Categoría: Mineros por el mundo

  • La zalameña Nazaret Domínguez hace del arte una forma de vida

    La zalameña Nazaret Domínguez hace del arte una forma de vida

    Estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Granada, esta joven de 25 años ya ha tenido la oportunidad de mostrar su buen hacer artístico en diferentes trabajos, en los que el realismo y la figuración suelen ser los protagonistas

    Nazaret Domínguez López es una joven de 25 años, natural de Zalamea la Real, cuya trayectoria permanece unida a diferentes manifestaciones artísticas desde pequeña, puesto que, al tiempo que estudiaba Primaria y la ESO en su localidad natal, compaginó estas tareas con estudios musicales en el Conservatorio de Valverde del Camino, terminando 3º de Grado Medio –actual Grado Profesional- en el Conservatorio de Huelva.

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    Pero su creatividad no sólo se ha centrado la música, puesto que, posteriormente, se decantó por cursar el Bachillerato de Artes en Valverde del Camino, para concluir esta etapa preuniversitaria en la Escuela León Ortega de Huelva. Y es que, como nos aclara, “a pesar de haber cursado Bachillerato, preferí formarme en un Grado Superior de Cerámica Artística en la Escuela de Artes de León Ortega de Huelva”.

    Fue un paso previo a la elección de sus estudios universitarios: la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada, una carrera que está cursando desde hace año y medio, lo que le ha obligado a vivir en la capital nazarí desde entonces. Desde Granada, Nazaret Domínguez asegura que se acuerda mucho de su tierra, de la que echa de menos especialmente “a mis padres y hermano, mis abuelos, mi familia en general y, por supuesto, mis amigos…, son parte imprescindibles en mi vida. Me haría falta una vida entera para devolverles todo lo que han hecho y hacen por mí”.

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    Reconoce que se decantó por estos estudios porque, “a pesar de saber que el mercado laboral en este ámbito es bastante difícil, siempre he creído que hay que estudiar y luchar por lo que uno ama realmente, por mucho sacrificio que conlleve”.

    De hecho, su balance de este tiempo es muy positivo, puesto que “siempre digo que el arte para mí es un arma de doble filo. Es lo único que me puede calmar y, a la misma vez, desesperar, hasta puntos que ni imaginaría. Pero no cambiaría por nada la sensibilidad y satisfacción que me genera”, afirma.

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    Una vena artística que viene desarrollando desde que tiene conciencia. Tal y como nos cuenta a Tinto Noticias, “me recuerdo pintando cualquier cosa que estuviera a mi alcance. Desde bastante pequeña sabía que quería ser artista. Fue en 1º de Bachillerato cuando me empezó a picar más el gusanillo del realismo y los retratos”. Y, de hecho, ha sido así cómo ha ido desarrollando un estilo que se asemeja al realismo, pero que está segura que irá evolucionando con el tiempo.

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    Una forma de trabajar que hemos tenido la oportunidad de comprobar, por ejemplo, en la portada del libro del riotinteño Raúl Delgado, ‘El puesto de las flores’, un proyecto que ha sido para ella “una gran experiencia. Me siento muy orgullosa de participar en ese magnífico trabajo, pudiendo hacer mi aportación para hacerlo aún más espléndido”.

    A partir de aquí, de cara a su futuro, Nazaret se plantea acabar la carrera y continuar su formación con el Grado de Restauración. Además, también le llama mucho la atención el mundo del tatuaje, por lo que no descarta hacer algún curso relacionado con este ámbito “para, en un futuro, poder montar un local donde vender mi arte y hacer tatuajes. No me desagrada para nada la idea”.

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    Y es que siempre ha sido una persona con muchas inquietudes y muy independiente, a la que le “encanta ganarme las cosas con mi propio esfuerzo, por lo que creo que mi sueño más cercano es poder tener una independencia económica gracias a mis trabajos, que me conozcan y sepan valorarme”.

    Por el momento, esta joven zalameña se siente satisfecha con los numerosos encargos que le están realizando, que le está permitiendo desarrollar su arte y creatividad.

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    Con todo, para despedirse agradece todo el apoyo que recibe, por lo que “cada día me siento más orgullosa de ser zalameña. He tenido la suerte de nacer en una preciosa comarca. Ahora que estoy lejos la valoro más y me gustaría que la situación económica en ella cambiara para que los jóvenes no nos viéramos obligados a alejarnos de ella para buscarnos un porvenir”.

  • El joven nervense José Vázquez, un figurante en la serie ‘Allí Abajo’ de Antena 3 y ‘Élite’, de Netflix

    El joven nervense José Vázquez, un figurante en la serie ‘Allí Abajo’ de Antena 3 y ‘Élite’, de Netflix

    Enamorado del teatro desde pequeño, este estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas se encuentra en Madrid, donde compagina sus estudios con su pasión por la interpretación, para lo que se formado en la Escuela de Teatro ‘San José’, cuna de actores como Paz Vega

    Con tan sólo 22 años, el joven nervense José Vázquez González puede decir que está labrándose un nombre destacado como actor. Y no es extraño. Porque es un apasionado del teatro desde pequeño, cuando, como nos cuenta, “me encantaba subirme a unas tablas, estar delante de unos focos, dar vida a otra persona”. Tanto fue así que empezó a hacer teatro siendo bastante niño, a los 8 años aproximadamente. Incluso, cuando se rodó la película ‘El corazón de la Tierra’ en la Cuenca Minera, tuvo la suerte de participar como figurante. “En aquel momento supe qué era ser figurante, sólo supe disfrutar de la experiencia (pruebas de vestuario, sets de rodaje, estrés, repetir escenas…). Fue la primera vez, pero tenía claro que no sería la última”, nos cuenta.

    Tras esta experiencia, José tuvo un parón de unos tres años, pero, como él mismo reconoce, “el teatro es un veneno y quien lo prueba no puede librarse, así que, en 3º de la ESO, volví a pisar las tablas nuevamente. Ahí representé mi primera obra de teatro seria: ‘Tres sombreros de Copa’, de Miguel de Miura. Tras esta obra, vinieron otras tantas, ‘Diez Negritos’, ‘Siete gritos en el mar’, ‘El sueño de una noche de verano’, ‘Las bicicletas son para el verano’, ‘La fuente del Arcángel’…

    Además, desde 2012, con el grupo ‘La Ignorancia de la sangre’, este nervense ha frecuentado varios rodajes en Sevilla, de la mano de CNG Casting, incluyendo, por ejemplo, la serie de Antena 3 ‘Allí Abajo’, donde ha participado como figurante en las tres temporadas.

    Jose Vazquez Alli Abajo

    Experiencias que se unen al hecho de ser el director del Festival de Cortos SCC Express de Nerva. Todo ello lo conocemos en primera persona a través de esta entrevista.

    -¿Cómo te surge tu interés por la interpretación?

    -Creo que, a quien le gusta la interpretación, lo sabe desde que nace. Quizás cuando eres niño no te das cuenta, quizás sólo se manifieste en que te encanta disfrazarte de pirata, de monstruo, de dálmata… El teatro y la interpretación es algo que siempre me ha encantado. Igual que había niños que jugaban al fútbol, yo hacía teatro. Recuerdo que mis padres me solían llevar a ver algunas obras, siempre por acompañarme: ‘Las mil y una noches’, ‘Hoy es fiesta’, ‘El sueño de una noche de verano’… Tuve la suerte de estudiar en u colegio donde el teatro tenía mucha importancia, por lo que era fácil poder practicarlo, al tiempo que podías aprender de muy buenos actores (amateurs).

    -¿Cómo te has ido desarrollando este ámbito?

    -Hablar de mi desarrollo en el teatro es hablar de la Escuela de Teatro ‘San José’, cuna de actores como Paz Vega, Manolo Caro (Los Serranos, Allí abajo…) o Antonio Dechent. Es la escuela donde me he criado, donde he pisado mis primeras tablas y donde más he podido disfrutar. En cuanto a la figuración, casi todos mis inicios han sido en Sevilla, donde he trabajado para ‘Allí Abajo’. Actualmente, me encuentro en Madrid, terminando mi carrera de Publicidad y Relaciones Públicas. Madrid, donde los rodajes abundan más que los bares, es un lugar idóneo para personas como yo. Mi estancia en la ciudad es corta, de septiembre a mayo, y, sin embargo, ya he trabajado para producciones importantes.

    El primer rodaje en el que he participado ha sido ‘Brigada Costa de Sol’, una coproducción de Mediaset y Netflix, cuyos protagonistas son Hugo Silva y Jesús Castro. Como curiosidad, en el rodaje coincidí con Miguel Ángel León Brázquez, nervense que está haciéndose con un hueco importante en la industria del cine y la televisión. Semanas después participé en ‘Si yo fuera millonario’, una película que cuenta con actores como Jordi Sánchez, Alex García, Alezandra Jiménez…

    Pero, sin duda, una de las cosas que más me emociona y que recuerdo gritar al leer el email de la citación, ha sido el rodaje de la segunda temporada de ‘Élite’, serie de Netflix con éxito internacional. Ha sido la mayor producción en la que he estado.

    -¿Algún trabajo del que te sientas más orgulloso?

    -Como figurante, ‘Élite’. Y, como actor, ‘Las bicicletas son para el verano’, una obra que marcó un antes y un después en mi trayectoria.

    Jose Vazquez dos

    -También has estado al frente del Certamen de Cortos de Nerva. ¿Cuál es tu balance de la experiencia?

    -Estar al frente del Festival de Cortos SCC Express ha sido todo un reto, con un final de en sueño. Mentiría si dijese que no fue duro. Crear un proyecto desde cero, con los problemas de apoyo y comunicación que eso tiene, es bastante difícil. Fueron meses de mucha incertidumbre, revisando con frecuencia las inscripciones y coordinándonos con el Ayuntamiento de Nerva, que se encargó de dar alojamiento gratuito a los participantes. Gestionar un proyecto en el que contábamos con más de 90 participantes de toda España era algo que nunca había hecho, y que, sin duda, me hizo crecer profesionalmente.

    El resultado a tanto trabajo no pudo ser mejor: doce cortometrajes que mostraban lo bonita que es Nerva y mi Cuenca Minera, dos equipos encantados con Nerva y “sus gentes”, un pueblo volcado con el proyecto… Los resultados en cuanto a impacto y difusión, tanto de nuestro entorno, como del talento de los participantes, fueron mucho mejor de los esperados.

    Puedo anticiparte, en primicia, que habrá una segunda edición de este festival. En Navidades nos reunimos con los responsables del Ayuntamiento y se comprometieron una edición más con el proyecto. Actualmente, estamos gestionando los patrocinadores, ya que un proyecto así necesita apoyo económico. No me gustaría cerrar este tema sin dar las gracias a Francisco José Vázquez Domínguez, presidente de la Sociedad Centro Cultural, y mi padre. Él fue quien creyó en el proyecto desde el minuto uno, animándome a sacar adelante esta iniciativa y a continuar con la labor de la Sociedad de traer cultura al pueblo.

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    -Siempre lo has compaginado con tus estudios, ahora de Publicidad.

    -Actualmente estoy cursando el último año del grado, así que en unos meses será ya publicitario.

    -¿Qué estás haciendo en la actualidad?

    -Acabo de incorporarme a una empresa en Madrid donde estoy haciendo mis prácticas. La empresa es JN Global Project, líderes en branding gayfriendly y organizadores de algunos de los eventos más importantes a nivel nacional.

    -¿Tienes algún otro proyecto en el futuro?

    -Aún estando en Madrid, sigo haciendo teatro en Sevilla, en la Escuela de Teatro. Este año representaremos ‘La jaula de grillos’, una divertidísima comedia, donde el hijo de una pareja gay, que regenta una discoteca de ambiente, organiza una cena con su novia, sus padres y sus suegros (de extrema derecha) para que se conozcan. El enredo, las pelucas y las drags, muchas drags, darán paso a dos horas de risa.

    -¿Qué supone para ti la Cuenca Minera, Nerva?

    -Hace poco, cuando presentaba la Gala de los Nervenses del año, pude responder esta pregunta. Yo soy nervense, pero, desde que nací, he vivido en Sevilla. Cada fin de semana iba a Nerva, pero con el tiempo dejé de ir durante unos meses. Al volver, me quedé alucinado con el Cerro Colorao, con las vistas de Nerva según vas entrando en coche, con la alegría que tiene el paseo, con la cercanía de los vecinos… Y es que Nerva es un pueblo hecho por sus gentes, gente trabajadora y solidaria, gente que emprende e innova, gente que lucha por su tierra y que, cuando ha hecho falta, se han echado a la calle. Ante esto, sólo me queda decir que me siento súper orgulloso de ser nervense.

    -¿Algún mensaje final para tus paisanos?

    -Quizás muchos no sepan quién soy, o me conozcan como “el hijo del Fran”. Desde aquí, sólo decirles que nunca dejen que Nerva sea lo que ha sido, y que, siempre que pueda, aportaré mi granito de arena para hacer que Nerva siga más viva que nunca.

  • El nervense Adrián Maestre agradece el apoyo de la Cuenca Minera tras su paso por ‘Original y Copla’

    El nervense Adrián Maestre agradece el apoyo de la Cuenca Minera tras su paso por ‘Original y Copla’

    Estudiante de Trompeta y Flamencología en el Conservatorio Superior ‘Rafael Orozco’ de Córdoba, este joven de 26 años ha recibido el cariño de sus paisanos durante su paso por el conocido programa de Canal Sur, donde demostró sus dotes para el cante

    Nacido hace 26 años, en Nerva, en la calle Pizarro, Adrián Maestre Pérez estudió Primaria en su localidad natal para finalizar Secundaria en el Colegio ‘San Francisco Javier’ de Fuente de Cantos (Badajoz), un centro que recuerda con mucho cariño, puesto que, tal y como nos cuenta, “en él que pasé los mejores años de mi vida hasta ahora”. Una etapa tras la que finalizó el Bachillerato, de nuevo, en Nerva.

    Al mismo tiempo, Adrián se percató de que lo suyo era la música, puesto que “dese pequeño, siempre me ponía a bailar en cuanto escuchaba una sevillana o una canción cualquiera de pop. Así que me inicié desde muy pronto en la música, estudiando en diferentes conservatorios hasta hoy, cuando estoy terminando la carrera de Trompeta y la de Flamencología en el Conservatorio Superior ‘Rafael Orozco’ de Córdoba, además de ser componente de la Banda de Nerva y de la Banda Sinfónica de Córdoba”, afirma.

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    En concreto, tras terminar el Bachillerato de Arte en Nerva, se fue dos años a Huelva para terminar el Grado Profesional de Trompeta, al tiempo que se preparaba para las pruebas al grado superior. Anteriormente, había estudiado en el Conservatorio de Nerva y el Conservatorio de Valverde del Camino, terminando sus estudios profesionales en el Conservatorio ‘Javier Perianes’ de Huelva. A lo largo de su trayectoria, además, ha impartido clases con numerosos profesionales de la trompeta, como Rudi Korp, Rainer Auerbach, Luis González o Benjamín Moreno, entre otros.

    En cuanto al cante, Adrián asegura que “empecé con la copla y, al poco tiempo, al conocer el flamenco jondo y gustarme tanto este género, comencé a interesarme más por él de manera profesional, de ahí que estudie Flamencología con grandes profesores, como la musicóloga Alicia González, el cantaor David Pino, el guitarrista Juan Antonio Expósito o el gran flamencólogo Faustino Núñez, entre otros”.

    Además, este cantaor se implicó hace cinco años en el Carnaval de su localidad, perteneciendo a una comparsa de Nerva, además de salir el pasado año en la Comparsa de Córdoba titulada ‘La clandestina’, agrupación que obtuvo el cuarto premio, con la distinción de ‘Púa de Oro’ al Mejor Púa del Carnaval cordobés 2018.

    Y, junto a todo ello, Adrián Maestre pertenece, junto a sus compañeros de Córdoba, al elenco de la compañía ‘El viaje’, que cuentan con dos espectáculos musicales: uno de villancicos flamencos y otro de flamenco. Experiencias más que interesantes que desgrana en esta entrevista concedida a Tinto Noticias.

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    -Adrián, ¿cómo te iniciaste en el mundo de la música?

    -Comencé muy pequeñito, cuando a los 5-6 años me apunté a la Banda de Nerva. Entonces, a raíz de que me quedara embobado escuchando los tambores de la banda durante la procesión de San Antonio en Nerva, mi madre me llevó a apuntarme a la agrupación. Pero, al ser tan pequeño y no saber leer, tuve que empezar con el/la tambor/caja. A partir de aquí, a los dos años, aproximadamente, empecé con mi instrumento que hasta ahora es el que me acompaña, la trompeta, combinando la Banda de Música con el Grado Elemental de Música en el Conservatorio ‘Maestro Rojas’.

    -¿Por qué trompetista?

    -He sido trompetista desde mis inicios o, por lo menos, estudiante de esta especialidad. Un instrumento al que luego se unió el cante. Porque, realmente, llevo poco tiempo cantando, si lo comparamos con otros compañeros que, quizás, lleven el mismo tiempo que yo con la trompeta, es decir, desde pequeños. Hace seis o siete años que empecé a chapurrear rumbas y sevillanas y cuatro años que lo estudio más seriamente, que me dedico a ello de forma más profesional.

    -¿Qué ha supuesto para ti el Conservatorio Manuel Rojas de Nerva?

    -Aunque yo me inicié en la Banda, el Conservatorio supuso para mí nuevas ilusiones, nuevos compañeros, mis primeros profesores de trompeta, destacando a los dos que tuve: el nervense José Luis Bernal, que me dio mi primer añito, y, especialmente, José Manuel Toscano, que fue el que me inspiró y me dio las primeras sensaciones con la trompeta: la primera vez que di lenguaje musical, los primeros concursos de cámara afrontados con nervios, siendo tan pequeños, etcétera. En definitiva, supuso el comienzo de mi verdadero interés por la música.

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    -Ahora te hemos visto en Canal Sur, en el programa ‘Original y Copla’. ¿Cómo te ha surgido la oportunidad?

    -Estando en Córdoba vi por televisión el número de teléfono de inscripción para los casting del programa. Nada más verlo, no dudé ni un instante en llamar y apuntarme. Fue con la copla como me empecé a interesar por el cante. Y, más concretamente, por el programa ‘Se llama copla’. Ver a personas tan jóvenes haciendo ese género me motivó bastante, aunque fuera para divertirme. Me apunté al último casting de ‘Se llama copla’, pasé el primer corte con el video que tuve que mandar cantando y me seleccionaron para ir al casting final, pero no me seleccionaron como concursante. Sin embargo, en ‘Original y Copla’ me seleccionaron como retante en la primera edición, en la cual estuve en ese programa, pero no conseguí quedarme. Así que, en esta segunda edición, volví a hacer los castings y me seleccionaron directamente como concursante. En esta ocasión, entraba un nuevo concursante cada semana y todos luchábamos por igual en cada gala para guardar nuestro puesto y no ser expulsado esa noche, ya que al final del programa quedarían cinco concursantes para que, a la siguiente semana, entrase uno nuevo. Yo entré en la gala 10 y mi suerte fue quedarme hasta el final, pudiendo llegar a la final y disfrutando del especial, ya fuera de concurso y como finalista junto a mis compañeros.

    -¿Cuál es tu balance de la experiencia?

    -Del uno al diez, un diez, indudablemente. He disfrutado como un niño pequeño, he vivido una experiencia increíble, he conocido a un equipo y a unos compañeros magníficos, he pasado unos nervios horrorosos en muchos momentos, nervios que intentaba convertirlos en fuerzas para crecerme más, el afrontar una situación en la que nunca había estado, habiendo pisado aun muy pocos escenarios…, pero estar en un plató de televisión, con un público, un jurado, cámaras pasando por delante mía, la orquesta en directo, un presentador, mis compañeros… Con todo esto he aprendido tanto, he conocido a tanta gente, a tantos profesionales y he tenido la suerte de poder cantar con una orquesta en directo y, sobre todo, coger más tablas y aprender, que era mi mayor objetivo en el programa de ‘Original y Copla’.

    -¿Qué te parece el apoyo que recibes de la Cuenca Minera?

    -Increíble. Es algo que nunca llegué a imaginarme. Sentirme tan arropado, con tantos mensajes desde mi primera gala… Con el video que se grabó en la puerta del ayuntamiento, tanto con mi familia como con muchísimas personas para darme apoyo en la final, no pude evitar emocionarme. Fue un chute de ilusión y energía. Ojalá que, aunque haya acabado el programa, no dejen de seguir apoyándome.

    -¿Qué esperas conseguir?

    -Creo que he conseguido bastantes cosas en lo personal y en cuanto al aprendizaje se refiere. El haberme cogido más tablas, haber enfrentado todas las situaciones que se daban en el programa, el haber estado seis semanas a pesar de no tener experiencia, con muy poco recorrido en el cante, el haber pisado pocos escenarios…, ¡quién iba a decirme que iba a mantenerme un mes y medio hasta el final del programa!, cuando yo rezaba por mantenerme aunque fuese dos semanitas (risas).

    Pero, lo que sí espero conseguir es seguir aprendiendo, que esta experiencia me haya servido para que me conozca más gente y que me salgan bolos cantando para seguir aprendiendo y continuar llevando mi música y mi voz a todas partes.

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    -¿Te has marcado algún nuevo objetivo?

    -Mis objetivos ahora mismo son terminar este año con la especialidad de Trompeta y la especialidad de Flamencología. Tampoco quiero dejar la copla para seguir aprendiendo con ella y avanzar en el flamenco, ya que intento, al menos, ser cada vez mejor cantaor.

    -¿Cuáles son tus planes futuros?

    -Aún no lo tengo del todo claro, porque la vida da muchas vueltas y no hay que cerrarse a nada, sino que es mejor caminar hacia un abanico amplio y así ser un profesional mejor y más completo. Uno de esos planes de futuros es enseñar todo lo que haya aprendido y dar clases de trompeta o de cante a todo el que quiera interesarse por el clásico o por el flamenco. Lo que sí tengo bastante claro es seguir aprendiendo y ser cada vez mejor persona, mejor músico y más profesional.

    -¿Qué estás haciendo en la actualidad?

    -Curso el último año de Trompeta y Flamencología, voy a mi querida Peña Flamenca ‘Amigos de Paco Peña’ de Córdoba, para poder practicar en público mis cantes en las tertulias que se realizan cada semana, dirijo, junto a Elena Sousa, la parte musical de una comparsa de mujeres de Nerva en la que también toco la guitarra y estoy preparando, junto a más compañeros y al presidente de la Peña Flamenca, el letrista y crítico flamenco Rafael Lora, una obra de teatro musical llamada ‘La Saeta Flamenca’, que estrenamos hace casi tres años y que tengo la suerte de volver a hacerla en este año para Semana Santa.

    -Para terminar, ¿un mensaje para tus paisanos?

    -Agradecer a toda mi Nerva, a toda mi Cuenca Minera, a mi familia, amigos, a mi gente de Córdoba y a todo el que me ha visto, todo el apoyo recibido, todos los piropos y consejos. Y que espero seguir teniéndolos a todos y así «quedará Adrián pa’rato».

  • El polifacético nervense Miguel Ángel León Brázquez, un rostro habitual de las series de televisión

    El polifacético nervense Miguel Ángel León Brázquez, un rostro habitual de las series de televisión

    Tras regentar durante 27 años un bar en Alcalá de Henares, este artista ha encontrado en la figuración una auténtica vocación, que compagina con otras facetas, como el dibujo o la música

    La vida de Miguel Ángel León Brázquez está ligada al arte en diferentes facetas desde siempre. De hecho, tras estudiar el Bachillerato en el IES Vázquez Díaz de Nerva, este nervense dejó su localidad natal para marcharse a Madrid a estudiar Diseño, una carrera que completó con otra formación en Marketing y Dibujo, gracias a la cual tuvo una experiencia profesional como profesor de dibujo a niños con necesidades especiales en Alcalá de Henares, ciudad en la que está asentado desde hace décadas.

    Miguel Angel Leon Brazquez

    De hecho, fue en Alcalá de Henares donde Miguel Ángel abrió un bar de copas que ha permanecido abierto durante 27 años, siendo su principal sustento económico en todo este tiempo. Una actividad que ha compaginado con otras facetas, puesto que este nervense hace de todo. Entre otras ocupaciones, pinta, es DJ y es un gran seguidor del Festival de Eurovisión.

    Miguel Angel Leon Brazquez pintura tres

    En la actualidad, a sus 52 años, después de cerrar el bar debido a que en su local han realizado otra edificación, León Brázquez ha sabido reinventarse, tanto que está triunfando en la televisión, donde se ha convertido en un rostro habitual de las series más conocidas, donde trabaja como figurante.

    Según nos cuenta, “en la actualidad, estoy dedicado a la figuración de películas y series, siendo varios los trabajos en los que he participado y que ya se han emitido, como, por ejemplo, sucedió la pasada semana en ‘Vis a Vis’, donde tuve varios primeros planos, y en ‘Amar es para siempre’”. Este nervense también tiene previstas otras apariciones en las series ‘Brigada Central’, ‘Altamar’, ‘Las Chicas del Cable’ o ‘45 revoluciones’, además, incluso, de la película de Amenábar.

    Miguel Angel Leon Brazquez pintura dos

    Trabajos de mucho interés, a pesar de que llegó a este mundo casi por casualidad. “Mi llegada a la figuración se produjo a través de un amigo. Realmente, siempre me había gustado el tema de la actuación y, de hecho, tengo familiares dedicados a este ámbito. Es más, en mi bar hacía actuaciones, porque me gusta la farándula y los espectáculos de cabaret. Pero nunca había hecho nada profesionalmente. Al principio, me inicié en la figuración casi como un hobby, pero, en poco tiempo, se ha convertido en algo más. Y como me está yendo bien, ya no quiero otra cosa”.

    Es más, Miguel Ángel no descarta realizar papeles con más trayectoria en el futuro, puesto que le están surgiendo oportunidades de hacer trabajos con diálogo. Y es que, aunque sólo lleva seis meses dedicado a la figuración, “me va muy bien. Me muevo en este ámbito como pez en el agua”.

    Todo ello lo compagina con su pasión por Eurovisión, festival que ha vivido en directo en numerosas ocasiones, realizando crónicas del evento en diferentes medios de comunicación, así como con la pintura y con pinchar música. Incluso, el pasado Fin de Año estuvo de dj en Nerva.

    Miguel Angel Leon Brazquez musica

    Y es que, aunque lleva fuera de Nerva desde los 17 ó 18 años, “para mí Nerva es mi tierra y me emociono cuando hablo de ella. Vaya donde vaya, digo que soy de Nerva, de Huelva. Realmente, es un lugar que la gente no conoce, así que les hablo de la provincia tan bonita que tenemos. Y mucha gente ha venido a Huelva por mí”, afirma.

    Una tierra en la que se siente querido, por lo que viene cada vez que puede. En este aspecto, “cuando tenía el bar venía poco, porque me era difícil por el horario y demás, pero siempre venía en mis vacaciones. Luego, en el año sabático que tuve me pasé casi todo el tiempo en Nerva. A mí me encanta estar allí. Y, ahora, con este trabajo de actor, voy cada vez que puedo. Y, de hecho, he ido a pinchar en Año Nuevo, he estado en vacaciones con mi madre, que para mí es sagrada, y también estuve en verano. Suelo ir de forma salteada, cada dos meses, en Navidad y en Semana Santa”.

    Miguel Angel Leon Brazquez pintura

    Por lo general, lo que León Brázquez echa más de manos de Huelva es la playa, en verano, y, por supuesto, a su gente. Nos cuenta que “echo mucho de menos a la gente de Nerva. Allí me conoce todo el mundo, porque, desde chico, he trabajado en la discoteca mientras estudiaba y, los más jóvenes, me están conociendo ahora a través de la música. Así que cada día echo mucho de menos estar en Nerva y disfrutar de ellos”.

    Con todo ello, para terminar, Miguel Ángel nos dice que “estoy feliz y muy agradecido a la gente de mi tierra”.

  • El riotinteño Luis Francisco Naranjo ayuda en Madrid a las personas más vulnerables

    El riotinteño Luis Francisco Naranjo ayuda en Madrid a las personas más vulnerables

    Tras marcharse de Riotinto hace 17 años, actualmente dirige la Obra Social de la Asociación ‘Espiral Loranca’, desde donde no olvida a su pueblo, al que adora y vuelve siempre para participar en sus fiestas y tradiciones

    Luis Francisco Naranjo Ramos es un riotinteño que, a sus 39 años, es director de la Asociación ‘Espiral Loranca’, una entidad con sede en Fuenlabrada (Madrid) que trabaja en favor de la infancia, juventud y familia en situaciones de vulnerabilidad.

    Todo un logro para este minero que pasó toda su infancia en Minas de Riotinto, hasta que, a los 18 años, se desplazó a Sevilla para estudiar la carrera de Magisterio, en la especialidad de Educación Primaria. Según nos cuenta en esta entrevista, “así estuve 3 años, a caballo entre el pueblo y la capital hispalense, hasta que, unos meses después de terminar los estudios, a principios del año 2002, me fui a Madrid para probar suerte y encontrar una oportunidad laboral”.

    Luis Francisco Naranjo tres

    No fue fácil, pero, tras unos meses en los que trabajó como operario de restauración en el Parque Warner, en diciembre de 2002 comenzó a desarrollar la labor de educador en la Asociación ‘Espiral Loranca’, una obra social que los Hermanos Maristas de la Provincia Ibérica habían iniciado en Fuenlabrada unos años antes.

    “Durante los primeros años, trabajé como educador de formación básica en programas de garantía social para jóvenes que no habían terminado sus estudios de ESO, enseñándoles las áreas de Matemáticas y Ciencias a los alumnos que iban a aprender el oficio de fontanería, informática o estética. También estuve varios años coordinando estos programas de formación, mientras lo compaginaba con las clases a los jóvenes, además de empezar a participar también durante las tardes en los programas socioeducativos para menores en el Centro de Día que tenemos en Fuenlabrada”, recuerda Luis.

    Luis Francisco Naranjo dos

    Esta experiencia le permitió crecer personal y profesionalmente, asumiendo nuevas tareas y responsabilidades, hasta que, en el verano de 2012, le propusieron asumir la dirección de la obra social. Una labor que desarrolla desde entonces y de la que nos habla en la presente entrevista, donde hace balance de sus 17 años fuera de la Cuenca Minera.

    -Luis, ¿por qué decidiste irte fuera, a Madrid?

    -La decisión fue tomada principalmente por la situación económica que había en casa. Eran tiempos difíciles, ya que mi padre, trabajador de la empresa que explotaba las minas, estaba junto al resto de empleados de la misma en plena lucha por conseguir unas jubilaciones y prejubilaciones dignas, después de que la empresa cerrara y la situación se estaba alargando demasiado, con todo lo que eso conllevaba. Así que en mi casa se tiraba para adelante con la ayuda de la pequeña pensión de mi abuela y con lo que se podía. Mi hermana mayor estaba trabajando fuera y la pequeña seguía estudiando su carrera en Sevilla, así que decidí que tenía que aportar lo que pudiera buscando un trabajo, donde fuera y como fuera.

    La casualidad hizo que la que por entonces era mi pareja vivía en Madrid y me facilitó la posibilidad de probar suerte en la capital. Creo que apenas lo pensé porque lo vi como una oportunidad de no ser una carga en casa mientras salía algo, así que llené el coche de trastos, me imprimí un mapa de cómo llegar a Madrid y me fui a vivir una nueva aventura. Creo que a mis padres les comuniqué mi decisión prácticamente el día antes, en plena celebración de los carnavales.

    -Tras 17 años en Madrid. ¿Cuál es tu balance de la experiencia?

    -Mi balance es muy positivo. He crecido y aprendido muchísimo a nivel personal y profesional. He vivido nuevas experiencias y, sobre todo, he conocido gente maravillosa en todos estos años. La única pega es que me separan algo más de 500 kilómetros de mi tierra.

    -¿Qué estás haciendo en estos momentos?

    -Sigo trabajando en la Asociación Espiral Loranca, el proyecto social en el cual aterricé por casualidad en diciembre de 2002, desarrollando la labor de dirección, pero, realmente, es una labor más entre otras tantas dentro de la entidad. La Asociación Espiral Loranca es una entidad que trabaja en favor de la infancia, juventud y familia en situaciones de vulnerabilidad mediante la prevención, promoción y educación integral, como factores de cambio y de justicia social, a través de la realización de programas socioeducativos. Se fundó como tal en el año 2004, aunque el proyecto inicial data del año 1997, fruto de la inquietud de los Hermanos Maristas por realizar una obra social en los alrededores de Madrid.

    Luis Francisco Naranjo asociacion espiral tres

    En la actualidad, cuenta con tres centros, donde atiende a diferentes perfiles de destinatarios: Un Centro de Día para menores de entre 4 y 14 años en Fuenlabrada; un Centro de Formación Profesional para jóvenes y adultos desempleados en Humanes de Madrid; y un Centro comunitario de promoción social para adultos, principalmente mujeres, también en el fuenlabreño barrio de Loranca. Atendemos a más de 350 personas al año con un equipo educativo de 17 personas y la inestimable colaboración de casi 30 voluntarios.

    Luis Francisco Naranjo asociacion espiral

    Mi función principal como director es coordinar la labor que se desarrolla en los diferentes centros, con la ayuda del resto del equipo directivo y los coordinadores de programas. También gestionar los recursos humanos y velar por el cumplimiento de los fines de la entidad. Gestionar la comunicación, servir de enlace con otras entidades sociales y con la Provincia Ibérica, búsqueda de financiación y captación de fondos, temas de calidad y cuando la ocasión me lo permite, disfrutar con los niños en actividades puntuales como un educador más, apoyando la labor de mis compañeros.

    -Es una labor muy gratificante…

    -Sí que lo es. El trabajo de educador es de los más gratificantes que existen. Yo soy maestro por vocación y siempre imaginé mi trabajo en un aula con niños, dando clase y enseñándoles. Pero esto no me lo esperaba. Nunca imaginé que mi trabajo consistiría en mucho más que eso. Dedicar tu tiempo a quien más lo necesita y ver sus pequeños gestos de felicidad y agradecimiento es la sensación más bonita del mundo. Y eso que, como explicaba anteriormente, ahora por mis funciones actuales no puedo dedicar todo el tiempo que quisiera a ejercer como educador, a estar directamente con los niños o jóvenes, pero, siempre que puedo, lo intento. Además, se aprende mucho de ellos y tienen mucho que decir como los verdaderos protagonistas que son en Espiral.

    Luis Francisco Naranjo asociacion espiral dos

    -¿Te has marcado algún nuevo objetivo?

    -De momento, en principio, tengo por delante casi otros tres años como director de esta obra social. Así que muchos de esos retos van en la línea de seguir consolidando la asociación. Siempre hay que seguir mejorando y aprendiendo y son muchos los objetivos que nos hemos marcado recientemente para este trienio: reconocimiento en aspectos de calidad, transparencia y buenas prácticas, mejorando nuestra puntuación en el sello Madrid Excelente e intentando formar parte de las entidades y ONGs acreditadas por Fundación Lealtad. También seguir abriendo nuevas vías de financiación para nuestros proyectos, intentando mantener las ayudas públicas y buscando nuevas alternativas en el sector privado mediante colaboraciones con empresas a través de su RSC. Seguir introduciendo mejoras metodológicas en nuestra práctica diaria y estar al día en aspectos innovadores, mejorando así la calidad de la intervención con nuestros destinatarios en todos los programas.

    Concretando un poco más, tenemos sobre la mesa un apasionante reto que es iniciar en breve un nuevo proyecto social en el madrileño barrio de Lavapiés, donde, a pesar de las numerosas entidades que trabajan en la zona con menores de población en su mayoría inmigrantes, siguen haciendo falta recursos socioeducativos para atender la demanda. Ahora mismo hemos conseguido un local que está en proceso de reformas y esperamos que pronto podamos iniciar el proyecto. Además, ya se han ofrecido muchas personas para colaborar provenientes de centros educativos Maristas de la capital.

    -¿Qué piensa tu familia y amigos?

    -Ellos están orgullosos de lo que hago y les encanta verme feliz con mi trabajo. Es cierto que estar lejos de ellos se hace difícil, pero siempre están presentes.

    -¿Cuáles son tus planes futuros?

    -Más allá de lo profesional, seguramente, formar una familia y seguir “viviendo”. Siempre he dicho, -y aún lo mantengo-, que me encantaría volver, si no a Riotinto, por el tema laboral principalmente, sí a Sevilla o Huelva. También soy realista y ahora mi vida está aquí, pero no quiero descartarlo. Me gusta pensar que la vida da muchas vueltas y nunca se sabe…

    -¿Qué es lo que más echas de menos de Huelva?

    -Por supuesto, mi tierra y mi gente. Yo soy muy mojino y, a pesar de la distancia, sigo haciéndome presente en Riotinto siempre que puedo. Sigo participando activamente en eventos como los Carnavales, que no he faltado ni un año a cantar a mi pueblo con mi chirigota de la peña El Doblao, sigo yendo cada otoño a las fiestas de la Virgen del Rosario para salir con La Esquila, San Roque, Navidades, Semana Santa, puentes… Muchas veces me dicen mis amigos que me ven más a mí que a otros que a lo mejor viven en Sevilla o Huelva. Y creo que no exageran tanto (risas).

    Luis Francisco Naranjo carnaval

    Mi familia, que, aunque estamos algo repartidos, siempre intentamos vernos todos, aunque sea una vez al año. Llegar a mi casa, porque siempre será mi casa, y estar con mis padres, charlando, en torno a una de las increíbles tortillas de patatas que hace mi madre y con una copa de un buen vino del que a mi padre siempre le gusta tener. Jugar y pintar con mi sobrino Mario, que es como mi sombra cuando coincidimos, a mí me encanta.

    Luis Francisco Naranjo amigos tres

    Mis amigos, que es cierto que cuando voy, a veces nunca coincidimos todos, eso es casi imposible ya, pero siempre hacen por estar y coincidir para disfrutar de ratitos juntos. Aprovechamos un café, una caña, un ensayo de la chirigota y, cuando se tercia, en ocasiones especiales, nos llegamos a juntar un buen número. Y ya cada vez con más niños pequeños en el grupo.

    Luis Francisco Naranjo amigos

    Es totalmente cierto eso de que hasta que no te toca irte de tu tierra no la valoras como cuando la disfrutas día a día.

    Luis Francisco Naranjo amigos cuatro

    -¿Qué supone para ti la Cuenca Minera?

    -Para mí es todo, mi tierra, mis raíces, mi infancia, mi gente… Es un orgullo enorme ser de Riotinto y lo llevo muy a gala, y los que me conocen lo saben. Recuerdo que me dio mucha pena empadronarme en Madrid, porque en mi documento de identidad ya no aparecería el nombre de mi casa (aunque siempre se leerá, como lugar de nacimiento, Minas de Riotinto). Aquí en Madrid, todos mis amigos y compañeros saben de dónde soy y lo que siento por mi tierra, saben que en Riotinto empezó a jugarse al fútbol y también saben que el color del río Tinto no es por la suciedad que arrastra el agua de los minerales. “Tú has estado en tu pueblo, ¿verdad?”, me dicen cuando me ven un lunes y me notan el acento “andalú” muy marcado.

    Luis Francisco Naranjo amigos dos

    -Para terminar: un mensaje a tus paisanos.

    -Agradecerles que se acuerden de mí y que quieran siempre lo mejor. Darles las gracias, porque me encanta que, cuando vuelvo a Riotinto, me saluden en la calle y me pregunten qué tal me va todo. Y decirles que, aunque evidentemente no siempre es oro todo lo que reluce, que, aunque Riotinto tenga su idiosincrasia, sus problemas, sus dificultades…, vivan y disfruten de nuestra tierra ellos que pueden y que tienen la suerte de seguir allí donde nacieron. Ojalá yo algún día pueda volver y quedarme para siempre…

  • El economista campillero Juan Carlos Domínguez, un coleccionista de libros con cerca de 900 ejemplares

    El economista campillero Juan Carlos Domínguez, un coleccionista de libros con cerca de 900 ejemplares

    Miembro de la Junta Directiva de Cistus Jara de Zalamea la Real, este apasionado de la historia acaba de adquirir la edición original de 1899 del libro Memorias de Hugh Matheson, una figura desconocida en la Cuenca Minera a pesar de su importancia en la explotación de las minas de Riotinto por parte de los británicos

    El economista y asesor fiscal y contable Juan Carlos Domínguez Vázquez (Minas de Riotinto, 1967) es un campillero que vivió en El Campillo hasta que se casó con su mujer, Inma. Siendo así, estudió en los colegios de El Campillo y Minas de Riotinto, mientras que el Bachillerato lo cursó en el IES Vázquez Díaz de Nerva. Una etapa tras la que se licenció en Ciencias Empresariales por la Universidad de Huelva.

    Tras casarse, Juan Carlos residió con su mujer y sus dos hijas, María y Celia, en Zalamea la Real, por lo que se considera campillero y zalameño. Eso sí, en la actualidad, por cuestiones laborales, viven en Huelva capital, aunque suelen venir mucho a la Cuenca Minera: “Normalmente, venimos a Zalamea todos los fines de semana. La población de la comarca está bajando y esta es una manera de mantener y valorar nuestros pueblos. Desde hace más de 10 años, pertenezco a la Junta Directiva de Cistus Jara, una asociación cultural de Zalamea cuya finalidad es la preservación del patrimonio y la naturaleza. Por ello, puede decirse que soy un enamorado de mi tierra y sus tradiciones. Y un apasionado por su historia, una historia muy rica”.

    Un enamorado de su tierra que ha desarrollado una amplia trayectoria profesional. Primero, comenzó a trabajar en El Monte, Caja de Ahorros de Huelva y Sevilla (actual Caixabank), en los pueblos de El Campillo, Riotinto y Nerva, donde rotaba según las necesidades y requerimientos del puesto. Tras un año en esta entidad, Juan Carlos pudo acceder a una beca como economista en Minas de Riotinto, S.A.L., donde estuvo trabajando durante siete años, hasta 2003, llegando a ser Responsable de Contabilidad.

    De aquella época, nuestro entrevistado recuerda cómo, “en el verano de 2001, junto con un compañero de trabajo, Rafael Sousa, bajamos al mismo corazón de la tierra, al corazón de la mina, a la sala de bombas del piso 45 de Corta Atalaya, a 435 metros de profundidad. Un poco más arriba, en el piso 33 del Pozo Alfredo, pudimos ver, entre otras, las maravillosas salas de colores de los vitriolos, unas formaciones de sulfatos creados en minas de interior”.

    Tras esta etapa, la vida de este campillero cambió debido a que la minería entró en crisis. Según él mismo nos explica, “la minería entró en crisis debido, principalmente, a los bajos precios de cotización del cobre, llegando a cotizar en 2002 por debajo de los 1.300 $/tm. Actualmente, el cobre cotiza en el entorno de los 6.000 $/tm”.

    Atrás quedaban unos años en Minas de Riotinto que para Domínguez, “como experiencia profesional y personal fue espectacular. Tengo que destacar que soy la cuarta generación de mineros en mi familia: mi padre Maxi, trabajó en la mina durante 35 años; mis dos abuelos, Maximiliano y José, también trabajaron en distintos departamentos de la mina; y mi bisabuelo, Sabas Domínguez, trabajó como contratista a principios del siglo XX. Como curiosidad, mi bisabuelo Sabas participó en el rescate de los mineros atrapados en el incendio del pozo Alicia el 3 de noviembre de 1913, recibiendo como reconocimiento por parte de la Rio Tinto Company Limited una medalla de oro grabada con su nombre”.

    Su siguiente destino laboral fue Astilleros de Huelva, S. A., donde comenzó a trabajar en 2003, llegando a ser director financiero de la empresa. “Durante mi etapa en los Astilleros se llegaron a construir cerca de 20 barcos pesqueros, 4 Ro-Ro para transporte de carga rodada y 2 barcos quimiqueros de última generación”, nos comenta.

    En la actualidad, Juan Carlos Domínguez trabaja como economista en Gabitel Ingenieros, S.L., una joven empresa onubense con una importante proyección internacional en el mundo de las telecomunicaciones, la ingeniería industrial y la consultoría software.

    Un puesto de trabajo que compagina con su afición a la investigación y a la historia, dos pasiones que le han permitido hallar algunos documentos de gran interés para la Cuenca Minera. Descubrimientos a los que ha podido llegar, principalmente, por su pasión por los libros. Es más, según nos comenta, “nuestra comarca es una de las zonas donde más libros se han escrito y de la que más ha sido estudiada, bien por el tema minero o bien por temas históricos-culturales”.

    Una afición que inició hace más de 20 años, cuando comenzó a coleccionar libros, porque, según dice, “creemos que los libros son la fuente del conocimiento y de la sabiduría”.

    Este interés le ha permitido coleccionar cerca de 900 ejemplares de todas las temáticas, autores y ediciones, entre los cuales se encuentran más de 80 volúmenes dedicados a las Minas de Rio Tinto o a la comarca minera, como ocurre con estudios mineros actuales, facsímiles de viejos libros de los siglos XV al XIX, libros publicados por tesis doctorales y una amplia variedad de obras que ponen de manifiesto la riqueza de la comarca a nivel cultural.

    El último ejemplar adquirido por Juan Carlos ha sido la edición original de 1899 del libro Memorias de Hugh Matheson, escrito por su esposa tras fallecer su marido un año antes. Tal y como nos explica este apasionado de la historia, “Hugh Matheson es poco conocido en nuestros pueblos mineros, pero él fue el artífice que creó la sociedad para comprar al estado español las Minas Nacionales de Riotinto. De origen escocés, fue uno de los hombres de negocios más conocidos de Londres. En 1873 creó un consorcio de financieros internacionales llamado Casa Matheson y Cía. y, el 14 de febrero, adquirió las minas por 92.800.000 pesetas. Además, fue presidente de la Rio Tinto Company Ltd. durante 25 años, desde 1873 hasta su muerte en 1898. Huhg Matheson tuvo muchas amistades españolas y se codeó con las más altas autoridades de la esfera política y social de la época, como el rey Alfonso XII, del que recibió La Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, o el presidente del Gobierno Cánovas del Castillo”.

     

    Una joya para los amantes de la historia y coleccionistas a nivel general, que se une a otros ejemplares de su colección realmente interesantes, como ocurre con la primera edición de 1920 de El Metal de los Muertos de Concha Espina y la edición de 1875 del libro de Lucas de Aldana Las Minas de Rio Tinto en el transcurso de siglo y medio, desde su restauración por Wolters en 1725…, libro difundido a través de impresión bajo demanda por Consulcom.es.

    Del mismo modo, en su biblioteca particular hay una gran variedad en formato de libros-facsímil como sucede con la Memoria antigua de romanos nuevamente descubierta en las Minas de Rio-Tinto, escrito por Francisco Thomas Sanz en 1762, cuando se descubrió en la galería de San Carlos la placa romana dedicada al emperador Nerva; Ensayo sobre las Minas de Riotinto, de Rúa Figueroa del año 1852; Descripción Física, Geológica y Minera de Huelva, de 1898 por Joaquín Gonzalo Tarín; Diccionario geográfico estadístico de Huelva, del año 1845 de Pascual Madoz; Memorias sobre las minas Nacionales de Rio Tinto, de Anciola y Cosio de 1856; o Memorias de Rio Tinto de Joaquín Ezquerra del Bayo de 1852.

    Del mismo modo, cuenta con tres facsímiles que han sido publicados por la asociación Cistus Jara, que pueden ser considerados como auténticas joyas patrimoniales: Las Reglas de la Hermandad de San Vicente de 1425; Las Ordenanzas de la villa de Zalamea de 1535; y El Libro de los Privilegios de Zalamea la Real, otorgado por Felipe II en 1592.

    En este punto, Domínguez aclara que, “hasta 1845, los pueblos y aldeas que configuran la actual comarca minera de Riotinto pertenecían al término municipal de Zalamea la Real. Por tanto, puede decirse que la historia de Zalamea es la historia de la Cuenca, la historia de nuestros cuatro pueblos y de las más de diez aldeas que conforman nuestra comarca”.

    En cuanto a los libros escritos en el siglo XX, este campillero nos resalta obras como Piritas de Huelva, de Pinedo Vara; Nunca en el cumpleaños de la reina Victoria de David Avery; El Desastre en el Pozo Alicia de Pedro Real Valdés; Cuatro volúmenes publicados por la tesis doctoral de Flores Caballero, Las Minas de Río Tinto hasta su venta a los ingleses; Historia de la arquitectura inglesa en Huelva, escrito por Miguel Vílchez; El Gibraltar económico: Franco y Riotinto 1936-1954, de Antonio Gómez; A cielo abierto de Félix Lunar; Minería y poder: Antropología política en Riotinto de Esteban Ruiz Ballesteros; Génesis del anarquismo en Minas de Río Tinto de Alfredo Moreno Bolaños; El Campillo. El gran desconocido de Gilberto Hernández Vallecillo; El Campillo, de la independencia a la democracia de Josema Vázquez Lazo; y Zalamea La Real: Aproximación histórica, de Antonio Domínguez y Manuel Domínguez.

    Y, junto a todo ello, un largo etcétera de volúmenes, así como artículos de periódicos de la época, de revistas mineras, documentos extraídos de libros, de la gaceta, crónicas, reportajes, noticias, ensayos, escritos, folletos, textos sueltos…

    En definitiva, una biblioteca personal de incalculable valor, que, como nos cuenta Juan Carlos, “al ser, principalmente, en formato papel podrá transmitirse de mano en mano, por lo que perdurará para las futuras generaciones, para que puedan disfrutar de estas joyas literarias”.

  • La soprano zalameña Aurora Gómez recorre los escenarios de toda Europa

    La soprano zalameña Aurora Gómez recorre los escenarios de toda Europa

    Tras obtener el Premio de Honor Fin de Carrera y el Premio Extraordinario de Música para Jóvenes Intérpretes de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, su carrera artística ha estado cargada de éxitos

    A sus 38 años, la zalameña Aurora Gómez Mora es uno de los nombres más destacados de la lírica onubense. Una soprano con una carrera artística que se inició cuando, a sus 15 años, comenzó a estudiar Canto en el Conservatorio Profesional ‘Cristóbal de Morales’ de Sevilla, donde obtuvo el Título Profesional de Canto, para continuar después en el Conservatorio Superior Manuel Castillo de Sevilla, donde se licenció en Canto, recibiendo el Premio de Honor Fin de Carrera y el Premio Extraordinario de Música para Jóvenes Intérpretes de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, lo que le permitió obtener una beca de estudios. Reconocimientos a los que se unió en dos ocasiones el Segundo Premio del Certamen de Nuevas Voces Ciudad de Sevilla. Una faceta musical que ha compaginado con la carrera de Pedagogía, de la que se licenció en la Universidad de Sevilla.

    Una formación artística que ha perfeccionado en España, con A.L. Chova, A.M. Sánchez, T. Berganza, y S. Estes; en Verona, con B. de Simone; en Viena y en el Universität Mozarteum de Salzburgo, con H. Lazarska; y en Ascoli Piceno (Italia), con R. Franceschetto, sin olvidar a los repertoristas R. Fernández Aguirre, G. Farina, R. Estrada y J. Robaina.

    A partir de aquí, su carrera artística es difícil de resumir, puesto que ha grabado cinco CD’s: ‘Música para tres Poetas Andaluces del 27’, ‘La silueta del Tiempo’, ‘Strauss. Cuatro Últimos Lieder’, ‘Highlights of Baroque Music by Händel, Vivaldi, Caccini, Telemann’ y ‘Manuel Castillo: obra para guitarra’; así como dos DVD’s: ‘Réquiem de G. Verdi’ y ‘Novena Sinfonía de L. Beethoven’.

    También ha realizado numerosas interpretaciones como solista en el Teatro de La Maestranza de Sevilla, el Auditorio de la Cartuja de Sevilla, el Gran Teatro de Huelva, la Casa Colón de Huelva, el Auditorio Manuel de Falla de Granada, la Sala Joaquín Turina de Sevilla, el Ateneo de Madrid, el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en los ‘Ciclos de Órgano’ de Tárrega (Gerona), de Montilla y de Sevilla, en el Liceo del Círculo de la Amistad de Córdoba, en las Reales Atarazanas de Sevilla o en el Pabellón de Juventudes Musicales de Sevilla, así como la realización de una gira de conciertos por Cataluña, entre otros.

    Del mismo modo, ha actuado acompañada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga, la Orquesta de Cámara de París, la Joven Orquesta Sinfónica de Granada, la Banda Municipal de Huelva, la Orquesta Ciudad de Ceuta, la Orquesta Sinfónica de Falcón del Sistema Profesional Venezolano, la Orquesta Joven Hispalense, la Orquesta Onubense, la Orquesta Joven Onubense y la Orquesta de la Capilla Musical Catedralicia de Jerez.

    Este ámbito artístico lo compagina con la docencia, puesto que ha impartido técnica vocal y repertorio en el Conservatorio Superior de Música ‘Victoria Eugenia’ de Granada, en el Conservatorio Profesional de Música ‘Ramón Garay’ de Jaén, el ‘Ángel Barrios’ de Granada, ‘Manuel Carra’ de Málaga, ‘Cristóbal de Morales’ de Sevilla y el ‘Javier Perianes’ de Huelva. En la actualidad, trabaja en el Conservatorio Superior de Música ‘Manuel Castillo’ de Sevilla.

    Una trayectoria musical y profesional impresionante, que le ha valido aparecer en el libro Únicas, del investigador onubense Domingo Martín Gómez, dedicado a 129 mujeres con historia o que harán historia de la provincia de Huelva desde el siglo XII hasta la actualidad.

    Una vida llena de éxitos que hemos querido desgranar en esta entrevista realizada a esta zalameña, enamorada de su tierra.

    -Aurora, ¿por qué elegiste la lírica?

    -Yo comencé con 7 años a estudiar en la Escuela de Música de Zalamea la Real y mi instrumento fue el clarinete, con el que hice el Grado Elemental y formé parte de la Banda Municipal. Pero, cuando pensé en dejar la música porque ya no tenía motivación, mi hermano, que siempre ha estado ahí y me ha escuchado canturrear en casa desde pequeña, me inscribió para las pruebas de acceso a Grado Profesional, en la especialidad Canto, del Conservatorio de Sevilla. Me presenté y me fue atrapando hasta hoy.

    -¿Cuál es tu balance de la experiencia?

    -Mi balance con el tiempo siempre es positivo. A veces me asaltan dudas sobre si decidí lo correcto en ocasiones puntuales que suponían una oportunidad para mí, como cuando el barítono estadounidense Simon Estes me ofreció una plaza para estudiar con él en la Universidad de Iowa, cuando mi profesora en Viena me incitó a realizar audiciones para asentarme en la Ópera de Múnich o cuando una compañía italiana de ópera que me había seleccionado me ofreció interpretar el rol protagonista de la ópera Aída en Corea…, y las dejé ir. En los dos primeros casos dije que no por los cambios que suponía en mi vida y, en el último, porque el rol no era para mi registro vocal y era lícito no aceptarlo. Hoy, a toro pasado, sé que opté quizás no por lo más audaz desde el punto de vista profesional, sino por lo mejor para mí. El éxito no lo es si no tienes con quien compartirlo. O eso es lo que pienso. La docencia me dio la estabilidad necesaria para formar una familia y, en los huecos, preparar conciertos.

    Los años docentes buscando soluciones para otras voces perfeccionan tu propia técnica y la experiencia en escenarios mantiene en activo el instrumento que, a su vez, es necesario para mostrar ejemplos en clase. No concibo el uno sin el otro.

    -¿Cuáles son tus próximos proyectos?

    -Después de los tres conciertos que he dado en la provincia de Huelva, en Paterna del Campo, la aldea de El Rocío y Bonares, tengo previsto actuar el 16 de enero en el Conservatorio Superior de Sevilla, donde canto en la presentación del disco ‘Manuel Castillo: obra para guitarra’, acompañada del catedrático de guitarra Jesús Pineda, con quien he grabado el mismo. Luego, el 3 de febrero estaré en la Iglesia ‘Nuestra Señora de La Oliva’ de Salteras, acompañada por la orquesta de Cámara, órgano y el coro del Ateneo de Sevilla, con motivo de sus fiestas patronales. Y el 8 de marzo actuaré en la Capitanía General de Sevilla (Plaza de España), donde interpretaré el Réquiem de Mozart junto a la Orquesta Joven Hispalense y el Coro de la Universidad de Sevilla.

    -A lo largo de tu carrera, ¿qué actuaciones destacarías?

    -Hay varias que recuerdo con cariño, pero, quizás, es especial cuando encarné el pequeño rol de Carmela de la ópera la ‘Vida breve’ de M. Falla en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, por haber compartido elenco con cantantes de primera fila a los que admiro, como Nancy Fabiola Herrera, y tan variopintos como José Mercé, además de hacerlo acompañada por la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.

    También destacaría la entrañable zarzuela ‘La tabernera del puerto’, que protagonicé en el Gran Teatro de Huelva, y el cariño con el que trabajamos los ensayos y las funciones. Fue un regalo.

    Y no podría dejar de destacar que pertenecí durante varios años a la Asociación del Coro del Teatro Maestranza, con la que tuve el placer de cantar un lujo de óperas y zarzuelas y algunos particchinos solistas. Esta época supuso para mí una fase de aprendizaje en cuanto a cómo se trabaja con diferentes directores de escena y directores musicales y el entresijo que hace respirar un espectáculo de estas dimensiones (sastrería, utilería, maquillaje y peluquería, bailarines, actores…), que me enamoró.

    -¿Cuáles son las sensaciones que vives cuando cantas en Zalamea?

    -Mi primer concierto fue allí hace 22 años. Desde entonces, he ofrecido varios recitales y las sensaciones siempre han sido muy gratas y cálidas. Las palabras y gestos de emoción tras un concierto son el mejor regalo que puedo recibir y el estímulo para seguir adelante. Cantar allí, sin duda, lleva un aliciente añadido.

    -¿Qué supone para ti tu localidad natal?

    -Es mi pueblo, mis raíces, mi familia y mis amigos. Me hace feliz volver en sus fiestas y saber que todo sigue igual, en su sitio. Podríamos divagar sobre si el músico nace o se hace, pero el entorno social y familiar te condiciona siempre. En mi caso, mi padre y mi hermano son músicos. Y tengo primos y vecinos que también lo son. En esta atmósfera, la música se filtró en mi vida desde niña de manera natural.

    -Para terminar: un mensaje a tus paisanos.

    -Somos dueños de nuestro patrimonio cultural musical y de eso Zalamea puede presumir: desde las singulares coplas a nuestro Patrón a nuestra Vía Sacra del Viernes Santo, pasando por las sevillanas pardas y el fandango zalameño, hasta las soñadoras piezas de nuestro Rosario, de cada sábado de octubre en el silencio de la noche. Es deber de cada uno de nosotros transmitirlo con el mismo respeto y admiración con el que nos llegaron para que sigan siendo nuestras.

  • La clarinetista Esperanza Perea fomenta el amor por la música entre los zalameños

    La clarinetista Esperanza Perea fomenta el amor por la música entre los zalameños

    Jefa de Estudios del Conservatorio de Música de Huelva y presidenta de la Banda Don Justo Ruiz de Zalamea, se inició en el mundo de la música con tan sólo 8 años de la mano de su padre, una pasión que le ha acompañado toda la vida y que comparte con su hermano Bruno, también profesor en el Conservatorio onubense

    Esperanza Perea Rodríguez (Zalamea la Real, 1975) permanece unida a la música desde siempre. Sus primeros estudios musicales los inició de la mano de su padre con tan sólo 8 años, unos comienzos que continuó después en la entonces recién creada Escuela de Música con Antonio Almirón, tras lo que posteriormente hizo el Grado Elemental de Clarinete en el Conservatorio de Música de Valverde del Camino.

    Tras estos primeros pasos se trasladó al Conservatorio Profesional de Música de Huelva, donde obtuvo el título de Grado Medio con Daniel Casanova Collantes. Por último, esta zalameña finalizó sus estudios en el Conservatorio Superior de Música ‘Manuel Castillo de Sevilla con el catedrático de dicha especialidad Antonio García Herrera.

    Tras la carrera, Esperanza completó su formación clarinetística asistiendo a diversos cursos de perfeccionamiento con Julián Farrell, solista de la ‘Academy of St. Martin in the Fields’; Juan Navarro, solista de la Orquesta Sinfónica de Euskadi; Javier Trigos, profesor del Conservatorio Superior de Sevilla; Guy Deplus, catedrático del Conservatorio Superior de París; y Josep Fuster, profesor de la Escuela Superior de Música de Cataluña, entre otros.

    Todo ello la preparó también para ejercer la docencia, una actividad que, según ella misma nos cuenta, “comencé en 1997, en el Aula de Música de la Puebla de Guzmán, para, dos años después, hacerlo en el Conservatorio Superior de Málaga durante un curso. Posteriormente, estuve trabajando en el Conservatorio Elemental de Música de Montoro y en el de Isla Cristina”. Así fue hasta que en el año 2002 obtuvo la plaza por concurso oposición en el Conservatorio Profesional ‘Javier Perianes’ de Huelva, donde permanece desde entonces.

    Una trayectoria de interés que hemos querido conocer en profundidad a través de esta entrevista.

    -Esperanza, ¿cuándo te iniciaste en la música?

    -En la música me inicié a los 8 años. Lo hice de la mano de mi padre, Manuel Perea Castilla, que había formado parte de la Banda de Zalamea desde muy joven y era, -y es-, un gran aficionado a la música. Él no sólo había tocado el clarinete en la banda, sino que había aprendido a tocar la batería de forma autodidacta, por lo que también se unió a unos amigos aficionados a la música para formar un grupo llamado ’Orquesta Lokifonía’, que amenizaba gran parte de las fiestas y verbenas del pueblo y los alrededores.

    Cuando me inició en la música en general y el clarinete en particular, me llevó a dar clases con un antiguo director de la Banda de Música de Zalamea, con Norberto Núñez. Y con él seguí hasta que, en el año 1987, se creó en Zalamea, gracias a Antonio Almirón Sánchez, la Escuela Municipal de Música, así como, al año siguiente, la nueva Banda de Música de Zalamea, ya que la antigua había desaparecido hacía algunos años.

    -¿Por qué elegiste el clarinete?

    -Antiguamente, los estudios musicales eran muy diferentes a hoy en día, al menos en un pueblo, donde no había ni Conservatorio, ni Escuela de Música, por lo que la forma de enseñar un instrumento era a través de un familiar o de conocidos… En mi caso, recuerdo perfectamente el día en que mi padre me preguntó si quería que me enseñara a tocar el clarinete, que era lo que él sabía. Y yo, encantada, le dije que sí. Desde ese día hasta ahora, la música ha sido mi camino, mi vocación y mi forma de vida, por lo que siempre le estaré eternamente agradecida. De hecho, unos años más tarde, le haría la misma pregunta a mi hermano Bruno, que es tres años más pequeño que yo. Y, desde ese momento, siempre hemos ido juntos de la mano en este maravilloso viaje, año tras año, llevando nuestros estudios de clarinete a la misma vez, hasta el punto de que nos sacamos los dos las oposiciones en el mismo año y en el mismo tribunal, lo cual supuso para mis padres, y para toda nuestra familia, una inmensa y, a la vez, doble alegría.

    -Eres profesora del Conservatorio de Música de Huelva. ¿Desde cuándo?

    -Desde el año 2002, que saqué la plaza allí, hasta hoy en día. Además, desde 2016, compagino mis clases de clarinete con la Jefatura de Estudios adjunta en este centro.

    -¿Cuál es tu balance de la experiencia?

    -Buenísimo. En este Conservatorio saqué mis estudios de Grado Medio y, ahora, soy compañera del que por entonces fue mi profesor de clarinete, Daniel Casanova Collantes, por lo que me sentí desde el primer momento muy a gusto, como en casa. Tengo muy buenos compañeros y muy buenos alumnos. No se puede pedir más.

    -También eres presidenta de la Banda Don Justo Ruiz de Zalamea. ¿Por qué decidiste implicarte en esta labor?

    -Llevo formando parte de la Banda de Música de Zalamea desde que se creó de nuevo en el año 1988, es decir, desde hace treinta años ya. Cuando su primer director, Antonio Almirón, dejó la dirección, pasó a sustituirle Lázaro Carcela. Y, durante este período, sobre al año 1999, decidimos darnos de alta como Asociación Musical y crear unos estatutos. A partir de entonces, me propusieron ser la presidenta de la banda y decidí implicarme, porque los jóvenes que estudiábamos música en conservatorios por aquel tiempo estábamos muy comprometidos con nuestra banda. A partir de ese momento, pasamos a llamarnos Banda de Música D. Justo Ruiz de Zalamea la Real en homenaje a unos de los directores con más talento musical que tuvo la antigua banda de Zalamea.

    -¿Qué actividades de las realizadas hasta ahora destacarías?

    -Con la Banda de Zalamea hemos hecho muchas actuaciones y muchos conciertos entrañables en estos 30 años. Pero, si tengo que destacar alguno, me quedaría con el concierto lírico que realizamos acompañando a la soprano zalameña Aurora Gómez Mora y al tenor onubense Guillermo Orozco en el año 2009. Y, a partir de ahí, me quedo con todos los proyectos que hemos realizado para cantantes y banda de música, gracias a los arreglos del director actual de la misma, José Raúl Llanes, como son ‘Noche de Copla’, ‘Sinfonía de la Canción’, ‘Al Son de América’, ‘Aires del Sur’, ‘Belén Musical’, ‘Homenaje a la Guitarra’ y ‘Ochenteando’.

    Respecto a otras actividades musicales realizadas fuera de la banda de música, no puedo dejar de nombrar los dos proyectos más grandes e inolvidables que he tenido la suerte de realizar y organizar, también junto a mi marido José Raúl Llanes: el montaje y la representación con música y voz en directo del musical ‘Jesucristo Superstar’, que hicimos en el año 2003, y su musical ‘Ladrillos Rotos’, que se estrenó en el Gran Teatro de Huelva en enero de 2017.

    -¿Algún nuevo proyecto en el que estéis trabajando?

    -Acabamos de volver a representar ‘Ochenteando’ en Valverde del Camino, junto a su Banda Municipal, y, en nuestro pueblo, por tercera vez, debido al éxito que tuvo en el estreno del año pasado, llenando las tres veces el Teatro Ruiz Tatay. El pasado día 22 de diciembre ofrecimos, por encargo del Ayuntamiento de Zalamea, un Concierto de Navidad. Siempre tenemos algo nuevo en mente, pero los próximos proyectos tendrán que esperar un poco que acabemos ésto, descansemos y renovemos fuerzas.

    -Lo cierto es que Zalamea tiene una sensibilidad especial para la música. Siendo así, de los lugares en los que has actuado, ¿cuáles destacarías?

    -Cada vez que hemos actuado en un escenario hemos tenido experiencias únicas, aprendiendo siempre de cada una de ellas, salgan mejor o peor. Pero destacaría, quizás por lo que ciertamente dices de la sensibilidad y el gusto que tiene Zalamea por la música, el calor de su público, que ha llenado siempre nuestros espectáculos con una respuesta magnífica y una acogida calurosa y llena de entusiasmo.

    -¿Te has marcado algún nuevo reto de cara al futuro?

    -De momento, hay alguna idea para futuros proyectos, pero sin fecha concreta aún. En cuanto a mis planes futuros, vivir y exprimir la vida todo lo que pueda con mi familia y amigos. Y siempre rodeada de música, que me llena y me hace muy feliz.

    -¿Qué supone para ti Zalamea?

    -Mi pueblo, donde me he criado y vivido hasta que el trabajo me hizo volar. A pesar de vivir en Huelva, vamos todos los fines de semana y vacaciones a disfrutar con la familia y amigos y a continuar nuestra labor en la banda de música.

    -Para terminar: un mensaje a los zalameños.

    -Como miembro de esta formación, me gustaría pedirles a los padres de las nuevas generaciones que sigan haciendo gala de la gran tradición musical de Zalamea y el amor que ha profesado siempre este pueblo por la música. Y que inculquen a sus hijos la responsabilidad y el compromiso en este campo, que es sacrificado, pero, a la vez, tan bonito y gratificante. Estamos deseando que se impliquen más personas en nuestra banda y que entre nueva cantera, que es la única forma de que siga manteniéndose viva y a flote por muchos años.

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