Categoría: Especiales

  • El Año de los Tiros o la Huelga Grande de Tarapacá

    El Año de los Tiros o la Huelga Grande de Tarapacá

    Dicen que las penas, compartidas, son menos penas. Pero yo no estoy de acuerdo con esto. Porque hay penas, dolores e injusticias que resulta imposible hacerlas más pequeñas; por más tiempo que pase y por más que se compartan. Más bien se hacen más grandes, más injustas y dolorosas cuando descubres que se repiten. Al fin y al cabo, cada uno tiene sus penas, aunque a veces parezcan las mismas.

    Hoy es cuatro de febrero, pero también podría ser 21 de diciembre, y escribiría lo mismo o algo parecido. Una fecha marcada con sangre dentro de todo el que conoce parte de la historia reciente de la provincia de Huelva y, concretamente, de las Minas de Riotinto (o de Iquique, si fuera 21 de diciembre).

    En un rincón de la provincia de Huelva, hace 132 años…

    Tal día como hoy, el 4 de febrero de 1888, los soldados del Regimiento de Pavía, bajo el mando del teniente coronel, Ulpiano Sánchez, disparaban a quemarropa contra una muchedumbre que se reunió pacíficamente frente al Ayuntamiento del antiguo pueblo de Riotinto para reclamar mejoras en sus precarias condiciones de trabajo. Las balas no distinguieron a hombres de mujeres ni de niños y, tras los disparos, todo se llenó de un silencio que aún perdura. Un silencio eterno que no ayuda a que la herida cicatrice.

    Sin duda alguna, será difícil que vuelva a sufrir tanto delante de un folio en blanco, como cuando me tocó escribir los pasajes de “Tierra de Cobre y Sangre” que se referían a estos episodios. Con estas palabras, vuelvo a solidarizarme con la historia de un pueblo y su gente, y a gritar parte de su silencio para que lo sucedido no quede en el olvido. Una forma de compartir su dolor y su pena, sin que con ello mengüen.

    En medio del desierto de Atacama, casi veinte años después de aquello…

    Algo similar sucedió en Iquique, en Chile, a más de nueve mil kilómetros de distancia de estas tierras, en fechas muy próximas, con protagonistas casi idénticos y un desenlace igual de trágico y funesto. Una historia tan parecida como macabra.

    Iquique es una ciudad costera de chile, al oeste del desierto de Atacama, una tierra inhóspita en medio de la nada que, como ocurría con Riotinto, tenía un tesoro en sus entrañas. Y si el cobre era el tesoro que guardaban las tierras de Riotinto; en Iquique, lo era el salitre, el llamado oro blanco, que no era otra cosa que una mezcla de nitratos de sodio y potasio, productos muy cotizados en la elaboración de fertilizantes y en la fabricación de explosivos (tan cotizado como las piritas sulfurosas de Riotinto).

    Paisaje de la oficina Tricolor en el desierto de Atacama

    El gobierno chileno dejó la explotación de este recurso en manos extranjeras, mayoritariamente inglesas. “Humberstone” y “Santa Laura”, en la Región de Tarapacá, vinieron a ser algo parecido a lo que fue la Riotinto Company Limited en la provincia de Huelva. Y John Thomas North, conocido como “el Rey del Salitre”, vendría a ser una mezcla de nuestro Mr. Browning (el “Rey de Huelva”) y Hugh Matheson. Amparados por el gobierno chileno y ayudados de mano de obra barata, las empresas se enriquecieron rápidamente (lo mismo ocurrió en Riotinto). Iquique se convirtió en el principal puerto de salida del oro blanco que tanta demanda tenía en Europa. Y esta ciudad fue conectada con los principales centros de explotación gracias al ferrocarril (algo así como la Huelva de Chile)

    A la llamada del salitre y huyendo de la pobreza, hasta el norte de Chile llegaron trabajadores de todo el país, también de Bolivia, Perú y Argentina (algo similar ocurrió en Riotinto, aunque aquí, la llamada fue desde el sur).

    En el desierto más inhóspito del mundo, se crearon las llamadas oficinas salitreras. Centros de explotación del salitre que se convirtieron en enclaves aislados y casi autosuficientes y que reunían la administración, las viviendas de los trabajadores, pulperías (que venían a ser algo parecido al economato de Riotinto, comercios en manos de los mismos dueños de las oficinas salitreras), iglesias, escuelas y centros de entretenimiento. Evidentemente, los dirigentes de las oficinas salitreras vivían en unas condiciones que nada tenían que ver con las condiciones que tenían que sufrir los obreros. Por lo general, vivían en barrios aislados, caracterizados por la arquitectura de estilo clásico de ultramar britanico (algo así como el barrio de Bellavista en Riotinto). La oficina salitrera contaba con guardia policial privada (los guardiñas de allí) para controlar las trifulcas y altercados que eran típicos en núcleos donde se hacinaban miles de personas venidos de todas partes (también eso ocurría en Riotinto).

    Las condiciones de trabajo en las explotaciones eran inhumanas (en Iqueque y en Riotinto), a los trabajadores no se les pagaba un sueldo en metálico, sino en fichas que solamente podían emplear en las pulperías y los centros de venta que también eran propiedad de la empresa que estaba al frente de la oficina salitrera (algo como aquellos vales que se usaban en estas tierras). Entre 1902 y 1906 hubo casi 200 conatos de huelga apoyados por un sindicalismo que cada vez tomaba más fuerza (impulsado por sus respectivos “Maximilianos Tornets” chilenos).

    La “Huelga grande de Tarapacá” (y su dramático parecido a nuestro “Año de los tiros”)

    El día 15 de diciembre de 1907, más de 2.000 obreros llegaron hasta Iquique (nuestro “Riotinto Chileno”) para reclamar mejoras en sus condiciones laborales (de alguna forma, algo parecido a lo que se pedía en nuestro cuatro de febrero de 1888). Los huelguistas fueron conducidos por el ejército hasta una escuela con la excusa de garantizar el orden público. La mañana del día 16, algunos representantes de los trabajadores, fueron escoltados por el ejército para presentar sus peticiones al intendente Carlos Eastman (el equivalente a nuestro gobernador civil, Agustín Bravo y Joven) y al general Roberto Silva (el “Ulpiano Sánchez” de allí).

    No hubo acuerdo (aquí tampoco) y las negociaciones se repitieron sin resultado satisfactorio para ninguna de las partes (igual que en Riotinto). Conforme pasaban los días, iban llegando más obreros salitreros a la ciudad. El 19 de diciembre había entre diez y doce mil trabajadores en Iquique (un número similar de manifestantes acudió a la multitudinaria manifestación que terminaría trágicamente en Riotinto, aquel fatídico 4 de febrero de 1888)

    Varios días después, el intendente se reunión con los representantes salitreros para poner fin a la llamada “Huelga Grande”, dispuesto, incluso a pagar la mitad de los aumentos de salarios que pedían los obreros (aquí, que yo sepa, los poderes públicos no se “mojaron” tanto). Pero los empresarios argumentaron que no era un asunto de dinero, sino de moralidad y respeto, y que si cedían a la presión de los huelguistas, perderían autoridad en las oficinas salitreras (más de lo mismo).

    Y nombraron a un representante de los empresarios y a uno de los trabajadores (el Maximiliano Tornet de allí), y hubo más negociaciones, pero no hubo acuerdo (en ningún sitio). Y los empresarios cedían lo mínimo, y los trabajadores decidieron mantener el movimiento hasta que sus peticiones fueran atendidas, evitando cualquier acto violento (desconozco si también allí había una banda de música, como en la plaza de Riotinto).

    A las 14h. del 21 de diciembre, el intendente informó al Presidente de la República que utilizaría medidas de fuerza, tras agotar todas las posibilidades de negociación (En Riotinto, que yo sepa, nadie informó de nada, y todo sucedió bajo la “supervisión” de Agustín Bravo y Joven, el Gobernado Civil), considerando que aquellos mineros suponían un riesgo de seguridad pública.

    Movilizó a sus tropas y ordenó a los oficiales que desalojaran a los trabajadores que estaban en la Escuela Santa María (el equivalente a la plaza del Ayuntamiento de Riotinto). Los mineros se negaron a irse y el general Silva Renard (el “Ulpiano Sánchez” chileno), amenazó con disparar si no lo hacían.

    A las 15:45h. (a las 16;30h. ocurrió en Riotinto, casi dos décadas antes) tuvo lugar la primera descarga. En principio, tendrían que haber disparado a la azotea, pero los soldados dispararon hacia la puerta de la escuela arguyendo que se habían producido tiros desde el interior (la misma excusa argumentaron los soldados que dispararon a quemarropa contra los manifestantes en la plaza de Riotinto).

    No se tiene certeza de cuantas personas murieron durante esa jornada (ni en Iquique, ni en Riotinto). Los datos oficiales señalaban a 30 trabajadores muertos (en Riotinto, oficialmente fueron “solo” 12). Aunque se especula que, en realidad, unos 1.500 mineros perdieron la vida en Iquique (más de 200, se dice que fueron asesinados en Riotinto). En cualquier caso, una sola muerte ya era demasiado (en los dos sitios).

    Las autoridades chilenas, algún tiempo después, elevaron hasta 126 el número de víctimas (En Riotinto los mantuvieron en 12, pero muchas casas de la cuenca minera permanecieron cerradas tras lo ocurrido) Los documentos redactados por la autoridades señalaron a los obreros como los responsables de lo ocurrido (también en Riotinto).

    Esto ocurrió un 21 de diciembre de 1907 en Iquique, una ciudad de Chile o, tal vez, un 4 de febrero de 1888 en la Cuenca Minera de Riotinto, un día como hoy de hace 132 años.

    Dice un proverbio que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Esta vez, “la misma piedra” estaba a más de 9.000 kilómetros de distancia…

  • El nervense Miguel Ángel Navarro, un virtuoso del trombón

    El nervense Miguel Ángel Navarro, un virtuoso del trombón

    Este músico de Nerva, que con 15 años representó a España en el Festival de Orquestas Jóvenes Europeas, imparte actualmente clases en Lepe y Punta Umbría tras pasar por numerosas agrupaciones como la Orquesta Joven de Andalucía o la Filarmónica de Granada, entre otras muchas

    La música es una forma de vida. Y lo puede afirmar perfectamente Miguel Ángel Navarro Mora (Huelva, 1993), que comenzó a formarse como músico en la Escuela de la Banda de Música ‘Villa de Nerva’, donde dio sus primeros pasos en este mundo. Y, cuando llegó el momento de elegir un instrumento, se decidió por el trombón, después de haber intentado con algún otro.

    Y es que su interés por la música le viene desde la cuna, porque, tal y como recuerda, “gran parte de mi familia son músicos y, desde pequeño, es lo que he vivido siempre. Recuerdo ir al ensayo de mi Banda de Música ‘Villa de Nerva’, donde más tarde comencé mis estudios de música y la que me inició en el camino de esta pasión tan bonita como es la música. Como decía, recuerdo ir con mi padre al ensayo de la banda y ponerme a su lado a tocar. Mi padre toca el bombo y yo me cogía uno más pequeño. Recuerdo esa etapa con muchísimo cariño”.

    Su siguiente etapa se produjo cuando, a los 8 años de edad, entró en el Conservatorio de Valverde del Camino, donde terminó el Grado Elemental y los dos primeros años de Grado Profesional con el profesor José de Jesús. Fue así cómo, después, terminó en Huelva el Grado Profesional en el Conservatorio Profesional de Música Javier Perianes con José Manuel Valderas y Rafael Vera como docentes.

    Por último, realizó las pruebas para entrar al Grado Superior y así terminar la carrera en la especialidad de Trombón, en el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo (Sevilla), con Daniel Alberola como profesor.

    Una formación que ha completado con otros cursos y masterclass con trombonistas destacados dentro del panorama musical, como Francisco Rosario (trombón solista de la ROSS), Francisco Blay (trombón de la ROSS), Stéphane Loyer (trombón bajo de la Orquesta Sinfónica de RTVE), Carmelo Sosa, Juan Manuel Morat (trombón en la Orquesta de Córdoba) o Santiago Novoa (trombonista en la ‘New World Symphony’), entre otros.

    En la actualidad, Miguel Ángel trabaja y reside en Huelva, dado que ejerce de profesor de trombón en las Escuelas Municipales de Lepe y Punta Umbría.

    Y es que, a lo largo de su trayectoria profesional, ha tenido la oportunidad de ser miembro y tocar con grandes orquestas, bandas y agrupaciones, como ha sucedido, por ejemplo, con la Orquesta Joven de Andalucía (OJA), donde, según nos cuenta, “tuve la oportunidad de tocar en el estreno de la Ópera ‘Gilgamensh’, del autor Héctor Eliel Márquez, acompañando al Joven Coro de Andalucía. También he sido miembro de la Orquesta Joven de Córdoba, en la que he tenido la oportunidad de tocar junto a la Orquesta de Córdoba en el Gran Teatro de Córdoba”.

    Incluso, en 2008, este nervense fue uno de los miembros de la Orquesta Representante Española en el concierto de clausura del Festival de Orquestas Jóvenes Europeas ‘EUROCHESTRIES’.

    Y, a partir de aquí, también ha podido tocar con otras agrupaciones de la relevancia de la Orquesta Filarmonía de Granada, tocando en el Auditorio Manuel de Falla (Granada); la Orquesta Sinfónica del Aljarafe; la Orquesta Joven de Jerez ‘Álvarez Beigbeder’, tocando en el Gran Teatro Falla (Cádiz); o la Banda Sinfónica de Córdoba, entre otras muchas.

    De todos estos trabajos, este docente y músico recuerda de forma especial uno de los últimos trabajos, que ha supuesto todo un reto personal: tocar con la Orquesta de Córdoba y la Orquesta Joven de Córdoba el pasado mes de abril. “En ese concierto tocamos ‘La Consagración de la Primavera’ de Ígor Stravinski, en el cuál toqué el papel de trompeta baja. Llevaba mucha responsabilidad y me enfrentaba a un instrumento que nunca había tocado, nuevo para mí. Disfruté muchísimo, ya que fue una oportunidad enorme el poder interpretarla con grandes músicos y a mi lado. Fue una experiencia muy bonita”, recuerda.

    Del mismo modo, otra experiencia que le marcó mucho fue “el estreno de la Ópera ‘Gilgamesh’ con la Orquesta Joven y el Coro Joven de Andalucía, ya que yo nunca había tocado una ópera y era nuevo en ese ámbito por así decirlo. También recuerdo esto como una experiencia muy bonita”.

    Por todo ello, su balance de su carrera como músico “siempre es positivo, porque nunca dejamos de estudiar, ni de aprender. Todos sacamos y cogemos para nosotros algo bueno de todos para quedárnoslo y hacerlo nuestro. Estamos en continuo aprendizaje, tanto de profesores, compañeros y alumnos a los que impartimos clases. Esto es lo bonito de la música. Todo aquel que tiene la oportunidad de poderla vivir en primera persona diría lo mismo que yo. Somos una familia”. Con todo, su sueño sería dar clases en un Conservatorio y poder formar parte de una Orquesta Sinfónica.

    De la Cuenca Minera, Miguel Ángel Navarro tiene muy buenos recuerdos, más aún teniendo en cuenta la cantidad de músicos y artistas que ha dado la zona, como Javier Perianes (pianista), Daniel Vázquez Díaz (pintor), Manuel Rojas (compositor), Lauren Postigo (crítico musical impulsor de la copla española), etcétera. Por ello, considera que “debemos sentirnos orgullosos de lo enriquecidos que estamos en este ámbito. Yo, la Cuenca Minera la siento como mi casa y algo que estará siempre conmigo”.

    Por este motivo, para finalizar la entrevista nos dice que “se animen, que la gente se anime a aprender música. La música o cualquier modalidad artística no tiene edad para comenzar a conocerla, ya sean niños o mayores, nunca es tarde. Es un arte que te permite desconectar 100%, te relaja, te hace sentirte bien contigo mismo, pero, sobre todo, te hace disfrutar muchísimo en cada momento y te enriquece personal y culturalmente”.

     

  • La zalameña María Luisa Domínguez se descubre a sí misma en ‘Detrás del cristal’

    La zalameña María Luisa Domínguez se descubre a sí misma en ‘Detrás del cristal’

    Es su ópera prima, una colección de poemas con los que ha querido expresar sus sentimientos e inquietudes

    “Un día tras otro, las ideas plasmadas de hace años. Apareció un sueño Detrás del Cristal y, es cierto, fue un riesgo. Dejar atrás en poemas de vida cargados de sentimientos con satisfacción y, a veces, derrotada como valkiria escondida en ese cristal transparente por fuera y escudo endurecido por dentro. A mi odio, locas odiseas de amor y desamor, con invisibilidad, con mirada de piedra. Pudo no escribirse, pero está aquí ahora y sirve como ejemplo de que todos los pasos que se han dado en mi vida han sido importantes, lo cual me llena de satisfacción. Dedicado a mi hermana Isabel Marisa”.

    Así resume la Editorial Círculo Rojo la primera obra de la zalameña María Luisa Domínguez, que este año 2019 ha cumplido el sueño de escribir su primer libro, titulado ‘Detrás del cristal’. Una obra que ha presentado en diversos municipios de la Cuenca Minera, incluida su localidad natal, y de la que ha querido hablarnos en Tinto Noticias, mientras prepara nuevos poemas y otros proyectos.

    -María Luisa, ¿cómo y cuándo surge tu amor por la escritura?

    -Desde pequeñita y a diario. Amo la escritura y hago poemas contemporáneos con versos libres. Siempre acompañándolo con dibujos. Y, realmente, el sentimiento personal me lleva a escribir a diario.

    -Ahora has presentado tu primer libro.

    -Sí, el pasado 1 de noviembre, aprovechando ese día donde los sentimientos y las emociones fluyen aún más. Es especial, porque he participado en muchas obras, pero este es mi primer libro en solitario. Y espero que pueda seguir editando con la satisfacción de la editorial Círculo Rojo, que me avala.

    -¿Cómo fue la presentación de la obra en Zalamea la Real?

    -El acto vibró al empezar con nueve canciones en acústico rock con el dúo acústico ‘Rock in Block’. Afloraron muchos sentimientos que provocaron las lágrimas de los presentadores, el concejal de cultura Antonio Cornejo y el historiador Adriano Gómez. Por mi parte, ofrecí unas palabras sobre mi libro y realicé firmas personalizadas de tres horas. Por último, se pudo degustar un gran Keke típico de Zalamea la Real y anisados de Arenas y El Pilar. Las paredes llenas de libros de la Biblioteca Municipal arroparon esta presentación y los asistentes empatizaron con nosotros. Algo sin explicación que llevó al éxito.

    -¿Qué destacarías del libro?

    -La osadía de visibilizarme, el apoyar a todas esas mujeres que siguen detrás de ese cristal que me hace comprender y a la vez imaginar este impulso e ilusión. UNA RAZÓN DE MI VIDA, al abrirme demostrando lo mejor y lo peor de mí para poder visibilizarme.

    -¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirlo?

    -La obra lleva años escondida detrás de ese cristal. Publicarla ha sido un placer. Han sido dos meses para tenerla en la mano con el visto bueno de Círculo Rojo.

    -¿Por qué este título, ‘Detrás del cristal’?

    -Por todas esas valquirias escondidas detrás de ese cristal, cargadas de sentimientos y, a veces, derrotadas por fuera y escudo endurecido por dentro. A mi odio, loca odisea de amor y desamor con mirada de piedra.

    -¿Qué acogida está teniendo?

    -El interés es general por pueblos de la Cuenca Minera y Andévalo, entre ellos Valverde. Algo increíble. Todos quieren leer y volver a leer ‘Detrás del cristal’.

    -¿Algún proyecto para el futuro?

    -Seguir escribiendo, pensándome, así como pintar y actuar en obras de teatro. Y, además, volver a la universidad.

    -¿Con qué actividad compagina la escritura?

    -Con la vida social de las mujeres, por la lucha, por la igualdad, además del teatro, la pintura y mi familia.

    -¿Qué significa para ti la Cuenca Minera?

    -La Cuenca Minera significa mi ideal. Mi padre, la minería, el sudor, la sangre, la vida de tantos y tantas, mi cuna y la muerte de un gran capataz en una sala fría del hospital por la enfermedad de la minería.

    Luego, Zalamea es mi magia, mi vida, mis gentes, mis calles y su paisaje, mi centro, donde, ya jubilada, puedo respirar y oler y visualizar todo un pueblo con sus historia y leyendas.

    -¿Algún mensaje para los mineros?

    -Seguir amando la mina como yo la amo y la amó mi padre, Ramón Domínguez. Y seguir luchando por nuestros pueblos para que prosperen en todos los sectores políticos sociales y económicos.

    Sobre la autora

    María Luisa Domínguez Núñez nació y reside en Zalamea la Real. Maestra de EGB de profesión, especialista en Geografía e Historia, cuenta con una amplia trayectoria profesional como educadora de niños y adolescentes con discapacidad, además de ser técnica especialista en Educación Infantil y contar con el título de Relaciones Laborales por la UNED, sin olvidar que tiene estudios en Psicología y ha realizado diversos cursos sobre Género, habiendo participado en el Congreso de ‘Género y Mujer’.

    Amante de lo bello, la cultura antigua y la educación, María Luisa ha participado en revistas, libros y periódicos como escritora. También se confiesa amante de la farándula, el teatro, la lectura y la pintura.

    Y, todo ello, lo compagina con la presidencia de la Asociación de Mujeres ‘Ilusión y realidades’ de Zalamea la Real.

  • Rosario Izquierdo presenta su nuevo libro, ‘El hijo zurdo’, en Riotinto

    Rosario Izquierdo presenta su nuevo libro, ‘El hijo zurdo’, en Riotinto

    La autora invita a todos a acompañarla en la presentación de la obra este jueves a las 12.00 en el Salón de Plenos riotinteño, donde dará a conocer una historia que reflexiona sobre la posibilidad de una ruptura entre madres e hijos

    Tras publicar su novela ‘Diario de Campo’, la riotinteña Rosario Izquierdo presenta este jueves, 26 de diciembre, un nuevo proyecto literario titulado ‘El hijo zurdo’. Una obra que se dará a conocer en el Salón de Plenos Ayuntamiento de Minas de Riotinto a las 12.00 horas con la presencia de Fernando Izquierdo Cuéllar y la colaboración musical de Manuel Izquierdo Rúa.

    Un acto que esta licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid ha querido presentar en Tinto Noticias, donde adelanta los contenidos de la obra y anima a los riotinteños y riotinteñas a acompañarla en este momento tan especial de su carrera.

    -Rosario, este jueves presentas nuevo libro. ¿Qué destacarías del mismo?

    -Prefiero que las lectoras y lectores elijan por sí mismos lo que se debe destacar de la obra. La novela hace pensar en los diversos lazos que nos unen y desunen, en el poder de las redes de apoyo entre madres e hijos, entre mujeres diversas, la pareja…, tantos temas que se abordan, y quizá todo eso lleve a reflexionar sobre la sociedad en que vivimos. Quisiera hacer pensar, no aburrir y a su vez transmitir verdad, autenticidad.

    -¿Qué te ha llevado a escribirla?

    -Tampoco sé exactamente. Siempre hay muchas ideas rondando por mi cabeza, y voy tomando notas. Por muchos motivos, quizá también el de ser madre, me inquieta siempre la posibilidad de una ruptura seria entre hijos y madres. Como le sucede a Lola, la protagonista, con su hijo zurdo, Lorenzo. Suceden cada vez más, por un motivo u otro, por la sociedad líquida y la precariedad que nos une y desune, esas rupturas entre madres, padres, hijos, hijas.

    -La presentas en Minas de Riotinto. ¿Qué nos puedes adelantar del acto?

    -Le pedí a mi primo Fernando Izquierdo si quería presentarla, después de decirme él que el libro le había gustado mucho. No se lo pedí por ser primo mío, claro, sino porque escribe muy bien, es lector culto y sé que tiene una mirada propia sobre lo que lee. Y además nos acompañará su hijo y mi sobrino Manuel Izquierdo Rúa, guitarrista y compositor buenísimo, muy joven, con un gran futuro por delante. ¿Para qué irme más lejos, teniendo estos artistas en la familia? Además, suelo ponerme nerviosa ante una presentación, y sé que con ellos puedo sentirme cómoda.

    -Tras este libro, ¿tienes algún nuevo proyecto?

    -Seguir escribiendo, como siempre. Hay una ya novela terminada, y muchas ideas y apuntes en ebullición.

    -¿Invitamos a la gente a que te acompañe este jueves en el Ayuntamiento de Minas de Riotinto?

    -Por supuesto. Me encantaría ver que la gente de Riotinto y de otros pueblos de la Cuenca Minera, gente querida y gente desconocida, pueda tener interés. Además: ¿Qué se puede hacer un 26 de diciembre a mediodía? Creo que la idea de acompañarnos a los tres Izquierdo en el libro sobre el zurdo, es buena. Seguro que lo pasaremos bien.

    Sobre la autora

    Aunque nació en Huelva en 1964, Rosario Izquierdo Chaparro se ha criado en Minas de Riotinto, por lo que se considera riotinteña de corazón. Y eso que ha vivido en diferentes ciudades a lo largo de su vida. En plena juventud, Charo se marchó a Madrid, donde vivió diez años, para estudiar la carrera de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense. Como socióloga, ha trabajado con población en riesgo de exclusión social en diferentes barrios de Madrid, pero también en Huelva y Sevilla.

    Tras esta etapa, según nos cuenta, “durante años dejé de trabajar fuera de casa para cuidar de mi hijo y de mi hija, así que he sufrido esa ruptura con el mundo profesional que viven muchas mujeres universitarias, quedando fuera del mercado de trabajo, con las dificultades que trae luego la incorporación”.

    A pesar de ello, afirma que “nunca he dejado de escribir. He practicado diversas formas de escritura, recibiendo algunos premios de poesía, relato y cuento infantil. Soy socia de la SGAE como autora de letras de canciones y publiqué mi primera novela, Diario de campo, en 2013”.

    Actualmente, esta riotinteña trabaja en la Delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Dos Hermanas, donde realiza tareas de comunicación, al tiempo que imparte Talleres de Escritura Creativa para mujeres. Una actividad que compagina con la escritura e investigación.

  • La Iglesia de San Miguel de Campofrío, una joya construida sobre un antiguo templo gótico

    La Iglesia de San Miguel de Campofrío, una joya construida sobre un antiguo templo gótico

    Recordamos las características arquitectónicas y patrimoniales de esta parroquia que acaba de ser reinaugurada tras su reforma integral en un acto que contó con la presencia del obispo de Huelva, José Vilaplana

    La Iglesia de San Miguel Arcángel de Campofrío está de actualidad después de que haya sido reinaugurada tras su reforma integral. Un proyecto patrimonial que se ha llevado a cabo a partir de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Campofrío y la empresa Atalaya Mining, junto a donativos de los propios feligreses.

    Como motivo de su reapertura, el obispo de Huelva, José Vilaplana, presidía la eucaristía concelebrada el 4 de diciembre, festividad de Santa Bárbara, patrona de los mineros.

    Una ocasión en la que queremos recordar las características arquitectónicas de este templo. Una iglesia que, como apunta el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), es de una sola nave y capillas laterales, cubierta con bóveda de cañón con arcos fajones.

    “El crucero se forma al desaparecer las capillas laterales. El tramo central se compone de cuatro arcos de medio punto que reciben una bóveda semiesférica sobre pechinas. Estas capillas laterales, cinco a cada lado, presentan vanos de medio punto, y los centrales de cada lado constituyen los dos accesos al templo”, amplía el IAPH.

    Esta iglesia tiene la sacristía que corresponde al crucero de una iglesia anterior gótica, posiblemente de los últimos años del siglo XV.

    También se cree que en el siglo XVIII se realizó la ampliación de la iglesia, que llevaron a cabo los arquitectos Joseph Álvarez y Antonio Matías de Figueroa, quienes le añadieron la nave de tipo cañón de capillas hornacinas decorada al estilo tardo-barroco. A los pies, y en el lado del Evangelio, se encuentra la escalera que sube al coro alto y a la torre y en el otro lado se encuentra la capilla bautismal.

    El interior llama la atención por el impacto visual que produce la doble cornisa que recorre todo el templo.

    Por su parte, en el exterior de la iglesia, destacan, la torre con sus tres cuerpos característicos, el bajo, el campanario con vanos de medio punto entre pares de pilastras y el chapitel, y las portadas que presentan vanos enmarcados en pilastras y cornisa sobre canecillos. Superiormente presenta un frontón curvo partido con remates y ático central también con frontón curvo y remate.

    Unas características que hemos querido poner en valor en estos momentos en los que esta Iglesia de San Miguel Arcángel vuelve a ser protagonista. Un edificio que forma parte del patrimonio de Campofrío y toda la Cuenca Minera.

  • La represión de los nombres en la Cuenca Minera

    La represión de los nombres en la Cuenca Minera

    Una Orden de 1938 que prohibió denominar a las personas con nombres como Acracia, Amapola o Libertad se cebó especialmente en la comarca

    La necesidad de conocer nuestra historia reciente es enorme. Sus protagonistas aún continúan con nosotros y no siempre son toreros, futbolistas, folclóricas o políticos. Los verdaderos protagonistas son ciudadanos con los que nos cruzamos día a día en las calles de nuestras ciudades y pueblos.

    Sin lugar a dudas el suceso más relevante del siglo pasado en nuestro país es el golpe de estado de julio de 1936, un suceso tan estudiado como desconocido que sigue sorprendiendo por la capacidad de transformación social que ejerció.

    Una consecuencia de aquel golpe fue el cambio de nombre de las personas, esa identidad personal que, por efímera que sea, nos acompaña incluso desde antes de nacer. Todos y cada uno de nosotros tenemos un nombre, simple o compuesto, heredado o decidido, raro o común, el nombre que nos identifica y distingue.

    Durante la Primera República Española, la asignación de nombres anarquistas era una práctica extendida entre quienes no se consideraban católicos. La desafección hacia el poder ejercido desde la curia católica y la extensión de ideales libertarios amplió el onomástico, basado hasta entonces en nombres bíblicos o salidos del Santoral, con nombres como Acracia, Germinal, Amapola, Libertad, Libertario, Perseguido, etc.

    El golpe de estado de 1936 y la posterior guerra civil, convertida casi de inmediato en guerra santa por el nacional catolicismo, se ceba de forma dramática no solo contra los ideales libertarios, igualitarios y fraternales de la república, sino también sobre los nombres por su significado anticlerical, anarquista, libertario o simplemente por no encontrarse dentro de los cánones establecidos por la Iglesia.

    Una orden publicada en el Boletín Oficial del Estado el 21 de mayo de 1938, consultada por TINTO NOTICIAS -El periódico de la Cuenca Minera de Riotinto-, señala que la Real Orden de 9 de mayo de 1919 «derivó, con el objeto de introducir nombres adecuados a la ideología de aquel Gobierno, mediante un razonamiento paradójico, y confundiendo el interés público con el político, a la consecuencia de admitir como nombres palabras que expresaban conceptos tendenciosos que decían encarnados en su régimen, como Libertad y Democracia, o los nombres de las personas que habían intervenido en la revolución ruso-judía, a la que la fenecida república tomaba como modelo y arquetipo».

    «La España de Franco no puede tolerar… la intromisión de nombres que pugnan con su nueva constitución política», continúa la Orden, tras lo que señala, por un lado, que «es preciso, por lo tanto, volver al sentido tradicional en la imposición de nombres a los recién nacidos», y por otro, que el criterio anterior «debe ser reformado para la España Católica en el sentido de que sólo puedan imponerse a los católicos los nombres contenidos en el Santoral Romano».

    En base a ello, tal y como se expone a continuación en el artículo 1º de esta nueva Orden, «en lo sucesivo, al practicar las inscripciones de nacimiento, cuidarán los Registradores Civiles de que no se impongan a los recién nacidos nombres abstractos, tendenciosos o cualquiera otros que no sean los contenidos en el Santoral Romano para los católicos, pudiendo -eso sí- admitir nombres de personas de la antigüedad que disfrutaron de honrosa celebridad».

    La Orden afectó especialmente a personas de la Cuenca Minera de Riotinto, como algunas, por ejemplo, a quienes sus padres habían puesto los nombres de Acracia, Olga y Violeta y que posteriormente tuvieron que ser bautizadas con los nombres de Gracia, María del Carmen o Margarita, respectivamente. Son solo tres de los muchos ejemplos que se dieron en la comarca minera, una zona en la que se había extendido de manera especial aquella tendencia iniciada en la Primera República de asignación de nombres anarquistas.

  • José Gregorio Prieto, alma mater del grupo de teatro ‘La Batea de los 15’

    José Gregorio Prieto, alma mater del grupo de teatro ‘La Batea de los 15’

    Auxiliar de Enfermería del Hospital de Riotinto, este nervense desarrolla una amplia actividad teatral desde hace años, una experiencia que vuelca ahora en la dirección y escritura de diferentes obras en este proyecto que hoy conocemos en profundidad y que demuestra que no hay edad para hacer teatro

    El teatro en la Cuenca Minera lleva el nombre de ‘La Batea de los 15’, una agrupación que trabaja por desarrollar esta actividad cultural, representando obras en los diferentes municipios de la comarca, pero también de otros puntos de la provincia de Huelva.

    Al frente de este grupo de teatro se encuentra José Gregorio Prieto Vázquez, un nervense de 46 años que ejerce profesionalmente como TCAE o Auxiliar de Enfermería en la Unidad de Cirugía del Hospital de Riotinto, un trabajo que, asegura, “disfruto mucho”.

    Una labor profesional que compagina con su pasión por el teatro, actividad que comenzó a desarrollar hace años en el Taller de Teatro de Nerva. “Ahí di mis primeros pasos como actor e hice mis primeros textos para teatro, colaborando con el resto de actores”, nos dice. Tras estos inicios, la vida le fue llevando a participar en varios encuentros de talleres de teatro celebrados en la provincia, en Lepe, Cortegana, etcétera, al tiempo que comenzaba a “a darme cuenta que escribir teatro me llenaba más que interpretarlo y así, poco a poco, comencé a escribir pequeñas escenas que surgían en mi mente tras hacer improvisaciones en el taller”.

    Unos pasos que le fueron llevando a la creación de un grupo de teatro. Tal y como nos cuenta, “después de un tiempo en el que ya no participaba del taller, conseguí, junto a unos amigos y compañeros, formar un grupo de teatro, ‘Teatro Jarama’, en el cual comenzamos a actuar por distintas zonas de la comarca, e incluso fuera de la provincia. Hacíamos obras de autor y obras escritas por algunos componentes del grupo y algunas escritas ya por mí exclusivamente”.

    Un bonito proyecto que tuvo que dejar aparcado por motivos laborales. Así fue hasta que, en el año 2012, la ADR organiza un taller de teatro en el que “participamos mucha gente de toda la Cuenca Minera, y fue ahí donde conocí a los miembros de la Asociación Cultural La Batea de los 15. Fue tan buena la experiencia que, en 2013, me pidieron que, si podía escribirles algo para su asociación y ya de camino dirigirlos en su andadura en el teatro”, recuerda José Gregorio, que, desde entonces, pasó a formar parte activa de la entidad como autor y director de la mayoría de las obras que se representan.

    Asociación Cultural La Batea de los 15

    Esta asociación inició su actividad el 5 de septiembre de 2011, cuando se reúnen en el Centro de Día de Mayores de Minas de Riotinto para continuar con el taller de teatro al que habían acudido, promovido por la Delegación de Igualdad y Bienestar Social y que se tuvo que cancelar por motivos económicos.

    Fue así cómo se planteó la alternativa de continuar solos con los ensayos y estrenar la obra ‘Los Viejos no Deben Enamorarse’, de Alfonso R. Castelao, que la que estaban preparando. Lograron su objetivo, consiguiendo un éxito total de crítica y público. Un éxito que fue un incentivo para constituirse en asociación cultural con la conseguir ayudas que les posibilitaran disfrutar con su afición al teatro, así como otras actividades internas.

    Para ello, recabaron información en el Centro de Día y, como recuerda José Gregorio, “el 14 de septiembre nos reunimos de nuevo para dar forma a la constitución de la asociación en la que se elige la Junta Directiva, siendo la presidenta Manuela González; el secretario Rafael Sousa; y la tesorera Rosa Santana, quienes compondrían la Junta Gestora, necesaria para cumplimentar el correspondiente Acta Fundacional. El resto de cargos de la Junta Directiva queda como sigue: vicepresidente Juan Martín, vicesecretaria Mari Ancos; vicetesorera Cloti Villarino; vocales de atrezo y decorado Ángeles Trigo, Manuel González y Rosa Ramos; vocales de vestuario y peluquería Domi Albéndiz, Evilia Manito y Pepi Delgado; y en la vocalía de actividades internas Adela Romero, Cinta Delgado y Mari Ángeles Sánchez”. El siguiente paso fue la redacción de los estatutos.

    Otras gestiones administrativas tuvieron lugar el 4 de octubre de 2011, cuando se reúne la Junta directiva y se informa del envío a la Delegación Provincial de la Consejería de Justicia y Administración Pública de la documentación necesaria para la inscripción de la asociación en el registro correspondiente. Luego, el 29 de noviembre de 2018 se informa de la llegada el día 14 de ese mismo mes de la aprobación de nuestra asociación y de los estatutos.

    Por último, el grupo de teatro del Centro de Día de Mayores de Riotinto volvió a cosechar un nuevo éxito con la nueva representación de ‘Los Viejos no Deben Enamorarse’ dentro de la programación cultural de Santa Bárbara 2011, que organiza el Ayuntamiento riotinteño.

    De este modo se fue configurando un grupo cuyo objetivo es “pasarlo bien haciendo lo que más nos gusta, dejar los problemas de la vida diaria en casa y ejercitar la mente. Nos llena también de orgullo poder hacer teatro y colaborar con diferentes causas solidarias, además de participar con diferentes eventos que se celebran en la cuenca minera y fuera de ella. Nos gustaría mucho también poder seguir creciendo y que nuestros vecinos disfruten con lo que hacemos”. Y es que, junto al teatro, también organizan campeonatos de petanca una vez al año.

    Por su parte, José Gregorio es el autor y director de la mayoría de obras que representa la asociación, aunque también realizan algunos sainetes de otros autores. Por ello, su balance de su actividad durante todo este tiempo es “muy bueno, ya que, a pesar de ser meros aficionados al teatro, siempre hemos realizado todas nuestras actuaciones con gran satisfacción propia y gran acogida por el público, además de que siempre hemos conseguido hacer buenas recaudaciones para las causas solidarias con las que hemos colaborado. Además, profesionalmente, seguimos creciendo mucho año tras año”.

    Entre otros, los trabajos realizados con la entidad han sido la cita obra ‘Los Viejos no deben enamorarse’, de Alfonso R. Castelao (Minas de Riotinto y Zalamea, 2011; y Lepe, en 2013); ‘Amores de ayer y de hoy’, de José Gregorio Prieto (Minas de Riotinto en 2014 a beneficio del Banco de Alimentos de Huelva y Alimentos Infantiles; y en Nerva en 2014 a beneficio del Comedor de Verano, Parroquia San Bartolomé y Todos con Lidia); ‘Todo fue por el dinero’ de José Gregorio Prieto (Minas de Riotinto en 2015 a beneficio del Comedor Escolar de Cerano; y en Nerva en 2015 a beneficio del comedor social y la Parroquia de San Bartolomé); ‘Pastillas para el corazón’ de José Gregorio Prieto (Minas de Riotinto en 2016 a beneficio de las Asociaciones del Cáncer y el Alzheimer de Campillo; Nerva en 2016 a beneficio de Cáritas; y El Campillo en 2016 para el Alzheimer); Sainetes ‘Sangre gorda, el clero y ganas de reñir’ de diferentes autores (Minas de Riotinto en 2016 a beneficio de Amigos del Alto y, de nuevo, en 2017 en esta localidad); ‘Está ocupado’, de José Gregorio Prieto (Minas de Riotinto en 2018 a beneficio de Unidos por el Alto; en Nerva en 2018 en la Semana Cultural del Seper Adela Frigolet; en El Álamo en 2018; en Zalamea en 2018 a beneficio del Pueblo Saharaui; y en Nerva en 2018 a beneficio de Caritas Parroquial); ‘La Rutina diaria de San Pedro’ (en El Álamo, en 2019); Sainetes como ‘La Consulta del Doctor Melquiades y ‘La Rutina Diaria de San Pedro’ en diferentes fechas en La Residencia de Nerva, en la Obra de Jesús Nazareno y en la Velada de Santa Ana.

    En la actualidad, “estoy embarcado en una nueva obra de teatro escrita por mí, en la que rompo con casi todo lo hecho anteriormente, ya que hago muchas cosas nuevas y utilizo nuevos medios para llevarla a cabo. Es una obra muy complicada, en la que hay muchísimo movimiento, muchísimas emociones y un gran e importante mensaje de esperanza al mundo en los tiempos que corren. Esta nueva obra llega a mi corazón en un momento muy duro para mi familia y del cual saco provecho para utilizarlo en esta nueva obra”, nos cuenta.

    En concreto, con esta nueva obra, este autor y director de teatro, “tengo el reto de conseguir emocionar y, sobre todo, quiero llenar de esperanza a muchas personas. También poder seguir trabajando con todos y cada uno de los miembros de esta asociación, ya que son personas que quiero muchísimo, porque más que actores y compañeros son ya parte de mi familia”.

    Para finalizar, José Gregorio reconoce que “en mi pueblo, en Nerva, se apuesta mucho por la cultura en general, la pintura, la escultura, la escritura, la música, etcétera, pero me gustaría que se apostara más por el teatro, que se reconociera mi labor como autor y director, y que participen más personas en este fascinante mundo del teatro”.

    Por ello, termina con este mensaje: “seguiremos apostando por el teatro y por la cultura en general. Queremos demostrar que no hay edad para hacer lo que nos gusta y os invitamos a que nos acompañéis en nuestro nuevo proyecto y, sobre todo, dar las gracias a todos los que nos acompañáis en todas y cada una de nuestras representaciones”.

    Foto de grupo: Rafael Cortés

  • Alberto Anaya, un joven músico de Nerva que estudia en Nueva York tras lograr la beca Fulbright

    Alberto Anaya, un joven músico de Nerva que estudia en Nueva York tras lograr la beca Fulbright

    Este pianista y compositor de música para videojuegos, televisión y cine se encuentra en EEUU después de ganar varios reconocimientos, como el I Oskar Rieding International Competition for Composers (Slovenia, 2018), o de haber sido nominado a Mejor Banda Sonora en el Festival de Cine de Calzada de Calatrava (2018) por su trabajo en la película ‘Hasta que la muerte los separe’

    Alberto Anaya López (Nerva, 1995, albertoanayamusic.com) es un joven compositor nervense de 24 años que cuenta con una formación académica tradicional, pues desarrollaba su formación académica en el Conservatorio Profesional de Música ‘Javier Perianes’ de Huelva y, de ahí, pasaba al Conservatorio Superior de Música ‘Manuel Castillo’ de Sevilla. Estudios que ha compaginado con una amplia experiencia profesional en el videojuego, el audiovisual y la enseñanza, sin olvidar que es un apasionado de la música contemporánea, del jazz y del flamenco, lo que le ha dado también un importante bagaje como intérprete, arreglista y en otros campos de la creación sonora. Dos variables que ha aplicado a su carrera profesional, al ser pianista y compositor de música para videojuegos, televisión y cine.

    Y es que, tal y como recuerda, está ligado a la música desde pequeño: “De pequeño, según cuenta mi madre, antes de hablar -que tardé en aprender- tarareaba frecuentemente las melodías que escuchaba. También recuerdo que mi juguete favorito era un pequeño teclado Casio con los nombres de las notas torpemente pintados con rotulador en las teclas sobre las que tocaba todo lo que oía. Supongo que todo aquello tuvo algo que ver. Después, mis padres me apuntaron al Conservatorio con 7 años, y todo lo demás vino después con mucho esfuerzo y sacrificio”.

    Una vocación que no ha sido fácil llevar a cabo, puesto que, como nos confiesa, “soy el primer músico profesional de mi familia, con todo lo que ello conlleva. Sin embargo, tuve muchísima suerte, tanto con mis padres como con mis profesores y mis profesoras, pues les debo absolutamente todo lo que he conseguido y lo que conseguiré tanto en lo profesional como en lo personal”.

    Desde agosto de 2018, Alberto se encuentra en Nueva York con una beca Fulbright, una ayuda educativa en el ámbito de la industria del entretenimiento que “pedí gracias a que un profesor, Rafael Luque Vela, -un gran tipo, otro pedazo de profe que tuve-, me la mencionó”, nos dice. Un destino que eligió él mismo, puesto que le ofrecieron también la opción de Los Ángeles. Pero, según nos dice, “me decanté por Nueva York dado que tiene un programa de dos años bastante más completo que cualquiera de los que hay en Los Ángeles”.

    Además, recientemente, ha ganado el I Oskar Rieding International Competition for Composers (Slovenia, 2018) y ‘Taller Sonoro’ estrenó una pieza suya en el Festival de Música Manuel de Falla (Cádiz, 2017). Logros en una carrera que acaba de comenzar, a pesar de lo cual ya ha realizado múltiples trabajos, por ejemplo, al servicio de la imagen, habiendo sido nominado a Mejor Banda Sonora en el Festival de Cine de Calzada de Calatrava (2018) por su trabajo en el largometraje ‘Hasta que la muerte los separe’, al tiempo que también obtuvo una Mención a Mejor Banda Sonora en #Comcorto2015 por ‘Supermaca’, primer cortometraje al que le ha hecho la banda sonora, con Antonia Gómez Grande como protagonista y con Ana María Camacho de la Rosa en la producción.

    Y todo ello lo compagina con su trabajo como pianista para diferentes agrupaciones, como ‘El Granuja y sus Majaras’, ‘Fusión Moderna’ y ‘Onubraum Jazz Band’, entre otras, al tiempo que ha tenido la oportunidad de hacer canciones como ‘Un paso al frente’ y vivir experiencias que considera increíbles por todos los rincones de la provincia de Huelva y de gran parte de Andalucía.

    Cuestiones que no le han impedido seguir teniendo a Huelva y la Cuenca Minera muy presente. De hecho, de Nerva tiene múltiples recuerdos, que siempre tiene muy presentes. Una localidad minera de la que nos cuenta lo siguiente: “Lo mejor de Nerva para mí, o mis recuerdos más felices, son de cuando era pequeño. La infancia debería tener lugar en un pueblo por ley, el que sea, pero si es Nerva mejor. La libertad de poder explorar de manera libre y ociosa un lugar en el que todas las personas se conocen, y un lugar tan bonito como Nerva, es el mejor alimento para la curiosidad de cualquier niño. De mayor también me quedo con las fiestas patronales, con la diana, con la familia y los amigos que tengo allí, y con cómo me recuerdan y me reciben cada vez que los visito. El camino de vuelta es muy largo, pero volver es siempre un verdadero placer. De verdad, gracias a todos y a todas por todo lo que habéis compartido conmigo, y aprovecho para deciros que lo poco o lo mucho que resulte de esta vida que llevo va por ustedes”.

    Y, de hecho, tiene previsto volver a casa por Navidad, “luego pasaré Año Nuevo en Ciudad de México y me volveré a Nueva York en enero. Me graduaré, me mudaré a Los Ángeles al menos durante un año y, después, espero poder dedicarme a lo que me apasiona desde casa”.

  • La nervense Lucía Paiseo disputará la final de la Liga Iberdrola en Valencia

    La nervense Lucía Paiseo disputará la final de la Liga Iberdrola en Valencia

    A sus 13 años, la joven gimnasta continúa cosechando éxitos tras ganar el subcampeonato de España

    Aunque reside en Huelva, la joven Lucía Paiseo Espinosa no se olvida de Nerva, donde tiene muchos amigos y a su abuela, por lo que le encanta venir todos los fines de semana para disfrutar de su pueblo, una localidad de la que, asegura, lo que más le gusta es “ir a la piscina, pasear con mis amigas o visitar el Malacate”.

    Un disfrute que esta joven de 13 años compagina con su gran pasión: la gimnasia rítmica. Y es que, tal y como informó entonces TINTO NOTICIAS -El periódico de la Cuenca Minera de Riotinto-, Lucía lograba el pasado mes de junio una medalla de plata y dos de bronce en el Campeonato de España por Equipos de Gimnasia Rítmica, que se celebró en Zaragoza.

    En concreto, esta nervense se subía al pódium en los dos apartados en los que participó de manera individual, tanto en cinta, en la que quedaba en segunda posición, como en cuerda, donde fue tercera, al tiempo que lograba otro bronce en la clasificación por equipos.

    La gimnasta, perteneciente al Club Rítmico Colombino, se ganó su participación y la de su club en el Campeonato de España tras su espectacular actuación en el Campeonato de Andalucía del pasado mes de mayo, en el que llevó al Rítmico Colombino a lograr la medalla de plata en la general.

    Éxitos que son el resultado de una trayectoria deportiva que inició en esta disciplina con tan solo 5 años, por lo que ya lleva 8 años dedicada a este deporte. “Me apunté a gimnasia rítmica porque lo vi en una escuela de verano y me gustó. Y lo cierto es que se me da bastante bien desde el principio”, nos comenta Lucía, que asegura que “lo que más le gusta dentro de la gimnasia son todos los amigos que hago”, sin olvidar la satisfacción que le produce cuando gana alguna medalla.

    Siendo así, siempre recuerda con mucho cariño su paso por el Campeonato de España, al quedar segunda en cinta y tercera con la cuerda y con una compañera. Y, de hecho, nos cuenta que “fue muy bonito porque todo el mundo estuvo felicitándome y eso me hizo sentir muy orgullosa”.

    Por este motivo, Lucía, que estudia 3º de ESO en el IES de Los Maristas en Huelva con muy buenas notas, continúa trabajando para seguir disfrutando de la gimnasia rítmica, con el deseo de “conseguir más premios y, si puedo, ganar más campeonatos de España. Luego, en el futuro, me encantaría ser entrenadora”.

    Y es que la joven tiene claro que su vida pasa por el deporte. Y, de hecho, le gustaría estudiar Ciencias del Deporte o Fisioterapia. Por el momento, su próximo reto será el 23 de noviembre en la final de la Liga Iberdrola que se disputa en Valencia.

    Con todo, para terminar, anima a todo el mundo a hacer deporte, “porque te enseña muchas cosas, a ser más organizada y a seguir una disciplina, así que lo recomiendo a todos”.

  • Maximiliano López, un ‘campillero’ muy ligado a la Casa de Andalucía de Tarragona

    Maximiliano López, un ‘campillero’ muy ligado a la Casa de Andalucía de Tarragona

    Aunque se marchó de El Campillo con 18 años, este onubense nacido en Rosal de la Frontera no olvida su tierra, a la que vuelve siempre que tiene ocasión y de la que le habla mucho a su familia para que conozca bien sus raíces

    Aunque Maximiliano López Figueras nació en Rosal de la Frontera hace 76 años, siendo un niño se marchó con su familia a El Campillo, donde sus padres comenzaron a trabajar en el campo. Fue así como pasó toda su infancia y juventud en esta localidad de la Cuenca Minera, siendo alumno de la escuela profesional ‘Escuela Familia’ y, posteriormente, obrero de la Fundición, donde estuvo seis meses.

    Así fue hasta que, a los 18 años, se marchó a realizar el Servicio Militar como voluntario en Aviación durante cuatro años, siendo alumno en la Escuela de Especialistas de León, donde fue mecánico de avión, y, más tarde, estuvo en prácticas en la Base Aérea de La Parra de Jerez de la Frontera (Cádiz). Una vez licenciado se fue a vivir a Tarragona, donde estaba instalada parte de su familia paterna.

    Un destino en el que sigue residiendo en la actualidad y desde el que nos cuenta su trayectoria para nuestra sección ‘Minero por el mundo’

    -Maximiliano, ¿cuándo y por qué se marchó de la Cuenca Minera?

    -De la Cuenca Minera, definitivamente, me marché en 1966, mayo para ser exacto. El porqué, considero que es complicado, porque no responde a una planificación muy meditada. Simplemente, te vas. Tenía las mismas razones para quedarme, como hicieron mis amigos. En la compañía no pedí ni el finiquito cuando me marché. Por el poco tiempo que había prestado mis servicios en ella consideré que no merecía la pena la cuestión económica, otra cosa que no valoré en su justa medida, pues en la época ningún dinero era despreciable por poco que fuese.

    -¿En qué ciudades ha vivido?

    -Descontando el tiempo del servicio militar -repartido entre León, Jerez de la Frontera y Morón, en tres lugares: Rosal de la Frontera, El Campillo y Tarragona.

    -¿Desde cuándo se encuentra en Tarragona?

    -Desde el día 8 de mayo de 1966. Llegué a las 8 de la tarde en el tren que llamaban catalán. En el mismo tren me dieron la primera, y corta, lección de catalán.

    -¿Qué balance hace de su vida fuera de Huelva?

    -Es totalmente positivo, pues, no es poco haber tenido trabajo de forma permanente, siempre en la industria química, -excepto un período muy corto en otras labores-, tener cubiertas todas las necesidades con un sueldo acorde con los tiempos, haber creado junto a mi mujer (campillera) una familia de la que me siento muy orgulloso, haber podido educar y costear estudios superiores a mis hijos, lo que a cualquier padre satisface, disfrutar de mis nietos y llevar una vida tranquila. Además, he participado con distintos cargos en la asociación Casa de Andalucía de Tarragona y Provincia, en ella sigo como socio.

    -¿Qué está haciendo en la actualidad?

    -Disfrutar de lo hecho en aquellos primeros cuarenta y cuatro años de cotización a la Seguridad Social…, paseo, leo, cocino, me intereso por lo que ocurre en el país y me preocupo por lo que tocará pagar a los nietos de mis nietos.

    -¿Su familia conoce la Cuenca Minera?

    -Sí, la conocen. Mi familia directa sí, tanto paterna, que se afincaron en Tarragona, y muchos de parte materna, que se afincaron en Barcelona. Mis hijos y mis nietos la conocen desde pequeños. Creo que es necesario que sepan cuáles son sus orígenes. Es más, el menor de mis hijos nació en lo que es actualmente el Museo Minero.

    -¿Qué es para usted su pueblo?

    -La pregunta es simple pero no sencilla. Es una cuestión de sentimientos y creo que esto lo define mejor, en la tierra del fandango, una letrilla del grupo Tartessos, muy bien “cantao”: “Enamorao”, de la tierra en que nací, siempre “estao” “enamorao”, aquí da gusto “viví” con tantos amigos al “lao” que más puedo yo “pedí”. Seguro que hay muchas más y valen para cualquier lugar de Huelva.

    -¿Suele venir mucho? ¿Qué es lo qué más echa de menos de su tierra?

    -Sí. Siempre que puedo, -entre consulta y consulta médica (es broma)-, me encanta estar en mi tierra. Echo de menos las cosas sencillas. Es decir, todo.

    -¿Algún mensaje a final a los mineros?

    -A los que están, que crean en su tierra, con virtudes y defectos, pero no a cualquier precio. A los que están lejos, que no se olviden de ella: aquí dieron los primeros pasos, fueron por primera vez a la escuela, tuvieron los primeros amigos, crecieron sus sentimientos, etcétera. ¿Cómo se pueden olvidar esas cosas?

    Recuerdo que, en una ocasión, nos juntamos varios campilleros/as en un pueblo cercano a Tarragona por espacio de tres horas. Todo el tiempo estuvimos hablando de El Campillo; algo debe tener el agua cuando la bendicen. En otra ocasión, mientras estábamos trabajando mi compañero, y amigo, se descolgó con unos cantes, mientras lo escuchaba miré a mi alrededor y todos los que estaban en la obra pararon para oírlo.