Categoría: Especiales

  • El zalameño Rubén Palmar se coloca primero en el Campeonato de España de Cross Country

    El zalameño Rubén Palmar se coloca primero en el Campeonato de España de Cross Country

    El flamante campeón de España de Enduro termina en segunda posición la segunda prueba de la temporada, disputada en Valverde

    El campeón de España de Enduro de 2020, el zalameño Rubén Palmar, ya se ha colocado primero en el Campeonato de España de Cross Country de 2021. Tras lograr la segunda posición en la primera carrera, que tuvo lugar el pasado mes de febrero de Cózar (Ciudad Real), Palmar volvió a quedar segundo este domingo en la segunda prueba, disputada en Valverde del Camino (Huelva), con lo que se pone a la cabeza de la clasificación nacional en su categoría, la de Veteranos.

    Además, el motociclista zalameño fue el primer clasificado del Campeonato de Andalucía de Cross Country, una modalidad que además no es su preferida, lo que puede dar una buena muestra de lo que Palmar puede hacer este año cuando inicie el Campeonato de España de Enduro, para lo que habrá que esperar hasta el próximo 18 de abril, cuando se disputará la primera carrera, concretamente en Sitges.

    Cabe recordar que Rubén Palmar cambió de equipo esta temporada, en la que milita en el Nieto Huelva Motor, apoyado por Beta Trueba, con una moto Beta rr350 Racing, con la que el corredor zalameño espera «en principio divertirme, darlo todo y quedar lo mejor posible», destacó en declaraciones recientes a TINTO NOTICIAS, al tiempo que indicó que le gusta «ir carrea a carrera» y que «lo importante es no lastimarme, que los lunes hay que trabajar otra vez”.

    En una entrevista reciente concedida a este periódico, Rubén Palmar, que este año cuenta de nuevo con el apoyo de Snell Cuenca Minera, entre otros patrocinadores, destacaba que el año pasado, al proclamarse campeón de España de Enduro, hizo realidad «un sueño que tenía desde pequeño», aseguró el motociclista zalameño, que logró «la mayor de las recompensas» a los 39 años, «después de toda una vida dedicado a este deporte» y haber sido varias veces campeón y subcampeón de Andalucía y campeón de Extremadura de Enduro y Enduro Indoor.

    Asimismo, el piloto zalameño reconocía que no esperaba ese triunfo y que no había sido nada fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que llevaba 10 años sin montar en moto por una lesión en el brazo derecho y que, por motivos económicos y de trabajo, en un principio solo podía realizar dos de las seis carreras que el año pasado formaron parte del Campeonato.

  • La soprano zalameña Aurora Gómez actuará en la Semana de Música Sacra de Segovia

    La soprano zalameña Aurora Gómez actuará en la Semana de Música Sacra de Segovia

    Actuará junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León el próximo 31 de marzo

    La soprano zalameña Aurora Gómez será una de las protagonistas de la 39 Semana de Música Sacra de Segovia en un recital junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León con un completo programa que incluye la sinfonía Nº29 de Mozart, Laudate pueri dominum de Michael Haydn, María, Mater gratiae de Gabriel Fauré y Stabat Mater, de Giovanni Battista Pergolesi.

    Aurora Gómez es natural de Zalamea la Real y obtuvo el Título Superior de Canto con Premio de Honor Fin de Carrera. Como solista, ha actuado con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Sinfónica de Bilbao, Sinfónica Provincial de Málaga, Sinfónica de Falcón, Orquesta de Cámara de París, Joven Orquesta Sinfónica de Granada, Orquesta Joven Hispalense, Orquesta Joven Onubense, Orquesta Clásica de Huelva y Orquesta Ciudad de Ceuta, entre otras.

    Actualmente es profesora en el Conservatorio Profesional de Córdoba. Ha sido galardonada con el Premio Extraordinario de Música para Jóvenes Intérpretes de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y con el Segundo Premio del III VI Certamen de Nuevas Voces Ciudad de Sevilla, además de ser Semifinalista del  XI Certamen de Canto para Voces Jóvenes Premio Manuel Ausensi de Barcelona. Ha realizado cinco grabaciones discográficas y dos grabaciones audiovisuales.

     

    Por su parte la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) fue creada en 1991, y ha contado con Max Bragado-Darman, Alejandro Posada, Lionel Bringuier y Andrew Gourlay como titulares. También trabaja con el maestro israelí Eliahu Inbal como principal director invitado y con el violinista y director Roberto González-Monjas. A lo largo de más de dos décadas y media, la OSCyL ha ofrecido centenares de conciertos junto a una larga lista de artistas.

    Durante su trayectoria, la OSCyL ha llevado a cabo importantes estrenos y ha realizado diversas grabaciones discográficas para Deutsche Grammophon, Bis, Naxos, Tritó o Verso entre otras compañías, y ha actuado en salas como el Carnegie Hall. Actualmente ha retomado su actividad discográfica desde un sello propio.

  • El campillero Fermín López firma 13 partidos y tres goles en su atípica temporada con el Barça

    El campillero Fermín López firma 13 partidos y tres goles en su atípica temporada con el Barça

    El jugador está contando con minutos en el Juvenil B pese a los problemas que está generando la pandemia

    Fermín López,  la estrella emergente de las categorías inferiores del Barcelona natural de El Campillo, está dando de que hablar en el Juvenil B del club catalán donde ha jugado 13 partidos anotando 3 goles en la presente campaña, y ello pese a que ha jugado menos minutos que otros años. Está siendo una temporada muy rara debido a la pandemia ya que no se han disputado torneos internacionales y solo han jugado partidos de la competición doméstica. En el último encuentro jugó de titular siendo sustituido en el minuto 60 en la victoria por 2-1 del segundo juvenil culé.

    El padre del futbolista ha comentado a Tinto Noticias que se encuentra «muy feliz de vestir la camiseta blaugrana». Le queda un año de contrato, hasta 2022 cuando termina su edad como juvenil, y todavía «no ha habido negociaciones para renovar el contrato debido a la situación que vive el Barcelona». Con la llegada de Laporta, indica Fermín López, padre del jugador, cree que «se va a apostar aún más por la cantera debido a los resultados que están obteniendo» y es una gran oportunidad para demostrar la valía de los jóvenes jugadores. A pesar de esto, según Fermín López “es un camino duro y más con la situación que vivimos”.

    En cuanto al equipo, se sitúan lideres de la clasificación, donde se han proclamado campeones del subgrupo,  con una jornada por disputarse. Tras esta primera fase habrá una segunda donde se enfrentarán a los otros equipos del subgrupo B para determinar quién es el campeón de la Liga Nacional de Juveniles de Cataluña.

    Por otro lado, el jugador de El Campillo ha vivido en La Masía con jugadores que están teniendo protagonismo en el primer equipo como Ansu Fati o el reciente goleador Ilaix Moriba. Una muestra más de que con trabajo y constancia los resultados llegan en el difícil mundo del balompié.

    Fermín López, que lleva con este cinco años en el club, no ha dejado de recibir elogios por parte de la prensa deportiva nacional desde su llegada al F.C. Barcelona. «Los entrenadores que le habían seguido ya lo veían como un chico con una calidad que solo poseen los elegidos», destacaban desde el diario Sport, mientras que desde el Marca lo calificaban como «un mediapunta con unas condiciones técnicas espectaculares».

    Este periódico dedicó a Fermín López el primer artículo de su sección ‘Con nombre propio’, dedicada a difundir la trayectoria de personas de la Cuenca Minera de Riotinto que destacan por su labor social, cultural, deportiva o profesional. Durante sus vacaciones navideñas de 2017, el futbolista campillero y sus padres, Fermín López y Dolores Marín, abrieron las puertas de su casa de El Campillo a esta redacción para conversar con el pequeño Fermín, quien manifestaba sus sensaciones sobre su presencia en el Barça a través de esta entrevista.

  • 4 de febrero de 1888 – El año de los tiros

    4 de febrero de 1888 – El año de los tiros

    “Esta es la fecha terrible que se repite cien veces diarias y que pesa como una obsesión. Hasta los que no asistieron a ella la recuerdan con invencible temor, pues en fuerza de oírla repetir, la imaginación se la representa con todo su trágico vigor de traidora hecatombe”.

    Manuel Ciges Aparicio – Los Vencidos (1910)

                                                                     “El 4 de febrero. La Masacre” – Cuadro de Antonio Romero Alcaide

    El 4 de febrero de 1888 se produjo una de las mayores masacres ocurridas en la comarca minera de Riotinto. Según los datos oficiales murieron 13 personas; según fuentes orales fueron más de 200 personas las que perecieron.

    Eran las 4:30 de la tarde del sábado 4 de febrero de 1888. Tan solo habían pasado 15 años desde que la Riotinto Company Limited comprara en 1873 las minas de Riotinto al estado español. Unas 12.000 personas se manifestaron a las puertas del ayuntamiento del antiguo pueblo de Riotinto para pedir, entre otras cosas, la supresión de las teleras, que desprendían a la atmósfera un venenoso e irrespirable humo sulfuroso. El Regimiento de Pavía, sin saber hoy en día cómo ocurrió, empezó a disparar contra la muchedumbre y el resultado fue desastroso. Esta fecha es conocida como “El Año de los Tiros”, “El Año de los Humos” o “La Matanza del 88” como se le conocía a principios del siglo XX.

    Este sistema para beneficiar los minerales se definía como Cementación Artificial o Calcinaciones al aire libre. Se conoce en las minas desde Lieberto Wolters en 1725, pero en 1839, en la segunda etapa del arrendamiento del Marqués de Remisa, el ingeniero de minas Ignacio de Goyanes es cuando lo pone en práctica sistemáticamente, cambiando los hornos cónicos por la forma prismática actual.

                                                                                                                           Teleras

    El método consistía en colocar varias toneladas de mineral, que en algunos casos podían ser 300 ó 400 tm, formando grandes montones, pirámides o teleras, llamadas así por la forma cónica parecida al pan del mismo nombre y de uso común en la cuenca. Se colocaban sobre una base de ramajes como jaras y brezos, así como leña de encina y pino. Se prendía fuego y ardían ininterrumpidamente entre 6 y 12 meses, desprendiendo, por su combustión, el azufre que contenían. Estos gases sulfurosos podían llegar a alcanzar las 600 toneladas diarias. Si los minerales no se habían calcinado bien, podían sufrir una segunda combustión e incluso una tercera.

    Con ello se obtenía el cobre puro en las inmediaciones de la mina, pesaba setenta veces menos que la pirita y podía transportarse más fácilmente, abaratando de esta forma sus costes.

    El procedimiento, sin embargo, tenía el inconveniente de lanzar unas emanaciones al aire que provocaban molestias digestivas, respiratorias, conjuntivitis en los ojos, malestar general, etc. Este sistema utilizado por el Marqués de Remisa, que tuvo arrendada las minas desde 1829 hasta 1849, había sido utilizada en tan poca cantidad que no se percibieron los problemas ni para la agricultura ni para la salud, aunque sí provocó una acentuada desforestación de los montes de la zona, tanto de ramajes, jara, jaguarzos, brezo, como de arboleda, encina, pino, alcornoques etc. De hecho, se le acusó de expoliador y se le rescindió el contrato de arrendamiento.

                                                                                                   La Manta – Al fondo Nerva

    Una de las primeras protestas que se realizaron se produjo en el vecino pueblo de Calañas en 1876, llegando años después, en 1886, el Ayuntamiento a prohibir aquellas actividades que pudieran ir contra la salud de los vecinos o contra las riquezas naturales; aunque la potestad final la tenía el Gobernador de la provincia, el cual derogó el mandato municipal. De esta forma, el Gobierno de la nación envío a la cuenca minera unas visitas formadas por comisiones mixtas de médicos, geólogos, ingenieros, etc. para que evaluaran los daños producidos por las teleras. El resultado de la comisión fue que reconocía el empobrecimiento del suelo y la escasa vegetación pero debido todo ello a la condición natural del terreno. Esta comisión encontró argumentos para declarar las Teleras “de Utilidad Pública”, esgrimiendo que no eran perjudiciales para la salud, ya que en esa época se había puesto de moda ir a los balnearios a bañarse en aguas sulfuradas y si se podía respirar azufre, tendría que ser beneficioso para la salud. Con este argumento tan simple y erróneo olvidaban el resto de los elementos que componían los Humos de las Teleras: gases amoniacales, antimoniales y arsenicales.

    Campo de teleras

    Cuando en 1873 la Rio Tinto Company Limited adquirió las minas al Estado Español, empezó a incrementar la superficie de la calcinación de mineral hasta proporciones desmesuradas y las molestias para la salud y el medio ambiente se incrementaron, llegando los humos a extenderse no solo a los cuatro pueblos de la cuenca minera, Riotinto, Nerva, El Campillo y Zalamea, sino también a Almonaster, Calañas o El castillo de las Guardas y Aznalcóllar, en la provincia de Sevilla. Los destrozos en la agricultura y la vegetación eran más que evidentes y la Compañía tuvo que indemnizar a los afectados por las pérdidas ocasionadas, llegando a indemnizar hasta unos 1600 propietarios al año. La última compensación se pagó en 1919.

     

                                                                                                           Riotinto pueblo 1882

    Para corregir esos perjuicios económicos que ocasionaba a la empresa minera, delimitó el término de acción de los humos en 777 km2 y empezó a comprar las tierras de los alrededores y a realizar expropiaciones para no tener que pagar tantas indemnizaciones. Hoy día aún se puede observar las amplias extensiones de tierras a las que llegaron las posesiones de la RTC en la comarca.

    La respuesta de los vecinos no se hizo esperar y en 1876 se creó la Liga Antihumista, formada como unión de propietarios agrícolas, grandes y pequeños para reclamar el final de los humos que les perjudicaba por la pérdida de las cosechas, desertización del suelo, pobreza forestal y de la agricultura en general .

    Desde mediados de 1887 se había alcanzado el punto máximo de extensión de las teleras, que se extendía desde Riotinto hasta Planes en Nerva. Se calculó que entre los dos campos de Teleras nº 1 y nº 2 sobrepasaban los veinte millones de toneladas de piritas allí acumuladas.

    Durante el mes de diciembre de 1887 había llovido en exceso y los obreros tuvieron que realizar muchos trabajos de reparaciones que exigieron considerables horas extras, las cuales no habían cobrado el mes siguiente. Durante todo el mes de enero de 1888 la situación se extremó en la mina y el miércoles 1 de febrero de 1888 unos 4.000 obreros de la mina se convocaron en huelga; el día 2 se extendió por todos los departamentos y el día 3 de febrero la huelga era general en toda la cuenca minera.

     

     

     

     

     

     

     

    El alcalde de Riotinto, Manuel Mora, alarmado por el anuncio del paro general, solicitó más efectivos de la guardia civil para contrarrestar la protesta, que por aquellas fechas no sobrepasaba la docena de hombres. Su llamada no se hizo esperar y desde Alosno y Calañas enviaron a medio centenar de efectivos a caballo.

    El escrito de los trabajadores enviado a la Compañía reivindicaba la prohibición de las calcinaciones de mineral, pero también reclamaban unas mejoras laborales y económicas:

    • Supresión de la peseta facultativa, que era el precio semanal por la atención médica de la Compañía.
    • Prohibición de contratos en los trabajos de las minas, ya que la RTLC contrataba mensualmente porque el terreno se presentaba muy variable en riqueza y en dureza.
    • Reducción de la jornada laboral de 12 horas a 9 horas.
    • Relevo del jefe del departamento de contratos
    • Supresión de las multas, por falta de puntualidad, extravío de libro de anotaciones, etc.
    • Supresión del descuento del jornal por los “días de manta”, ya que los días en que los humos eran tan densos y no se podía ver ni siquiera en dos metros, el jornal del día (entre 15 y 21 reales) se reducía a la mitad.

    El escrito estaba firmado por Maximiliano Tornet, líder anarcosindicalista. Llegado desde Cuba apareció por las minas en 1883. Estuvo contratado en los hornos de refino, hasta que, debido a los gases que emanaban los hornos, tuvo unas hemorragias por la boca y lo enviaron a los hornos de fundición realizando los trabajos de cronometrador. Después sería despedido y enviado a la cárcel de Valverde por repartir y vender propaganda revolucionaria entre los trabajadores. A los dos meses estaba en la calle y aunque no lo volvieron a contratar en la mina, continuó repartiendo propaganda sindicalista entre los trabajadores y los vecinos de Riotinto.

                                                                                                       Maximiliano Tornet

    La situación entre obreros y agricultores era muy tensa durante esos días de enero y principios de febrero y fue entonces cuando los líderes agrícolas y líderes obreros se unieron concretando sus esfuerzos a través de una gran manifestación para ir el día 4 de febrero a reclamar al Ayuntamiento de Riotinto sus peticiones.

    Por la mañana del sábado 4 de febrero de 1888 parten dos manifestaciones de distintos lugares. Una, agrícola, desde Zalamea la Real encabezada por el alcalde José González, por el presidente de la liga antihumista y yerno del anterior, José María Ordóñez Rincón y por el terrateniente José Lorenzo, entre otros. La banda de música de Zalamea se unió a la manifestación para amenizar el recorrido. Al llegar a El Campillo se incorporaron más personas a la manifestación, mujeres y niños y personas de más edad, todo ello como prueba del carácter pacífico de la misma.

                                                                                                José González, Alcalde de Zalamea

    La otra manifestación, minera, partió desde Nerva e iba encabezada por Maximiliano Tornet y a la que se unieron las personas de Naya y del Alto de la Mesa.

    Sobre las 13:30 horas ambas columnas confluyen en la entrada del pueblo de Riotinto, que según fuentes de la época se componían entre 12.000 y 14.000 personas. Los manifestantes, de carácter pacífico y alegre, con la banda de música a la cabeza, se dirigieron a la Plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento, y a sus calles adyacentes sobre las 14 horas; habían tomado la jornada como un día festivo, donde mineros, pero también mujeres, niños y personas de avanzada edad se habían unido para hacer realidad unas peticiones que llevaban tiempo reclamando. Los lemas escritos en esta manifestación de alegría eran ¡Abajo los humos!, ¡Viva la agricultura!, ¡Viva el orden público! ¡Solo queremos justicia!.

    Los mineros y agricultores esperanzados por este apoyo multitudinario pensaban que podían conseguir sus peticiones ante la corporación municipal y ante la dirección de la RTCL y se crea una comisión en representación de sus intereses que sube a la primera planta del edificio donde estaba el Ayuntamiento de Riotinto para solicitar a su alcalde Manuel Mora que reuniera a su corporación en sesión extraordinaria. Este último había intentado que William Rich, director de las minas desde hacía apenas unos días, prometiera alguna mejora, pero no pudo hacer nada hasta consultar con la dirección de la compañía en Londres.

                                                                                                                    William Rich

    Durante la mañana de ese día, el Gobernador Civil de la provincia, Agustín Bravo y Joven, se traslada en tren desde Huelva hasta Riotinto, acompañado de dos compañías del Regimiento militar de Pavía, estando bajo su mando el Teniente Coronel Ulpiano Sánchez.

    Tal era el ambiente alegre e festivo entre los manifestantes, que cuando vieron entrar en la Plaza de la Constitución a los soldados del Regimiento, fueron recibidos con “vivas”, aclamaciones y aplausos y les hicieron un pasillo para que pudieran acceder sin dificultades hasta el Ayuntamiento.

    El Gobernador Civil y el Teniente Coronel subieron de inmediato al edificio y reciben a la comisión de manifestantes y a la corporación municipal. El gobernador, adoptando una actitud intransigente y de fuerza, advierte que el Ayuntamiento no podía tomar el acuerdo de suprimir las calcinaciones y que si lo hacía, él lo anularía de inmediato, como ya lo había hecho en el vecino pueblo de Alosno. Poco después los representantes de los terratenientes de Zalamea abandonan el edificio y regresan a su pueblo.

    De manera taxativa y amenazante, el Gobernador se asomó a la plaza por el balcón del ayuntamiento a pedir a los manifestantes que se disolvieran y se marcharan, a la vez que el Teniente Coronel daba la orden de despejar la plaza a la Guardia Civil.

    En ese momento, según testimonios orales, dicen que hubo alguien en la acera izquierda de la plaza que pronunció unas palabras confusas y que fueron interpretadas como “nosotros también tenemos armas” y otros que la palabra dicha era “almas”. El caso es que, la caballería se retiró de la plaza y sin dar tiempo a entender lo que ocurría, la tropa del Regimiento de Pavía sobre las 16:30 horas del sábado 4 de febrero de 1888, ante una voz que se oyó de ¡fuego!, se echaron los fusiles a la cara y empezaron a disparar de manera indiscriminada contra los miles de manifestantes allí congregados.

    Entre uno y tres minutos, según versiones, duraron las tres cargas explosivas, a la que siguió una carga de fusil a bayoneta calada, por si alguien continuaba con vida, como una mujer que cayó herida grave de un bayonetazo en la pierna, huyendo por la espalda. Se asegura que la guardia civil disparó al aire y que en algunos casos se interpuso entre los soldados y los manifestantes para evitar mayor derramamiento de sangre.

    Al momento la plaza quedó sembrada la plaza de cadáveres,  de sangre, de objetos abandonados, de heridos que se arrastraban para salvarse y la multitud huyó despavorida tratando de encontrar una salida por las calles aledañas, por  la calle Sanz, la calle Wert, la calle Ezquerra, la calle Teas, pisando a los que caían al suelo y arrasando todo lo que encontraban a su paso, como los bancos de mampostería y hierro que quedaron arrancados como si hubiera pasado un huracán, dejando tras de sí una estela de muerte y desolación. Desde luego que la desproporcionada carga de pólvora y la posterior a bayoneta calada, prueba la exagerada violencia del ataque de los soldados en disolver a los allí congregados.

                                                                                                               Calle Ezquerra

    La plaza de la Constitución quedó custodiada prohibiéndose asomarse a puertas y ventanas. Algunos manifestantes encontraron refugio en casa de familiares o amigos de Riotinto, los demás regresaron a sus pueblos de manera desordenada o a campo a través por miedo a ser detenidos.

    En el Alto de la Mesa, vivía en una modesta casa un matrimonio con un hijo, no habiéndose vuelto a abrir las puertas de aquella casa durante unos días; una vecina acudió al juez denunciándoselo; se abre la casa y se encuentran los tristes preparativos de la modesta comida de aquella pobre familia, sin que se sepa todavía que fue del matrimonio ni que fue del hijo.

    Maximiliano Tornet aprovechando los primeros momentos de desconcierto abandonó el ayuntamiento y huyó de Riotinto. Fue buscado por las autoridades y hay testimonios que aseguraban haberlo visto por Zalamea. Nunca dieron con él. En 2014, uno de sus nietos llamado Belisario Torné(t) (el apellido ha perdido la “t” final) declaró que tras la huelga de 1888, su abuelo se marchó de Huelva con su bebé de tan sólo un año y su esposa María, de 18, a la ciudad argentina de Paraná.

    Al cabo de quince minutos el suelo de la plaza quedó sembrado de muertos y heridos y donde solo los gemidos de dolor se oían entre los pasos de los soldados. El parte oficial reconoció 13 muertos y 43 heridos, y como anécdota, la causa de la muerte anotada en el Registro Civil de Riotinto se diagnostica como “hemorragia interna” y no como “herida de bala” o “herida de arma blanca” como estaba recogida en otras ocasiones provocadas por reyertas que se daban frecuentemente en la mina.

    La tradición popular en la cuenca minera, transmitida de padres a hijos, afirma que los muertos fueron más de 200. En Zalamea siempre se dijo que la mayor parte de los componentes de la banda de música cayeron en aquella plaza.

    Nunca se supo quién dio la orden de disparar, como nunca se supo donde se enterraron a los muertos. Hubo quien asegura que entre el Gobernador Civil, Agustín Bravo y Joven y el Teniente Coronel, Ulpiano Sánchez, hubo un complot para ordenar la carga de los soldados: el Gobernador se quitó el sombrero y con un pañuelo blanco se limpió el sudor de la frente. Por estos hechos, la tropa de la compañía fue arrestada en el cuartel y durante varios años los nuevos reemplazos se encontraron con un arresto del que ni siquiera habían hablado de él.

    Se investigó la actuación del Gobernador Civil pero quedó libre de culpa, siendo sustituido y trasladado en el cargo. Hoy día no hay vestigios de él en el Archivo del Tribunal Supremo de Madrid. Es como si Agustín Bravo y Joven no hubiera existido.

                                                                                                                 Calle Elhuyar

    Al lunes siguiente, 6 de febrero, todos los trabajadores acudieron a sus puestos de trabajo como si nada hubiera pasado; en todos los departamentos corría un silencio sepulcral; no se hablaba de la matanza por temor a ser despedidos. La matanza del 88 como se decía en esos años. La todopoderosa volvía a ganar.

    Los hechos tuvieron tal trascendencia política que llegó a las Cortes de la Nación y les dedicaron varias sesiones a fin de dilucidar lo ocurrido. Hubo también muchos periódicos a favor de la compañía como “La Provincia” y “El Globo” y otros diarios a favor de la Liga Antihumista como “El Socialista” o “La Coalición Republicana” cuyo periodista José Nogales se preocupó por esclarecer los hechos dando unas versiones diferentes. El diputado liberal, Juan Talero, aunque no se significó en los debates parlamentarios, si trabajó cerca del gobierno para abriendo puertas a la comisión antihumista e incluso favoreciendo el decreto de prohibición. En Zalamea la Real, se le dedicó a su persona un monumento en una céntrica plaza del pueblo, aunque él no pudo verla ya que falleció años antes.

                                                                                                      Talero (Foto Antonio Conejo)

    Uno de los parlamentarios que interpeló duramente al gobierno fue el diputado conservador Francisco Romero Robledo; sus intervenciones son sumamente interesantes y nada despreciables. El magnífico cuadro pintado por el artista nervense Antonio Romero Alcaide refleja con todo detalle los hechos ocurridos ese día y recogidos en los Diarios de Sesiones de las Cortes de España: el cura con las manos levantadas aclamando para que detengan el fuego, la mujer con su niño pequeño de 16 meses, niños y niñas atemorizadas, le gente huyendo despavoridas, el terror de ese momento…

                                                                                                      Francisco Romero Robledo

    La presión mediática y política consiguió que el 29 de febrero de 1888, José Luis Albareda, Ministro de Gobernación, publicara un Decreto prohibiendo las calcinaciones al aire libre. Pero la Compañía contraatacó con una estrategia sencilla y rápida, empezando a reducir plantilla, despidiendo obreros y prohibiendo utilizar el ferrocarril para ir a Huelva. De esta manera tras enviar de nuevo el gobierno a unos expertos para informar sobre la salubridad o no el sistema de beneficio, en 1890 se derogó el Decreto de prohibición de las calcinaciones, siendo Presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo. Cánovas era buen amigo del Presidente de la RTCL, Hugh Matheson, como diría su esposa en sus memorias, cuando en 1897 asesinaron a Cánovas “his friend”, y esta amistad pudo favorecer la derogación de esta disposición de prohibición.

                                                                                                            Hugh Matheson

    Por todos estos sucesos desconocemos cuál fue la reacción de Hugh Mackay Matheson al enterarse de lo ocurrido en su añorada mina, ya que era un hombre tremendamente religioso y comprometido con los valores de la persona y de los obreros. En sus memorias publicada por su esposa en 1899 no hizo ninguna referencia a estos hechos.

    Aquel fatídico sábado, 4 de febrero de 1888, la todopoderosa RTCL había vuelto a ganar y lo hizo por 19 años más, pues hasta 1907 no se apagó la última de las teleras y no porque quisiera disminuir la contaminación, las enfermedades, los problemas de salud o medioambientales, sino porque apareció un nuevo sistema por oxidación y lixiviación del mineral que sustituía la calcinación del mineral al aire libre que era menos contaminante y más rentable y por tanto le reportaba un mayor beneficio a la Compañía.

                                                                           JCD – Juan Carlos Domínguez Vázquez

     

    Bibliografía.

    • https://dialogosenlacallesanz.blogspot.com/
    • “120 Aniversario del Año de los Tiros. 4 de febrero de 1888-2008. “Las Teleras” – Conflictos Sociales, Causas y Consecuencias”. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva (Huelva), 2008
    • Mª Dolores Ferrero Blanco – “Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz. Rio Tinto, 1873-1900” – Universidad de Huelva, 1999
    • 130 Aniversario. 4 de febrero de 1888. Año de los Tiros” – Cistus Jara. Zalamea la Real, 2018
    • Alfredo Moreno Bolaños – “Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto. Maximiliano Tornet como paradigma y su papel en el año de los tiros”. Editorial Círculo Rojo, 2016
    • Diario de Sesiones de las Cortes – Congreso de los Diputados – Sesión del Viernes 17 De Febrero de 1888
    • https://huelvabuenasnoticias.com/2014/
    • Manuel Ciges Aparicio – “Los Vencidos” – Librería de los sucesores de Hernando – Madrid, 1910
  • El Imperio Romano y las minas onubenses

    El Imperio Romano y las minas onubenses

    Ya a finales del S. II a.C., tras expulsar las legiones romanas a los cartagineses de Hispania en las II Guerras Púnicas, la provincia de Huelva entra a formar parte del gran Imperio Romano. Como dato curioso, las ciudades romanas más destacadas en la provincia de Huelva son Onuba, Ilipla, Iptucci , Ostur, Arucci, Turobriga, etc, existiendo unánimes testimonios escritos de esa época que definen al territorio de la provincia de Huelva, delimitada por los ríos Anas (Guadiana) y Baetis (Guadalquivir) y Beaturia Céltica (abarca parte de la actual Badajoz).

    A los tartéssicos les continúan pueblos de etnia céltica que ocupaban la provincia y su Cuenca Minera, últimos moradores tras la ocupación de Iberia por el Imperio Romano, colonización que abarcó hasta bien entrado el S. I d.C., cuando comienza el primer gran periodo en la minería de los yacimientos onubenses. También estaban los turdetanos, pueblo heredero de los Tartessos que convivía con los romanos, subsistiendo en gran medida gracias al contacto con comerciantes de oriente que buscaban la plata y otros minerales.

    El gran auge que disfruta la minería romana por entonces en los criaderos onubenses no es igualado en producción y rendimiento hasta la mitad del S. XIX. Los romanos, tras su entrada en la Península, gracias a la experiencia de pueblos indígenas, relanzan la producción de las minas de la sierra horadando todo el territorio con pozos y galerías.

    Los principales ejemplos y vestigios de minas romanas de cobre, plata y plomo, además de otros metales, se concentran en el sur de de la Península Ibérica, a lo largo de la Faja Pirítica (yacimientos masivos de minerales polimetálicos y minerales preciosos), aunque no son estos criaderos minerales los únicos, pues explotaciones mineras de esta clase hay muchas y se encuentran dispersas por todo el Imperio Romano. Por el contrario, las tecnologías empleadas en su explotación sí son relativamente uniformes en todas las áreas del Imperio.

    Estas tecnologías empleadas en la Península solían ser del tipo ‘Ruina Montium’ y socavones o galerías tipo ‘Caja de Muerto’. Esta segunda técnica es la utilizada en las labores de explotación de las masas de mineral polimetálico y precioso que se encontraban bajo la capa de Gossan (roca de color rojizo debido a la oxidación de los minerales férricos que contiene).
    Muchas veces la presencia de agua en los tajos era debido a que se profundizaba por debajo del nivel freático, lo que obligaba al empleo de tecnologías de evacuación del agua tales como el Tornillo de Arquímedes, La Noria, La Polea de Cangilones, etc. Una vez extraído el material era tratado allí directamente mediante un proceso de trituración y, finalmente, molido en moledoras de granito, para acabar concentrando por medio de técnicas de separación la mena de la ganga por procesos de decantación, sedimentando el mineral por su propio peso. Obtenida la mena mineral se fundía en lingotes de plata, plomo, cobre, oro, etc., transportados y comercializados por vía terrestre o marítima a todos los puntos del Imperio.

    Concluiremos diciendo que la colonización romana nunca fue muy positiva para las áreas conquistadas, ya que lo explotado y obtenido se comercializaba por todo el Imperio, sin regresar nunca a sus lugares de orígenes. La represión y subyugación de los pobladores indígenas suprimieron, en su práctica totalidad, la existencia de los mismos, empleándolos en su mayoría como mano de obra esclava para el beneficio propio del Imperio.

    Por el contrario, sí se heredaron aspectos positivos de ellos, pues quedó evidenciado que el empleo de mano de obra esclava no era la mejor alternativa, ya que requería de un sobrecoste para su vigilancia y custodia, dentro de los entresijos de las galerías y pozos, lo que llevó a considerar que emplear mineros en condiciones libres que trabajaban a destajo era más rentable. También nos permitió conocer nuevas tecnologías, por aquel entonces, de las más modernas, que fueron posteriormente empleadas tras la marcha de los colonizadores.

    Por Héctor Vélez, ingeniero de Minas

  • «Antonio Perejil nos dejó un verdadero reguero de recuerdos y obras difíciles de olvidar»

    «Antonio Perejil nos dejó un verdadero reguero de recuerdos y obras difíciles de olvidar»

    Francisco Acosta, autor de una exposición que puede visitarse actualmente en homenaje al escritor y artista nervense, aborda su figura en una entrevista concedida a Tinto Noticias

    Acaba de cumplirse un año del triste fallecimiento del artista y escritor nervense Antonio Perejil Delay y TINTO NOTICIAS -El periódico de la Cuenca Minera de Riotinto- ha querido rendirle homenaje con una entrevista al también artista de Nerva Francisco Acosta, autor de la exposición patrocinada por Insersa con la que se rinde tributo al propio Perejil y que puede visitarse en el Museo Vázquez Díaz de la localidad nervense hasta el 7 de marzo.

    Nacido en Nerva en 1961, Francisco Acosta Delgado es hijo y nieto de mineros. Con la emigración de los años 60 es llevado a Barcelona, donde cursa estudios universitarios y se especializa en Fotografía Técnica. Además, es técnico de reproducción en AAGG y Master en Dirección y Gestión Empresarial por la Escuela Europea de Altas Finanzas.

    Medalla al Mérito profesional en 1999 por Publicaciones de Comercio Exterior y empresario, ha desarrollado la actividad de fotógrafo industrial y publicitario durante más de 30 años, compaginando esa actividad profesional con la fotografía creativa. Entre otras muchas exposiciones, expuso en el Ayuntamiento de Nerva en 1979 y en el Museo Vázquez Díaz en el año 2000. Actualmente se dedica a la Consultoría Financiera y tiene residencia en Sevilla.

    – Pregunta: Hoy es un día especialmente triste porque, con motivo del primer aniversario de su fallecimiento, tenemos más presente aún que Antonio Perejil Delay ya no está entre nosotros, pero también es un día para celebrar lo que él hizo durante su vida, la huella que dejó…

    – Respuesta: Efectivamente, es día triste cuando pensamos que ya hace un año que nos dejó, aunque parezca que aún permanece entre nosotros por la cantidad de recuerdos y de cosas que hizo en el tiempo que estuvo entre nosotros. Fue sin duda una persona singular y creo que nadie que lo conociera y tratara durante su vida puede pensar de su figura de otro modo. Nos dejó un verdadero reguero de recuerdos y de obras difíciles de olvidar.

    – P: Como amigo suyo que fue, si tuviese que resumir en unas líneas la trayectoria vital de Antonio y realizar una valoración sobre su forma de ser y cualidades humanas, ¿qué diría?

    – R: Fue una persona especial, arraigado a su tierra, a su gente y a su historia y con una especial sensibilidad hacia la creación en distintos campos, además de un claro ejemplo de superación autodidacta. También hay que destacar en él su claro compromiso social con todo lo que hacía, siempre desde una perspectiva crítica desde un punto de vista ideológico que le hacía estar siempre del lado de los menos afortunados. Siempre estaba dispuesto a luchar en las causas en las que creía y eso también le granjeó algunas enemistades, aunque creo sinceramente que más simpatías que rechazos. La prueba está en lo sentida que sigue siendo su ausencia incluso un año después de su fallecimiento.

    – P: ¿Cuáles son los momentos o anécdotas que principalmente recuerda de Antonio?

    – R: En Antonio Perejil Delay todo era una anécdota, de todo hacía un chascarrillo, un chiste, con su sentido del humor ácido y con ese vozarrón inmenso que tenía y que atronaba cada vez que elevaba la voz. Son muchas, tantas y tan vívidas que ni el tiempo consigue borrar incluso las más antiguas. Recuerdo entre otras, por lo singular de la situación, la canción que cantó en la Iglesia de San Bartolomé de Nerva en el funeral de su amiga Mari Carmen Lobo, fallecida prematuramente. Debía ser el año 1977 y le escribió una canción tan sentida y entonada con tal fuerza que literalmente atronó la Iglesia. La sensación fue como si los enormes muros vibraran del grito de desgarro con el que arrancó aquel homenaje cantado. Creo que nadie de los que estuvimos allí lo habrá olvidado, y así es como lo hacía todo, con una pasión que nace de creer con convicción en todo cuanto haces. La pasión que puso en editar sus libros también es digna de reseñar por lo incansable al desánimo que fue, hasta conseguir hacerse un hueco como autor y ver sus obras editadas, que era su mayor ilusión de juventud.

    – P: Hemos hablado del lado personal de Antonio Perejil Delay. Hablemos ahora de su faceta artística y como escritor. ¿Cómo definiría su obra y el legado que dejó?

    – R: Antonio tenía muchas facetas, era, como yo solía decirle, un hombre del Renacimiento, porque era capaz de llevar adelante varias manifestaciones artísticas a la vez: cantaba, componía música, escribía poesía y prosa, novelaba, investigaba, incluso su faceta como fotógrafo fue relevante. En mi opinión existen dos partes claramente diferenciadas en la obra escrita de Antonio, aunque las dos tienen un mismo hilo conductor, que era la pasión por su tierra. Por un lado tenemos la obra escrita creativa, compuesta de poemas y escritos casi siempre centrados en las minas y en el Río Tinto, en sus raíces y su propia historia como hijo de minero -la más creativa y de autor. Y por otro lado, pero con la misma temática, la relativa al proceso de investigación sobre temas mineros que dio lugar a varias obras de divulgación histórica sobre aspectos distintos y específicos de la minería en Huelva, sus ferrocarriles, sus poblaciones desaparecidas, incluso otros temas de investigación distintos apoyados siempre en una labor investigadora digna de mención a través de todas las fuentes documentales a su alcance. El Antonio poeta y el Antonio escritor, su faceta investigadora y el material que dejó editado estoy seguro de que servirán de guía para otros creadores que a buen seguro nos dará el tiempo y que seguirán profundizando en la historia de nuestras minas.

    – P: Actualmente puede visitarse una exposición suya sobre Antonio Perejil en el Museo Vázquez Díaz de Nerva. ¿Qué podemos ver en en esa muestra?

    – R: La exposición es un homenaje a su figura que, como el propio eslogan de la exposición indica, nace con años. Se trata de un conjunto de imágenes de la mina que desarrollé entre 1977 y 1978 acompañado en todo momento de Antonio, como colaborador imprescindible y profundo conocedor de aquel territorio para mí entonces aún desconocido, recorriendo los parajes mineros. Aquellos reportajes cristalizaron en un trabajo llamado Fisonomía Minera que en su día adquirió la Riotinto Patiño junto a sus negativos y del que nunca más se supo, perdiéndose para siempre. Antonio mantuvo una copia en papel que yo realicé expresamente para él y le regalé en agradecimiento a su colaboración en todo aquel proceso y que ha conservado durante todos estos años en un álbum, como el primer día. Eran copias en blanco y negro en tamaño 13X18 centímetros de cada una de las imágenes de aquel trabajo, siendo lo único que quedó de todo aquello. Esas antiguas copias, convertidas hoy en originales, y el propio álbum pueden también contemplarse en la exposición junto a las cámaras que utilizamos en aquella aventura.

    – P: ¿Cómo surgió la idea de poner en marcha esa exposición?

    – R: Cuando se produce su trágica pedida, pensé que la mejor manera de rendir homenaje a su persona y a su figura como hombre interesado en la historia de las minas era reproducir aquel trabajo, actualizarlo con las técnicas más recientes y completarlo con estrofas de sus poemas para recuperar una obra histórica que sin su colaboración no hubiera existido nunca. Para ello conté con la inestimable colaboración de su viuda, Jacoba Sánchez, que desde el momento en que conoció la idea se sumó a ella y sin la que tampoco hubiera sido posible rescatar el material de partida para completar el proyecto. En este punto merece una especial mención a INSERSA, que se sumó inmediatamente al proyecto y con cuya financiación se ha podido materializar la obra tal y como se concibió, con copias grandes y de mucha calidad en sus soportes, que es lo que podemos ver actualmente expuesto en el Museo.

    P: ¿Qué es lo que más destacaría de esa exposición y por qué cree que debe ser visitada por los nervenses?

    – R: Vemos un retrato de las minas de entonces, de hace más de 40 años, convertido a través del color con las técnicas más actuales y de los versos de Antonio en un homenaje a su tierra y a su figura, es un poema gráfico. Puede visitarse en el Museo Vázquez Diaz hasta el 7 de marzo. Espero que sea visitada por nervenses y amantes en general de nuestra historia y también espero sinceramente que esta aportación contribuya a mantener vivo su recuerdo y su aportación a nuestra historia.

  • Se cumplen cien años de la muerte del riotinteño Baltasar Queija, el primer legionario caído en combate

    Se cumplen cien años de la muerte del riotinteño Baltasar Queija, el primer legionario caído en combate

    Su historia inspiró al autor de la letra de ‘El novio de la muerte’, Fidel Prado

    Su nombre es Baltasar Queija Vega y nació en Minas de Riotinto el 29 de marzo de 1900, casi 21 años antes de que, el 7 de enero de 1921, hace justo ahora 100 años, se convirtiera en el primer legionario caído en combate, un suceso en el que además se inspiró el autor de la letra de ‘El novio de la muerte’, Fidel Prado, a la hora de escribir lo que pasó a convertirse en el Himno de la Legión.

    Los hechos, que se abordan en el Libro de Oro del Tercio, tuvieron lugar en Marruecos, donde Queija se encontraba de servicio en el puesto atrincherado número 4 para proteger un yacimiento de agua situado entre el Campamento del Zoco de Arbaá y la Kábila de Beni Hassan (Tetuán). A media noche fue atacada su escuadra por un grupo de rebeldes que hirieron gravemente al legionario de Minas de Riotinto, tras lo que los rifeños se aproximaron a él para hacerse con el arma y, al ver que Queija no se dejaba arrebatar el fusil, le acuchillaron con las gumías, provocándole la muerte.

    A continuación, sus compañeros de escuadra le encontraron en su camisa los versos «por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera, me hice novio de la muerte, la estreché con lazo fuerte, y su amor fue ¡mi Bandera!», tras lo que Fidel Prado se inspira en ello para escribir el Himno de la Legión compuesto por Juan Costa, concretamente la parte en la que se indica que «nadie en el Tercio sabía quien era aquel legionario, tan audaz y temerario, que en la Legión se alistó». El Himno fue estrenado poco después por Mercedes Fernández González (Lola Montes) en el malagueño teatro Vital Aza en julio de 1921.

    Con motivo del centenario de su muerte, un sobrino de Baltasar Queija, el también riotinteño Jesús Chaparro Queija, ha rendido homenaje a su tío con una ofrenda de flores realizada en este jueves en Minas de Riotinto, concretamente en el monolito levantado hace unos años en la localidad en recuerdo y honor del primer legionario caído en combate. El acto ha sido íntimo y restringido con motivo de las medidas establecidas para combatir la crisis sanitaria del coronavirus, según ha explicado el propio Chaparro, quien ha estado acompañado de un legionario de La Dehesa en activo, Francisco Mora, que está destinado en la USAC Primo de Rivera.

    Chaparro Queija ha querido recordar a TINTO NOTICIAS -el periódico de la Cuenca Minera de Riotinto- la historia de su tío, nacido el 29 de marzo de 1900 en la calle Trafalgar nº 38 del antiguo pueblo de Riotinto, conocido como ‘La mina abajo’, donde sus padres, procedentes de Cerdedelo (Orense), se habían afincado y tuvieron once hijos.

    «Su vida laboral fue muy variada. Trabajó en la empresa minera inglesa, Rio Tinto Company Limited, en la que ingresó a los 14 años como aprendiz en el departamento de Construcción, ganando seis reales. Su particular forma de ser y su interés por aprender distintos oficios le hizo pasar por varios departamentos, que el mismo solicitaba, avalado por su buena conducta según los informes que daba el ‘hombre de confianza’ de los distintos jefes, el Guarda de Casas», prosigue, tras lo que indica que «era inquieto» y que «le gustaba tener nuevas experiencias sociolaborales», así como que no podía imaginar que pronto «iba a escribir una página en la historia de España y de su pueblo, Minas de Riotinto».

    En concreto, según su expediente laboral, que se encuentra en el archivo minero de la Fundación Río Tinto, Baltasar Queija pasó por los departamentos de almacén Nº 2, ganando cinco reales; Construcción, como «niño con albañiles»; San Dionisio, como pinche; Oficina de Topografía y Ácido Sulfúrico y Contramina.

    Queija estuvo trabajando en la mina hasta el 22 de agosto de 1919, cuando se le concede la baja en la empresa y un pase que dice que «se le comprará en la estación de Las Mallas un billete a Sevilla (Departamento de Contabilidad)». A continuación se traslada a Santa Cruz de Tenerife, «posiblemente huyendo de la dureza del trabajo en la minería de la época o bien porque tuvo un desengaño amoroso», destaca su sobrino, si bien se desconocen las razones por las que se desplazó hasta allí, añade.

    En Tenerife «se empleó como camarero para ganar algún dinero con el que posiblemente ir a América», prosigue Chaparro, tras lo que explica que, en octubre de 1920, leyó un llamativo cartel: «¡Alistaos al Tercio de Extranjeros!». «Debieron convencerle las condiciones que le explicaron, ya que el 9 de octubre firmó en Tercio de Extranjeros un compromiso de tres años», explica su sobrino.

    El día de la inauguración del monolito dedicado a su memoria, situado en la calle de Riotinto que lleva su mismo nombre, la poetisa de la localidad Rosario Santana le dedicó estos sentidos versos: «Toda una vida en el horizonte rojo de su tierra, todo un camino por recorrer, tantos barrenos y tantos amaneceres cubiertos de esa aurora que perfuma el alma. Y todo quedó atrás, atrás un amor que te perforó el aliento y te empujó hacia un periplo sin regreso. ¡Cuántos amores se quedan dentro! ¡Cuánto frío sentiste, soldadito minero! ¿Hacia dónde van tus pasos? ¿Hacia dónde tu recuerdo? Voy a encontrarme con un amor donde siempre seré eterno».

  • El riotinteño Manuel Tirado, entre las 50 promesas de alta cocina de Le Cordon Bleu

    El riotinteño Manuel Tirado, entre las 50 promesas de alta cocina de Le Cordon Bleu

    El futuro cocinero de Riotinto se cuela entre los finalistas del certamen de la prestigiosa escuela madrileña

    El riotinteño Manuel Tirado se ha colado entre los cincuenta finalistas del IX Premio Promesas de la alta cocina de la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu de Madrid, un certamen de referencia en España que ofrece una gran oportunidad a los estudiantes de cocina de último curso de todo el país: seguir formándose como grandes profesionales de la gastronomía en una de las escuelas de alta cocina más prestigiosas del mundo.

    Tirado, que desde los 10 años reside en Castellón, a donde se marchó con sus padres, ya es uno de los 50 futuros cocineros que optan a ese premio, para lo que este riotinteño ya trabaja en la elaboración del plato con el que, de momento, aspira a ser seleccionado entre los diez mejores: una balotina de ave rellena de higos, trufa y provolone con guarnición de migas a la naranja.

    El plazo de elaboración de los platos finaliza el próximo 28 de enero, tras lo que serán los ciudadanos los que voten los mismos a través de la página de Facebook de Le Cordon Bleu, donde se mostrarán, a través de un vídeo, las propuestas de los 50 aspirantes seleccionados.

    A continuación, los diez finalistas deberán cocinar otro plato en la sede madrileña Le Cordon Bleu ante un jurado formado por reconocidos cocineros como Martín Berasategui o Quique Dacosta, tal y como han informado desde Huelva información. El ganador podrá realizar gratuitamente el curso de la prestigiosa escuela de Madrid, que tiene un coste de 23.000 euros, mientras que el segundo clasificado contará para ello con una beca de 8.000 euros.

    Manuel Tirado, natural de Minas de Riotinto, ingresó en la Escuela de Estudios Superiores Abiertos de Hostelería de Castellón en 2018 para realizar un grado medio de Gastronomía, tras lo que ya ha sido finalista en dos concursos gastronómicos de Cuenca y Tarragona y semifinalista en uno de Almería. Actualmente, una vez terminado su grado medio, realiza un curso on line de Chocolatería y Pastelería Artística de la Escuela de Hostelería de Sevilla.

    Foto cedida por Huelva Información

  • La abuela de dragones lleva a Nerva a lo más alto de Masterchef Abuelos

    La abuela de dragones lleva a Nerva a lo más alto de Masterchef Abuelos

    La popular Guadalupe Fariña se hizo con el primer premio de este especial del concurso de TVE dedicado a los mayores

    La nervense Guadalupe Fariña, conocida en toda España como la ‘abuela de dragones’, ha sido la ganadora de Masterchef Abuelos, un especial de este programa de Televisión Española que se emitió el pasado día de Navidad y que este conocido concurso de cocina quiso dedicar a los mayores.

    Fariña se alzó con el primer premio de esta primera edición de Masterchef Abuelos, para lo que se impuso a los otros nueve mayores aspirantes que participaron en la final de este programa, que ha querido con ello rendir homenaje a un colectivo muy «castigado» por la pandemia del coronavirus y sin el que «estos ocho años de MasterChef nunca hubieran existido».

    Tal y como ya informó TINTO NOTICIAS el año pasado, la abuela de dragones, nombre con el que se conoce a esta auténtica ídolo para los fans de Juego de Tronos, no es de Sevilla, como prensaban la mayoría de los seguidores de la saga, sino del municipio onubense de Nerva. Lo anunció la propia Guadalupe Finaña a través de su cuenta de Instagram, ‘abueladedragones’, donde además detalló que su padre trabajó en Minas de Riotinto.

    Sus miles seguidores en Instagram y suscriptores de su canal de Youtube son una muestra de que esta mujer de 84 años es un verdadero fenómeno de masas. Sus peculiares análisis sobre cada capítulo de Juego de Tronos se convirtieron en una cita obligada para la gran mayoría de los seguidores de esta saga, que acabó llevando a la fama a esta nervense.

  • La revista Hola ficha a la campillera Isabel Gómez

    La revista Hola ficha a la campillera Isabel Gómez

    La periodista afronta el reto «con muchas ganas de aprender y crecer» tras superar un difícil proceso de selección

    La joven periodista campillera Isabel Gómez ha empezado a trabajar en la conocida revista ¡Hola!, lo que «para mí supone todo un logro tanto personal como profesionalmente, ya que la crónica social es algo que me apasiona desde bien pequeña”, ha destacado la propia Gómez, que se siente «muy agradecida por la oportunidad que me han dado».

    En declaraciones a TINTO NOTICIAS -El periódico de la Cuenca Minera de Riotinto-, la periodista de El Campillo asegura que “trabajar en ¡Hola! me hace mucha ilusión» y que está «muy feliz y satisfecha» con ello, añade Gómez, que afronta esta nueva etapa «con muchas ganas de aprender y crecer».

    La incorporación de Isabel Gómez a ¡Hola! no ha sido nada fácil, pues tuvo que competir con más de 80 candidatos y candidatas en un proceso de selección en el que solo se ofertaban dos plazas, indica la periodista, quien «de momento y por la crisis del covid-19» está teletrabajando desde casa, «esperando que la situación mejore para incorporarme a la redacción en Madrid”, señala.

    “Estaba en el gimnasio con mi hermana cuando me llamaron para decirme que les había llegado mi curriculum y que estaban interesados en hacerme una entrevista», recuerda Isabel Gómez, que se quedó «muy sorprendida» al recibir la llamada, confiesa.

    A continuación «hicimos la entrevista vía Skype y a los tres días me llamó la subdirectora de ¡Hola! para decirme que había sido seleccionada. No me lo podía creer. Lo primero que se me vino a la cabeza fueron mis abuelos, en especial mi abuela Isabel, que era una fiel seguidora de las revistas del corazón. Sé que se habría sentido muy orgullosa de mí», subraya.

    Isabel Gómez, que realizó sus prácticas universitarias en TINTO NOTICIAS, siempre ha sido una apasionada de la crónica social. De hecho, esta joven periodista campillera entrevistó para su Trabajo Fin de Grado (TFG) a la popular periodista del corazón Lydia Lozano, uno de los rostros más visibles de Telecinco, donde es una de las habituales de los programas del corazón y actual colaboradora del programa ‘Sálvame’.

    Tal y como ya informó este periódico, Isabel Gómez, antes de que comenzara la crisis sanitaria del coronavirus, se disponía a iniciar un importante proyecto profesional: retransmitir los partidos de fútbol de la selección absoluta de fútbol de Irlanda del Norte, país en el que residía desde el pasado mes de septiembre.

    La periodista de El Campillo acudió a Belfast para trabajar como ‘Au pair’, tras lo que, el pasado mes de febrero, la radio Sports Live Reporters, que trabaja para la UEFA, la seleccionó para retransmitir los partidos de fútbol de la citada selección nacional, todo un reto en el que esta campillera tenía puestas grandes ilusiones.

    Gómez se había preparado concienzudamente para esta labor, pero el día 13 de marzo la pandemia del coronavirus ponía fin a los partidos de fútbol en Irlanda del Norte y, con ello, al sueño, al menos de momento, de esta joven campillera, que tuvo que regresar a Huelva, donde vive su familia, sin poder iniciar esta andadura profesional.

    Además, Isabel Gómez se habría convertido en la única mujer de la plantilla del citado medio de comunicación, pues en este momento “todos eran hombres”, como le comentaron desde la radio.

    Isabel Gómez Rodríguez tiene el Grado de Periodismo por la Universidad de Castilla La Mancha, donde finalizó sus estudios el año pasado. Durante sus estudios, ha desarrollado sus habilidades periodísticas en diferentes ámbitos y medios de comunicación, como Onda Cero Huelva y Tinto Noticias.