en lugar de ir al día siguiente, para ayudar a esas personas que lo necesitaban. Por eso, ella es más del 50% de los que soy. Ella, también natural de Valverde del Camino, siempre ha estado apoyándome en mi profesión”.

    Una mujer, Virtudes, con la que, además, ha formado una bonita familia, conformada por sus tres hijos: Manuel, que es informático; Jesús, profesor; y José, odontólogo de profesión.

    A lo largo de estos 45 años ejerciendo, este practicante ha vivido todo tipo de anécdotas, aunque se queda con todo el cariño que le ha dado el pueblo de Riotinto, que afirma que “ha sido más de lo que he podido darle a ellos. Gracias por acogerme como a uno más del municipio”. Un destino, Minas de Riotinto, que eligió en su día porque sus padres son de La Atalaya y, al ver que había una vacante aquí, no tuvo dudas de que era el lugar en el que quería ejercer.

    Por todo lo anterior, Jesús ‘El Practicante’, como así lo conocen, no tiene ganas de jubilarse. Es más, le gustaría “continuar trabajando hasta que mis capacidades me lo permitieran, pero no es posible. Así que, a partir de ahora, me dedicaré a mi nieto y seguiré ayudando a la población de Minas de Riotinto de otra forma, aportando mi trabajo en todo lo que necesiten”.

    Siendo así, para terminar, este valverdeño, riotinteño de adopción, quiere “darle las gracias a toda la Cuenca Minera, porque me ha tratado con mucho cariño y, a los jóvenes que quieran elegir Enfermería, decirles que le pongan mucho amor, porque es una profesión que te tiene que gustar, además de dedicarle mucho tiempo”.

  • Andrés A. Pérez, un enfermero nervense en Asturias que no olvida su tierra

    Andrés A. Pérez, un enfermero nervense en Asturias que no olvida su tierra

    Afincado en Gijón desde el año 2002, este amante de su profesión trabaja en el Servicio de Quirófano del Hospital Vital Álvarez Buylla, de la localidad de Mieres

    Esta semana, en ‘Mineros por el mundo’ nos trasladamos hasta Gijón (Asturias) para conocer a Andrés Ángel Pérez Ferrera, un minero de 49 años que nos cuenta su trayectoria y sus recuerdos de la Cuenca Minera.

    Natural de Nerva, aunque nacido en el Hospital de Minas de Riotinto en el verano de 1.969, Andrés es el menor de tres hermanos. Su padre, llamado Pedro, era oficial de 1ª calderero y se encargaba, fundamentalmente, del mantenimiento y arreglo de las máquinas de vapor de la mina, mientras que su madre Virtudes, además del enorme esfuerzo que significa ser ama de casa, atendía un comercio de artículos de regalo y electrodomésticos heredado de sus abuelos.

    Con su familia y con Nerva como escenario, su infancia transcurrió feliz y divertida en el pueblo, aunque los veranos los solía pasar en Palma de Mallorca con sus padrinos. Una etapa maravillosa, de la que recuerda que “entonces creció en mí una enorme pasión por la práctica por la pesca, la cual continua en la actualidad, inculcada por mi padre”.

    Unos años de los que también guarda muy buenos recuerdos -y ahora amistad- con su profesor del colegio, Don Antonio. Y es que este nervense pertenece a la generación de españoles que fueron a la EGB, donde tuvo la suerte de hacer amigos de toda la vida, que aún conserva.

    Tras el colegio, estudió BUP y COU en el IES Vázquez Díaz y, posteriormente, obtuvo el título de Técnico de Laboratorio de Análisis Clínicos “en la Profe, que es como se conoce o conocía de forma coloquial al Centro de Formación Profesional de Río Tinto. Durante este tiempo practiqué el baloncesto en el equipo C. B. Nerva, que llegamos a ser campeones de Huelva en varias ocasiones y pasamos de la Liga Provincial a Liga Regional en 1ª Andaluza «qué buenos recuerdos…», asegura.

    Una vez finalizado el instituto, este nervense se marchó a Sevilla para hacer la Diplomatura de Enfermería en el Hospital Universitario Virgen de Macarena entre 1990 y 1993. Justo en julio de ese mismo año comenzó a desarrollar su profesión, para que, tras un largo periplo de contratos, preparó y aprobó una plaza dentro de la Oferta de Empleo Público del SAS en el año 2002.

    De sus años universitarios recuerda cómo se fue a Sevilla, donde compartió piso “junto a unos amigos de Nerva, gracias al esfuerzo económico que hicieron mis padres. Esta etapa supuso un gran cambio en mi vida y una experiencia inolvidable. Era el ‘Erasmus’ de nuestra época y suponía salir de casa a la gran ciudad y sin la cobertura paterna ni materna, con todo lo que ello supone de responsabilidad en los estudios, aprender a desenvolverte domestica y económicamente, además de pasarlo de «p.m.».

    En la actualidad, desde septiembre del año 2000, Andrés reside en Gijón (Asturias), donde su vida transcurre de forma normal, con su tiempo dedicado a la familia, el trabajo y todo lo que ofrece esa tierra para disfrutar de la vida.

    En concreto, trabaja en el Servicio de Quirófano del Hospital Vital Álvarez Buylla, situado en la localidad de Mieres. “Mi profesión es «muy vocacional» y para mí ser enfermero es un privilegio. Me considero un afortunado por la labor que realizo. Trabajo en el Servicio de Quirófano, pero a lo largo de mi escasa vida profesional, sólo 25 años, he pasado por varios servicios. De todos ellos he aprendido y adquirido experiencia tanto en lo profesional como en lo personal”, nos explica.

    Tanto es así que considera que “me encuentro en uno de los mejores momentos de mi vida laboral, haciendo y trabajando en el servicio que quiero y me gusta. No todo el mundo puede decir lo mismo. Aprendiendo todos los días algo nuevo y con ganas de afrontar la jornada, pese a la enorme responsabilidad que conlleva un servicio tan especial como es un quirófano, donde el paciente «se pone en nuestras manos» y a la presión asistencial del sistema. A pesar de ello, no le cierro la puerta a nada. A punto de cumplir los 50 años aún conservo, y espero que, por mucho tiempo, las ganas de aprender y probar cosas nuevas: UCI, Urgencias… En lo personal he formado una familia con una mujer maravillosa, motivo de mi traslado a esta tierra, con una hija a la cual adoro. Y, sobre planes de futuro la vida y el tiempo dirá. Mis principales sueños se están cumpliendo”.

    Por todo ello, su balance de su experiencia en tierras asturianas es muy positiva, enriquecedora y satisfactoria al 100%, “con sus momentos duros y traumáticos, que los tiene y muchos, pero que, sin lugar a dudas, se compensan con la satisfacción de saber que has ayudado a la curación y recuperación a un paciente, así como al apoyo emocional que necesitan estos y su familia”.

    A pesar de ello, Pérez Ferrera no se olvida de Huelva, puesto que “es un recuerdo que tengo muy presente y que llevo con mucho orgullo”. Para él, la Cuenca Minera “supone todo. Mis raíces, cultura, educación, recuerdos, una forma de ver y concebir la vida. El lugar donde siempre quiero volver”. Por ello, suele venir varias veces al año, como en Navidad, Semana Santa, en verano, en junio con motivo del cumpleaños de su madre y en algún puente en otoño.

    En concreto, lo que más echa de menos es a su familia y amigos. “Para mí es lo que más me cuesta, no poder verlos todos los días. También la «luz» y el cielo azul. Asturias es una tierra preciosa, llena de contrastes, una postal en muchos sentidos, pero no posee esa luz del cielo andaluz. Y, naturalmente, esos contrastes de colores que tenemos en la Cuenca Minera, que son únicos, los pinares que nos rodean… Y sentarme plácidamente en un pantano a pescar”, nos dice.

    Por todo ello, para despedirse, sus palabras en la entrevista se dirigen a “mi familia, que siempre la tengo presente. Y a mis amigos: «Tomamos una cervecita» ¡¡¡VIVA NERVA!!!

  • La cerámica en la Cuenca Minera lleva el nombre de José Antonio González López

    La cerámica en la Cuenca Minera lleva el nombre de José Antonio González López

    Este alfarero de Campofrío cuenta con el distintivo de Andalucía Calidad Artesanal y es autor, entre muchas otras obras, de una estatua de Santiago Apóstol que tiene en su taller

    Aunque reside en Campofrío, José Antonio González López nació hace 43 años en Mina de Riotinto. Un minero para el que el mundo de la artesanía no tiene secretos, de ahí que hayamos querido conocerlo más en profundidad.

    Su vida se desarrolló durante su infancia y adolescencia como la de cualquier otro niño de la zona, yendo al colegio y jugando en los ratos libres con los amigos, con los que hacían las travesuras propias de esa edad, mientras que, durante el verano, ayudaba en un huerto que tenía su familia regando los árboles y demás tareas, recogiendo cuando se ponía el sol. Así transcurrieron sus primeros años.

    Un punto de inflexión en su vida se produjo siendo un niño, puesto que, a los 12 años, cuando se encontraba estudiando EGB, la Junta de Andalucía ofreció una serie de subvenciones para talleres que se desarrollaban los jueves por la tarde (entonces el colegio también tenía clases por la tarde) de diferentes prácticas, como carpintería, mecanografía, primeros auxilios, etcétera. Y el destino quiso que José Antonio conociera entonces la cerámica.

    Según recuerda, “uno de los talleres que se impartían era el de cerámica. Pusieron unos papeles para que se apuntaran los que quisieran. Cuando pasaron varios días fui a hacerlo y creo que el destino era para mí, puesto que sólo quedaban dos plazas en el taller de cerámica. En los demás ya no quedaba hueco”.

    Fue así como este artesano comenzó en esta disciplina en la que se inició junto con unos amigos. “Desde entonces, me di cuenta que eso de modelar el barro con las manos era mi trabajo y mi verdadera pasión”, afirma. Así que, tras los dos años de EGB que le quedaban para terminar, continuó su formación con el profesor que le había estado dando clases, Manuel Bermejo Cordón, así como su esposa Dolores Pérez Rufino, docentes con los que estuvo aprendiendo durante cuatro años en turnos de dos horas diarias. Unas clases que pagaron sus padres.

    Un aprendizaje que le permitió, tas finalizar el servicio militar, montar su propio taller. Corría entonces el año 1996 y, por el momento, continúa con él.

    Tras más de veinte años de diferentes trabajos, este artesano asegura que “un alfarero no puede estar orgulloso de solo 1,2,3 trabajos…, cada pieza que sale de las manos moldeada y trabajada tiene un pedacito de ese artesano. Eso sí, si tuviera que decir un trabajo del que estoy orgulloso, me quedo con un Santiago Apóstol que he hecho de escultura, que, desde siempre lo quise hacer, y está conmigo todos los días en el taller, dándome todo lo que le puedo pedir”.

    Y es que José Antonio convierte en piezas únicas todos los trabajos que realiza: “No hay dos iguales, están hechas con las técnicas de mapeado y chorreado», nos dice. La mayoría de sus trabajos se vende en la Sierra, por cierto.

    Una serie de méritos que le han valido para que la Junta de Andalucía le otorgue toda una distinción al estar en el Registro de Artesanos de la Administración autonómica, teniendo el reconocimiento de Punto de Interés Artesanal. Además, hace unos meses, le han dado el distintivo de Andalucía Calidad Artesanal. Distintivos que, tal y como afirma, “ha supuesto que, en un pueblo tan chico como es Campofrío, las personas puedan saber que hay artesanos que no dejamos perder los oficios de nuestros antepasados. Una serie de logros que no hubieran sido posible sin la labor de María José y Nuria del CADE de Minas de Riotinto, por lo que quiero darles las gracias”.

    Por todo ello, el balance que hace de todos estos años de trabajo es “muy bueno, aunque quisiera que se reconocieran más a los artesanos que estamos hay día tras día en esto”.

    Siendo así, para terminar, invita a todos los lectores a que le visiten su taller para estar un “rato conmigo de charla. Porque las puertas de mi taller están siempre abiertas para todos”.

  • Paco Gomera, un maestro inolvidable de Minas de Riotinto

    Paco Gomera, un maestro inolvidable de Minas de Riotinto

    Nombrado recientemente Hijo Adoptivo de la localidad, este docente que forma parte de la historia de la Cuenca Minera preside la Asociación Cultural ‘La Tribu Educa’, entidad reconocida con el Mérito a la Educación y el Premio Nacional Bartolomé Cossío

    Aunque se llama Francisco Antonio Gomera (Beas de Segura, Jaén, 13 de mayo de 1945), todo el mundo lo conoce como ‘Pacogomera’, nombre con el que él se siente identificado, tal y como nos explica a Tinto Noticias: “Aunque se han dirigido a mí de muchas maneras, más o menos formales, en los distintos desempeños de mi vida, la fórmula con la que me identifico más es la de Pacogomera. Es con la que me vuelvo instintivamente si alguien me habla o interpela. Deduzco, pues, que ese debe ser mi nombre, el que me define”.

    Un ‘minero’ de adopción y corazón después de haber residido en Minas de Riotinto durante treinta años, tras los cuales, en 1994 se marchó con su familia a Córdoba, donde reside en la actualidad.

    Su historia se inicia en su localidad natal, en la provincia de Jaén, donde pudo estudiar, a pesar de las dificultades de la época, gracias a una beca para ingresar en la SAFA de Úbeda, a través de la cual, tras nueve años de internado, terminó Magisterio. Una carrera que le dio la posibilidad de venir a Huelva, puesto que, tal y como recuerda, “con veinte años recién cumplidos, me fui a la SAFA de Riotinto, donde impartí docencia en Educación Primaria y en Enseñanza Profesional (hace unos años en un encuentro con antiguos alumnos comprobé sorprendido que nuestra diferencia de edad era de tan solo ¡cuatro años!)”.

    A nivel personal, tras acabar la mili –recuerda la despedida que le hizo La Tuna, con Martín Moreno al frente, en la Plaza de El Minero- y aprobar las oposiciones, se casó con Julia, también maestra de profesión, con la que ha tenido cuatro hijos, que siguen manteniendo vínculos con su pueblo, con Minas de Riotinto.

    De aquel tiempo recuerda cómo “los años finales de la dictadura franquista, impulsados indirectamente por la Ley General de Educación (Ley Villar Palasí) y directamente por los movimientos socio-laborales de características diversas que afectaban a todos los sectores productivos de España, generaron dinámicas innovadoras en distintos ámbitos y colectivos. En la Cuenca Minera, extinguidas la relaciones contractuales con la compañía minera, desafortunadamente finiquitada la experiencia que durante tres años se llevó a cabo en Formación Profesional, en el colegio público denominado entonces ‘Francisco Franco’, llevamos a cabo durante bastantes años, con preclaros compañeros –bastantes desgraciadamente desaparecidos-, un proyecto educativo de gran envergadura, ya que fue objeto de estudio en las Escuelas de Magisterio de entonces, con visitas periódicas de su alumnado a nuestras aulas, de programas específicos de televisión y de medios nacionales de comunicación y motivo de ponencias en diferentes foros y escuelas de verano en todo el territorio nacional”.

    De forma paralela a su actividad docente, Paco terminó en ese tiempo los estudios de Graduado Social y la Licenciatura de Filosofía y Letras, en la especialidad de Geografía e Historia.

    Además, consciente de que situación política y social del país en aquellos momentos invitaba al compromiso y a la implicación personal, “consentí a participar en las primeras elecciones democráticas de nuestro país, pese a estar involucrado en diferentes proyectos innovadores relacionados con la educación y la actividad profesional de los profesores, a las exigencias de los estudios universitarios y a pertenecer a una familia numerosa. Esta decisión no comportaba ningún mérito personal, puesto que eran muchos quienes, de una manera u otra, estaban comprometidos en contribuir y colaborar en la mejora de la vida de los recién estrenados ciudadanos de la Cuenca Minera”, nos explica.

    Otro momento clave en su vida se produjo en el año 1983, cuando accedió a la Inspección Educativa de Huelva. Desde entonces, y hasta el 1994, viviendo en Riotinto, mantuvo una intensa actividad educativa en los centros y programas de Educación Compensatoria de la provincia y en la denominada Escuela Rural (ADERSAs y ADERANes). Luego, en el año 2000, ya en Córdoba, detentó la Jefatura de Inspección de Educación hasta su jubilación en el 2010.

    Un año después, en 2011, comenzó a encargarse como presidente de la Asociación Cultural ‘La Tribu Educa’, conformada por jubilados docentes de todos los niveles educativos, cargo que mantiene hoy en día.

    Vivencias a las que Gomera añade, dejando a un lado los detalles que tuvieron todas estas etapas, lo narrado por F. Antonio Sánchez Uceda en su libro El Camino de Santiago Francés. Etapas, historias y otras zarandajas, que puede leerse en la librería de Riotinto.

    Una experiencia que le ha valido para ser reconocido con la Medalla de Hijo Adoptivo de Minas de Riotinto, todo un honor del que nos habla en esta entrevista.

    -¿Cómo se sintió al ser elegido Hijo Adoptivo de Minas de Riotinto?

    -Para ser sincero, he decir que, hasta este momento, no tengo un conocimiento formal y explícito de este honor. Sé, porque lo he leído en Tinto Noticias y algún amigo que me la ha comentado, que se aprobó en el pleno del pasado 3 de mayo, conjuntamente con el entrañable y reconocido profesional Jesús ‘El practicante’, pero ignoro si aún resta algún otro procedimiento. En el supuesto que esta propuesta/nombramiento llegara a buen puerto, te comento que después de la sorpresa inicial –yo no sabía nada al respecto ni que había un grupo de personas interesadas en ello-me sentí absolutamente abrumado y con la emoción contenida de un parto. Te explico. Uno no elige ni a sus padres, ni a sus hermanos, ni el país o lugar de nacimiento. De modo que el nacimiento es azaroso y alguien podría decir que ha tenido suerte de nacer en un determinado lugar o de pertenecer a una familia ejemplar. O, al contrario. Sin embargo, hay ciudadanos, entre los que me encuentro, que, sin renunciar a la ocasionalidad de nuestra nacencia, somos partidarios del dicho “No se es de donde se nace, sino de donde se hace”. Es mi caso. Mis sentimientos más profundos –diría que los de toda mi familia-, mi vida personal, profesional y ciudadana, se han moldeado en Riotinto.

    Así lo he dicho en muchos lugares del territorio nacional y lo sigo diciendo siempre que tengo ocasión, sin esperar ninguna recompensa por ello. Soy quien soy gracias a Riotinto, y por extensión a la Cuenca Minera. Ciertamente me ha moldeado la fuerza telúrica de sus gentes, la pasión lejana, sufrida y esperanzada de su historia, lo asombroso de su paisaje y la singularidad de su vida ciudadana. Por todo ello, y por más cosas que escapan al contenido de esta entrevista, estoy enormemente agradecido por lo mucho que me ha proporcionado esta hermosa tierra. Si además de ello resulta que el pueblo de Riotinto me acoge y quiere que sea su hijo adoptivo, la emoción me embarga hasta lo más profundo de mi ser y solo me surgen palabras de agradecimiento para quienes tuvieron esta generosa iniciativa y por las autoridades municipales que la formalizaron.

    -Siempre ha sido una persona amante de la cultura y las tradiciones de la Cuenca Minera. ¿Cuál es su balance de su experiencia en este tiempo?

    -Siempre lo fue, pero ahora, quizás, sea más evidente: el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos se fundamenta en la ciencia, la cultura, la educación y en el respeto a los derechos civiles en el marco de una igualdad de oportunidades. Dicho esto, la relación de cultura y tradición es compleja. ¿Todas las tradiciones deben considerarse como eventos culturales con proyección de futuro en el mundo contemporáneo? ¿La cultura implica conocimiento? ¿Y una ética? ¿Cómo discriminar lo cultural de lo que no lo es? ¿Los intelectuales, los científicos, los políticos y los grandes actores sociales contribuyen a la consolidación y extensión de hitos culturales básicos y humanistas?

    Son muchos los elementos que se deberían considerar para responder con cierto detalle y contundencia a este controvertido tema del que sí se puede afirmar que, por primera vez en la historia de la humanidad, la evolución cultural ha superado a la biológica. Sin embargo, por mi experiencia, y en un plano menos trascendente, cultura es aquello que crea el pueblo –de forma individual o colectiva, las personas en su conjunto lo reconocen como propio y asisten y participan como espectadores de distintas modos y actitudes. En consecuencia, el sentimiento de pertenencia y la participación, sea activa o pasiva, son elementos que podrían definirse, entre otros, como esenciales para lo que podríamos definir como cultura popular.

    Cuando concurren al mismo tiempo estas características, aunque sea en distinto grado, podemos afirmar que existen raíces y formatos culturales propios. En este sentido, Riotinto y la Cuenca Minera mantienen vivas tradiciones culturales de gran calado y aceptación. No en todos los lugares es así, desgraciadamente.

    -¿Por qué eligió la carrera de maestro?

    -A lo mejor, fue la carrera/profesión de maestro quien me eligió a mí, porque, como los pueri oblati, con once años y una beca me incorporé a Preparatoria y luego a Primero, Segundo… hasta Octavo de Magisterio en el internado de la SAFA (Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia), de Úbeda (Jaén). En la época de la dictadura, la mayoría de los hijos de familias trabajadoras y de pueblo no podían elegir. Y menos estudiar una carrera. Yo tuve suerte –a diferencia de otros compañeros de la infancia- y pude aprovechar esa oportunidad gracias, en buena medida, a los excelentes profesores que tuve.

    -Ha sido educador de varias generaciones de riotinteños. ¿Cómo se siente por este hecho?

    -Cuando me encuentro con alguno de aquellos chicos, -y algunas chicas, pero menos-, y jóvenes de entonces, y miro sus caras sonrientes mientras me cuentan cosas de sus vidas…, pienso que la profesión de educador es maravillosa. Ciertamente he tenido muchos alumnos de Riotinto y de la Cuenca Minera, pero cuando intuyo o escucho que he podido ser algo útil en sus vidas, pienso que mi existencia y mi actividad profesional pueden haber tenido algún sentido. Seguramente no acerté con todos ni en todas las ocasiones y circunstancias. Si tuviera la oportunidad de saberlo, me encantaría excusarme, incluso pedir perdón, en su caso, y manifestar que, aunque errara, no lo hice con intención. Probablemente, mi inexperiencia o desconocimiento me llevaron a ello. Ignoro si entre ese conjunto de alumnos y alumnas he tenido algún discípulo porque, aunque me gustaría, solo los maestros los tienen.

    -En otro ámbito, también fuiste concejal del PC.

    -Sí, fui en tercer lugar como independiente en una lista compuesta de honestos y excelentes compañeros liderados por el malogrado Manolo Peregrina Gómez. Hablar de ‘Peregrina’ es hacerlo de un Hijo Predilecto de Riotinto. Me remito al documento justificativo de su dinámica municipal donde se recogen muchas de las acciones, iniciativas y actividades que se llevaron a cabo de forma altruista por el conjunto de toda la Corporación Municipal. En cuanto a mí respecta, durante cuatro años, tuve el honor de detentar la Concejalía de Cultura y Educación. Mi paso por el Ayuntamiento de Riotinto me permitió relacionarme y conocer desde otra perspectiva a colectivos y personas de prismática figura y de variado carácter cultural y educativo. Aprendí muchísimo, de tal manera que considero este periodo como una segunda universidad. Seguramente la mejor.

    -¿Qué está haciendo en la actualidad?

    -Lo más importante: vivir mi tercera vida. Como estoy en su adolescencia, además de disfrutar de la familia, de caminar, de impartir algunas charlas o conferencias, de dedicarle un tiempo a la escritura, -tengo un libro bastante avanzado, donde precisamente Riotinto ocupa un papel relevante-, soy el presidente de la Asociación Cultural ‘La Tribu Educa’ (latribueduca.es), conformada por más de un centenar de socios. El propósito fundamental de esta asociación, además de favorecer el bienestar de los asociados y contribuir con acciones diversas a la dinámica cultural de la comunidad, consiste en colaborar en la formación integral de los escolares desde nuestra situación de jubilados docentes. Como no hay innovación sin entusiasmo, y como los objetivos fundamentales de la asociación trascienden a lo que se espera habitualmente de los seniors, quizás, por ello, la Junta de Andalucía nos ha concedido el Mérito a la Educación y la SEPHE el Premio Nacional Bartolomé Cossío.

    -Volviendo a la Cuenca Minera, ¿qué supone para usted Minas de Riotinto?

    -Diría que es el lugar donde me reconozco.

    -Para terminar, un mensaje a los riotinteños.

    -¿Un mensaje? Me resulta un poco pretencioso decirle al milenario Riotinto algo sobresaliente. Sin embargo, me gustaría reflexionar, aprovechando la ocasión que me propone y sin ninguna intención directiva o magisterial, sobre una cuestión que considero fundamental y que tiene que ver con la incertidumbre que a veces impera en la Cuenca Minera. Viktor Frankl, el afamado neurólogo y psiquiatra austriaco, fundador de la logoterapia, define la desesperanza como el sufrimiento sin sentido. Para revertir esta situación y convertir la esperanza activa en el instrumento más poderoso conocido, el factor determinante es el sentido, el propósito. De tal manera que el grado de desesperanza que puede sentir un sujeto -o una colectividad- dependerá directamente del significado que se le otorguen a las dificultades o penalidades. Sin embargo, conviene resaltar que la actitud para definir un propósito es un acto de libertad individual -o colectiva- que no tiene límites ni está condicionada por ninguna situación por extraña o insoportable que pudiera parecer. Por todo ello, armado de la fuerza educativa y cultural de sus ciudadanos, consciente de sus posibilidades y carencias, pero con el firme propósito no solo de sobrevivir, sino de mejorvivir, Riotinto podría (debería) encarar desde la acción un futuro que garantice a sus descendientes salud, en el sentido amplio del término, libertad, conocimiento y ética ciudadana. Que no es poco. Desde mis límites, Riotinto ha de saber que cuenta conmigo.

  • La riotinteña Victoria Martín, nerviosa y orgullosa de representar a la Reina Violante en Zalamea

    La riotinteña Victoria Martín, nerviosa y orgullosa de representar a la Reina Violante en Zalamea

    Después de conocer a Luis Alberto Bonaño, el joven zalameño que encarna al Rey Alfonso X El Sabio en las Jornadas Musulmano Cristianas de Zalamea, hoy nos acercamos a Victoria Martín Díaz, una riotinteña de 24 años amante de las tradiciones zalameñas, como lo demuestra el hecho de que formará parte de esta actividad como Reina Violante de Aragón.

    Hija de Rocío y Manuel, Victoria es la mayor de dos hermanas, siendo en Bachillerato cuando conoció a un grupo de amigos con los que disfrutó su adolescencia en la localidad vecina de Zalamea la Real y donde, según nos cuenta, “tuve el placer de conocer y disfrutar de sus costumbres y tradiciones. Obviamente, sin olvidar las mías”.

    Una actividad que siempre ha compaginado con sus estudios, puesto que, tras el instituto, se marchó a Sevilla, donde reside actualmente, para convertirse en Óptica y Optometrista, una línea profesional que quiere seguir realizando mientras trabaja.

    Inquietudes que nos cuenta en esta entrevista en la que nos habla de su papel en las jornadas zalameñas.

    -Hablemos de las Jornadas Musulmano Cristianas. ¿Qué significan para Zalamea?

    -Las jornadas, como tantas tradiciones y fiestas que tiene Zalamea, son un gran un atractivo más, tanto para el público de pueblos cercanos como para los habitantes del mismo. Se les invita a todos ellos a poder disfrutar durante unos días con familia y amigos. Estas jornadas nos permiten viajar en el tiempo y conocer como convivían diferentes culturas, acercándonos así a la historia de Zalamea mediante las actividades programadas para estos días.

    -Este año tienes una gran responsabilidad como Reina. ¿En qué consiste este papel?

    -En representar el paso de los Reyes en esta localidad, en mi caso de Doña Violante, que ya se ha convertido en una referente en nuestras jornadas.

    -¿Qué supone para ti?

    -Supone compartir momentos emotivos con mi familia y amigos y un gran honor de representar a la Reina. Además, me hace mucha ilusión poder disfrutarlo junto a mi amigo Luis Alberto, ya que compartimos los mismos gustos.

    -Efectivamente, estarás acompañada de Luis Alberto. ¿Cómo te sientes?

    -Muy ilusionada y agradecida, ya que creo que mejor Rey no podía acompañarme.

    -¿Sueles ser una persona implicada en las tradiciones de Zalamea? ¿Qué has hecho anteriormente?

    -La verdad es que me gustan todas y cada una de las tradiciones de Zalamea. Intento cada vez que puedo ayudar con la Hermandad de Penitencia, de donde soy hermana, y a la asociación de Citus Jara, que, sin ella, estas jornadas no serían posibles y a la cuál le manifiesto mi agradecimiento y respeto por todo el trabajo que hacen.

    -¿Qué piensa tu familia y amigos?

    -Están muy contentos y apoyándome en esta decisión. Llevamos casi un año con los preparativos de los trajes ambientados en la época, tiempo que hemos compartido y disfrutado todos juntos.

    -¿Qué supone para ti Zalamea?

    -Zalamea para mí uno de los pueblos que conserva sus tradiciones y donde me siento a gusto al formar parte de ellas.

    -Para terminar: un mensaje a tus paisanos.

    -Decirles que salgan a la calle a disfrutar y convivir en las jornadas, ver el ambiente, adquirir productos de los mercaderes y, sobre todo, participar en las actividades propuestas para los diferentes días. A los pueblos vecinos, que visiten estas fiestas y compartan con nosotros la alegría y la historia de Zalamea ambientada y trasladada a otra época. ¡Qué paséis todos unas felices Jornadas Musulmano-Cristianas!