Categoría: Especiales

  • La Presa de Campofrío, la más antigua de la provincia de Huelva

    La Presa de Campofrío, la más antigua de la provincia de Huelva

    La provincia Huelva cuenta con quince presas distribuidas en diferentes comarcas, tal y como recoge el estudio ‘Álbum 100 Grandes Presas en Andalucía. La Obra en el Paisaje’, un trabajo de investigación de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía y la Universidad de Sevilla.

    Una obra de Fernando Sancho Royo, José M.ª Fernández-Palacios Carmona y María Isabel Martín Pérez, que han realizado un libro divulgativo y original sobre el patrimonio hidráulico andaluz. Un estudio de máximo interés para la Cuenca Minera, debido a que, a pesar de que no se trate de un dato muy conocido, es en esta comarca donde se encuentra la presa más antigua de Huelva.

    Presa de Campofrío

    Se trata de la Presa de Campofrío, construida en 1883, una fecha que, efectivamente, la convierte en la primera que se construyó en la provincia onubense. No en vano, hay que tener en cuenta que este tipo de infraestructuras fueron configurándose a partir de la Ley de Aguas de 1879, diseñada para la ordenación de los aprovechamientos colectivos de las aguas superficiales.

    Situada en el término municipal de Campofrío, en el arroyo del mismo nombre, en el entorno de esta presa predominan las repoblaciones forestales de pinos piñoneros. Su construcción fue posible gracias a la entrada de capital extranjero en el desarrollo de la actividad minera onubense, lo que obligó a reservar agua con fines industriales.

    Presa de Campofrío

    Posteriormente, entre 1940 y 1950, se recreció para hacer frente a las demandas de la producción, si bien hoy sus aguas no tienen un uso definido. Este embalse pertenece a la Cuenca Hidrográfica Tinto, Odiel y Piedras.

    En cuanto a sus características, podemos aportar que la superficie de su cuenca es de 13 kilómetros cuadrados, con un volumen de embalse de 4,30 Hm3. Con 35 metros de altura, el embalse tiene 43,40 hectáreas.

    Muy cerca de la Presa de Campofrío se encuentra el Complejo de Gossan, muy conocido por encontrarse dividido por la carretera que une Minas de Riotinto y Campofrío. Un espacio de grandes dimensiones que comenzó a perfilarse en 1971, año a partir del cual se construyó este espacio conformado por cuatro diques levantados en cascada sobre el cauce del arroyo Rejoncillo, destinados al acopio de residuos mineros y al control de las aguas fluyentes. Un complejo que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2005, estando recogidos sus datos en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).

    Presa de Gossan

    En definitiva, la Presa de Campofrío, al igual que el Complejo de Gossan, deben ser tenidos en cuenta en la Cuenca Minera de Huelva.

    Presa de Gossan

    Fotos: ‘Álbum 100 Grandes Presas en Andalucía. La Obra en el Paisaje’

  • Úrsula Camacho, una campurriana que triunfa en el Betis y en la Selección Andaluza de Fútbol

    Úrsula Camacho, una campurriana que triunfa en el Betis y en la Selección Andaluza de Fútbol

    La sección ‘Con nombre propio’ de Tinto Noticias, dedicada a difundir la trayectoria de personas de la Cuenca Minera de Riotinto que destacan por su labor social, cultural, deportiva o profesional, no podía pasar por alto a Úrsula Camacho (Campofrío, 2001), una futbolista campurriana que, a sus 17 años, triunfa en el Real Betís Balompié y en la Selección Andaluza Femenina de Fútbol. 

    Basta con realizar un breve repaso a su trayectoria para comprobar las grandes cualidades futbolísticas y enorme proyección de Úrsula, que comenzó a jugar a fútbol con sólo seis años, como pre-benjamín, en la Escuela Deportiva de su pueblo, tras lo que, durante siete temporadas, ha formado parte de un equipo masculino de fútbol, primero en el Deportivo Campofrío F.C. (de 2010 a 2013) y después en el Nerva C.F (De 2013 a 2017).

    Úrsula, con el Campofrío

    Tras su paso por ambos clubes (en categorías Alevín, Infantil y Cadete Masculuno) y militar después durante una temporada en el Atlético Cortegana Senior Femenino, en 2017 se incorpora a las filas del Real Betis Balompié, donde inicia la temporada en el equipo Juvenil Femenino de la Segunda División Andaluza y, a continuación, es ascendida al equipo senior B, que ocupa la primera posición de la tabla y está llamado a disputar la liguilla de ascenso a la Segunda División Femenina.

    A ello hay que sumar su trayectoria en las diferentes selecciones, donde siempre ha sido y es una de las fijas. Tras pasar por la Selección Onubense en las categorías Femenina Alevín (de 2011 a 2013), Femenina Sub 12 Infantil (de 2013 a 2014) y Femenina Sub 16 Cadete (de 2014 a 2017) y por la Selección Sevillana Femenina Sub 17 Juvenil (de 2017 a 2018), Úrsula Camacho ha participado en la Selección Andaluza en Categoría Infantil y, actualmente, es una de las habituales en las convocatorias de la Selección Andaluza Femenina Sub 18, con la que viene de disputar el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas Sub 18 celebrado el pasado mes de febrero en Cataluña.

    Úrsula, con la Selección Andaluza Sub 18

    Con gran técnica individual, buena colocación en el campo y gran sentido de la distribución del juego, Úrsula juega habitualmente en las posiciones de central y medio centro o pivote defensivo, si bien su principal faceta, destacada por todos sus técnicos, es su carácter y capacidad de liderazgo, hasta el punto de que ha sido la capitana de todos los equipos en los que ha militado, incluido, en su primera temporada, el Real Betis Juvenil.

    Las aspiraciones de Úrsula no son otras que «seguir creciendo poco a poco», como futbolista y como persona, en un club importante como el Real Betis Balompié, donde posee, asegura, «un cuerpo técnico excepcional» que se encarga en todo momento de formar y mejorar a todas las jugadoras de la cantera. Además, está convencida de que está «en el mejor sitio» para ello, donde compagina su labor deportiva con sus estudios de Bachiller y, próximamente, universitarios.

    En lo deportivo, su objetivo es, a corto plazo, disputar y ganar la liguilla de ascenso a la Segunda División del Futbol Femenino y, a largo plazo, como la gran mayoría de jugadoras de cantera, debutar y jugar en la Primera División del Futbol Femenino y, si es posible, con su equipo, el Real Betis Balompié.

    Sus padres, Francisco Javier Camacho y María del Mar Cañado, se sienten «orgullosos» de su hija y valoran de forma «muy positiva» la decisión adoptada por Úrsula, que con 16 años ha dado un vuelco a su vida al dejar sus estudios en el IES Cuenca Minera, sus compañeros y, sobre todo, la casa de sus padres en Campofrío, para ir a vivir en una ciudad como Sevilla, donde convive en un piso con otros estudiantes y se ha matriculado en un nuevo instituto para jugar en un club en el que las exigencias son máximas.

    Úrsula, con el Betis Juvenil

    «Ella es una niña muy valiente y nosotros la hemos apoyado y la apoyamos en todo momento», destacan los padres, convencidos de que «Úrsula, mejor que nadie, sabe que sus objetivos y metas sólo podrá conseguirlos dando este paso tan importante en su vida. Todos estos sacrificios de nuestra hija son recompensados -añaden- porque hace lo que más le gusta, jugar al futbol, y además, en el equipo de toda su vida, el Betis.

  • El centenario acebuche de El Espinillo en Zalamea, uno de los árboles más singulares de Andalucía

    El centenario acebuche de El Espinillo en Zalamea, uno de los árboles más singulares de Andalucía

    La Cuenca Minera no sólo es historia, minería y patrimonio, también cuenta con una riqueza medioambiental que llama la atención en muchos aspectos. Es lo que sucede con algunos de sus árboles, que se encuentran entre los más singulares de Andalucía. Es el caso de El Espinillo de Zalamea, un acebuche centenario, que sobresale en el paisaje en el que se encuentra enclavado debido a que tiene más de 12 metros de altura, sin olvidar su gran envergadura, con más de 6 metros de perímetro del tronco, medidos a 1,30 metras del suelo.

    Su ubicación está en la Sierra del Águila, una zona donde abunda el pastizal, contando con una serie de eucaliptos rojos dispersos. En concreto, este árbol está en la finca El Espinillo, de la que toma su nombre, situada cerca de la aldea Marigenta, en el término municipal zalameño. En cuanto al tipo de arbusto que se encuentra en esta área podemos citar acebuches de porte característicamente arbustivo, así como plantas aromáticas, como el romero.

    Según recoge la Junta de Andalucía, “el interior se halla hueco y el paso de los años ha provocado que el fuste se divida en dos hasta llegar a la peana, hecho que le confiere un aspecto aún más anciano. Así pues, es difícil precisar el punto de ramificación, pero puede aproximarse a los 1,9 metros de altura. La copa, según desde el lugar donde se observe, puede parecer bilobulada”.

    En general, este árbol es muy querido y conocido en la zona, ya que lleva dando cobijo a los habitantes del entorno desde hace siglos. Es más, su importancia medioambiental y su singularidad provocaron que fuera declarado por la Junta de Andalucía Monumento Natural en 2005. Para su conservación, no en vano, se ha establecido un área de protección de 1953 metros cuadrados, con el que se pretende preservar los valores paisajísticos y ecológicos de los parajes en los que se encuentra ubicado este acebuche centenario.

    Su emblema es tal que, desde ese año, 2005, El Espinillo se convirtió en un símbolo a favor de la conservación del medio ambiente. Con este fin, anualmente, se celebra una Jornada de Convivencia en Zalamea la Real, dirigida a concienciar sobre la importancia de conservar nuestro entorno.

    Curiosamente, el acebuche es un árbol que ha estado vinculado al hombre a lo largo de la historia, puesto que desde la antigüedad se conocen las propiedades de su fruto y existen yacimientos arqueológicos que así lo demuestran. Esta especie, junto con encinas, alcornoques, quejigos y algarrobos, conforma la estructura básica de los originarios bosques mediterráneos. Actualmente quedan pocos reductos de estos bosques, debido a las modificaciones y posteriores repoblaciones que se han realizado con especies foráneas, pero aún es posible disfrutar de la presencia de ejemplares tan significativos como éste.

    Todo ello hace de este árbol de Zalamea un ejemplar muy especial y con muchos valores.

  • De Huelva al País Vasco, la historia del campillero José Martínez

    De Huelva al País Vasco, la historia del campillero José Martínez

    José Martínez Domínguez, nacido en Minas de Riotinto en 1969, aunque es de El Campillo, -el pueblo de sus padres, Godofredo y Prudencia-, reside desde muy joven en el País Vasco. A pesar de ello, no se olvida en ningún momento de su tierra, de Huelva.

    En concreto, este onubense de 49 años vivió en El Campillo durante su niñez, hasta que se marchó con su familia buscando un futuro laboral a Galdácano, ciudad vasca en la que residía su tío. “Mi padre trabajaba en el ferrocarril minero, pero pidió traslado y nos vinimos al País Vasco, donde comenzó a trabajar en Explosivos Riotinto”, nos comenta José.

    En la actualidad, Martínez, que trabaja como guardia de seguridad, vive en la ciudad de Zaratamo, donde ha formado una familia, con dos hijos, un niño y una niña, puesto que “me casé con una vasca, aunque sus padres son de Jaén, por lo que los dos tenemos raíces andaluzas”.

    Una vida en el norte de España que no ha impedido, sin embargo, que “me haya desvinculado de mi tierra. No sé qué tiene Huelva, pero echo mucho en falta todo aquello. Me encanta ir a la provincia. De hecho, para mí, mi tierra es Huelva, El Campillo, porque las raíces siempre tiran mucho. Además, en Huelva siempre hay muchas cosas que hacer”.

    Tanto es así que José no falta ningún año a su visita a la provincia. Suele venir todos los veranos a Huelva. Y así lo hace desde 1971, aprovechando también para disfrutar de las playas onubenses. En concreto, le gusta pasar unos días en La Antilla, además de visitar frecuentemente la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. “En nuestra ruta de todos los años no puede faltar una visita a Alájar y a Aracena”, asegura.

    Y no sólo a él. Porque su mujer y sus hijos también son unos amantes de la Cuenca Minera. Según nos cuenta, “ellos vienen a Huelva conmigo y les gusta mucho. Mi hija, que tiene unos 7 años, siempre me dice que le encanta el río rojo, Riotinto, La Antilla… Y, claro, a todos les gusta mucho la playa”. Así que vienen todos los años. Y eso que no tienen casa aquí, sino que vienen de alquiler.

    Visitas que realizan de forma habitual, porque José Martínez conserva a toda su familia en la provincia de Huelva: “Aquí tengo a muchos familiares. Mis primos viven aquí, tanto en Huelva como en El Campillo, sin olvidar que conozco a mucha gente, a muchos amigos, vecinos y otros conocidos. Con todos ellos mantengo un contacto continuo gracias a las redes sociales”.

    En fin, este vasco de residencia, pero campillero de corazón, lanza un mensaje a todos los onubenses, a los que les dice que “aunque estemos lejos, nuestras raíces, nuestra tierra, siempre se echa de menos. Yo me acuerdo mucho de Huelva. Lo echo todo de menos. Desde la playa, el ambiente que se vive en su día a día, su luz…, todo”.

  • Tres hermanas de Nerva se hacen un hueco en el mundo de la gastronomía a través de una web

    Tres hermanas de Nerva se hacen un hueco en el mundo de la gastronomía a través de una web

    Bajo el nombre de ‘Cocinando con las Chachas’, las nervenses Rocío, la más pequeña, Verónica y María José, la mayor, iniciaban una aventura con la que querían mostrar su amor a los fogones, al tiempo que rendían un grato homenaje a su madre María Angelina, al tratarse de una gran cocinera. Tal y como nos cuentan, “este blog nació a partir del deseo de regalar a nuestra madre algo especial y emotivo. La primera idea fue prepararle un libro con sus mejores recetas -nuestra madre es una excelente cocinera-, pero eran tantas que pensamos en diseñar un blog de cocina en el que pudieran caber todas las que teníamos en mente. Y así empezó ‘Cocinando con las chachas’”.

    La propuesta comenzaba 3 de marzo de 2012 con la publicación de su primera receta, bollitos de leche, en su propia página web (www.cocinandoconlaschachas.com), un blog que se complementó con una presencia destacada en redes sociales – Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram…-, puesto que, desde el primer momento, contaron con una gran acogida. No en vano, “el blog registra varios miles de visitas diarias y las recetas más vistas acumulan en torno a las 50.000 visitas. Miles de entradas que llegan desde todas partes del mundo, puesto que tenemos tantas visitas de EE. UU., Alemania, Argentina, Israel, Rusia…, como de nuestro país”, nos dicen. Un éxito que para ellas fue toda una sorpresa.

    Rocío

    Tanto es así que ‘Cocinando con las chachas’ ha alcanzado ya su sexto aniversario. Y, para celebrarlo, han lanzado un concurso entre todos sus seguidores con el objetivo de “agradecer todo el cariño que nos habéis ofrecido estos años, tanto a los que lleváis con nosotros desde nuestros inicios como aquellos que nos acabáis de descubrir, es por vosotros que seguimos con la ilusión renovada de compartir más que recetas”.

    Un certamen en el que los interesados deben elaborar una de las recetas del blog, dándole un toque personal. Los tres mejores recibirán lotes de productos de sus colaboradores. Las personas interesadas tienen hasta el 9 de abril para participar, siguiendo las indicaciones de las bases que encontraréis en su web.

    Verónica

    Lo cierto es que hay muchas recetas que elegir, puesto que estas tres nervenses han ido publicado más de una propuesta diferente cada semana. En total, en el recetario del blog se pueden encontrar unas 600 recetas, entre aperitivos, bizcochos y galletas, carnes y aves o panes y pizzas, entre otros. Platos muy variados, donde no falta el toque de la cocina nervense o de Huelva a nivel general, como los chocos con habas, las habas “enzapatás”, el potaje de castañas pilongas, el flan de castaña o la tortilla de gurumelos. Como ellas dicen son “recetas tradicionales que han pasado a nosotras de nuestra madre y abuelas” y a las que ellas han añadido otras propuestas más actuales, como cous cous de coliflor con gambas al curry, los fideos chinos, risottos, focaccias, pizzas o el bacalao a la portuguesa, por citar algunos ejemplos concretos.

    María José

    A nivel personal, sólo una de las hermanas continúa viviendo en Nerva, ya que las otras dos han tenido que trasladarse por motivos laborales, pero mantienen una continua comunicación. Es más, cada una de ellas tiene su propio rol, puesto que Rocío es la manager del blog y la piedra angular de este proyecto, siendo la más activa en las redes sociales, además de apostar por platos más prácticos y divertidos. Por su parte, Verónica es la más atrevida cocinando, decantándose en muchas ocasiones por la cocina internacional. Y, por último, María José se encarga de los dulces y el pan, además de hacer las fotografías y de revistar el diseño.

    María Angelina, la madre

    Un trabajo que ha tenido su recompensa porque, no sólo cuentan con miles de seguidores, sino que, además, han ganado varios reconocimientos, como algunos premios del Canal Cocina o el galardón ‘El mejor bizcocho del mundo’, el primer premio en la campaña ‘Que sea de Huelva’ de la Diputación de Huelva.

    En definitiva, estas tres hermanas están muy satisfechas con el trabajo desarrollado con esta iniciativa, que las ha unido aún más y que se ha convertido en un lugar de encuentro para los amantes de la gastronomía. Y, todo ello, desde la localidad minera de Nerva.

  • Los Cabezos Coloraos de El Campillo, un yacimiento arqueológico almohade de excepción

    Los Cabezos Coloraos de El Campillo, un yacimiento arqueológico almohade de excepción

    Normalmente, cuando hablamos de yacimientos arqueológicos en la provincia de Huelva, solemos pensar en lugares como la capital onubense, conocida por la riqueza de su subsuelo. Sin embargo, en la Cuenca Minera también podemos encontrar muchos espacios de interés. Hoy visitamos uno de estos rincones, a veces, desconocido u olvidado: el Cerro de Cabezos Coloraos, un yacimiento almohade de la Edad Media, que se encuentra situado en el término municipal de El Campillo y que, debido a su importancia histórica, fue inscrito como Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985, en la categoría de Monumento.

    Cerro Colorao de El Campillo

    Pero no debe resultarnos extraño, puesto que en El Campillo encontramos importantes yacimientos arqueológicos que acreditan la presencia humana en la zona desde hace más de 5.000 años. Y, en concreto, los vestigios hallados en los Cabezos Coloraos demuestran la presencia de un asentamiento humano estable en la zona. De hecho, están considerados los restos musulmanes más importantes hallados, destacando la presencia de una fortaleza amurallada, que tomó el mismo nombre que su ubicación, de los Cerros Coloraos.

    Un recinto fortificado con forma ovalada, que cuenta con una muralla que se adapta a la estructura del terreno en el que se ubica, una curva de 470 metros. Está construida en mampostería de roca del mineral de la época, con una anchura media de 1,20 metros. Su estado de conservación es irregular, puesto que, en algunos casos, casi se ha perdido y, en otros tramos, llega al 1,50 m. de altura.

    El Campillo

    Situado en parte de la Sierra de Monago y el Barranco de la Mimbrera, se trata de “un recinto fortificado almohade relacionado con la explotación minera-metalúrgica de sulfatos de hierro, caparrosa y acijes para la producción de tintes y colorantes”, tal y como recoge el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Y es que, en la cima del cerro, hay dos pozos mineros, en los laterales noroeste y sureste, con escombreras derivadas de la actividad minera, además de dos estructuras rectangulares de los siglos XIX-XX.

    El IAPH añade que “el espacio interior del recinto se encuentra ocupado por diferentes estructuras, de habitación y áreas de actividad, con distintas áreas con acumulaciones de material de construcción (mampuestos, ladrillos y tejas) y productos cerámicos de cronología almohade”.

    Por último, esta fortaleza almohade presenta dos niveles diferenciados, uno superior, donde se concentran las estructuras, y otro conformado por una plataforma delimitada en todo su perímetro por la muralla externa.

    En definitiva, estos restos arqueológicos declarados BIC ponen de manifiesto la antigüedad no sólo de El Campillo, sino también de la actividad minera en la zona, que atrajo hasta la comarca a culturas de diferentes épocas.

  • Fernando Mallofret: «Si pudiera estaría ahora mismo en mi pueblo, Riotinto»

    Fernando Mallofret: «Si pudiera estaría ahora mismo en mi pueblo, Riotinto»

    Fernando Rodríguez Núñez, más conocido en la Cuenca Minera como Mallofret, es un riotinteño nacido en Minas de Riotinto, en la calle Méndez Núñez, junto al Casino de Riotinto, en 1948, por lo que, en la actualidad, tiene 69 años. Su madre era Práxedes Rodríguez Núñez y su padre, Jesús Mallofret Mallofret, aunque no lleva sus apellidos debido a que su padre había tenido un matrimonio anterior, pero convivió con él siempre, de ahí que sea conocido por todos como Fernando Mallofret.

    Un onubense que, en 1967, con 17 años, emigró a Barcelona, ciudad que le ha acogido desde entonces, puesto que continúa viviendo en el entorno en la ciudad condal. En concreto, su lugar de residencia es San Baudilio de Llobregat, situada a cinco minutos del centro de Barcelona y a cinco kilómetros del Aeropuerto de El Prat. Una zona en la que hay mucha gente de la comarca, como sucede con Nicolás Vargas, otro minero por el mundo que ha entrevistado Tinto Noticias, amigo de la infancia de Fernando.

    Su vida en Barcelona ha sido buena, puesto que, como había estudiado temas de administración en el instituto, estuvo trabajando como administrativo e, incluso, tuvo una empresa propia, formada por una serie de compañeros con los que formó una cooperativa, en la que realizaba tareas de administración, contabilidad y economía. Una entidad en la que estuvo durante 16 años, hasta que se jubiló, coincidiendo, además, con el cierre de la empresa, debido en parte a la crisis económica. Era una organización de calderería, dedicada a aparatos a presión, grandes depósitos o construcciones metálicas a niveles industriales, realizando trabajos, incluso, para la Sociedad General de Aguas de Barcelona o para firmas tan conocidas como Siemens.

    Pero en Barcelona no sólo encontró trabajo, sino también el amor, porque, según nos cuenta, “me casé con una catalana, aunque sus padres son andaluces, porque su padre es de Jaén y su madre, de Córdoba”. Mallofret se casó en 1975, un matrimonio del que nacieron sus tres hijos, de 41, 39 y 32 años, aunque “todavía no tengo nietos, a pesar de que a mi mujer y a mí nos encantan los niños, así que a ver si mis hijos se animan”.

    Como se puede comprobar, una vida completa en Barcelona que no ha impedido, sin embargo, que se acuerde constantemente de su tierra, de Minas de Riotinto. “Donde voy, presumo de pertenecer a la Cuna del Fútbol Español, además de que sigo por Facebook todas las páginas que hay de mi pueblo y de la comarca, especialmente a través de Jesús Chaparro y de mi primo Rafael Cortés García, que vive en Bellavista, además de estar muy pendiente del fútbol”.

    De sus años en la Cuenca Minera, Fernando echa de menos “todo, porque viví allí toda mi infancia y juventud y son años que nunca se olvidan. Es verdad que ahora con las redes sociales estoy recordando muchas más cosas, que echo mucho en falta. Por eso, siempre que puedo, voy a Huelva. Suelo ir para las fiestas, que son unos días de reencuentro para muchos que estamos fuera, no sólo en Cataluña, sino también en Madrid o Valencia. Tanto es así que, si pudiera, si no fuera por mis hijos, me iba a vivir allí ahora mismo. Es el lugar en el que me gustaría estar”.

    Eso sí, este minero por el mundo reconoce que “durante su juventud, la mina estaba en todo su apogeo, por lo que había mucha actividad en la comarca, cosas que se han perdido. Se me parte el alma cuando veo cómo ha cambiado la zona. No puedo olvidar cuando iba con mi padre recorriendo los diferentes pueblos cargados de cosas para la venta ambulante y yo, desde niño, lo acompañaba desde bien temprano”.

    Por este motivo, nos cuenta que “se me partió el corazón cuando hace veinte años vinimos a la Feria de San Roque en agosto y, después de que yo estuviera acostumbrado a una gran fiesta con todo abarrotado, con muchas terrazas y bailes con orquesta, había mucho menos ambiente, al tiempo que mucha gente no estaba porque se había marchado esos días a la playa”.

    A eso se añadió también los cambios en el mismo Riotinto, puesto que “cuando nos vinimos a Barcelona, mis padres y mis dos hermanas nos quedamos sin casa en Minas de Riotinto, porque la vivienda era de la compañía. Pero, además, todo lo que se conocía de la mina de abajo ha desaparecido, por lo que todo lo que había vivido durante mi niñez y mi juventud ya no existe, así que cuando lo vi me dio muchísima pena, pero es lo que hay. Las explotaciones mineras van comiendo terreno y es así”.

    Este hecho unido a que tiene poca familia en la comarca ha provocado que no venga todo lo que le gustaría a la Cuenca Minera, sobre todo, desde que sus padres fallecieron. A pesar de ello, durante años, ha estado viniendo a las fiestas de la Virgen del Rosario, que se celebran durante el mes de octubre, “una festividad muy famosa a la que, siempre que podemos, vamos y nos alojamos en el Hostal Atalaya. De hecho, mis hermanas van todos los años”. Eso sí, “mis hijos van poco, porque, aunque los llevábamos mucho cuando pequeños para que conocieran el pueblo, como no tenemos casa allí, al final se va perdiendo el contacto”.

    Mallofret también tiene familiares en Nerva, tanto por parte de madre como de padre, siendo una persona muy conocida en la zona, porque su familia ha tenido varios negocios, al ser personas comerciantes, tanto en la plaza de abastos, como con una tienda de ultramarinos, mientras que su madre tenía una mercería.

    Por todo ello, para despedirse, Fernando Rodríguez Núñez nos dice entre lágrimas, muy emocionado, que “los llevo en el corazón. Soy muy blando y se me saltan las lágrimas cuando pienso en la Cuenca Minera. Ahora mismo, estoy llorando recordando todas las cosas de mi vida. Los echo mucho en falta. Me gusta mucho mi pueblo y lo llevaré siempre conmigo. Tanto que, si pudiera, estaría allí ahora mismo, a pesar de no ser lo que era”.

  • Juan Manuel Pérez López, un historiador con más de 25 años al frente del Archivo Minero de la Fundación Río Tinto

    Juan Manuel Pérez López, un historiador con más de 25 años al frente del Archivo Minero de la Fundación Río Tinto

    Nacido en Nerva hace 54 años, Juan Manuel Pérez López es una persona conocida por su trabajo al frente del Archivo Histórico de la Fundación Río Tinto, dado que este licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Hispalense y con un Máster en Patrimonio Histórico y Natural ocupa la dirección de esta institución desde el año 1991. Cargo al que accedió después de formar parte del grupo de organización de Archivos municipales de la provincia de Huelva, llevado a cabo por la Diputación Provincial de Huelva.

    Una actividad profesional que ha complementado con numerosos trabajos, entre los que se encuentran la organización de archivos de empresas y municipales, así como el haber pertenecido a varios grupos de investigación histórica de la Universidad de Huelva y a otros grupos ajenos a ésta, pero también relacionados con la investigación y confección de informes históricos.

    Del mismo modo, Pérez López es un amante del patrimonio, como lo viene demostrando con su participación en diversos proyectos de gestión del patrimonio cultural, como en la redacción del expediente de Bien de Interés Cultural (BIC) Cuenca Minera de Riotinto, incoado por la Junta de Andalucía, que fue aprobado con la figura de Sitio Histórico, así como en la redacción de los BIC de Tharsis-La Zarza, inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la tipología de Zona Patrimonial y del Puerto de la Laja, inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Lugar de Interés Industrial.

    Además, ha sido coordinador de un grupo interdisciplinario para la confección del Plan Director para la gestión del patrimonio industrial minero de la Faja Pirítica Onubense, llevado a cabo por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía, además del Plan Director de la Faja Pirítica Sevilla y Ossa Morena, auspiciado por la Consejería de Economía, Innovación y Conocimiento.

    Una intensa trayectoria profesional que está avalada también por la publicación de numerosos trabajos y artículos, tanto en prensa como en revistas especializadas y en libros, referentes a temas archivísticos e históricos, al haber publicado cuatro libros, editado otro, así como 40 artículos de investigación. Algunas de sus obras son Sindicalismo minero en Huelva. La huelga de 1913 en Río Tinto, como paradigma de acción colectiva desde los órganos de representación obrera, Las calcinaciones al aire libre: Las teleras. Los conflictos sociales de febrero de 1888. Causas y consecuencias o Proceso de emancipación de la villa de Nerva a través de las fuentes documentales, entre otros, siendo coeditor del libro Río Tinto. Historia, Patrimonio Minero y Turismo cultural.

    Entre sus artículos podemos destacar aquellos relacionados con el Archivo Histórico de Río Tinto, como sucede con ‘El Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto como ejemplo de archivo del mundo del trabajo’, publicado en la revista Arch-e de la Junta de Andalucía; ‘La cartografía de las compañías mineras: el Archivo Histórico Minero de la Fundación Río Tinto’, que apareció en el Boletín de Patrimonio Histórico; ‘Fundación Río Tinto como Centro de Investigación de la Minería’, en la revista Demófilo; o el ‘Plan Director para la gestión del Patrimonio Industrial Minero de la Faja Pirítica Onubense’, publicado por la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero (Sedpgym). También ha llevado a cabo otros muchos trabajos de carácter histórico, como ‘Los sectores de inversión de los capitales extranjeros’ y ‘El ferrocarril minero de Riotinto”, publicados por la Universidad de Huelva, ‘Las minas de la Sociedad Francesa de Piritas de Huelva y el ferrocarril El Carpio-Valdelamusa’, publicado por la revista Historia Ferroviaria, ‘Corta Atalaya, paradigma de explotación a cielo abierto”, publicado en la revista Andalucía en la Historia y ‘Crisis de empleo en las minas de Río Tinto’, publicado en Aestuaria, etcétera.

    Una actividad muy notoria, de la que el propio Juan Manuel Pérez destaca “mi actuación como Historiador Archivero en el Archivo Histórico de Fundación Río Tinto, donde desempeño tareas de dirección para la ordenación, conservación y difusión de los fondos documentales del Archivo Histórico Minero”. Una responsabilidad que le ha permitido participar “en los proyectos de gestión del patrimonio industrial, en la redacción de los Planes Directores de la Faja Pirítica Onubense y de la Faja Pirítica Sevillana y Ossa Morena, incoado por la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía, además de formar parte como historiador en la confección de los expedientes BIC de SITIO HISTÓRICO de la Cuenca Minera de Riotinto, de la Cuenca Minera de Tharsis, Alosno, Calañas y del Puerto de la Laja (Huelva)”.

    Además de todo ello, este historiador nervense ha sido miembro del Comité Organizador del XI Congreso Internacional de Patrimonio Geológico y Minero. Organizado por la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero (SEDPGYM) y la Universidad de Huelva, participando en calidad de experto en el Foro de Arquitectura Industrial de Andalucía, convocado por la Consejería de Obras Públicas y Transportes.

    Como docente, Juan Manuel ha impartido clases y cursos de verano en las Universidades de Huelva, Universidad Internacional de Andalucía, Oviedo, León, etcétera, participando en numerosas ocasiones como profesor en el Aula de la Experiencia de la Onubense. Todo ello sin olvidar el que ha impartido numerosas conferencias en instituciones, tanto públicas como privadas, sobre temas relacionados con el patrimonio, la historia y la archivística, así como haber comisario varias exposiciones relacionadas con estos temas.

    Como director del archivo riotinteño invita “no solo a los investigadores, sino a la ciudadanía en general, para que se acerque al archivo y conozca de primera mano un patrimonio documental que se hace imprescindible para la cultura minera”. No en vano, esta entidad cuenta con numerosos programas de acercamiento, como sucede cada año, el 9 de junio, cuando celebran el Día Internacional de los Archivos con unas jornadas de puertas abiertas en las que “el ciudadano, en una visita guiada, puede conocer el funcionamiento ordinario del archivo y asistir a la ejecución de las tareas archivísticas, así como puede disfrutar de exposiciones de documentos”.

    Para Pérez, “el Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto (AHMFRT) es un contexto no formal muy conveniente para la educación patrimonial. A pesar de que en cuanto a su titularidad es privado y que en cuanto a su tipología podríamos calificarlo de archivo de carácter económico de empresa, es un “espacio educativo” ideal para efectuar prácticas y aprender cómo se obtiene el conocimiento a través de los documentos por la variedad y carácter sencillo de las innumerables series que revelan el patrimonio de una comarca y por la relación directa de la historia que emana de ellas y su relación con los usuarios”.

    Fuentes documentales para entender la historia de la Cuenca Minera, puesto que, como apunta este investigador, “es necesario establecer la correspondencia entre el contenido de estos documentos y la historia local, la más cercana a ciudadanos e incluso alumnos. De forma que, además de establecer la importancia del estudio de estas series de documentos que generaron las compañías mineras para el conocimiento de la historia económica en España, tiene que expresarse de forma relevante la importancia del devenir de estas explotaciones mineras en sus propias vidas”.

    Unas fuentes que representan la memoria de los habitantes de esta comarca y, especialmente, todo lo referido a la actividad minera, que no sólo tuvo una importancia económica vital en la zona, sino también en materia cultural y patrimonial. Incluso, este archivero de Nerva asegura que “las fuentes documentales del AHMFRT pueden representar una carga socio-afectiva para la comarca, en la que se generaron las fuentes a partir del desarrollo de la actividad minera, y a través de ellas poner de manifiesto la importancia del patrimonio minero, que puede contribuir a rebajar las tensiones en una comunidad marcada por la conflictividad laboral histórica debido, entre otros factores, al fracaso del proceso de reconversión de la minería, poniendo de manifiesto los aspectos positivos del patrimonio industrial en la actualidad como factor endógeno de desarrollo local”.

    Pero la riqueza de este Archivo de la Fundación Río Tinto va mucho más allá. Porque, además de la investigación, a partir de las fuentes documentales, se puede configurar cómo fue la economía, no sólo de la comarca, sino de toda España, durante varias décadas. Al mismo tiempo, la difusión de los datos recogidos en estos documentos en publicaciones, exposiciones o jornadas es fundamental para conocer el pasado minero a nivel histórico, pero también como fuente para futuras investigaciones en materia geológico-minera.

    Entre las exposiciones organizadas desde el Archivo de la Fundación se encuentra la referida al ‘Año de los Tiros’, un tema recurrente, que ya en el año 1994 protagonizó una muestra itinerante que fue desde el Museo Minero de FRT, pasando por varias sedes de la Universidad de Huelva, y que incluyó un catálogo.

    En concreto, el AHMFRT gestiona los documentos generados fundamentalmente por Rio Tinto Company Limited (1873-1954), CEMRT (1955-1970), Rio Tinto Patiño (1966-1977), Explosivos Rio Tinto (1970-1977) y Rio Tinto Minera (1977-1995). Además, también custodia los documentos que habían generado otras compañías mineras en la provincia de Huelva, también extranjeras, que, a partir de 1853, con la llegada de Deligny, comenzaron la explotación de las minas andaluzas, convirtiendo a España en el mayor productor de cobre mundial a finales del siglo XIX, como sucedió con la Sociedad Francesa de Piritas de Huelva (Minas de Lomero Poyatos, Perrunal, etc.), The Peña Copper Mines (Mina de Peña del Hierro), Electrolisis del Cobre (Mina de Concepción) y Minas de Herrerías, S.A. (Mina Herrerías).

    Por todo ello, para Juan Manuel, “la conservación y difusión del patrimonio documental se ha convertido en uno de los mayores retos de la sociedad post-industrial. Y, en cuanto a sus clases, además de la información que dan en algunos casos, llegan a rozar el valor artístico del patrimonio, como en el caso de la cartografía o la documentación en imagen que son verdaderas “joyas” patrimoniales muy atrayentes para la motivación de los usuarios”.

    “Por tanto, es evidente la necesidad de una puesta en marcha de políticas sectoriales en materia de archivos históricos de empresa que favorezcan la conservación y organización de éstos, así como su utilización transversal en procesos de educación patrimonial, atendidos por profesionales adecuados, que muchas veces tendrán la necesidad de ser asesorados por un equipo multidisciplinar, que satisfagan todas la exigencias del tratamiento de este patrimonio y del complejo proceso industrializador español”, comenta este historiador e investigador, que considera que “es notorio, por tanto, la importancia del uso de los documentos de archivos para la investigación histórica y en su función de recurso para el desarrollo de proyectos con perspectivas didácticas, así como para el conocimiento y concienciación ciudadana del patrimonio cultural, que alienten el reconocimiento del patrimonio documental como parte de nuestra identidad para fomentar su valoración y concienciar de que su conservación es una tarea de todos”.

    Con todo, para terminar, Juan Manuel Pérez destaca “la importancia de los archivos para hacer la historia. En concreto, en Huelva, las compañías mineras, la mayoría extranjeras, dejaron un legado documental trascendental para el estudio de la historia económica española, y, por ende, de la historia social. En cuanto al Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto, pretende asegurar el conocimiento y la difusión de la cultura minera y de la Historia Económica de España, poniendo a disposición de la investigación una documentación tan relevante para el estudio de la industrialización española, en su sector quizás más determinante a finales del siglo XIX, como lo fue el sector minero”.

  • El edificio del Ayuntamiento de Nerva, todo un símbolo

    El edificio del Ayuntamiento de Nerva, todo un símbolo

    El Ayuntamiento de Nerva es uno de los edificios más singulares de la Cuenca Minera, además de ser un espacio sobradamente conocido en toda la provincia onubense, tanto por su belleza como por su llamativo diseño. Situado en pleno corazón del municipio, en la Avenida de Andalucía, también conocida popularmente como ‘El Paseo’, se trata de un inmueble exento en todo su perímetro con dos plantas, conformando un volumen de planta trapezoidal con el mayor de sus lados como fachada principal.

    Entre las características que más llaman la atención de esta construcción se encuentra el hecho de que el exterior se construye en ladrillo rojo prensado y con un lenguaje regionalista. En concreto, su fachada, con un zócalo de color marrón, está completamente realizada de ladrillo visto y presenta amplios ventanales de gran verticalidad, que se disponen de forma simétrica y ordenada.

    Pero, sin lugar a duda, el espacio más emblemático del Consistorio nervense es su torre octogonal, de tres cuerpos con balaustrada metálica, con 30 metros de altura y aire de minarete, ostensible representación del poder civil, además de arcos de medio punto y una pequeña cúpula final. Este elemento es muy característico de los ayuntamientos a nivel general, puesto que es habitual que, en este tipo de construcciones, su fachada principal de a una amplia plaza situada en el centro urbano, el ser edificios con grandes salones de reuniones, junto a algún sobresaliente, como una torre o reloj.

    En este caso, el edificio destaca por el hecho de que las esquinas se cortan en chaflán y una de ellas alberga la torre del reloj. El interior se estructura mediante una crujía perimetral, de distinto ancho en cada uno de los lados, que deja en el centro un hueco del que arranca la escalera imperial que une las distintas plantas del inmueble.

    Ejecutada a la vez que el resto, aunque con un proyecto independiente, consta de cinco cuerpos, los dos primeros adosados al ayuntamiento y el resto exento. El tercero aloja el reloj y su maquinaria, mientras que los dos últimos son octogonales, con arquillos de herradura y un amplio balcón circular de forja.

    En cuanto a su historia, debemos seguir la información aportada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Andaluz (IAPH), que apunta que su construcción se llevó a cabo por el crecimiento de la actividad minera en la zona, que provocó que la actual Nerva incrementara de forma significativa la población, lo que le obligó a su independencia administrativa del municipio de Zalamea la Real, del que dependía hasta ese momento. Un hecho que se produjo el 7 de julio de 1885, constituyéndose el primer Ayuntamiento de Nerva un mes después. Su primer alcalde fue Domingo Gil Vélez.

    Tras este paso administrativo se hacía necesaria en Nerva la construcción de una Casa de Socorro y un Depósito Carcelario, proyecto que se le encargó al arquitecto José Gallego Díaz, siendo dirigidas las obras por Trinidad Gallego Díaz, arquitecto provincial, y Manuel Pérez González, arquitecto municipal. El edificio se terminó el 28 de marzo de 1890.

    Sobre este primer proyecto, se edificó el actual Ayuntamiento de Nerva entre 1893 y 1896, aunque posteriormente se le realizaron dos restauraciones, en 1979 y en 2001, dirigidas por Alfonso Jiménez y José María Cabeza, así como por Enrique Abascal García, respectivamente.

    Estos son los principales datos de este edificio que no sólo cuenta con un enorme atractivo arquitectónico, sino que, hoy por hoy, es todo un símbolo de Nerva.

  • Elisa Guijarro, una campillera residente en Cataluña que no olvida su tierra

    Elisa Guijarro, una campillera residente en Cataluña que no olvida su tierra

    Nacida en la calle Italia de El Campillo, donde vivió durante toda su infancia y juventud, Elisa Guijarro Castañeda es una campillera que, desde hace nueve años, vive en la costa de Tarragona. Un destino en el que se ha asentado después de haber residido en diferentes países europeos. Y es que Elisa se marchó de Huelva siendo muy joven. Se fue a Alemania con su familia, país al que primero se marchó su madre con su hermana mayor, mientras que su padre se quedó un año más trabajando en la mina.

    Estando en Alemania, esta campillera conoció al que es su marido, que es asturiano, con el que se marchó a vivir a Francia, donde ha residido durante 42 años. Y es que, según nos cuenta, “aunque mi madre estaba en Alemania, cuando me casé, nos fuimos a Francia, porque la familia de mi marido estaba allí”.

    De su matrimonio nacieron dos hijos, ninguno de los cuales vive en España, puesto que el mayor reside en Francia, mientras que el segundo, estando de vacaciones en nuestro país, conoció a una chica suiza con la que se casó y con la que vive en Suiza. Además, tiene tres nietos, uno de 20 años que vive en Francia, así como una niña de 6 años y un niño de 3 en Suiza.

    Mis hijos sí conocen la Cuenca Minera. Han ido muchas veces, porque, cuando vivían mis padres, yo iba todos los años. La verdad que a ellos les gusta mucho Huelva, pero, desde que mi madre murió hace cinco años, no van. Ahora vienen a vernos a Tarragona, así que quizás vaya este año para Huelva”, nos comenta Elisa.

    En la actualidad, con 68 años, Elisa mantiene una casa en la calle Sevilla de El Campillo, a la que suele venir de vez en cuando, porque tiene un hermano en Zalamea. Sin embargo, reconoce que no viene demasiado, porque ya no tiene a sus padres y es su hermano el que la visita en ocasiones en Tarragona. De hecho, su otra hermana vive en Barcelona.

    A pesar de estar lejos de su tierra, el balance de esta campillera de todos estos años es positivo, porque se siente muy contenta de la vida que ha tenido. Realmente, reconoce que “no echo mucho de menos la Cuenca Minera, porque cuando me marché de mi pueblo sólo tenía 13 – 14 años. Luego, me casé muy joven y me fui a Francia, pero sigo teniendo casa en El Campillo”.

    Esto no quiere decir que Elisa no recuerde sus años de infancia y juventud en la Cuenca, una etapa de la que no se olvida de “mis amigas, como Fali, así como de mi prima Virginia de El Campillo. Fueron años muy bonitos, en los que también estuve muy contenta allí”. Eso sí, nos cuenta que le gusta más el estilo de vida de una ciudad que la de un pueblo, además de ser una enamorada del mar, de ahí que se encuentre muy bien viviendo en la costa mediterránea.

    De sus años en El Campillo, Guijarro recuerda cuando iba a dar paseos, a hacer la compra, a lavar la ropa, cuando salía a jugar en la calle, cuando hacía la limpieza los sábados por la mañana con su madre o, incluso, cuando iba a buscar el agua a los pozos con los cántaros en la cabeza. Recuerdos que mantiene muy vivos, teniéndolos muy presentes.

    Por ello, para despedirse, manda emocionada “un saludo a todos los vecinos de El Campillo y, en especial, a mis amigos de la calle Italia y a Fali, sin olvidar a mi hermano Rafael y a mi cuñada Mari Carmen, que viven en Zalamea. A todos les mando muchos recuerdos”.