Categoría: Especiales

  • Carlos Vinsac, un polifacético músico riotinteño

    Carlos Vinsac, un polifacético músico riotinteño

    Hace unos días, conocíamos cómo el músico riotinteño Carlos Vinsac participará en uno de los seis conciertos programados este año por el tradicional ciclo de la Fundación Caja Rural del Sur y la Asociación Musical Teatro Lírico de Huelva. Una actuación que tendrá lugar el próximo 15 de marzo, cuando el artista onubense actúe, junto al Coro Teatro Lírico de Huelva, con Borja Otero al piano, en un espectáculo denominado ‘Antología de la Zarzuela’. Un concierto, además, con fines benéficos, puesto que todo lo recaudado irá destinado a organizaciones solidarias de la provincia.

    Una oportunidad única de acercarnos a este artista nacido hace tres décadas en Minas de Riotinto y que, desde siempre, se sintió atraído por la música. De hecho, con tan sólo 3 años ya tocaba el piano de oído y a los 6 accedió a las pruebas para entrar en el Conservatorio, donde estudió viola, a pesar de haber sacado la mejor nota en piano. Luego, a lo largo de su vida, también se ha formado en dirección de coros y orquesta. De hecho, entre 2008 y 2012, Vinsac dirigió el Coro Teatro Lírico de Huelva y llevó la dirección artística de la temporada lírica de la Fundación Caja Rural del Sur.

    Desde 2008, sus estudios musicales los completó a nivel vocal con clases con el tenor Pedro Lavirgen, una persona fundamental en su vida, puesto que “yo padecía una disfunción laríngea que, gracias a mi investigación, he podido solucionar. Y, a día de hoy, puedo cantar todo el repertorio de barítono lírico, además de algunas obras de tenor, sin que esto afecte al correcto uso de mi aparato fonador. Y fue Pedro quien me dijo que tenía posibilidades, por lo que decidí apostarlo todo al mundo del canto”.

    Una historia de superación que está llevando también al lado formativo, a través de conferencias y diversos foros para enseñar a otros profesionales -ya sean cantantes, docentes o locutores- que tengan dificultades. De hecho, en sus redes sociales suele subir videos formativos, como el que se puede ver en el siguiente enlace https://youtu.be/wqf0-DKuals, donde ha colgado su último video, en el que ofrece su programa sobre técnica vocal.

    En concreto, Carlos Vinsac debutó como tenor en el año 2011 y después afianzó su voz en la cuerda de barítono, investigando la posibilidad de cantar en las dos tesituras, a pesar de la dificultad que ello entraña.

    Un año después, en 2012, decidió marcharse de Huelva para continuar desarrollándose profesionalmente. Una decisión que le ha permitido formar parte de la Fundación Helena Colina, con sede en Alicante y dirigida a formar a nuevos talentos, donde es maestro de canto, además de ocupar los cargos de director general y vicepresidente. Helena Colina es compositora, directora de orquesta y violinista. “Me sumé a su idea y luego vino la constitución de esta. La Fundación lleva su nombre porque Helena ya era conocida desde hacía 15 años por su método de violín con el que se les enseña a bebés a partir de 14-18 meses a tocar el violín, historia de la música, lenguaje musical, organología, etcétera”, nos cuenta Vinsac.

    Una trayectoria profesional que ha compaginado con otras actividades, prueba de que es una persona con enormes inquietudes. Y es que, desde 2007, ha organizado como productor musical diversas antologías líricas, óperas, zarzuelas, musicales. Por ejemplo, como productor y director artístico ha creado el grupo Sidney Events Onlus, con sede en Turín.

    Y, de forma complementaria a la música, Carlos Vinsac también es un amante del deporte. Tal y como nos comenta este riotinteño, “estoy en el Club de Atletismo Benacantil y, a pesar de cumplir años para la velocidad, me gusta mejorar y seguir en la brecha… Y, en Alicante, tengo un grupo de opositores a Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a los que les preparo las pruebas físicas”. Eso sí, reconoce que todo el entrenamiento que realiza siempre va dirigido a mejorar su voz.

    En definitiva, un perfil de una persona polifacética que logra el éxito en todo aquello que se propone. Un amante de su tierra, que el próximo 15 de marzo actuará en Huelva. Una propuesta para no perderse a este músico de Minas de Riotinto.

  • Nerva 1936. Historias de vida: Tres hermanos, tres suertes, tres muertes

    Nerva 1936. Historias de vida: Tres hermanos, tres suertes, tres muertes

    Al andar se hace camino
    y al volver la vista atrás,
    se ve la senda que nunca,
    se ha de volver a pisar
    (Antonio Machado)

    Aquel fatídico día del 18-7-1936 supuso el comienzo de un amplísimo periodo, en el que miles de familias nervenses y de toda la Cuenca Minera, a imagen y semejanza de tantas y tantas otras en otras tierras de España, vieron truncadas sus vidas, sus expectativas, sus destinos. De repente, un brutal hachazo cercenó sus corazones ….

    En la madrugada de ese día, entrando el 19, Miguel Guerrero González acababa de abandonar el domicilio familiar de sus padres en Nerva, en la calle Viriato, 37, a donde había acudido para visitar a su madre enferma.

    Miguel, de 41 años, casado con una nervense, Isabel Carballo Bernal, con quien tuvo dos hijos, Manuel e Isabel, residía en la calle San Bartolomé, 27. Era capataz de la RTCL, en la Corta Filón Sur. Había nacido en el Cerro de Andévalo, aunque pronto se avecindó en Nerva junto a sus progenitores. Su padre se llamaba Manuel Antonio Guerrero, portugués de Santa Barbara de Nexe, el cual también había trabajado en la RTCL, y su madre, Milagros González Fernández, natural de Carmona (Sevilla). Estos tuvieron seis hijos: Miguel, Carmen, Antonio, Pilar, Elena y Ubaldo.

    Había ingresado en la Compañía con 13 años en 1907, como pinche. Desde entonces había pasado por una serie de clases de trabajos y destinos en las minas, hasta alcanzar la categoría de capataz que desempeñaba en 1936.

    Como decíamos, Miguel, una vez en la calle, en torno a las 12 de la noche, fue abordado por un grupo de personas que (según su declaración en el Consejo de Guerra de 9-8-1936) le obligaron “a ir con ellos a Huelva”…. Se estaban reclutando hombres en la Cuenca para constituir la llamada Columna Minera y marchar en apoyo de la Sevilla resistente al golpe de estado militar. Columna que comandaban los diputados onubenses en el Congreso Luis Cordero Bel (Partido Republicano Federal) y Juan Gutiérrez Prieto (PSOE).

    Columna Minera en estos tiempos, en cierta medida, rescatada del olvido gracias al magnífico libro de Rafael Adamuz, titulado ‘La Memoria Varada’, publicado en 2014, que nos acercó a la identidad individual de sus componentes. Por cierto, que Rafael nos anuncia para muy pronto la aparición de una versión ampliada de su obra con aporte de nuevos contenidos.

    Y también como no, agradecer al Grupo de Camas de la Asociación ‘Memoria, Libertad y Cultura Democrática’, quienes junto a la Coordinadora de la Cuenca Minera de Riotinto para la Memoria Histórica organizan cada 19 de Julio, desde hace unos años, un homenaje a la Columna Minera en La Pañoleta, y por tanto dan memoria a aquellos sucesos.

    La Columna Minera fue traicionada por el siniestro comandante de la Guardia Civil y posterior Gobernador Civil y Militar de Huelva Gregorio Haro Lumbreras, que aparentaba ser fiel a la república y, sin embargo, advirtió a Queipo de su llegada. Cayeron emboscados en La Pañoleta donde murieron muchos de ellos y apresaron a 68. En el Consejo de Guerra, celebrado en la Audiencia de Sevilla (sin garantías legales), fueron decretadas 67 condenas a muerte (Miguel fue uno de ellos) y una de 20 años de reclusión a Manuel Rodríguez Méndez, salvado por el atenuante de ser menor de 18 años.

    Miguel Guerrero González, encerrado junto a sus compañeros, y después de permanecer en unas condiciones paupérrimas en el barco Cabo Carvoeiro, anclado en el Guadalquivir, fue fusilado el 31 de Agosto de 1936 en Sevilla, junto a los demás miembros de la Columna en diferentes puntos de la ciudad y La Pañoleta. Eso sí, se aseguraron de asesinarlos después de haber tomado el total control de la Cuenca Minera. Sus cuerpos fueron arrojados en una fosa común del cementerio sevillano. Ochenta y dos años después, en 2018, parece que se iniciarán los trabajos para proceder a la búsqueda y exhumación de sus restos. Surge una lucecita de esperanza.

    No acabó aquí la tragedia de la familia Guerrero González. Pocos días antes, el 26 de agosto, día en el que las tropas del ejército sublevado toman Nerva, apresan a su hijo menor, Ubaldo, nacido en Nerva, de 26 años, barbero de profesión, soltero, y sin más delito que pertenecer a una familia reconocidamente de izquierdas. Ese mismo día, también se llevaron al marido de la hija mayor de la familia, Carmen. Se llamaba Enrique Moya Núñez, de 40 años, barrenero en la RTCL y natural de Castillo de las Guardas (Sevilla). Carmen y Enrique eran padres de una hija, Carmen.

    Según testimonios orales transmitidos por familiares ya fallecidos, vieron cómo a Ubaldo y Enrique los sacaron las tropas fascistas ensangrentados y con señales evidentes de haber sido torturados, y fueron montados en una camioneta, junto a otros presos, camino de su trágico destino. ¿Dónde fueron asesinados y dónde arrojados sus cuerpos?…. Las dos cármenes quedarían tristemente inscritas aquel día, como viuda y huérfana de padre. A día de hoy, 82 años después, seguimos sin tener noticias de donde fueron asesinados y arrojados sus cuerpos, si en Nerva o en cualquier cuneta de la provincia. A finales del 2017 se procedió al inicio de trabajos en las fosas comunes del cementerio de Nerva. Albergamos esperanzas (aun siendo conscientes de la dificultad que entrañan estos procesos) de que su destino fuera el cementerio nervense y de que esos trabajos nos puedan dar alguna luz sobre estos seres queridos para que sus restos puedan ser enterrados dignamente.

    El único miembro varón de la familia Guerrero González, aun con vida después del 31 de agosto, era Antonio.

    Antonio Guerrero González (1903), natural de Nerva, más conocido como ‘el Sastre’, afiliado a CNT-FAI, a la sazón en 1936 empleado del Ayuntamiento de Nerva y extrabajador de la RTCL (con 16 años trabajaba en el departamento de Fundición), tras la toma de Nerva por las tropas fascistas, huye con una columna denominada Rio Tinto-Nerva, vía Extremadura. Columna en la que ejerció el mando Antonio Molina Vázquez (secretario de la CNT nervense), y él como lugarteniente, alcanzando finalmente Madrid. Allí formó parte (entre otras unidades) de la 77 Brigada Mixta, alcanzando el grado de comandante, y en el estertor de la contienda estuvo al mando de la 9ª División del Ejército Republicano. Alcanzó el grado de Mayor de Milicias, junto a Antonio Molina Vázquez.

    Durante la Guerra, actuó en los frentes de Ciudad Universitaria, Usera, Pingarrrón, Arganda y Cuesta de la Reina. Al final de ella llegó al puerto de Alicante, intentando salir de España, donde, junto a miles de republicanos, fue capturado. Pasó por los campos de concentración de los Almendros y Albatera (en Alicante) y de allí a la cárcel de Orihuela. Más tarde fue conducido a Madrid y durante tres años recluido en las cárceles de Santa Engracia, Santa Rita y Yeserías, donde fue puesto en libertad el 4-2-1942.

    En Septiembre de 1942, fue detenido nuevamente en Madrid y encarcelado en la prisión de Porlier junto a otro nervense, José Noja Diañez, teniente y ayudante suyo en la 77 B.M. Ambos fueron juzgados en consejo sumarísimo y resultaron condenados a muerte por el delito de adhesión a la rebelión militar, siendo ejecutados el 12-8-1944 en Carabanchel Alto (Madrid).

    Ambos fueron culpados, junto a otros, entre los días posteriores al 18-7 y la toma de Nerva el 26-8, de tomar parte activa y directa en la destrucción de la iglesia de Nerva, de saqueos en casas particulares, así como en detenciones de personas. Asimismo, de marchar con un numeroso grupo de milicianos a pueblos donde “sembraron la desolación y el crimen”. Dichos pueblos fueron Castillo de las Guardas, Aracena, Aroche, Higuera de la Sierra, Alájar, Rosal de la Frontera y la Palma del Condado, así como Huelva capital.

    Antonio (el Sastre) estaba casado con Luisa Almaraz Vázquez, natural de Valverde del Camino, con quien tuvo dos hijos: Antonio y otro fallecido a temprana edad. Cabría señalar como dato a conocer igualmente en el relato de esta tragedia de hechos concatenados que un hermano de Luisa, y por tanto cuñado del Sastre, Juan Almaraz Vázquez, de 19 años, igualmente de Valverde, fue también integrante de la Columna Minera, ejecutado en Sevilla el 31 de agosto de 1936.

    En la familia no tuvimos noticia alguna del final de Antonio, ni de su periplo en la Guerra Civil, si había muerto, ni cómo ni dónde, hasta el año 2010, y ello después de numerosas indagaciones en archivos militares y estatales. Empezamos a conocer su “historia de vida y muerte”, gracias al magnífico historiador Jose Mª García Márquez, que nos puso en camino, remitiéndonos a la noticia de su detención en Madrid (ABC de Madrid, Septiembre 1942), junto a otro nervense, José Noja Diáñez. De ese hilo tiramos hasta alcanzar a conocer su trágico final.

    Así pues, el curso de las vidas de cientos de miles de hogares deshechos por tanta represión, por tantas víctimas, quedaron marcadas diametralmente, y todos (en su condición de vencidos) afrontaron el trance, buscando, cada uno a su forma, el retomar sus vidas, y pelearon lo indecible por seguir adelante.

    Ochenta y dos años después, los descendientes de aquellos hombres y mujeres, defensores de la causa republicana y del gobierno legal constituido, seguimos portando su antorcha, la de la libertad y la justicia. Aspiramos a que se conozcan sus historias, para que nunca caigan en el olvido sus vidas, sus luchas, que no fueron en vano y por ende, a desenterrar sus maltrechos huesos arrojados en cualquier fosa, en cualquier cuneta.

    Gracias al impagable trabajo de tantos y tan abnegados y buenos historiadores e investigadores, buceando en las fuentes, en la jungla del marasmo laberíntico de los archivos españoles, y a los ímprobos esfuerzos del movimiento memorialista, es seguro que ese olvido nunca se producirá.

    Quisiera aprovechar la tribuna de Tinto Noticias para ejemplificar el esfuerzo de estas asociaciones en la figura de varios compañeros de los que siempre van en vanguardia: Cecilio Gordillo, Paqui Maqueda y Raúl Sánchez (en Sevilla y tantos y tantos lugares de nuestra Andalucía); y en Huelva y su Cuenca Minera, a Fernando Pineda, Miguel Ángel Harriero y Juan Barba. Gracias a todos ellos, extensible a miles de compañeros más. Sin todos ellos, sin su empeño diario, no habríamos llegado hasta aquí.

    Pero no hay que cejar en estas tareas, voluntad no nos falta. Es imprescindible, como decía Antonio Machado, aprender de “la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Y que esa enseñanza se trasmita a los jóvenes de este país desde las escuelas, como una asignatura fundamental. En estos tiempos de tanta incertidumbre y retroceso se hace vital este mensaje.

    Quisiera terminar apelando a la esperanza, que nos impulsa a seguir trabajando para que la memoria de nuestros antepasados salga a la luz, que sus nombres se dignifiquen. Este país tiene una deuda profunda con ellos. Que la Verdad resplandezca, que se les haga Justicia y sus nombres e historias sean Reparados.

    Dice la esperanza: un día
    la verás, si bien esperas.
    Dice la desesperanza:
    sólo tu amargura es ella.
    Late, corazón… No todo
    se lo ha tragado la tierra

    (Antonio Machado)

    Luchemos con esperanza. De la tierra aflorará la Verdad.

    Miguel Guerrero Larios

  • Las motivaciones minero-agrícolas de la manifestación del 4 de febrero de 1888

    Las motivaciones minero-agrícolas de la manifestación del 4 de febrero de 1888

    Cuando se analiza lo ocurrido en la gran manifestación de El Año de los Tiros, que desembocó en la mayor desgracia que jamás se había dado en la provincia de Huelva, es reiterativo preguntarse una y otra vez por las causas y el peso específico de cada sector participante en ella. Cuál fue la contribución del descontento de los jornaleros de la mina –como se denomina en el registro civil de Minas de Riotinto a los obreros mineros– y su huelga, y cuál la de los propietarios agrícolas que denunciaban los perjuicios que les ocasionaba el sistema de calcinación al aire libre de las piritas, como las pérdidas de sus pequeñas o grandes cosechas o daños a las dehesas, abrevaderos de los animales incluso o a cualquiera de las explotaciones agrícolas, de encinares o pecuarias que constituían sus medios de vida. Y la mayor demostración del protagonismo de ambos sectores, agrícola y minero, queda reflejada en las diferencias de motivos que se priorizan por los jefes de la RTC en Minas de Riotinto para su difusión en Huelva y las vertidas en el Informe que enviaron a Londres exponiendo los hechos (1).

    Los directivos londinenses –superiores de los de la compañía en España– demandaron explicaciones sobre lo ocurrido ese fatídico 4 de febrero a los directivos de Riotinto. Y ya empieza siendo llamativo que la respuesta sea del día 9 de marzo, más de un mes después de los hechos, con la justificación de que han consultado diversas fuentes para recabar datos, aunque nada de lo referido después añade algo a lo que ya se conocía días antes de la masacre. No hay descripción de declaraciones de testigos, vecinos u otras vías de información. Nada que explique la demora de un mes en contestar a la petición desde Londres.

    Por otra parte, cuando se entra en el contenido del Informe, es muy significativa la diferencia de explicaciones que dan para contestar a los directivos de Londres y las que se publicaban en España. Aquí se ofrece en sus medios de difusión una interpretación que culpa a los “antihumistas” del conflicto y, aunque reconocen y explican las reivindicaciones de los obreros de la mina, no las consideran realmente importantes ni suficientemente justificativas de 1os sucesos. Minimizan las razones laborales y presentan a Londres unas causas del conflicto que se centran en el sistema de beneficio de teleras por encima de todo. De ese modo, se exculpaba la dirección de la compañía en España porque era bien sabido que el sistema de calcinar al aire libre se había decidido desde Londres, ya que en el contrato de compra-venta se decía que la empresa tenía “perfecto derecho a beneficiar los minerales por el procedimiento que juzgue más conveniente”.

    Así, el Informe dice a este respecto literalmente:

    “Ha sido enviada una larga lista de peticiones de los trabajadores y lo que sigue a continuación es un resumen de las demandas hechas:
    1. Supresión de todos los contratos.
    2. Supresión de la peseta de pago al servicio médico.
    3. Supresión de la deducción por tiempo perdido a causa de los humos.
    4. Tener el salario diario fijado en 16 reales por día y si saliera el mineral (por ser muy bueno) a 20 reales, que la compañía se quede con la diferencia.
    5. Supresión de todas las multas (2).
    6. Supresión de la multa de 10 reales por perder el Libro de Anticipos la primera vez y de 20 reales, si ocurriera una segunda.
    7.
 Indemnizar los perjuicios ocasionados a todo el que trabaje en el establecimiento.
    8. Tener 8 horas de trabajo.
    9. Supresión de las calcinaciones al aire libre”.

    Y, de esa lista, dice el propio informante, “puede comprobarse que muchas de las peticiones son a tan largo plazo que resultan triviales para ocupar la atención del Consejo”, comentario que refleja de manera clara y precisa la concepción de la dirección de la Rio Tinto Company en España acerca de las demandas obreras del momento, a las que no consideraba dignas de tener en cuenta. Pero, sin embargo, no olvida las reivindicaciones donde se hacía visible la conexión con el tema de “los humos”: la nº 3, “supresión de la deducción por tiempo perdido a causa de los humos”, y la última, nº 6, de “supresión de las calcinaciones al aire libre” –las teleras–, que era lo que les interesaba destacar a los directivos españoles.

    Si el redactor del informe generalizó la demanda del punto nº 6, de supresión de las calcinaciones al aire libre, diciendo que su lista era “un resumen” de las demás y no era cierto, o si, tal vez sólo aparecía en el listado de Maximiliano Tornet y el informante la maximizó, es imposible saberlo. Pero viendo las tablas reivindicativas de los distintos departamentos de la mina, entre las peticiones de mejoras laborales, sí se alude en muchas de ellas a los “días de manta”. Lo que está claro que deseaban los obreros era que no les descontaran el tiempo que se perdía en esos días –que cada vez eran más y en los que veían su jornal reducido a la mitad– y, si se hubiera aceptado, tal vez ni hubieran mencionado las calcinaciones al aire libre. Es una posibilidad muy plausible porque lo que oían continuamente de la propaganda de la empresa era que sin calcinaciones al aire libre no podría haber actividad minera. Fueron las consecuencias de “los días de manta” lo que les unió a los antihumistas.

    La estrategia de la RTC en Huelva fue claramente defensiva porque, de haber dado importancia a las causas laborales, la empresa en España podía haber sido juzgada por los directivos de Londres como culpable de no haber sabido evitar un conflicto tan grave con un final de tragedia. Era imprescindible liberarse de toda responsabilidad, por lo que se resta importancia a las demandas obreras, tratándolas de “disparates” y hasta llegan a expresar en más de una ocasión no comprender cuáles eran los verdaderos motivos de queja de los obreros. Justifican cada medida tomada por los Jefes de cada departamento de la mina con profusión de detalles y, de hecho, la versión que el Staff de la Compañía en España quiere mostrar a Londres se aprecia bien en la síntesis final del Informe, que dice así:

    «Hemos estudiado muy detenidamente todos los aspectos relacionados con los negocios de la Compañía y la reciente huelga y motines, y no podemos encontrar nada en ninguna de las quejas de los hombres, o en la conducta de los directores, que indique por un solo momento que la huelga fuera causada por el trato que los hombres habían recibido por parte de los directivos de la compañía».

    Sin embargo, en el diario La Provincia, voz de la RTC de Minas de Riotinto, se insistía en lo contrario: que todo se había debido “al descontento obrero, a las reivindicaciones laborales y a unos pocos caciques”, porque el líder Maximiliano Tornet “había envenenado a 1os ingenuos obreros”, les había confundido y logrado alterar y conectar con la protesta de “los caciques”.

    ¡Curiosas discrepancias! En España, en Huelva, la empresa trata de demostrar que la causa primordial del conflicto había sido laboral, para minimizar la fuerza de los antihumistas y su eco hasta en el gobierno de la nación. Pero, de cara a Londres, la causa del conflicto había sido el sistema de calcinaciones al aire libre, para no atribuirse a sí mismos una mala gestión laboral y dar a entender que el problema lo había ocasionado el sistema de beneficio decidido desde arriba.

    La realidad es que la huelga obrera que había comenzado el 1 de febrero fue total el día 4 y para ese día se había convocado la manifestación que uniera a ambos sectores. De un lado, los representantes de veinte pueblos, la extensa zona que se sentía perjudicada por la mina, habían preparado cuidadosamente su marcha hacia el Ayuntamiento de Riotinto para que suprimiera las teleras. No en vano la “Liga Antihumista” llevaba presionando ocho años, con estancias hasta de seis meses en Madrid, para estar en contacto con políticos de las Cortes españolas, y ahora se les presentaba la ocasión de hacerlo en Riotinto (3). Del otro lado, a los obreros mineros les resultó muy conveniente que la “Liga Antihumista” estuviera también en contra de la empresa. Los dos grupos se unieron para ejercer presión y los “días de manta” fue el punto de confluencia porque no habría descuentos de “manta” si no había calcinaciones al aire libre.

    No hay duda de que la manifestación conjunta fue masiva, pero lo que avala la consideración de quienes no la denominamos protesta ecológica es que la demanda clara de los obreros de la mina era que no les rebajaran el jornal por causa del sistema empleado. Y, las mayores quejas de los antihumistas eran por el incumplimiento de la compañía que expropiaba e indemnizaba, pero no en una medida satisfactoria. Ni demarcaban el terreno realmente afectado, ni pagaban lo que se demandaba ni en los tiempos acordados. Siempre fue una compensación muy escasa y con grandes retrasos. Solo en alguna ocasión se insistía en que no se trataba de indemnizar, sino de no arrasar los campos y cultivos, pero eran voces aisladas. Por último, para los grandes propietarios –los “caciques”– no fue una razón menor su rechazo ante la actitud avasalladora de la Rio Tinto Company y ante la evidencia de su pérdida de influencia política. Fue una situación muy compleja donde no es que fuera inexistente una conciencia ecológica, sino que no podían permitirse el lujo de contemplarla siquiera.

    Reivindicaciones mineras y agrarias se sintieron fuertes uniéndose frente a la compañía. Sin embargo, tristemente, darían lugar al gran movimiento y manifestación de 1888 que terminó en muerte y desolación.

    (1) Legajo 100-B-8-iii. Archivo de la Fundación Riotinto. Minas de Riotinto (Huelva).

    (2) Era costumbre imponer multas por muchos motivos de fallos de funcionamiento interno, pero las dos principales eran multas por falta de puntualidad , que eran progresivas si se repetían, y por extraviar libros de anotaciones en los que tenían esas responsabilidades. Todo ello era una muestra de las secuelas de un trabajo ancestral campesino, en que no había que llevar rígidas contabilidades ni importaba si se llegaba más tarde algún día. Les costó, como a todos aquellos de quienes se ha tenido documentación al respecto, la integración en la fábrica, la disciplina que impuso la revolución industrial.

    (3) La demanda se apoyaba en la supresión ya efectiva en otros pueblos en base al artículo nº 72 de la Ley Municipal que autorizaba a los ayuntamientos “a velar por el bienestar de sus vecinos, incluso en el caso de tener que prohibir actuaciones que fueran contrarias a ese propósito”. Así se había logrado en Calañas desde 1886 y en otros lugares posteriormente.

    Lola Ferrero, catedrática de Escuela Universitaria de Historia Contemporánea

  • La Capilla Presbiteriana de Riotinto, un edificio singular y único en Huelva

    La Capilla Presbiteriana de Riotinto, un edificio singular y único en Huelva

    Ubicado en el Barrio de Bellavista de Minas de Riotinto, este bello edificio de 1891 fue construido por la Riotinto Company Limited para que la población inglesa que llegó a la provincia de Huelva pudiera practicar sus cultos religiosos protestantes. Una prueba más de que las personas que vinieron a la mina onubense mantuvieron sus creencias y costumbres durante su estancia en Huelva, por lo que era poco habitual que se insertaran en las tradiciones del pueblo onubense. Hasta su construcción, los reverendos que llegaban a Huelva solían atender a los parroquianos en la misma mina.

    Barrio de Bella Vista

    Al margen de estas características, la Capilla Presbiteriana de Minas de Riotinto es un edificio construido a dos aguas, que sigue el mismo modelo de la también Capilla Presbiteriana de Kirk, situada en Escocia. Según explica el Ayuntamiento de Minas de Riotinto, esta iglesia “está rematada en sus extremos opuestos por dos pequeños cuerpos, que son el atrio y la sacristía. La nave tiene tres pilastras escalonadas en cada lado, más gruesa por abajo y con tejadillos a un agua. Las ventanas tienen vidrieras en forma ojival de tracería, defendidas por una contraventana exterior”. Curiosamente se conservan sus planos de 1.891 y 1.893, donde se representan las plantas, alzados y secciones de la capilla, con detalles decorativos representados con mucha exquisitez.

    Pero si su exterior es llamativo en el entorno de Huelva en el que se encuentra inmerso, su interior todavía llama más la atención del visitante. Entre otros motivos, debido a su estructura, sus vidrieras y el artesonado de su cubierta. Pero, además, conserva el mobiliario original, lo que le otorga un punto de mayor valor si cabe. Incluso, en el centro del coro existe un pequeño órgano. Como curiosidad, podemos citar que en el primer banco de la capilla solía sentarse el General Manager con su familia y todo el personal acudía a los servicios religiosos manteniendo la jerarquía en su colocación, de ahí que era un lugar de reunión social de importancia.

    Interior de la Capilla Presbiteriana

    En definitiva, por sus características históricas y arquitectónicas es un espacio de un enorme valor patrimonial en la comarca, de ahí que en el año 2004 fuera declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. No en vano, es el edificio mejor conservado de todo el conjunto construido por la empresa minera de Riotinto en este área.

    Un edificio que fue recuperado para los habitantes de la zona a partir del acuerdo al que llegaron en 2008 el Ayuntamiento de Minas de Riotinto y la compañía Sevillana-Endesa, que fue el primer paso para su rehabilitación y recuperación. Un acuerdo que fue necesario debido a que la empresa eléctrica se quedó en su día con la capilla como forma de cobro de las deudas contraídas por la extinta empresa minera MRT SAL.

    En la actualidad, el edificio forma parte de la vida del municipio de Minas de Riotinto, dado que es escenario de diferentes actos sociales y culturales, sin olvidar su uso turístico, dado que atrae a numerosos visitantes a la Cuenca. Para ello, desde el pasado año 2014, el Ayuntamiento de Minas de Riotinto firmó un acuerdo de colaboración con la empresa fieldworkRIOTINTO, por el que esta entidad se encarga de gestionar la apertura de la Capilla Presbiteriana a los visitantes y establecer un programa cultural en su entorno.

    Un ejemplo de que el patrimonio supone una gran oportunidad para buscar nuevas alternativas en la comarca, en este caso, dentro del sector turístico, debido al rico y atractivo legado británico en la zona.

    Fotos: geocaching.com, IAPH y Tripadvisor

  • El joven nervense Julio Sánchez logra el Premio Extraordinario de Bachillerato

    El joven nervense Julio Sánchez logra el Premio Extraordinario de Bachillerato

    Julio Sánchez García, ex alumno del IES Diego de Guzmán y Quesada de Huelva, es un joven de 18 años nacido en Nerva, aunque residente en Huelva capital desde hace muchos años. Un buen estudiante que, tras obtener este reconocimiento, se encuentra estudiando en la Universidad de Sevilla, al haber elegido la carrera de Ingeniería en Tecnologías Industriales, antigua Ingeniería Industrial.

    Una opción que ha elegido, según nos cuenta, “porque tenía claro que quería hacer una carrera técnica, porque siempre me han gustado las ciencias, pero quería verles un sentido real a las ciencias. Y esto era lo que más parecido que podía elegir”, nos cuenta Julio, que se decantó por “Industrial debido a que quería recibir una formación básica de todo lo que puedes especializarte y, a partir de ahí, decidiré qué es lo que más me apetece. Todavía no sé qué camino tomaré”.

    Lo que sí tiene claro este joven nervense es que su sueño es trabajar en un futuro en un gran proyecto en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), situada en Ginebra o, bien, en algún laboratorio de importancia.

    Un sueño que podría refrendar su ya, corta pero prometedora, trayectoria académica tras obtener este Premio Extraordinario de Bachillerato. Un galardón que, “no me esperaba, porque fui al examen un poco a probar suerte. Esos días estaba muy cansado después de Selectividad y no tenía ganas de estudiar más, pero mis padres me animaron a que me presentara y, al final, me salió bien”, nos comenta el joven.

    Una vez que recibió el premio, lo cierto es que su familia, profesores del instituto y amigos están todos muy contentos. Es más, según asegura, “ellos siempre me han ayudado mucho, de ahí que me gustaría agradecer el apoyo que he recibido del instituto, de los profesores, del equipo directivo del centro y, sobre todo, de mis padres y de toda la gente que me ha apoyado en todo este tiempo”. Con todo para terminar, Julio anima “a los jóvenes a que estudien y que se esfuercen. Que tengan claro lo que quieren conseguir y que trabajen para ello. Es importante también estar bien informados, de ahí que les aconsejo que busquen información y que se apunten a todo, que no desperdicien ninguna oportunidad. Porque, como me ha sucedido a mí con el premio, nunca se sabe. Aprovechar todas las oportunidades siempre es positivo”.

    Premios Extraordinarios de Bachillerato de la Consejería de Educación

    La Dirección General de Ordenación Educativa ha dado a conocer los alumnos que han obtenido el Premio Extraordinario de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato en Andalucía, correspondiente al curso 2016-2017, tras alcanzar la excelencia en sus calificaciones y concluir con los mejores expedientes. Un reconocimiento que este año ha recaído en la provincia de Huelva en Juan Silvanio Tirado Illescas, alumno de ESO del IES Vázquez Díaz de Nerva, y en la modalidad de Bachillerato, a Marta Pérez Bazán, procedente del IES La Rábida, Eva Gualda Vaz, del IES Diego de Guzmán y Quesada, Julio Sánchez García, del IES Diego de Guzmán y Quesada y Ana Pérez Zunino, del IES Alto Conquero de Huelva.

    Jóvenes que han destacado por su esfuerzo y dedicación, dado que el principal requisito que deben cumplir es haber superado los dos cursos de Bachillerato en cualquiera de las modalidades establecidas por la ley, con una calificación media igual o superior a 8,75 puntos en Bachillerato. Además, a raíz de este reconocimiento, junto al beneficio económico, pueden optar a los Premios Nacionales de Rendimiento Académico.

  • El campillero José Manuel García Almeida, el conocido endocrino del programa ‘Saber vivir’ de TVE

    El campillero José Manuel García Almeida, el conocido endocrino del programa ‘Saber vivir’ de TVE

    A muchos les sonará la cara de José Manuel García Almeida por haber sido durante más de un año y medio el endocrino y nutricionista de cada viernes en el programa de TVE ‘Saber vivir’, durante la etapa en la que lo presentaba Mariló Montero. Lo que muchos no sabrán es que este conocido médico, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Quirón de Málaga y endocrinólogo del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga, es natural de Huelva y, en concreto, de El Campillo.

    Un profesional que se decantó por la Medicina, porque “era algo que me gustaba desde siempre. Realmente, desde joven me habían atraído las ciencias, a la vez que me encantaba el trato con la gente, por lo que pensé que estudiando Medicina podía desarrollar perfectamente estas dos facetas. Es cierto que en mi familia no había ningún médico, pero, a pesar de ello, me gustó esta carrera”.

    Estudió en la Universidad de Sevilla, especializándose en Endocrinología y Nutrición, dos ramas muy completas y que considera fundamentales, puesto que la primera estudia el funcionamiento de las hormonas y la segunda, el metabolismo, de ahí que sea un gran conocedor de problemas tan habituales como la diabetes, la obesidad, el tiroides, el metabolismo o la celiaquía. Y, más concretamente, es experto en el tratamiento de la cirugía bariátrica, nutrición clínica y tratamiento hospitalario de la diabetes.

    Pero es curioso que, anteriormente, al acabar la carrera, García Almeida realizó la especialización en Medicina Familiar vía MIR en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva. De hecho, estuvo tres años como médico de familia en el Juan Ramón, así como en el Centro de Salud del Molino de la Vega de la capital. En concreto, estuvo viviendo en Huelva hasta 1997, año en el que se marchó a Málaga, donde continúa residiendo en la actualidad. Fue en Málaga, en el Hospital Universitario Carlos Haya, donde se especializó en Endocrinología y Nutrición Clínica, también vía MIR.

    En Málaga hizo la Residencia en el Carlos Haya, para después pasar al Hospital Universitario Virgen de la Victoria, donde lleva quince años siendo el Responsable de Nutrición Clínica. Un trabajo que compagina con la Jefatura del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Quirón Málaga. Por este motivo, el balance que hace de todo este tiempo en la capital malagueña es muy positivo, porque “Málaga es una tierra muy acogedora. Son muy parecidos a los onubenses, me identifico mucho con esta cultura abierta, muy fenicia, de puerto, de gente que entra y sale. Es cierto que la Cuenca está más en la Sierra, pero yo estudié en el instituto en Huelva capital y eso también se nota. Y los malagueños son personas que se dejan querer”.

    A todo ello hay que añadir, como hemos comentado, que este médico onubense estuvo más de un año colaborando con el conocido programa de TVE ‘Saber Vivir’, en la etapa en la que fue presentado por Mariló Montero. “Fue una experiencia muy buena, muy interesante. Mi misión era hablar de nutrición y de cuestiones como la diabetes y, aunque no era mi medio natural, la verdad es que fue positivo. Todo aporta”, según nos dice, al tiempo que nos cuenta que “siempre reivindicaba en el programa que soy de Huelva, una tierra única llena de contrastes, con mar y sierra”. Una etapa en la que se convirtió en un rostro conocido y, de hecho, aún lo reconocen por la calle.

    En cualquier caso, tras más de veinte años en Málaga, donde vive con su mujer, Mera Martínez Alfaro, y sus dos hijos, nacidos allí, Marina, de 17 años, y Jesús, de 12, se siente muy querido en la provincia malagueña. Eso sí, reconoce que no pierde sus raíces onubenses. Todo lo contrario. Según nos cuenta, “mi familia la tengo en El Campillo. Allí están mis padres y uno de mis hermanos, mientras que mis dos hermanas viven en Huelva. Así que ahí tengo mis raíces, por lo que paso algunas temporadas en Huelva, como, por ejemplo, en Navidad”.

    En general, reconoce que “soy un gran defensor de todo lo onubense. Por ejemplo, la comida. Soy un amante del jamón y las gambas, que siempre los compro en Huelva y me los traigo a Málaga. Pero, además, la cultura minera siempre me ha atraído mucho. Es una zona que me encanta y a la que añoro, porque es un lugar donde se ha desarrollado mucho la cultura, quizás por ese espíritu británico que lo impregna. A pesar de estar alejada de la capital, son muchas las personas que han estudiado una carrera en la comarca y que desarrollan actividades de gran interés”. Es más, “en el hospital tengo dos compañeras de Huelva, Mónica y Pilar, con las que tengo muy buena relación. Los médicos choqueros nos cuidamos entre nosotros”.

    Por todo ello, para despedirse, José Manuel asegura que “me siento muy orgulloso de mi tierra. Creo que es fundamental defender nuestras raíces, porque hay muchos motivos para sentirse afortunado de pertenecer a la Cuenca Minera. Cuestiones como el mineral, la agricultura o el desarrollo intelectual tan notable de la zona son algunos puntos a tener en cuenta. Por este motivo, yo siempre llevo mi Huelva por delante”.

  • Concha Espina, una figura fundamental en la difusión del Año de los Tiros

    Concha Espina, una figura fundamental en la difusión del Año de los Tiros

    En estos días en los que vuelven a recordarse los relevantes hechos sucedidos en la Cuenca Minera durante el Año de los Tiros, es necesario recordar la figura de la escritora y periodista Concha Espina, María de la Concepción Jesusa Basilisa Espina, (Santander, 15 de abril de 1879-Madrid, 19 de mayo de 1955). Una persona cuya labor fue fundamental en la historia contemporánea de la comarca, al haber sido la autora del mítico libro ‘El Metal de los Muertos’, donde se narran aquellos hechos del 4 de febrero de 1888. Pero, además, Espina fue prioritaria también en que aquel acontecimiento se conociera fuera de las fronteras provinciales, gracias a sus artículos periodísticos.

    Una figura que ha sido especialmente estudiada por el periodista e investigador nervense Juan Carlos León Brázquez, que cuenta con numerosas publicaciones y ha ofrecido diversas conferencias sobre la vida personal y profesional de Concha Espina, en una actividad inestimable por reconocer el importante trabajo de esta mujer, adelantada a su época.

    No en vano, Concha Espina fue una escritora precoz, puesto que con tan sólo trece años comenzó a escribir versos. Sus primeras líneas las publicó en el periódico santanderino El Atlántico. Lo hizo con el seudónimo de Ana Coe Snichp, algo muy habitual entonces.

    En 1891, fallece su madre y, un año después, su familia se traslada a Ujo (Asturias), donde su padre comenzó a trabajar como contable en las minas. De esta forma, María de la Concepción comenzaba su conocimiento de la situación de los mineros, tanto asturianos como onubenses.

    En concreto, la relación de Concha Espina con Huelva se inicia a raíz de las crónicas periodísticas que la escritora firmaba diariamente en la prensa contando lo que sucedía en la Cuenca Minera onubense, noticias que inspiraron el relato de su novela ‘El Metal de los Muertos’. Esta obra consagró a la santanderina como periodista y, por supuesto, como escritora. La publicación tuvo un enorme impacto, siendo recordada aún en la actualidad, lo que pone de manifiesto su relevancia.

    En su vida personal, Concha Espina se casó en 1894 con Ramón de la Serna, con el que se trasladó a Chile, donde tuvo dos hijos, Ramón y Víctor. Esta faceta más íntima la compaginó con el periodismo, ya que Espina fue corresponsal en Chile del periódico El Correo Español de Buenos Aires y colaboró en varios rotativos iberoamericanos.

    A su regreso a España en 1898, Concha Espina intensifica su labor como escritora, tanto de obras literarias como por sus colaboraciones en los diarios La Atalaya o El Cantábrico, los principales periódicos de Santander a inicios del siglo XX. En 1903, Espina escribe su estudio ‘Mujeres del Quijote’ y sus poemas Mis flores, mientras que en 1909 publica su primera novela: ‘La niña de Luzmela’.

    En este punto de su carrera se traslada a Madrid, donde en 1918 estrena la obra de teatro ‘El jayón’, basada en un cuento suyo. A partir de aquí, su carrera literaria continuaría con tres obras más, ‘Esclavitud y libertad’, ‘Retaguardia’ y ‘La luna roja’, publicadas durante la Guerra Civil, cuando ya se había separado de su marido, que había sucedido en julio de 1934.

    Entre otros muchos reconocimientos, Concha Espina recibió en 1924 el Premio de la Real Academia Española por ‘Tierras del Aquilón’, fue nombrada Hija Predilecta de Santander y le otorgaron la Orden de Damas Nobles de María. Además, en 1935, fue nombrada miembro de honor de la Academia de Artes y Letras de Nueva York y, en 1950, recibe la Medalla del Trabajo, cinco años antes de su fallecimiento en Madrid. Galardones a los que se podría haber sumado el Premio Nobel de Literatura, al que fue propuesta en diversas ocasiones.

    En definitiva, una mujer muy destacada en la historia de Huelva, pionera en numerosos ámbitos, incluido en la denuncia de la situación de los mineros onubenses. Por todo ello y mucho más, merece ser recordada.

    (*) Para la elaboración de este artículo, hemos seguido principalmente el trabajo titulado ‘Tras los pasos de Concha Espina. Escritoras y periodistas en la sombra: El caso de Félix Bulnes’, de Mari Paz Díaz Domínguez. Puede consultarse en el siguiente enlace: http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/11734/Tras_los_pasos_de_Concha_Espina.pdf?sequence=2

  • La Iglesia de La Granada de Riotinto, el encanto de la arquitectura rural

    La Iglesia de La Granada de Riotinto, el encanto de la arquitectura rural

    La Granada de Riotinto es otro de los municipios que conforman la Cuenca Minera, comarca a la que quedó adscrita desde que en la segunda mitad del siglo XIX la Riotinto Company Limited adquirió las minas de la localidad. Un pequeño enclave que cuenta con un patrimonio cultural y artístico que merece la pena conocer.

    Así sucede, por ejemplo, con su Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Granada. Un templo del siglo XVII, de estilo mudéjar, que nos sumerge en el ambiente de las ermitas rurales, tan valiosas en el paisaje de nuestros pueblos, dado que su tejado de color rojo y sus paredes blancas de cal son las principales características de estas populares construcciones de la comarca.

    Se trata de un edificio sencillo, de una sola nave, realizado en mampuesto y ladrillo revocado, donde destaca su bóveda de medio cañón, rematado por un ábside de planta cuadrada, y su torre, de estilo neoclásico.

    Según explica el Instituto de Patrimonio Histórico (IAPH), “presenta la particularidad de que el crucero solo tiene el brazo del Evangelio, que hace las veces de capilla, y que comunica con un recinto para tocar las campanas. En este mismo lado, y en comunicación con el presbiterio, se encuentra la Sacristía, cuyo techo es de madera. El tipo de soporte es el de contrafuertes interiores que enmarcan arcos rehundidos conformando una serie de capillas”.

    En su fachada destaca su puerta principal, situada a los pies del edificio, que consta de un arco carpanel entre pilastras y coronado por un entablamento dórico. Pero, además, cuenta con una segunda puerta de similares características en el muro de la Epístola, de color amarillo albero y con frontón. Sobre el hastial se levanta también una espadaña de un cuerpo con dos vanos, rematada con una veleta de forja del siglo XVIII.

    Por último, otro de los elementos llamativos de esta iglesia parroquial es la combinación cromática de sus elementos arquitectónicos, como hemos apuntado, mezclando las paredes blancas con el rojo de su techo, además del amarillo albero de las pilastras y el frontón de la puerta que da a la plaza.

    Al margen de sus características arquitectónicas, esta iglesia es muy conocida y querida por los habitantes del municipio, al ser el marco principal de las fiestas patronales de La Granada de Riotinto, que se celebran cada año el 15 de agosto. Unas fiestas que tienen como momento más especial la procesión que realiza esa noche la patrona, la Virgen de La Granada, saliendo por la puerta de la parroquia que da a la plaza, para recorrer las principales calles del municipio.

    La imagen vuelve a ser sacada por los vecinos el día de la Purísima Concepción, ocasión perfecta para engalanar las calles para el paso de la imagen. Dos días en los que a los vecinos de La Granada se unen numerosos visitantes que se acercan a la localidad para disfrutar de estas fechas tan señaladas en el municipio.

    Por tanto, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Granada es un elemento artístico y patrimonial de la Cuenca Minera que debemos poner en valor.

  • Manuel Márquez Calero, un berrocaleño que muestra el amor a su tierra a través de los libros

    Manuel Márquez Calero, un berrocaleño que muestra el amor a su tierra a través de los libros

    A sus 75 años, Manuel Márquez Calero puede sentirse orgulloso de haber tenido una vida plena, en la que ha compagino su actividad profesional con su amor por la historia y el estudio a nivel general. Nacido en Berrocal, en la calle La Fuente, Manuel se marchó de su localidad natal en 1962, cuando tenía 19 años.

    Su destino fue Sevilla, hasta donde se marchó para alistarse como voluntario en el Ejército, donde ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional, hasta que pasó a la reserva. Un trabajo que le ha permitido vivir en diferentes lugares de España, residiendo en la actualidad, ya jubilado, en la capital hispalense.

    Junto a su actividad profesional, Manuel ha mantenido una constante labor a favor del conocimiento, puesto que reconoce que “me encanta aprender”. Con este objetivo, este onubense ha estado en el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla, además de asistir como oyente a las clases de la Facultad de Historia. En total, más de veinte años vinculado a la Hispalense de un modo u otro, unido a su amor por la lectura, lo que le ha permitido desarrollar diferentes trabajos de archivo e investigación.

    El resultado se ha plasmado en dos libros, Estampas del Berrocal que yo viví y Berrocal en el pleito del Campo y Sierra de Tejada (Siglos XVII, XVIII y XIX), para el que tuvo que estudiar Derecho y, especialmente, Historia del Derecho. Dos publicaciones de gran interés para quienes quieran conocer el municipio en profundidad. Trabajos que complementa con otros comentarios y artículos en foros como Facebook, donde, por ejemplo, difundió un bonito pasaje en el que imaginaba un viaje desde Huelva a Riotinto como si se desarrollara en 1888, a través del tren minero, describiendo cómo era el paisaje, su gente y los pueblos por los que discurría el trayecto.

    Un bagaje que ha permitido a Manuel tener un profundo saber sobre su tierra, de su comarca. De hecho, en el marco del 350 Aniversario de la emancipación de la villa de Berrocal fue invitado por el Ayuntamiento de la localidad para ofrecer una conferencia en la que dio cuenta de la importancia de aquella fecha histórica, el 25 de agosto de 1658, cuando se produjo un hecho fundamental en el devenir de este municipio. En su disertación, Calero hizo un recorrido por los litigios que tuvo que pasar hasta que Berrocal consiguió el título de villa.

    Todo ello pone de manifiesto que, aunque esté ya jubilado, es una persona muy inquieta, al que le preocupan “muchas cosas de la vida, como el ecologismo, la conservación del planeta, la situación de la Cuenca Minera, etcétera. Hay que tener en cuenta que he estudiado mucho la historia de la zona, de las minas de Riotinto, indagando en personajes como Eladio Orta o Félix Lunar, las luchas obreras o el mismo Año de los Tiros”.

    Una actividad investigadora que compagina con su vida familiar, ya que Manuel está casado, tiene dos hijos y tres nietos, con los que va de vez en cuando a Berrocal, como sucede con las jornadas de la naturaleza que se organizan en el municipio. “Estamos dando todo nuestro apoyo al pueblo, tratando de animarlo y darle más vida, de ahí que no hayamos querido perder el contacto, ni que lo perdieran mis hijos. Yo tengo en Berrocal una pequeña casa en el campo, de unos 30-40 metros, con una chimenea, a la que suelo ir cuando puedo. Siempre digo que en un pueblo lo primero que se cierra es la escuela y lo último, el cementerio”, comenta Márquez Calero.

    Eso, a pesar de que reconoce que la vida del campo, de la zona, ha cambiado mucho desde que él la conoció hasta ahora. Tal y como nos cuenta, “tengo muchos recuerdos de mi infancia y adolescencia en mi pueblo, como resumo en mi libro Estampas del Berrocal que yo viví. Me acuerdo mucho de los esteros, de los trabajos que se hacían entonces y que se basaban en una economía de subsistencia, pero con lo que éramos felices. Tampoco conocíamos otra cosa”.

    Una etapa de su vida que permanece marcada en su memoria y en la que cosechó grandes amigos, con los que sigue manteniendo contacto, puesto que suele reunirse con ellos de forma periódica para cambiar impresiones y poner en marcha diferentes proyectos, como actividades culturales, de cuidado de la naturaleza o foros sobre memoria histórica.

    En definitiva, para despedirse, Manuel Márquez Calero lanza un mensaje para concienciar a todos sobre “la importancia de conservar y mantener los pueblos pequeños de la comarca, como Berrocal, Campofrío o, incluso, El Campillo, que están en peligro de extinción debido a que no tienen ninguna forma de vida, no hay ningún tipo de industria o motor económico, por lo que habría que crearla o buscarla, al margen de las subvenciones oficiales. Se han convertido en pueblos de fines de semana y eso es un motivo de preocupación”.

  • El cineasta campillero David Salvochea continúa con sus proyectos audiovisuales tras ‘Planeta Azúcar’

    El cineasta campillero David Salvochea continúa con sus proyectos audiovisuales tras ‘Planeta Azúcar’

    Después del éxito que tuvo su cortometraje protagonizado por Antonio Dechent, Luis Zahera y Paco Tous titulado ‘Amateur’, que llegó hasta el Festival de Cine de Málaga, el cineasta campillero David Rodríguez (El Campillo, 1979) continúa desarrollando nuevos proyectos audiovisuales de relevancia, algunos de los cuales pronto verán la luz, una prueba de la importante actividad profesional realizada por este cineasta, cuyo último trabajo ha sido la dirección de la producción ‘Planeta Azúcar’.

    Un cortometraje con el que David Rodríguez, -conocido en el mundo audiovisual como David Salvochea, al haber tomado como apellido el nombre de El Campillo durante la Segunda República-, ha querido concienciar sobre los problemas de salud derivados de la ingesta del azúcar a través de los productos procesados. Un vídeo enmarcado dentro de la campaña ‘25 Gramos’, dirigida al control de la venta y publicidad del azúcar.

    En este film, de nuevo protagonizado por Antonio Dechent y Luis Zahera, se narra la historia de Luis, una persona con una vida aparentemente normal hasta que una mañana en una cafetería recibe una inesperada visita de alguien que hasta entonces resultaba ser invisible y que ya le acompañará el resto de su vida: su azúcar. Un problema que, como irá percibiendo, no viene solo.

    Un trabajo, encargado a David por la ONG Justicia Alimentaria Global, con la financiación de la Consejería de Servicios Sociales y Cooperación del Gobierno Balear, en el que se muestra en tono de comedia un problema muy habitual en nuestra sociedad. Una interesante lección, plasmada en 12 minutos, que puede verse en el siguiente enlace en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=RKSwzvEQk7w

    ‘Planeta Azúcar’ ha visitado, además, numerosos festivales, como sucedió en octubre del pasado año 2017, cuando estuvo presente en la 7ª Edición de Ecofilm Festival, celebrado en México, y en la II Patagonia Internacional Eco Film Festival de Argentina, entre otros. Un recorrido a lo largo del cual ha ganado diversos reconocimientos, como el Premio del Público en la II Edición de ‘Gateando’, Festival Internacional de Cine Rural y Medioambiental-Sierra de Gata, de Cáceres, además de ser Finalista a la Mejor Interpretación en la X Edición del Certamen de Cortometrajes de Bujaraloz, Zaragoza.

    Hay que recordar que, con su anterior cortometraje, ‘Amateur’, este campillero ya logró ser reconocido en diversos certámenes, al obtener el Premio al Mejor Guión en el NOFI de Los Ángeles, en EE. UU., además de visitar citas tan conocidas como el Curtmiratges en Barcelona o el Festival de Cine de Zaragoza, en Madrid.

    ‘Amateur’ (2013) fue un cortometraje autoproducido por el propio David, aunque su trabajo más conocido hasta la fecha es ‘Dos tomates y dos destinos’ (2012), una comedia de concienciación ecológica, interpretada por Joaquín Reyes y Carlos Areces, realizado con la organización ‘Veterinarios sin Fronteras’, que trabaja la soberanía alimentaria. También son reseñables sus primeros cortometrajes, interpretados por personas con discapacidad intelectual, ‘Una historia normal’ y ‘Ser o no ser’, que se llevaron a cabo dentro de un proyecto educativo.

    Trayectoria de un joven amante del séptimo arte

    David Salvochea comenzó su formación de guión y realización en la Asociación ‘El templo de Medea’, dirigida por René Palacios, en Córdoba, para más tarde estudiar Realización Audiovisual en la Escuela Profesional de Artes Audiovisuales ‘Metrópolis C.E’ de Madrid. De hecho, este cineasta se marchó de El Campillo hace más de quince años cuando se fue a Córdoba a estudiar veterinaria.

    Es más, además de su formación en realización y guion, es licenciado en Veterinaria por la Universidad de Córdoba. En la actualidad, compagina su trabajo en el ámbito audiovisual con la docencia en Educación Secundaria. Su residencia habitual es Valdepeñas (Ciudad Real).

    Todo ello le ha valido a este campillero el haber recibido la Medalla de la Villa de El Campillo en el año 2014, en la categoría de Cultura. Y es que, a pesar de haberse marchado del municipio, reconoce que viene a casa siempre que puede, puesto que afirma que «El Campillo tiene algo especial. Allí ves cosas que en otros lugares serían impensables. La alegría que hay en ese pueblo por metro cuadrado no es normal».