Autor: D. D.

  • La nervense Elisa Vázquez busca nuevos retos tras superar con éxito la 101 de Ronda

    La nervense Elisa Vázquez busca nuevos retos tras superar con éxito la 101 de Ronda

    Es la tercera vez que corre esta prueba, muestra de su pasión por el deporte, cuya práctica compagina con su vida familiar y laboral en un almacén en Nerva

    Casada y con dos hijos, no hay reto que no sea capaz de superar Elisa Vázquez Maestre. Y es que esta nervense de 39 años es toda una amante del deporte, una actividad que compagina con su labor profesional en un almacén de construcción de Nerva, después de que estudiara Administración en Sevilla.

    Tanto es así que acaba de correr en la 101 de Ronda, una dura prueba que este año, además, coincidió con altas temperaturas, lo que provocó numerosos abandonos. Una experiencia que nos cuenta en esta entrevista, concedida a Tinto Noticias, donde habla de su faceta deportiva.

    -Elisa, ¿cuándo surge tu interés por el deporte?

    -Hace unos siete años empecé a practicar deporte con mi pareja y unos amigos con la bicicleta. Empezamos poco a poco, sobre todo alrededor de Nerva. Recuerdo la primera vez que llegamos a El Madroño. Aquello fue toda una hazaña. Tardamos toda una mañana en ir y volver y lo pasamos genial. Esta afición fue creciendo y empecé a realizar carreras de bici de montaña por la provincia de Huelva, realizando, incluso, la Huelva Extrema en su edición del 2014. Aunque lo que siempre me ha gustado ha sido correr y, sobre todo correr, por montaña.

    -¿Por qué correr?

    -Me lo han preguntado más veces y siempre contesto lo mismo: es sensación de libertad, es ver estampas de cuento, es sentirse viva. Para mí, correr por montaña es como la vida misma, con sus caminos bueno, sus senderos por explorar, los descensos llenos de piedras y regatas…, que si sabes por dónde cogerlos te hacen disfrutar, y cómo no, sus cuestas, duras de subir, pero que, con esfuerzo y constancia, se pueden superar. Y cuando llegas a la cima, te das cuenta de cuánto ha merecido la pena. Y lo mejor de todo es la cantidad de personas que conoces y con las que compartes cada carrera, cada entreno, cada momento en la montaña y esta pasión.

    -¿Qué pruebas son las que más te han marcado de todas las que has corrido?

    -La que más me marcó, por ser la primera que realicé, fue la Trail de Minas de Riotinto en 2016. Disfruté tanto que, desde entonces, estoy enganchada a este deporte. Además, está ‘La Sonrisa de Rafa’ en Berrocal, una carrera muy especial que une deporte y solidaridad, en la que se viven momentos únicos y especiales. Y, por supuesto, la Trail de Nerva, la carrera de mi pueblo. El correr en casa, lo que supone eso, el querer dar lo mejor de ti para poder disfrutar de lo que te gusta con tu gente y tus vecinos y que todos los que acuden disfruten de tu entorno y salga todo perfecto.

    -El pasado fin de semana estuviste en la 101 de Ronda. ¿Cómo fue la experiencia?

    -Maravillosa, siempre es diferente. La he realizado en tres ediciones, una en bicicleta y dos en marchador y cada edición es especial, cada una te enseña momentos únicos, de compañerismo, de felicidad, de dolor y, sobre todo, de una inmensa emoción cuando llegas a la Alameda del Tajo y cruzas la ansiada meta, con una mochila que salió cargada de sueños e ilusión y que termina llena de incontables emociones y momentos vividos, de amistades que se forjan durante la carrera, en momentos de flaqueza cuando más lo necesitas, o en momentos de alegría y emoción, como cuando pasas por cada pueblo y ves la cantidad de personas que hay volcándose con cada participante.

    Es una carrera que empiezas a correrla con el corazón, pero que, con el paso de kilómetros, tienes que tirar de cabeza. Son muchos kilómetros y te da tiempo a pensar en muchas cosas, es una carrera contra uno mismo. Hay pruebas más duras, pero para mí esta es especial y una de las mejores carreras que se puedan realizar, tanto por el ambiente como por quien la organiza, el Tercio Alejandro Farnesio de la Legión, y que promueve el espíritu de compañerismo, de superación. Para mí siempre tiene un lugar en el calendario.

    -Fue dura por las altas temperaturas.

    -De las tres ediciones que la he realizado, ha sido, sin duda, la más dura. Cuando entré en el Estadio sobre las 10.00 de la mañana ya hacía bastante calor. Allí veo a muchos amigos con los que comparto los momentos previos a la salida y con los que correré durante muchos kilómetros. A las 11.00 de la mañana dan la salida y ya estábamos a unos 30º. La carrera sale rápida, pero, tras los primeros kilómetros, la gente empieza a darse cuenta que tiene que aflojar. El calor que nos espera durante todo el día me hace replantear la forma de afrontarla, intentado guardar todo lo posible hasta que bajen un poco las temperaturas e intentando refrescarme e hidratarme todo lo posible en los avituallamientos.

    Pasan las horas y ves cómo muchos corredores tienen que abandonar por golpes de calor y el devenir de las ambulancias es continuo, auxiliando a muchos compañeros. Este año ha sido uno de los que más abandonos ha tenido esta prueba, más de 2.000. Al final, y tras muchas horas, consigo mi objetivo: llegar a la Alameda del Tajo y reducir mi tiempo de hace dos años en dos horas y media.

    -¿Te has marcado algún nuevo reto?

    -Tengo en mente la Ultra de Sierra Nevada, aunque este año no sé si podré realizarla por temas de trabajo, e intentar terminar lo mejor posible en liga y copa de CxM de Huelva.

    -¿Qué piensa tu familia y amigos de esta actividad deportiva?

    -Ellos me apoyan y me animan a hacer lo que me gusta y con lo que disfruto. La verdad es que tengo que agradecerles el que me aguanten, sobre todo los días previos a alguna carrera (risas), y me acompañen siempre que pueden a alguna.

    -¿Cuáles son tus planes futuros?

    -Seguir disfrutando como lo hago hasta ahora y buscar nuevos retos.

    -¿Qué supone para ti la Cuenca Minera?

    -Es mi lugar especial para entrenar, pasear y disfrutar de un entorno único y maravilloso que no se encuentra en ninguna otra parte del planeta. Me siento privilegiada de haber nacido aquí y de tener estos rincones, que siempre te sorprenden con algo nuevo por descubrir.

    -Para terminar: un mensaje a los nervenses.

    -Primero, me gustaría animarlos a hacer deporte, sobre todo a los más jóvenes. Te sientes mejor contigo mismo, te ayuda en la salud y se viven experiencias maravillosas. También me gustaría animarlos a cuidar nuestro entorno, tanto el campo como la parte de mina. Cada una es especial a su manera y es una pena que no sepamos apreciar ni cuidar lo que tenemos. Viene gente de todos sitios para disfrutar de esto y nosotros que lo tenemos no sabemos apreciarlo.

  • La docencia y la pintura en Nerva llevan el nombre de Antonio León Ruiz

    La docencia y la pintura en Nerva llevan el nombre de Antonio León Ruiz

    Conocido por diversas generaciones de nervenses como su maestro en el CEIP Maestro Rojas y en la Escuela Municipal de Pintura, este docente amante de la cultura es un referente para sus paisanos

    La educación, la cultura y el arte de Nerva tienen un nombre propio. Nos referimos a Antonio León Ruiz (Nerva, septiembre de 1949), un docente que se siente muy orgulloso de sus raíces, puesto que considera que, “con el paso del tiempo, he comprendido que tuve la suerte de nacer en una maravillosa familia como tantas otras de esta Cuenca. Mucho de lo que soy se lo debo a sus ideas y principios de los que yo bebí”.

    En su trayectoria profesional, destaca el hecho de que, tras finalizar la carrera de Magisterio y ejercer algún curso en Minas de Riotinto y Campofrío, el resto de su vida laboral la ha desarrollado en la localidad nervense. “Han sido casi cuarenta y cinco años dedicados a esta bendita profesión de MAESTRO. He intentado formar personas inculcando esos valores que harían una sociedad más justa con respeto y tolerancia a todas las ideas. La educación y el conocimiento nos dan la posibilidad de discernir y comparar en la diversidad para, luego, poder elegir nuestra opción en libertad”, nos dice.

    En este contexto, fue a finales de los años ochenta cuando el Ayuntamiento de Nerva, dirigido por el PC, decide reabrir la Escuela de Pintura, una iniciativa en la que, por aquel entonces, se implicaron Antonio Alcaide, Pascual, Manolo Vázquez y, como eslabón desde el colegio Maestro Rojas, el propio Antonio León. Desde entonces, la vida del centro y la actividad de este nervense han permanecido unidas, tanto que, incluso después de jubilarse hace una década, luego continuó dando unos cursos en la Escuela de Pintura.

    Toda una vida ligada a este centro cultural, que ha tenido su recompensa, puesto que, en la actualidad, la escuela lleva su nombre, por lo que, aunque ahora se dedica a su familia y a la pintura, continúa su conexión con esta entidad, con la que permanecerá unido para siempre.

    Un nervense ilustre al que hemos querido conocer un poco mejor en esta entrevista, dado que su figura como maestro es conocida por varias generaciones de mineros, así como de numerosos amantes de la pintura procedentes de toda la comarca, que lo recuerdan con cariño. Además, Antonio León es conocido también por su carácter altruista y su colaboración con diferentes entidades de la zona.

    -Antonio, ¿cuándo y cómo se adentró en el mundo de la pintura?

    -No puedo precisar cuándo o cómo empezó, porque siempre he vivido en un ambiente donde la sensibilidad y el gusto por algunas ramas del arte estaban presentes. De niño dibujaba constantemente. De adolescente, en Magisterio, les dibujaba las láminas de la asignatura de dibujo a los compañeros que me lo pedían… De maestro, en el Colegio, todas las actividades relacionadas corrían de mi cuenta.

    -¿Qué recuerdos guarda de estos años?

    -Me considero muy afortunado. He tenido y tengo una gran familia y ser maestro, pintar y haber ejercido mi docencia en la Escuela de Pintura han cubierto sobradamente mis aspiraciones como persona. Lógicamente, mi equipaje está repleto de recuerdos. Maravillosos, menos maravillosos y sin maravilla alguna. Entre los últimos estaba la dicotomía entre discursos de dirigentes y realidad escolar… Tampoco ha dejado de dolerme el bajo reconocimiento que gran parte de la sociedad tiene aún de la EDUCACIÓN.

    Entre los maravillosos, me quedo con ver a muchísimos de aquellos niños convertidos en “buenas personas”, libres e instruidas, sensatas y equilibradas. Todas las personas somos potencialmente iguales. Diversas circunstancias hacen que algunas aptitudes se desarrollen o no. He comprobado infinidad de veces como con motivando, aumentando la autoestima y con buena dosis de cariño, las personas se sorprenden de lo que pueden hacer y descubren actitudes y aptitudes que creían no tener. Éste es otro recuerdo maravilloso al que atribuyo el ambiente cordial y familiar que siempre reinó en las clases de pintura y que hizo feliz a mucha gente.

    -¿Cómo se siente con el reconocimiento de su tierra?

    -Naturalmente, me siento enormemente satisfecho y lo achaco otra vez más a mis raíces y también a mi docencia que lleva inherente una gran carga de filantropía.

    -¿Cómo valora la puesta en marcha en Nerva de la Escuela de Pintura?

    -Fue una gran idea y un gran acierto del Ayuntamiento de entonces, y, no menos importante, haberla mantenido durante tantos años el Ayuntamiento actual. Como pasa siempre, el proyecto y los objetivos previstos eran mucho más ambiciosos. Luego, las posibilidades municipales y circunstancias diversas hicieron que no se pudieran conseguir totalmente, como sucedió, por ejemplo, con la creación de un centro de arte con diversas disciplinas. Así y todo, hasta que se produjo la crisis de la Cuenca, en la Escuela de Pintura había una gran demanda de solicitudes cada curso, incluso con lista de espera algunos años.

     

    En sus treinta y un años de existencia, han pasado por las clases centenares de alumnos de toda la Cuenca con edades desde los diez hasta los sesenta y muchos años y, casi dos decenas de ellos, son hoy licenciados en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. Mª Carmen y Mª del Mar Pereira, actuales profesoras, son ejemplos de ello.

    -¿Qué le parece que el centro lleve su nombre?

    -Pienso que la Escuela de Pintura podría llevar el nombre de cualquier otro pintor, hay donde elegir. Creo que es el reconocimiento a tantos años de dedicación a esta hermosa actividad en la escuela y en mi pueblo. Han sido casi treinta años ininterrumpidos… Me siento muy agradecido y alagado, sobre todo, por lo que significa para mis hijas y nietos.

    -Como dice, muchos alumnos de la escuela estudiaron Bellas Artes…

    -Ha sido cumplir un sueño. Mis alumnos fueron siempre una prolongación de mi familia. Como en mi casa, los he motivado, he aumentado su autoestima, han descubierto su sensibilidad y, también, les he sugerido un posible futuro. Cada vez que alguno de ellos se matriculaba en BB AA era una alegría, como si de un hijo se tratara.

    -¿Algún deseo para el futuro?

    -Mi ánimo y dedicación siguen intactos, cierto que cada vez con más dudas, como ocurre en todo proceso de evolución y maduración. Sigo aprendiendo, investigando, viendo pintura, documentándome desde otro plano y siendo más dueño de mi pintura y de mi tiempo…, con permiso de la familia.

    -¿Qué supone para usted Nerva?

    -Es ineludible que el pueblo donde se nace, con su idiosincrasia, influye en muchos aspectos del desarrollo y personalidad de cada uno. Como cualquiera, me he sentido de joven nervense con pasión; de mayor, orgulloso de esta tierra con todas sus circunstancias, pero con una visión más amplia, superando localismos, competitividades y chovinismos. Yo me siento totalmente ligado e identificado con mi pueblo. Seguro que se me nota, como a cualquiera, que soy de Nerva. Me ha dado parte de lo que soy y, como en casa, he entregado lo que he podido.

    -¿Considera que lo que más destaca de su pueblo es que es una tierra de artistas?

    -Siendo lo más objetivo que puedo, pienso que no hay diferentes tipos de personas en distintos pueblos, como sí ocurre en los árboles frutales, sino que las idiosincrasias de los pueblos hacen distintos tipos de personas. En cualquier lugar encontramos toda clase de individuo…, en Valencia, y en general en todo el Levante, la música y por ende los músicos están por doquier. Así es que, como en Nerva hubo un instituto donde la plástica, la educación física y la música eran importantes en el programa educativo de entonces -ahora todavía no las consideran- y, como este pueblo tuvo varias Escuelas Municipales de Pinturas abiertas, y cerrada a lo largo de los últimos cien años, muchos nervenses, a lo largo de este tiempo, han tenido contacto más o menos con esta actividad… Artistas potenciales hay en todas partes…, supongo que lo anteriormente expuesto tendrá que ver con el eslogan. Se me viene a la mente la gran cantidad de pianos que hubo en casi toda la Cuenca en la primera mitad del siglo pasado. En Nerva, entre casinos de sociedad, familia, amigos y conocidos, se podían contar varias decenas. Al parecer, se los compraban a los jefes ingleses cuando dejaba esta tierra… Otra circunstancia que arrimaba la música al pueblo y que derivara en la proximidad y gusto por la música.

    Por lo tanto, este pueblo y sus gentes son así porque éstas fueron las circunstancias o influencias con las que convivieron. Es mi opinión, no es ningún axioma.

    -¿Terminamos con un mensaje a los nervenses?

    -Siempre se ha dicho que un pueblo culto es un pueblo libre. Creo en ello. Es necesario adquirir conocimientos y EDUCACIÓN. La calidad y la cantidad de nuestro nivel cultural es directamente proporcional al grado de comprensión, de raciocinio, de autonomía…, de libertad. La vasta cultura presupone mejor entendimiento y más disfrute de cualquier tema. ¿Habrá muchas personas indiferentes ante la música, la poesía o la pintura por no haber tenido la oportunidad de conocerlas? Deseo a mis paisanos, y los que no lo son también, que reflexionen sobre estas cuestiones porque las riquezas del alma, nuestros sentimientos, son nuestros y, no se gastan ni caducan.

    Fotos: Onda Minera RTVN

  • La riotinteña Mónica López, una apasionada del deporte que triunfa en varias disciplinas

    La riotinteña Mónica López, una apasionada del deporte que triunfa en varias disciplinas

    Aunque trabaja en el sector de la banca, es toda una campeona en áreas tan distintas como el kárate, el trail y la bicicleta, en las que ha conseguido numerosos éxitos, tras lo que se prepara para el 4º Dan de Karate y correr la Maratón Tenerife Bluetrail

    Aunque profesionalmente está dedicada al sector bancario, Mónica López González (Minas de Riotinto, 1974) es una apasionada del deporte, una afición que la ha convertido en su gran pasión.

    Su historia se desarrolla hasta los 18 años en su localidad natal, donde estudió en el CEIP Virgen del Rosario y en el IES Cuenca Minera, tras lo que se trasladó a Huelva para estudiar la Licenciatura de Ciencias Empresariales en la Onubense, una formación académica que le permitió iniciarse en el mundo laboral en el sector bancario, donde continúa en la actualidad.

    Unas actividades que ha compaginado desde siempre con el deporte, un ámbito en el que está destacando en kárate, trail y bicicleta. Hoy conocemos sus inquietudes en esta entrevista.

    -Mónica, ¿cuándo y cómo te adentraste en el deporte?

    -En mi casa siempre hemos estado muy implicados con el deporte. Desde pequeña acompañaba a mi padre y hermano a todos los partidos del Riotinto Balompié, dado que mi padre Antonio López ‘El Lucas’ fue jugador y directivo y, posteriormente, mi hermano Raúl también defendió los colores de este club. En el colegio e instituto jugaba en el equipo de baloncesto, fútbol y atletismo, participando con estos equipos en las diferentes olimpiadas comarcarles, que se organizaban anualmente entre los diferentes centros educativos de la Cuenca Minera.

    Pero mi ilusión era practicar artes marciales, iniciándome en las mismas durante mi vida universitaria en Huelva. Actualmente, soy cinturón negro 3º Dan de Karate, modalidad que continúo practicando. Posteriormente, me aficioné a la bici de montaña y al Trail Running (carrera por montaña), donde ahora corro, tanto en la Liga onubense de Trail como en la Copa por Montaña.

    -¿Por qué estas disciplinas?

    -Pues el kárate por ser su disciplina, su respeto hacia los compañeros y a uno mismo, sin olvidar su maravilloso trabajo físico e interior. Y, a la bici y al trail, llegué un poco por casualidad. Principalmente comencé a correr Trail Running, porque mi pareja, Ramiro Ignacio López, es corredor y me introdujo en este mundo. Me gusta practicar deporte en la naturaleza y, afortunadamente, vivimos en una provincia con unos maravillosos parajes naturales.

    -¿Cuáles son los éxitos conseguidos hasta ahora?

    -Haber conocido a seres humanos maravillosos, los cuales me han ayudado muchísimo a crecer como persona.

    -¿Con qué momentos como deportista te quedarías?

    -Con la ceremonia de entrega de mi tercer Dan de Karate por parte de mi profesor Deogracias Delgado Medina, 8º Dan de Karate. También en Palos de la Frontera impartí un curso de defensa personal para mujeres maltratadas, una de ellas, muy joven, la cual no salía casi nunca de su casa, y mucho menos sola, por miedo a su ex pareja. Una mañana se acercó y me dijo: Moni, ¿sabes una cosa? He venido sola y me siento de maravilla. Fue un momento increíble, sentí que todo mi esfuerzo había cobrado sentido, mucho más allá de los títulos y los premios.

    -¿El próximo reto?

    -Presentarme a 4º Dan de Karate y correr la Maratón Tenerife Bluetrail.

    -¿Cómo sueles prepararte? ¿Cuánto tiempo entrenas?

    -Principalmente entreno con mucha voluntad, ya que mi horario de trabajo es extenso. Para el entrenamiento de Trail Running cuento con la ayuda de un preparador especializado en esta disciplina, como es Ángel Luis Carrizo Márquez. Juntos definimos los objetivos de la temporada y establecemos un plan de entrenamiento anual para ello. En cuanto al kárate, entreno lunes, miércoles y viernes en el Centro Deportivo Olba con mi Gran Maestro Deogracias Medina Delgado.

    -También has recibido el cariño de su tierra. ¿Qué ha supuesto para ti?

    -Una gran alegría personal y espero que, con este reconocimiento, muchas más chicas se animen a practicar deporte.

    -¿Algún deseo de futuro?

    -Seguir aprendiendo, mejorando y divirtiéndome con la práctica deportiva

    -¿Qué es para ti la Cuenca Minera?

    Mi fuente de energía.

    -Para terminar: un mensaje a tus paisanos.

    -Gracias por su apoyo. Y espero que el próximo año en el Trail Minas de Riotinto participemos muchos más locales y que mis paisanos salgan mucho más a las calles para animarnos.

  • 1.300 vagones, 143 locomotoras y 40 coches: los datos del ferrocarril minero de Riotinto

    1.300 vagones, 143 locomotoras y 40 coches: los datos del ferrocarril minero de Riotinto

    La importancia de la línea ferroviaria determinó que llegara a contar con cifras realmente llamativas

    Si venimos haciéndonos eco de las diferentes estaciones que tuvo el ferrocarril minero en su trayecto por la Cuenca Minera, era casi obligado fijar nuestra mirada en uno de los elementos más llamativos y de mayor riqueza de este tren onubense. Nos referimos a sus vagones, dado que esta línea ferroviaria contó hasta con 1.300 vagones y 2.000 vagonetas de mina.

    Una cifra considerable que pone de manifiesto el intenso tráfico de mineral que soportó este ferrocarril de Riotinto durante los años en los que se mantuvo activo.

    Pero, si seguimos con las cifras, este tren tuvo con hasta 40 coches que daba servicio al servicio de transporte de pasajeros.

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    Más llamativo para los amantes de los trenes puede ser el hecho de que constaba de 143 locomotoras de vapor, que llegaron a ser de hasta 10 modelos diferentes, clasificados por la compañía minera en 13 tipos. Todas ellas, excepto 6, fueron de fabricación inglesa y se construyeron entre los años 1874 y 1954.

    Junto a estas locomotoras de vapor, las más llamativas desde nuestro punto de vista actual, también hubo 7 eléctricas, que normalmente se utilizaban para los túneles de enlace entre las minas y zonas de tratamiento.

    Como se puede comprobar, son datos atractivos que demuestran la relevancia de un medio de transporte que hizo historia en la provincia de Huelva.

    Por este motivo, a partir de esta semana, iniciamos un nuevo ciclo en esta sección de Tinto Noticias en el que daremos cuenta de los vagones, locomotoras o coches de servicios, entre otros elementos llamativos, que han presentado grandes particularidades y que han pasado a la historia por sus características y su relevancia en la Cuenca Minera.

    Te invitamos a seguirnos y a realizar tus propias aportaciones a un aspecto de nuestro patrimonio que debe ser recordado y cuidado.

  • Álvaro Cruzado espera llegar al Campeonato de España tras ser subcampeón de Andalucía

    Álvaro Cruzado espera llegar al Campeonato de España tras ser subcampeón de Andalucía

    Amante de las motos desde pequeño, este riotinteño compagina su actividad profesional con su preparación en este deporte que le apasiona

    Álvaro Cruzado Fernández (Minas de Riotinto, 1989) es el menor de tres hermanos y forma parte de una bonita familia creada por sus padres, María José y Luis. Hoy en día, tras estudiar en el colegio Virgen del Rosario y en el I.E.S Cuenca Minera de la localidad riotinteña, trabaja en el campo como peón agrícola, teniendo una vida feliz en su pueblo, Minas de Riotinto. Una actividad que siempre ha compaginado con su gran pasión: las motos, un deporte que considera muy completo, tanto físico como mentalmente, “en el que disfruto y tengo unas experiencias muy bonitas, que comparto con mi pareja”, nos cuenta.

    Según afirma, “la primera vez que visité una competición, esa atracción se hizo más grande hasta que, a los 14 años, me compré mi primera moto, con la que soñaba poder llegar a competir algún día. Desde entonces, lo he tenido como un hobby hasta que, en 2017, me compré una moto de enduro y decidí meterme en la competición de lleno”.

    De aquellos inicios, Álvaro recuerda “cuando en la localidad de Valverde del Camino conseguí un primer puesto, el cual se lo dediqué a mi padre con mucho cariño”.

    Y, en este breve espacio de tiempo, ha logrado un importante palmarés, puesto que en 2017 consiguió ser subcampeón extremeño-andaluz en la categoría Amater, en la modalidad de Cross-Country, con el club los Moteros del Sur, y, en 2018, tras mucho trabajo y esfuerzo, se proclamó subcampeón de Andalucía, en la categoría de aficionado, en la modalidad de Enduro-Indoor.

    Ahora, perteneciendo al equipo Motos Alesser, con el que está corriendo en las modalidades de enduro y cross-country, su próximo reto es quedar entre los primeros puestos del Campeonato de Andalucía este año 2019, en la categoría de aficionado.

    Para ello, a lo largo de la semana suele preparase físicamente acudiendo al gimnasio y, durante el fin de semana, entrenando con la moto, aunque no tiene tanto tiempo como él quisiera.

    Una labor que recibió el reconocimiento de su pueblo en la pasada Gala del Deporte de Minas de Riotinto, donde Álvaro recibió por parte del Ayuntamiento el premio al mejor deportista comarcal del año, un galardón que, para él, “fue todo un orgullo, por ser premiado por mi pueblo en este deporte y, sobre todo, una motivación extra”, afirma. Toda una motivación, sin duda, porque, de cara al futuro, espera poder correr en el Campeonato de España.

    Y es que, para este deportista, la Cuenca Minera es “gran parte de mi vida, donde tengo a mi pareja y amigos y puedo disfrutar de cada uno de sus maravillosos rincones”. Con todo, para finalizar, se despide agradeciendo a todos, “a cada uno de ellos, por el apoyo y ánimo que me dan para seguir con más fuerza. Y decirles que se fomente más este tipo de deporte, que muchos no conocen, a pesar de que hay mucha afición aquí en la Cuenca”.

  • Juanma Nogales prepara una exposición en su Nerva natal sobre los bosques del País Vasco

    Juanma Nogales prepara una exposición en su Nerva natal sobre los bosques del País Vasco

    Con tan sólo 18 años dejó la Cueca Minera para marcharse con su familia a la ciudad vasca de Galdácano, una tierra en la que se integró rápidamente, aunque no olvida sus raíces

    Nacido en la calle Puebla de Nerva hace 66 años, la vida del nervense Juanma Nogales Delgado cambió cuando tenía 18 años. Hasta ese momento, sus días habían transcurrido entre su localidad natal y las aldeas de Marigenta y La Naya, donde residían sus abuelos. Y es que su padre era peón caminero, así que viajaba mucho por Huelva y, aunque durante un tiempo fue con él, su madre decidió dejarle con mis abuelos unos años. Una etapa de su vida de la que tiene muchos recuerdos, especialmente de su abuelo, que, según dice, “era un genio”.

    Pero, su vida dio un giro cuando, tras cerrar la mina, la empresa propuso a su padre trasladarse a Huelva, Dos Hermanas (Sevilla) o Galdácano, en el País Vasco. Y, según nos cuenta, “mi padre siempre ha tenido un espíritu muy aventurero y, entonces, de todas las opciones posibles, eligió marcharse al norte”.

    Realmente, fue un cambio importante, pero que acogió de forma muy positiva, porque, nada más llegar, se integró en la sociedad vasca, se adaptó muy bien. “Siempre he sido muy crítico con la forma de vida de los británicos. Porque los ingleses crearon una organización en Huelva en la que, es verdad que desarrollaron la cultura del trabajo, pero, luego, tenías que gastar el dinero en el economato, los bares y los servicios que ellos ponían, con lo que cual se trataba de una explotación total. Desde que nacías tenías tu camino marcado, no había otras opciones fuera de este círculo. De hecho, yo estudié en la Escuela Profesional con la única finalidad de trabajar después en la empresa. Porque no había otras alternativas”, nos comenta.

    Este minero por el mundo asegura que “cuando me marché y me despegué de mi zona de confort, tuve una involución total en la sociedad vasca y, excepto el idioma, me acomodé rápidamente. No se me olvidaba mi tierra de nacimiento, pero me adapté con mucha rapidez a mi nueva situación de vida en la sociedad vasca”.

    Juanma-Nogales

    Tanto es así que en poco tiempo se casó con una chica euskera, luego se separó y después volvió a casarse con una madrileña a la que conoció a través del sindicato. Juanma tiene dos hijos que hablan mejor el euskera que el castellano y que, aunque les gusta Andalucía, donde hacen su vida es en el País Vasco.

    En la actualidad, Nogales Delgado reside en la localidad de Zeánuri (Vizcaya), de donde ha venido a pasar unos días a Nerva con el objetivo de preparar una exposición de mostrará próximamente en el Centro Cívico Cultural de la localidad nervense. Una muestra fotográfica dedicada a los bosques del norte de España.

    Como aficionado a la fotografía desde siempre –ya tenía una cámara cuando se fue a la mili con 20 años-, su objetivo es aportar su visión del microclima de los bosques del norte de España, que considera que “son espectaculares. Así, podré traer al sur este conocimiento”. Un ámbito, el de la imagen, en el que siempre intenta ir mucho más allá de lo que ve. En este aspecto, le interesa mucho “el ciclo del agua, tener un diálogo con la naturaleza para conocer si una gota de agua pasa más de una vez por un mismo lugar. Soy ecologista y creo que para ser de izquierdas sólo tienes que ser ecologista. Es decir, si amas la naturaleza, ya eres de izquierda”.

    Y no es extraño que se encuentre estos días en la provincia de Huelva, porque, a pesar de que lleva muchos años afincado fuera, suele venir cuatro o cinco veces al año, más aún ahora que se encuentra jubilado. “Con el tiempo, vuelvo a Andalucía emocionalmente. Siempre vengo a mi tierra a cargarme la batería de sol y de fuerza. Porque Huelva tiene una luz diferente. Siempre me acuerdo de su luz y del olor del campo. Es algo que tengo fijado en mi mente. Además, echo mucho de menos la playa. Es más, suelo entrar por Zufre y siempre cuando llego a Huelva me paro en el arroyo de Zufre para oler todo lo que es la tierra. Así me cargo de energía”, nos cuenta.

    Profesionalmente, Juanma ha sido analista químico de investigación y desarrollo en Maxam, anteriormente Explosivos Riotinto, la mina de Galdácano, una empresa en la que han trabajado sus padres y tíos y ahora lo hacen sus hijos. Una entidad en la que ha sido miembro del sindicato CC.OO.

    Con todo ello, para terminar, este nervense asegura que “cada vez que veo la Cuenca Minera me pregunto quién se queda con la gran riqueza que tiene esta tierra. Por eso, animo a los mineros a que reclamen su derecho, porque estamos destruyendo toda esa riqueza que tiene la zona minera. Me pregunto si no tenemos la capacidad de explotar nuestros recursos, en lugar de hacerlo una empresa que paga un sueldo”.

    En definitiva, su mensaje final es: “Esta es tu riqueza, aprovéchala. No dejes que se la lleven. Tu riqueza eres tú y tu tierra, disfrútala, no dejes que nada que se la lleve”.

  • El joven nervense Jesús Julián Martín publica su primera novela

    El joven nervense Jesús Julián Martín publica su primera novela

    ‘Cazador de pesadillas’ es un libro multigénero que abarca desde el romance hasta la filosofía y que cuenta con «un carácter inmersivo que te adentra de lleno en ella», tal y como se define la obra de este escritor de tan sólo 18 años

    A pesar de que tan sólo tiene 18 años, el joven nervense Jesús Julián Martín ya cuelga en las librerías una novela, dado que acaba de publicar su primer libro, que aparece bajo el título de ‘Cazador de pesadillas’. Una creación que, tal y como él mismo nos cuenta, es el resultado de dos años de trabajo, que ha compaginado con sus estudios, así como con su afición a la fotografía, la música y el deporte.

    A todo ello se une ahora la escritura, de ahí que hayamos querido conocer las inquietudes de Jesús Julián Martín en esta entrevista.

    -¿Cómo y cuándo surge tu interés por la escritura?

    -Desde que era pequeño me ha gustado bastante leer y, hará unos tres años, me puse a escribir de forma personal por probar a ver qué salía, ya que era algo que me gustaba mucho. Vi que me gustaba, dado que podía expresarme y crear mundos nuevos y únicos, por lo que me decanté por probar suerte en el mundo de la escritura explorando y explotando las ideas que se me venían a la cabeza.

    -¿Con qué actividad compaginas la literatura?

    -Con varias cosas actualmente. Cosas como los estudios, la fotografía, un poco de música y el deporte, aunque no de forma profesional, sino, más bien, deporte como ocio.

    -Acabas de presentar el libro ‘Cazador de pesadillas’. ¿Qué destacarías del mismo?

    -Siempre suelo destacar la peculiaridad que tiene el mismo. Cuando yo comencé a escribirlo intenté que no fuese una novela cualquiera, sino una novela única o, al menos, que fuese distinta a los estándares actuales. Uno de los recursos que uso para ello, el cual es el que siempre suelo poner como ejemplo, sería la inmersión. Se podría decir que es una novela inmersiva. Por poner un ejemplo, la mayoría de libros siempre suelen describir a sus personajes, y yo no lo hago para que así, quien lo lea, tenga la libertad de imaginar y crear a los personajes que él quiera, incluso como si él mismo quisiese ser uno de ellos o el protagonista.

    Libro Cazador de pesadillas

    -¿Por qué te has animado a realizarlo?

    -Porque era algo que me gustaba y, además, era uno de mis sueños.

    -¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirla?

    -Ha sido un proceso largo, de 2 años, que engloba los distintos procesos de creación de mismo (pensar la idea, maduración de la misma, escritura, corrección y perfeccionar el resultado).

    -¿Algún proyecto de futuro?

    -Hay bastantes en mente, sobre todo, más libros, los cuales espero y quiero sacarlos en un futuro.

    -¿Qué supone para ti la Cuenca Minera?

    -Tiene gran importancia para mí, ya que es el lugar donde he nacido y donde he crecido. Es un sitio de gran belleza por todo su paisaje, muy aprovechable en el mundo de la fotografía, -y el arte en general-, y, además, un lugar lleno de historia en todos los ámbitos, por cada rincón de toda la Cuenca. Un lugar de otro planeta.

    -Para terminar: un mensaje a tus paisanos.

    -Echadle u vistazo a la página oficial del libro en redes sociales para obtener más información sobre él, sobre dónde comprarlo y de las próximas presentaciones del mismo a las que estáis invitados: Cazador de Pesadillas (Facebook); @CPesadillasMKJK (Twitter); @cazadordepesadillasmkjk (Instagram). Y no olvidemos el legado e historia que tiene nuestra tierra, el cual tenemos que mantener y cuidar en ésta y en las futuras generaciones.

  • Raquel Jara, una ‘barlady’ riotinteña en Roma

    Raquel Jara, una ‘barlady’ riotinteña en Roma

    Tras formarse como guía turística, esta joven de 25 años se marchó hace cuatro años a la capital italiana como Au Pair

    Raquel Jara es una riotinteña de 25 años que, después de terminar el Bachillerato de Humanidades, decidió estudiar una formación profesional a Huelva con el objetivo de convertirse en guía turística.

    Con esta finalidad, y aunque en un principio no se lo había planteado, en el año 2015 se marchó a Roma como Au Pair. En aquel momento, sólo tenía 21 años, así que vivir tan lejos de casa con un idioma que no conocía no fue una experiencia fácil.

    Pero, tal y como ella mismo nos dice, “en poco tiempo me sentí como en casa, ya que somos pueblos hermanos”. Tanto ha sido así que, aunque pensaba quedarse sólo unos meses y regresar a Huelva tras aprender el idioma, con el tiempo acabó enamorándose de la ‘ciudad eterna’, por lo que decidió buscar un trabajo y continuar las vivencias. De hecho, ya son casi cuatro años los que lleva en Italia.

    Raquel Jara cuatro

    Para Raquel, “Roma es una ciudad que la amas o la odias. Es una ciudad caótica, enorme y, a veces, estresante. Pero me basta un paseo por el centro para olvidarte de todos los aspectos negativos que puede tener esta ciudad. Perderme entre las calles del famoso barrio de Trastevere, un atardecer desde ‘Il giardino degli aranci’, pasar por sus puentes de noche con la basílica de San Pedro de fondo… Es algo que hago desde que llegué y, después de casi 4 años, me siguen enamorando. Al ser una ciudad enorme y capital de un país te brinda muchas oportunidades”.

    En concreto, la joven trabaja como camarera, teniendo la suerte de hacerlo frente al Coliseo. “Me siento afortunada de pasar mis días cerca de un monumento tan significativo de la historia”, afirma, pero, además, “gracias a mi trabajo empecé a interesarme por el mundo del bar”.

    Raquel Jara tres

    Así que, continúa, “decidí empezar a formarme para convertirme en una barlady. En octubre del año pasado contacté con una de las mejores escuelas de bartending en Roma, la FBS (Flair Bartender School). Empecé con un curso básico, pero rápidamente entendí que este era mi camino”.

    “Desde entonces, continúo formándome y asistiendo a los diferentes cursos y masterclass que ofrece la escuela. Es un mundo nuevo, poco conocido y diría que subestimado, pero, al igual que la cocina, tienes que ponerle pasión y amor. Sé que es un camino duro, pero estoy llena de ganas e ilusión por hacer mi trabajo”, asegura.

    Raquel Jara uno

    Con esta base, el objetivo de Raquel Jara es formarse en Roma y obtener una experiencia que le ayude a crecer profesional y personalmente.

    A pesar de encontrarse bien, esta minera por el mundo reconoce que “no hay día que pase que no piense en mi tierra. ¡Cuánto la echo de menos y cuánto me gustaría estar allí! A todos mis amigos italianos les hablo de mi pueblo, de Andalucía, de nuestras costumbres, de nuestra historia y de nuestra gastronomía. Me siento orgullosa de ser onubense, pero, sobre todo, de ser riotinteña”.

    Raquel Jara dos

    En este aspecto, la joven riotinteña nos cuenta que lo que más echa de menos, “aunque sí es un topicazo, es la gastronomía, -aunque no me puedo quejar de la italiana-, a mi pueblo y, sobre todo, a mi familia. El trabajo que hago no me permite volver todas las veces que me gustaría a mi tierra. Es duro estar lejos de casa y de la familia, pero, en estos momentos, en Roma aun me quedan muchas cosas por hacer”.

  • Abel Calero, un amante de la apicultura que lucha por la naturaleza desde Berrocal

    Abel Calero, un amante de la apicultura que lucha por la naturaleza desde Berrocal

    Este onubense, criado entre Nerva y Berrocal, es uno de los principales organizadores de la Convivencia Rural de Berrocal, que este año 2019 celebra su octava edición del 11 al 13 de abril

    Nacido hace 36 años en Huelva, Abel Calero es una persona ligada desde siempre a la Cuenca Minera, puesto que pasó su infancia y su juventud entre Nerva y Berrocal, además de vivir en la actualidad en el municipio berrocaleño, donde se desarrolla como apicultor. Un oficio que ha visto en casa desde siempre, puesto que la apicultura era la profesión de su padre. Es más, según nos cuenta, “desde los 13 o 14 años, le he ayudado en verano en las labores de extracción de miel. Cuando dejé de estudiar, empecé a ayudarle más de lleno y, mientras combinaba varios trabajos esporádicos en Berrocal, comencé con una pequeña explotación propia que ha ido creciendo poco a poco. Espero algún día poder dedicarme por completo a este a este oficio que, aunque es sacrificado y un poco inseguro, me permite trabajar en la naturaleza de un modo independiente, siendo dueño de mi trabajo”.

    Y es que Abel, como nos cuenta en esta entrevista, es un auténtico enamorado de la naturaleza, fomentando actividades e iniciativas que contribuyen a su conservación y cuidado.

    -Abel, la apicultura es un sector fundamental para la biodiversidad, pero quizás un poco olvidado.

    -Bueno, últimamente parece que está creciendo, tanto el interés por la miel de calidad como la conservación de la biodiversidad en la que, como sabemos, las abejas juegan un papel fundamental. Sin embargo, echo en falta ayudas por parte de las administraciones al sector, como, por ejemplo, un mayor control y/o prohibición de plaguicidas que afectan a las abejas o en el etiquetado claro de la miel, como ya se ha hecho con la leche o el jamón curado, para que el consumidor pueda conocer la procedencia del producto que toma, ayudándolo así a elegir una miel de calidad, cercana y libre de adulteraciones como, en ocasiones, podemos encontrar en los lineales de cualquier supermercado.

    Abel Calero dos

    -Como amante de la naturaleza, ¿cómo es vivir en Berrocal?

    -Berrocal me ofrece calidad de vida en muchos sentidos. Poder alimentarme de muchos productos locales y, que en algunos casos yo mismo produzco, como son los huevos, los productos de la huerta o la miel, vivir literalmente a un paso de la naturaleza, para mí es muy importante. Poder salir a disfrutar de ella con solo cruzar dos calles es todo un placer. Además, para lo pequeño que es este pueblo, tiene una oferta cultural y de ocio bastante buena, como son Las Cruces de Mayo, San Juan, San Lorenzo, las jornadas micológicas, El Trail ‘La Sonrisa de Rafa’ o la Convivencia Rural de Berrocal, entre otras muchas.

    Lo que más me preocupa de Berrocal es la despoblación que sufre que, como pasa en otros muchos núcleos rurales, como no se tomen medidas a este respecto, va a dejar muchos pueblos vacíos en poco tiempo.

    -De hecho, organizas eventos que difunden lo rural. ¿Qué aceptación suelen tener este tipo de iniciativas?

    -Cuando empezamos a organizar la Convivencia Rural de Berrocal ni siquiera sabíamos si habría una segunda edición. Así que, si en esa época alguien me hubiera dicho que esta historia duraría al menos ocho años, con una afluencia de visitantes cada vez mayor y unas colaboraciones tan variadas y de tanta calidad de manera desinteresada, no me lo habría creído.

    Abel Calero cuatro

    -¿Cómo se presenta este año la Convivencia Rural de Berrocal, que se celebra del 11 al 13 de abril? Va ya por la 8ª edición.

    -Lo que podemos destacar de la programación es que hay clásicos, como la risoterapia, el senderismo, el yoga o el intercambio de semillas que no van a faltar. Pero, además, os puedo adelantar dos interesantes colaboraciones de esta octava edición, como son las de Carlos Taibo, profesor de Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, además de editor y escritor, y Sirifo Kouyate, artista de origen africano, nacido en Kolda al sur de Senegal, que vendrá a ofrecernos un concierto con su Kora, un instrumento que consta de 21 cuerdas, aunque toca otros instrumentos, como el Dyembe. Junto al concierto, también nos ofrecerá una charla, donde, entre otros temas, nos hablará sobre su proyecto de creación de un conservatorio en su tierra, para dar la oportunidad de dar a los jóvenes senegaleses una salida a través de la música. Por su parte, Carlos es defensor y partidario de los movimientos antiglobalización, así como del decrecimiento económico, y vendrá a Huelva a ofrecer una conferencia/coloquio bajo el título ‘¿Porque el decrecimiento?’.

    Todo esto se completa con senderismo, charlas, visitas guiadas a lugares de trabajo tradicionales, conciertos, mercadillo de artesanía y productos locales, etcétera, para hacer más atractivas las jornadas al visitante. Es importante decir que este evento se realiza solo con el trabajo de l@s voluntari@s que participan en él. No existe ningún ánimo de lucro y los beneficios, -cuando los hay-, se revierten sobre el desarrollo local, la cultura y personas o colectivos desfavorecidos.

    Abel Calero cinco

    -¿Cómo surge la idea de poner en marcha esta iniciativa?

    -La idea de poner en marcha la Convivencia surge de un grupo de amigos que, en plena crisis, en el año 2012. Viendo que las opciones laborales eran escasas y precarias, decidimos mostrar cómo en los pueblos todavía existe una forma de vida sostenible y viable a través la autoproducción y/o el autoempleo, llevando a cabo talleres donde los participantes pueden tomar contacto con oficios tradicionales y aprender, por ejemplo, a elaborar pan, queso, cerveza, cerámica, marroquinería, bioconstrución…, tomar contacto con la apicultura, la agricultura, la ganadería tradicional…

    -¿Alguna novedad este año? ¿Cómo se puede participar?

    -El acceso a los recintos donde se desarrolla la convivencia y la participación en los talleres que se imparten son libres y gratuitos, así que toda persona que quiera disfrutar de la programación puede venir sin necesidad de inscripción previa. Este año va a ser el primero que dure tres días. Empezaremos el jueves, 11 de abril, con la presentación y charla/coloquio de Carlos Taibo. Luego, continuaremos con charlas y mesas de debate el viernes 12. Estas dos jornadas se desarrollarán en el Centro Polivalente de Berrocal, mientras que el sábado 13 nos trasladamos a los Riscos Altos, que es un paraje en plena naturaleza, con uno de los balcones al Río Tinto más espectaculares de su recorrido, donde podremos disfrutar del resto de la programación para toda la familia que tenemos preparada, empezando, por ejemplo, con la ruta de senderismo que recorrerá el recién estrenado tramo de la Vía Verde del Tinto. Quiero destacar que este año hay un buen número de talleres en los que se va a bailar, interpretar música e interactuar entre los asistentes, por lo que recomiendo traer ropa cómoda, las pilas bien cargadas y ¡muchas ganas de pasarlo bien!

    -¿Qué supone para ti Berrocal?

    -Berrocal es el lugar donde se ha desarrollado la mayor parte de mi vida. Pasé mi infancia viviendo en Nerva y, durante los fines de semana, en Berrocal, por lo que se puede decir que considero que mis raíces están repartidas entre estos dos pueblos. Desde hace unos años, participo en actividades culturales y/o sociales llevadas a cabo por las Asociaciones ‘Matilde’ y ‘Asisti Cuenca Minera’ en Riotinto o por la Asociación ‘Monago’ en El Campillo, entre otras, lo que me están permitiendo conocer a gente muy interesante dentro de la Cuenca Minera de Riotinto y que son ya una parte casi imprescindible dentro de la actividades llevadas a cabo por la Convivencia Rural de Berrocal, así que se está tejiendo una plataforma de interacción entre diferentes asociaciones y colectivos que está dando y dará muy buenos frutos.

  • Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: Las Cañas (y VIII)

    Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: Las Cañas (y VIII)

    Es la más recóndita de la línea y se encuentra situada en un bello paraje de Berrocal, donde todavía son apreciables los restos de este edificio de estilo victoriano y las casas de los obreros que se edificaron a su alrededor

    La Estación de las Cañas se encuentra situada en el término municipal de Berrocal, siendo, efectivamente, una infraestructura del ferrocarril del siglo XIX en Huelva. Una zona que ha sido en gran parte expoliada, tal y como ha denunciado en varias ocasiones Ecologistas en Acción en Huelva.

    A pesar de ello, esta estación es una de las que mejor se conservan del ferrocarril minero, en gran parte debido a la dificultad de los accesos para llegar a la zona. De hecho, se trata de la estación más recóndita de todas las que se hicieron en la línea ferroviaria.

    Su estación contaba con un edificio de dos plantas de estilo victoriano, que tuvo una oficina de telégrafos y una sala de palancas, servicios que no pueden apreciarse en la actualidad.

    A su alrededor, el visitante puede comprobar como existen restos de otras construcciones de la zona, como las viviendas que se hicieron para los trabajadores del ferrocarril. Unas casas que se encontraban situadas a ambos lados de la vía. Sin embargo, estas infraestructuras se encuentran totalmente abandonadas y olvidadas, por lo que su estado es ruinoso.

    El último tren que pasó por la Estación de las Cañas lo hizo el 24 de febrero de 1984. Desde entonces, este bello paraje es poco frecuentado a nivel general, a pesar de la exuberancia de sus recursos naturales. Una cuestión que debemos hacernos reflexionar ante la importancia patrimonial e histórica de estos recursos.

    Y de esta forma finaliza nuestro recorrido por las diferentes estaciones de ferrocarril conservadas en la Cuenca Minera. Una línea construida en 1875, a lo largo de su trazado de 300 kilómetros. Por este motivo, hemos querido hacer un guiño para recordar y conocer cuáles fueron esas estaciones de un ferrocarril que situó a la provincia de Huelva a la cabeza de la Revolución Industrial en España.