Si hay algo que caracteriza a la Cuenca Minera es la belleza de su paisaje, en muchos aspectos de carácter único. Para comprobarlo, tan sólo tenemos que recorrer algunos de sus rincones, como sucede, por ejemplo, en Berrocal, donde podemos admirar vistas inigualables en sus miradores naturales. Una riqueza natural que forma parte de la identidad del municipio, en gran parte gracias a su magnífica masa forestal.
En este aspecto, son cuatro los espacios que nos permiten disfrutar especialmente de unas vistas increíbles de la zona, como son los Riscos Altos, La Picota, el Alto del Casullo y Los Posteruelos.
En primer lugar, Los Riscos Altos es un paraje situado al margen del río Tinto, un pequeño berruco de propiedad particular, del que procede el nombre de Berrocal. Un lugar en el que encontramos grandes bloques de piedra, pudiendo el visitante disfrutar de una de las vistas más bonitas del Tinto.
La Picota o el Alto de la Picota, por su parte, se encuentra situado al margen del río Tinto. Se accede por la carretera que une Berrocal con Zalamea la Real. Sobre su ladera se observa un claro ejemplo de vegetación autóctona, donde se entremezclan pies de encinas, jaguarzos, madroños y labiérnagos. Además, en esta área abundan las cuevas, siendo la más conocida la cueva de Zancuño. Un mirador único para ver el casco urbano de Berrocal.
A dos kilómetros de Berrocal, en dirección a El Madroño se encuentra El Alto del Casullo, un lugar emblemático, rodeado de alcornoques, donde se encuentra un asentamiento dolménico. Desde aquí se puede observar casi todo el término de Berrocal.
Por último, Los Posteruelos está muy cerca de Berrocal, a tan sólo un kilómetro del cruce con la carretera de La Palma. Desde este alto se puede divisar gran parte del recorrido del Tinto por el termino de Berrocal y la antigua estación del ferrocarril minero.
Y, junto a estos cuatro miradores naturales, también podemos señalar, además, otros enclaves berrocaleños como El Ojo, El Gacho y Las Cumbrecillas, los tres puntos más altos del término de Berrocal.
En definitiva, para los amantes de las grandes vistas, no duden en visitar Berrocal.






Un programa donde destacó su salida extraordinaria en septiembre del pasado año, en una procesión en la que estuvo acompañado por la Banda de CC y TT Ntra. Sra. de la Victoria ‘Las Cigarreras’.









El Ayuntamiento de Nerva es uno de los edificios más singulares de la Cuenca Minera, además de ser un espacio sobradamente conocido en toda la provincia onubense, tanto por su belleza como por su llamativo diseño. Situado en pleno corazón del municipio, en la Avenida de Andalucía, también conocida popularmente como ‘El Paseo’, se trata de un inmueble exento en todo su perímetro con dos plantas, conformando un volumen de planta trapezoidal con el mayor de sus lados como fachada principal.
Pero, sin lugar a duda, el espacio más emblemático del Consistorio nervense es su torre octogonal, de tres cuerpos con balaustrada metálica, con 30 metros de altura y aire de minarete, ostensible representación del poder civil, además de arcos de medio punto y una pequeña cúpula final. Este elemento es muy característico de los ayuntamientos a nivel general, puesto que es habitual que, en este tipo de construcciones, su fachada principal de a una amplia plaza situada en el centro urbano, el ser edificios con grandes salones de reuniones, junto a algún sobresaliente, como una torre o reloj.
Ejecutada a la vez que el resto, aunque con un proyecto independiente, consta de cinco cuerpos, los dos primeros adosados al ayuntamiento y el resto exento. El tercero aloja el reloj y su maquinaria, mientras que los dos últimos son octogonales, con arquillos de herradura y un amplio balcón circular de forja.
Tras este paso administrativo se hacía necesaria en Nerva la construcción de una Casa de Socorro y un Depósito Carcelario, proyecto que se le encargó al arquitecto José Gallego Díaz, siendo dirigidas las obras por Trinidad Gallego Díaz, arquitecto provincial, y Manuel Pérez González, arquitecto municipal. El edificio se terminó el 28 de marzo de 1890.



En su fachada destaca su puerta principal, situada a los pies del edificio, que consta de un arco carpanel entre pilastras y coronado por un entablamento dórico. Pero, además, cuenta con una segunda puerta de similares características en el muro de la Epístola, de color amarillo albero y con frontón. Sobre el hastial se levanta también una espadaña de un cuerpo con dos vanos, rematada con una veleta de forja del siglo XVIII.
La imagen vuelve a ser sacada por los vecinos el día de la Purísima Concepción, ocasión perfecta para engalanar las calles para el paso de la imagen. Dos días en los que a los vecinos de La Granada se unen numerosos visitantes que se acercan a la localidad para disfrutar de estas fechas tan señaladas en el municipio.
La historia de Huelva permanece unida a la minería, una actividad económica que trajo consigo el desarrollo del ferrocarril en la provincia, al tratarse del principal medio de transporte del mineral. En este aspecto, una de las principales líneas de tren fue la que unía Huelva con Minas de Riotinto, trazado que, desde finales del siglo XIX y buena parte del XX, trasladaba el mineral desde la Cuenca Minera hasta la capital onubense.
No es extraño, teniendo en cuenta, tal y como han puesto de manifiesto investigadores como Emilio Romero Macías, que para el diseño del ferrocarril se aprovechó precisamente el trazado del río Tinto, lo que dio lugar a la construcción de hasta diez puentes, entre los que se encuentran, precisamente, el Puente Cachán sobre la Rivera Cachán, en Berrocal.
En concreto, este antiguo Puente Cachán cruza el río Tinto hasta la vía del ferrocarril, siendo hoy en día el único restaurado de todo el antiguo recorrido del tren, por lo que es un espacio habitual dentro de las rutas de senderismo que se organizan en la zona, debido a la belleza y posibilidades que ofrece el entorno.
El Puente Manzano, ubicado en el paraje conocido como ‘El Manzano’ del que toma su nombre, cuenta con 54 metros de longitud, conservándose como en la época de su construcción, siendo muy parecido al primitivo de Manantiales. Por último, el Puente Berrocal, de un sólo ojo, es de unos ocho metros.
Una forma muy especial de mirar con otros ojos el río Tinto, de ahí que sean muchas las voces que demandan su puesta en valor como una alternativa económica más en la Cuenca Minera.