Categoría: Patrimonio

  • Los miradores de Berrocal, un enclave natural que ofrece vistas inigualables

    Los miradores de Berrocal, un enclave natural que ofrece vistas inigualables

    Si hay algo que caracteriza a la Cuenca Minera es la belleza de su paisaje, en muchos aspectos de carácter único. Para comprobarlo, tan sólo tenemos que recorrer algunos de sus rincones, como sucede, por ejemplo, en Berrocal, donde podemos admirar vistas inigualables en sus miradores naturales. Una riqueza natural que forma parte de la identidad del municipio, en gran parte gracias a su magnífica masa forestal.

    En este aspecto, son cuatro los espacios que nos permiten disfrutar especialmente de unas vistas increíbles de la zona, como son los Riscos Altos, La Picota, el Alto del Casullo y Los Posteruelos.

    En primer lugar, Los Riscos Altos es un paraje situado al margen del río Tinto, un pequeño berruco de propiedad particular, del que procede el nombre de Berrocal. Un lugar en el que encontramos grandes bloques de piedra, pudiendo el visitante disfrutar de una de las vistas más bonitas del Tinto.

    La Picota o el Alto de la Picota, por su parte, se encuentra situado al margen del río Tinto. Se accede por la carretera que une Berrocal con Zalamea la Real. Sobre su ladera se observa un claro ejemplo de vegetación autóctona, donde se entremezclan pies de encinas, jaguarzos, madroños y labiérnagos. Además, en esta área abundan las cuevas, siendo la más conocida la cueva de Zancuño. Un mirador único para ver el casco urbano de Berrocal.

    A dos kilómetros de Berrocal, en dirección a El Madroño se encuentra El Alto del Casullo, un lugar emblemático, rodeado de alcornoques, donde se encuentra un asentamiento dolménico. Desde aquí se puede observar casi todo el término de Berrocal.

    Por último, Los Posteruelos está muy cerca de Berrocal, a tan sólo un kilómetro del cruce con la carretera de La Palma. Desde este alto se puede divisar gran parte del recorrido del Tinto por el termino de Berrocal y la antigua estación del ferrocarril minero.

    Y, junto a estos cuatro miradores naturales, también podemos señalar, además, otros enclaves berrocaleños como El Ojo, El Gacho y Las Cumbrecillas, los tres puntos más altos del término de Berrocal.

    En definitiva, para los amantes de las grandes vistas, no duden en visitar Berrocal.

  • Las Delgadas, una aldea de Zalamea con mucha personalidad

    Las Delgadas, una aldea de Zalamea con mucha personalidad

    A pesar de contar con apenas 30 habitantes, la aldea de Las Delgadas cuenta con una enorme personalidad, un carácter que la convierte en uno de los rincones más entrañables de la Cuenca Minera.

    Situada en el término municipal de Zalamea la Real, dentro del partido judicial de Valverde del Camino, cuenta con una rica historia, que se remonta a la Edad Media, cuando se produce la ruralización de la zona, provocando la dispersión de la población, lo que dio lugar no sólo a Las Delgadas, sino también a la aparición de otras aldeas zalameñas, como El Villar, El Buitrón, Membrillo Alto, El Pozuelo, Montesorromero y Marigenta.

    En concreto, el nacimiento de Las Delegadas parece remontarse al siglo XV, cuando también se construye la iglesia, que atendía a los vecinos de otras aldeas vecinas.

    La vida en esta aldea se desarrolló de forma habitual, al menos, hasta el estallido de la Guerra Civil, que afectó de forma directa a sus habitantes, que emigraron en esos años de forma masiva. Este hecho es el origen de su despoblación actual, a pesar de los esfuerzos que realizan sus vecinos por afianzar a la población a este pequeño paraíso, donde reina la tranquilidad frente al ajetreo de la gran ciudad. Todo ello en un entorno caracterizado por su gran belleza.

    De hecho, en los últimos tiempos, hemos conocido actividades de dinamización de la zona, como el encuentro de aldeas que se celebró en Las Delgadas en el año 2016, que fue todo un éxito, así como la puesta en marcha de una web, denominada lasdelgadas.webcindario.com, donde los vecinos dan buena cuenta del desarrollo de su vida. Una iniciativa con un gran éxito de visitas y que debe aplaudirse, puesto que puede ser todo un ejemplo para otras muchas áreas rurales.

    Una aldea, sin duda, para descubrir.

  • El Cristo de la Sangre, más de 75 años de historia en la Semana Santa de Zalamea

    El Cristo de la Sangre, más de 75 años de historia en la Semana Santa de Zalamea

    Dentro de la Cuenca Minera, Zalamea la Real es uno de los municipios que más intensamente vive la Semana Santa, con varias salidas procesionales con mucho arraigo. Una Semana de Pasión en la que hoy hemos querido fijar nuestra mirada en la imagen del Santísimo Cristo de la Sangre. Un crucificado que el pasado año 2017 fue objeto de un amplio programa de actividades con motivo de la conmemoración del 75 Aniversario de su llegada a la localidad.

    Un programa donde destacó su salida extraordinaria en septiembre del pasado año, en una procesión en la que estuvo acompañado por la Banda de CC y TT Ntra. Sra. de la Victoria ‘Las Cigarreras’.

    En concreto, el Cristo de la Sangre de Zalamea es una obra del imaginero Antonio Bidón, que fue tallada en 1938. Posteriormente, el imaginero local Manuel Domínguez le realizó una reforma, dotándolo de un mayor realismo. Una imagen que provoca que la Madrugá zalameña se caracterice por su sobriedad y recogimiento. Una salida procesional que se produce cada año desde la Iglesia Parroquial de la Asunción de Zalamea la Real.

    Además, cada año, el solemne traslado del Cristo de la Sangre a su paso procesional es uno de los actos más íntimos y emotivos de los que preceden a los desfiles procesionales en el municipio minero. El acto suele tener lugar en la misma Iglesia de la Asunción de la localidad el sábado anterior al Domingo de Ramos.

    Por último, podemos comentar que la Hermandad de Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de la Sangre y Santísimo Cristo Yacente de Zalamea la Real estuvo presente en la Muestra Provincial de Enseres Cofrades, que se celebró en 2015 en la Sala de la Provincia de la Diputación de Huelva.

  • La Presa de Campofrío, la más antigua de la provincia de Huelva

    La Presa de Campofrío, la más antigua de la provincia de Huelva

    La provincia Huelva cuenta con quince presas distribuidas en diferentes comarcas, tal y como recoge el estudio ‘Álbum 100 Grandes Presas en Andalucía. La Obra en el Paisaje’, un trabajo de investigación de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía y la Universidad de Sevilla.

    Una obra de Fernando Sancho Royo, José M.ª Fernández-Palacios Carmona y María Isabel Martín Pérez, que han realizado un libro divulgativo y original sobre el patrimonio hidráulico andaluz. Un estudio de máximo interés para la Cuenca Minera, debido a que, a pesar de que no se trate de un dato muy conocido, es en esta comarca donde se encuentra la presa más antigua de Huelva.

    Presa de Campofrío

    Se trata de la Presa de Campofrío, construida en 1883, una fecha que, efectivamente, la convierte en la primera que se construyó en la provincia onubense. No en vano, hay que tener en cuenta que este tipo de infraestructuras fueron configurándose a partir de la Ley de Aguas de 1879, diseñada para la ordenación de los aprovechamientos colectivos de las aguas superficiales.

    Situada en el término municipal de Campofrío, en el arroyo del mismo nombre, en el entorno de esta presa predominan las repoblaciones forestales de pinos piñoneros. Su construcción fue posible gracias a la entrada de capital extranjero en el desarrollo de la actividad minera onubense, lo que obligó a reservar agua con fines industriales.

    Presa de Campofrío

    Posteriormente, entre 1940 y 1950, se recreció para hacer frente a las demandas de la producción, si bien hoy sus aguas no tienen un uso definido. Este embalse pertenece a la Cuenca Hidrográfica Tinto, Odiel y Piedras.

    En cuanto a sus características, podemos aportar que la superficie de su cuenca es de 13 kilómetros cuadrados, con un volumen de embalse de 4,30 Hm3. Con 35 metros de altura, el embalse tiene 43,40 hectáreas.

    Muy cerca de la Presa de Campofrío se encuentra el Complejo de Gossan, muy conocido por encontrarse dividido por la carretera que une Minas de Riotinto y Campofrío. Un espacio de grandes dimensiones que comenzó a perfilarse en 1971, año a partir del cual se construyó este espacio conformado por cuatro diques levantados en cascada sobre el cauce del arroyo Rejoncillo, destinados al acopio de residuos mineros y al control de las aguas fluyentes. Un complejo que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2005, estando recogidos sus datos en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).

    Presa de Gossan

    En definitiva, la Presa de Campofrío, al igual que el Complejo de Gossan, deben ser tenidos en cuenta en la Cuenca Minera de Huelva.

    Presa de Gossan

    Fotos: ‘Álbum 100 Grandes Presas en Andalucía. La Obra en el Paisaje’

  • El centenario acebuche de El Espinillo en Zalamea, uno de los árboles más singulares de Andalucía

    El centenario acebuche de El Espinillo en Zalamea, uno de los árboles más singulares de Andalucía

    La Cuenca Minera no sólo es historia, minería y patrimonio, también cuenta con una riqueza medioambiental que llama la atención en muchos aspectos. Es lo que sucede con algunos de sus árboles, que se encuentran entre los más singulares de Andalucía. Es el caso de El Espinillo de Zalamea, un acebuche centenario, que sobresale en el paisaje en el que se encuentra enclavado debido a que tiene más de 12 metros de altura, sin olvidar su gran envergadura, con más de 6 metros de perímetro del tronco, medidos a 1,30 metras del suelo.

    Su ubicación está en la Sierra del Águila, una zona donde abunda el pastizal, contando con una serie de eucaliptos rojos dispersos. En concreto, este árbol está en la finca El Espinillo, de la que toma su nombre, situada cerca de la aldea Marigenta, en el término municipal zalameño. En cuanto al tipo de arbusto que se encuentra en esta área podemos citar acebuches de porte característicamente arbustivo, así como plantas aromáticas, como el romero.

    Según recoge la Junta de Andalucía, “el interior se halla hueco y el paso de los años ha provocado que el fuste se divida en dos hasta llegar a la peana, hecho que le confiere un aspecto aún más anciano. Así pues, es difícil precisar el punto de ramificación, pero puede aproximarse a los 1,9 metros de altura. La copa, según desde el lugar donde se observe, puede parecer bilobulada”.

    En general, este árbol es muy querido y conocido en la zona, ya que lleva dando cobijo a los habitantes del entorno desde hace siglos. Es más, su importancia medioambiental y su singularidad provocaron que fuera declarado por la Junta de Andalucía Monumento Natural en 2005. Para su conservación, no en vano, se ha establecido un área de protección de 1953 metros cuadrados, con el que se pretende preservar los valores paisajísticos y ecológicos de los parajes en los que se encuentra ubicado este acebuche centenario.

    Su emblema es tal que, desde ese año, 2005, El Espinillo se convirtió en un símbolo a favor de la conservación del medio ambiente. Con este fin, anualmente, se celebra una Jornada de Convivencia en Zalamea la Real, dirigida a concienciar sobre la importancia de conservar nuestro entorno.

    Curiosamente, el acebuche es un árbol que ha estado vinculado al hombre a lo largo de la historia, puesto que desde la antigüedad se conocen las propiedades de su fruto y existen yacimientos arqueológicos que así lo demuestran. Esta especie, junto con encinas, alcornoques, quejigos y algarrobos, conforma la estructura básica de los originarios bosques mediterráneos. Actualmente quedan pocos reductos de estos bosques, debido a las modificaciones y posteriores repoblaciones que se han realizado con especies foráneas, pero aún es posible disfrutar de la presencia de ejemplares tan significativos como éste.

    Todo ello hace de este árbol de Zalamea un ejemplar muy especial y con muchos valores.

  • Los Cabezos Coloraos de El Campillo, un yacimiento arqueológico almohade de excepción

    Los Cabezos Coloraos de El Campillo, un yacimiento arqueológico almohade de excepción

    Normalmente, cuando hablamos de yacimientos arqueológicos en la provincia de Huelva, solemos pensar en lugares como la capital onubense, conocida por la riqueza de su subsuelo. Sin embargo, en la Cuenca Minera también podemos encontrar muchos espacios de interés. Hoy visitamos uno de estos rincones, a veces, desconocido u olvidado: el Cerro de Cabezos Coloraos, un yacimiento almohade de la Edad Media, que se encuentra situado en el término municipal de El Campillo y que, debido a su importancia histórica, fue inscrito como Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985, en la categoría de Monumento.

    Cerro Colorao de El Campillo

    Pero no debe resultarnos extraño, puesto que en El Campillo encontramos importantes yacimientos arqueológicos que acreditan la presencia humana en la zona desde hace más de 5.000 años. Y, en concreto, los vestigios hallados en los Cabezos Coloraos demuestran la presencia de un asentamiento humano estable en la zona. De hecho, están considerados los restos musulmanes más importantes hallados, destacando la presencia de una fortaleza amurallada, que tomó el mismo nombre que su ubicación, de los Cerros Coloraos.

    Un recinto fortificado con forma ovalada, que cuenta con una muralla que se adapta a la estructura del terreno en el que se ubica, una curva de 470 metros. Está construida en mampostería de roca del mineral de la época, con una anchura media de 1,20 metros. Su estado de conservación es irregular, puesto que, en algunos casos, casi se ha perdido y, en otros tramos, llega al 1,50 m. de altura.

    El Campillo

    Situado en parte de la Sierra de Monago y el Barranco de la Mimbrera, se trata de “un recinto fortificado almohade relacionado con la explotación minera-metalúrgica de sulfatos de hierro, caparrosa y acijes para la producción de tintes y colorantes”, tal y como recoge el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Y es que, en la cima del cerro, hay dos pozos mineros, en los laterales noroeste y sureste, con escombreras derivadas de la actividad minera, además de dos estructuras rectangulares de los siglos XIX-XX.

    El IAPH añade que “el espacio interior del recinto se encuentra ocupado por diferentes estructuras, de habitación y áreas de actividad, con distintas áreas con acumulaciones de material de construcción (mampuestos, ladrillos y tejas) y productos cerámicos de cronología almohade”.

    Por último, esta fortaleza almohade presenta dos niveles diferenciados, uno superior, donde se concentran las estructuras, y otro conformado por una plataforma delimitada en todo su perímetro por la muralla externa.

    En definitiva, estos restos arqueológicos declarados BIC ponen de manifiesto la antigüedad no sólo de El Campillo, sino también de la actividad minera en la zona, que atrajo hasta la comarca a culturas de diferentes épocas.

  • El edificio del Ayuntamiento de Nerva, todo un símbolo

    El edificio del Ayuntamiento de Nerva, todo un símbolo

    El Ayuntamiento de Nerva es uno de los edificios más singulares de la Cuenca Minera, además de ser un espacio sobradamente conocido en toda la provincia onubense, tanto por su belleza como por su llamativo diseño. Situado en pleno corazón del municipio, en la Avenida de Andalucía, también conocida popularmente como ‘El Paseo’, se trata de un inmueble exento en todo su perímetro con dos plantas, conformando un volumen de planta trapezoidal con el mayor de sus lados como fachada principal.

    Entre las características que más llaman la atención de esta construcción se encuentra el hecho de que el exterior se construye en ladrillo rojo prensado y con un lenguaje regionalista. En concreto, su fachada, con un zócalo de color marrón, está completamente realizada de ladrillo visto y presenta amplios ventanales de gran verticalidad, que se disponen de forma simétrica y ordenada.

    Pero, sin lugar a duda, el espacio más emblemático del Consistorio nervense es su torre octogonal, de tres cuerpos con balaustrada metálica, con 30 metros de altura y aire de minarete, ostensible representación del poder civil, además de arcos de medio punto y una pequeña cúpula final. Este elemento es muy característico de los ayuntamientos a nivel general, puesto que es habitual que, en este tipo de construcciones, su fachada principal de a una amplia plaza situada en el centro urbano, el ser edificios con grandes salones de reuniones, junto a algún sobresaliente, como una torre o reloj.

    En este caso, el edificio destaca por el hecho de que las esquinas se cortan en chaflán y una de ellas alberga la torre del reloj. El interior se estructura mediante una crujía perimetral, de distinto ancho en cada uno de los lados, que deja en el centro un hueco del que arranca la escalera imperial que une las distintas plantas del inmueble.

    Ejecutada a la vez que el resto, aunque con un proyecto independiente, consta de cinco cuerpos, los dos primeros adosados al ayuntamiento y el resto exento. El tercero aloja el reloj y su maquinaria, mientras que los dos últimos son octogonales, con arquillos de herradura y un amplio balcón circular de forja.

    En cuanto a su historia, debemos seguir la información aportada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Andaluz (IAPH), que apunta que su construcción se llevó a cabo por el crecimiento de la actividad minera en la zona, que provocó que la actual Nerva incrementara de forma significativa la población, lo que le obligó a su independencia administrativa del municipio de Zalamea la Real, del que dependía hasta ese momento. Un hecho que se produjo el 7 de julio de 1885, constituyéndose el primer Ayuntamiento de Nerva un mes después. Su primer alcalde fue Domingo Gil Vélez.

    Tras este paso administrativo se hacía necesaria en Nerva la construcción de una Casa de Socorro y un Depósito Carcelario, proyecto que se le encargó al arquitecto José Gallego Díaz, siendo dirigidas las obras por Trinidad Gallego Díaz, arquitecto provincial, y Manuel Pérez González, arquitecto municipal. El edificio se terminó el 28 de marzo de 1890.

    Sobre este primer proyecto, se edificó el actual Ayuntamiento de Nerva entre 1893 y 1896, aunque posteriormente se le realizaron dos restauraciones, en 1979 y en 2001, dirigidas por Alfonso Jiménez y José María Cabeza, así como por Enrique Abascal García, respectivamente.

    Estos son los principales datos de este edificio que no sólo cuenta con un enorme atractivo arquitectónico, sino que, hoy por hoy, es todo un símbolo de Nerva.

  • La Capilla Presbiteriana de Riotinto, un edificio singular y único en Huelva

    La Capilla Presbiteriana de Riotinto, un edificio singular y único en Huelva

    Ubicado en el Barrio de Bellavista de Minas de Riotinto, este bello edificio de 1891 fue construido por la Riotinto Company Limited para que la población inglesa que llegó a la provincia de Huelva pudiera practicar sus cultos religiosos protestantes. Una prueba más de que las personas que vinieron a la mina onubense mantuvieron sus creencias y costumbres durante su estancia en Huelva, por lo que era poco habitual que se insertaran en las tradiciones del pueblo onubense. Hasta su construcción, los reverendos que llegaban a Huelva solían atender a los parroquianos en la misma mina.

    Barrio de Bella Vista

    Al margen de estas características, la Capilla Presbiteriana de Minas de Riotinto es un edificio construido a dos aguas, que sigue el mismo modelo de la también Capilla Presbiteriana de Kirk, situada en Escocia. Según explica el Ayuntamiento de Minas de Riotinto, esta iglesia “está rematada en sus extremos opuestos por dos pequeños cuerpos, que son el atrio y la sacristía. La nave tiene tres pilastras escalonadas en cada lado, más gruesa por abajo y con tejadillos a un agua. Las ventanas tienen vidrieras en forma ojival de tracería, defendidas por una contraventana exterior”. Curiosamente se conservan sus planos de 1.891 y 1.893, donde se representan las plantas, alzados y secciones de la capilla, con detalles decorativos representados con mucha exquisitez.

    Pero si su exterior es llamativo en el entorno de Huelva en el que se encuentra inmerso, su interior todavía llama más la atención del visitante. Entre otros motivos, debido a su estructura, sus vidrieras y el artesonado de su cubierta. Pero, además, conserva el mobiliario original, lo que le otorga un punto de mayor valor si cabe. Incluso, en el centro del coro existe un pequeño órgano. Como curiosidad, podemos citar que en el primer banco de la capilla solía sentarse el General Manager con su familia y todo el personal acudía a los servicios religiosos manteniendo la jerarquía en su colocación, de ahí que era un lugar de reunión social de importancia.

    Interior de la Capilla Presbiteriana

    En definitiva, por sus características históricas y arquitectónicas es un espacio de un enorme valor patrimonial en la comarca, de ahí que en el año 2004 fuera declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. No en vano, es el edificio mejor conservado de todo el conjunto construido por la empresa minera de Riotinto en este área.

    Un edificio que fue recuperado para los habitantes de la zona a partir del acuerdo al que llegaron en 2008 el Ayuntamiento de Minas de Riotinto y la compañía Sevillana-Endesa, que fue el primer paso para su rehabilitación y recuperación. Un acuerdo que fue necesario debido a que la empresa eléctrica se quedó en su día con la capilla como forma de cobro de las deudas contraídas por la extinta empresa minera MRT SAL.

    En la actualidad, el edificio forma parte de la vida del municipio de Minas de Riotinto, dado que es escenario de diferentes actos sociales y culturales, sin olvidar su uso turístico, dado que atrae a numerosos visitantes a la Cuenca. Para ello, desde el pasado año 2014, el Ayuntamiento de Minas de Riotinto firmó un acuerdo de colaboración con la empresa fieldworkRIOTINTO, por el que esta entidad se encarga de gestionar la apertura de la Capilla Presbiteriana a los visitantes y establecer un programa cultural en su entorno.

    Un ejemplo de que el patrimonio supone una gran oportunidad para buscar nuevas alternativas en la comarca, en este caso, dentro del sector turístico, debido al rico y atractivo legado británico en la zona.

    Fotos: geocaching.com, IAPH y Tripadvisor

  • La Iglesia de La Granada de Riotinto, el encanto de la arquitectura rural

    La Iglesia de La Granada de Riotinto, el encanto de la arquitectura rural

    La Granada de Riotinto es otro de los municipios que conforman la Cuenca Minera, comarca a la que quedó adscrita desde que en la segunda mitad del siglo XIX la Riotinto Company Limited adquirió las minas de la localidad. Un pequeño enclave que cuenta con un patrimonio cultural y artístico que merece la pena conocer.

    Así sucede, por ejemplo, con su Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Granada. Un templo del siglo XVII, de estilo mudéjar, que nos sumerge en el ambiente de las ermitas rurales, tan valiosas en el paisaje de nuestros pueblos, dado que su tejado de color rojo y sus paredes blancas de cal son las principales características de estas populares construcciones de la comarca.

    Se trata de un edificio sencillo, de una sola nave, realizado en mampuesto y ladrillo revocado, donde destaca su bóveda de medio cañón, rematado por un ábside de planta cuadrada, y su torre, de estilo neoclásico.

    Según explica el Instituto de Patrimonio Histórico (IAPH), “presenta la particularidad de que el crucero solo tiene el brazo del Evangelio, que hace las veces de capilla, y que comunica con un recinto para tocar las campanas. En este mismo lado, y en comunicación con el presbiterio, se encuentra la Sacristía, cuyo techo es de madera. El tipo de soporte es el de contrafuertes interiores que enmarcan arcos rehundidos conformando una serie de capillas”.

    En su fachada destaca su puerta principal, situada a los pies del edificio, que consta de un arco carpanel entre pilastras y coronado por un entablamento dórico. Pero, además, cuenta con una segunda puerta de similares características en el muro de la Epístola, de color amarillo albero y con frontón. Sobre el hastial se levanta también una espadaña de un cuerpo con dos vanos, rematada con una veleta de forja del siglo XVIII.

    Por último, otro de los elementos llamativos de esta iglesia parroquial es la combinación cromática de sus elementos arquitectónicos, como hemos apuntado, mezclando las paredes blancas con el rojo de su techo, además del amarillo albero de las pilastras y el frontón de la puerta que da a la plaza.

    Al margen de sus características arquitectónicas, esta iglesia es muy conocida y querida por los habitantes del municipio, al ser el marco principal de las fiestas patronales de La Granada de Riotinto, que se celebran cada año el 15 de agosto. Unas fiestas que tienen como momento más especial la procesión que realiza esa noche la patrona, la Virgen de La Granada, saliendo por la puerta de la parroquia que da a la plaza, para recorrer las principales calles del municipio.

    La imagen vuelve a ser sacada por los vecinos el día de la Purísima Concepción, ocasión perfecta para engalanar las calles para el paso de la imagen. Dos días en los que a los vecinos de La Granada se unen numerosos visitantes que se acercan a la localidad para disfrutar de estas fechas tan señaladas en el municipio.

    Por tanto, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Granada es un elemento artístico y patrimonial de la Cuenca Minera que debemos poner en valor.

  • El Puente Cachán de Berrocal, una ruta para no perderse

    El Puente Cachán de Berrocal, una ruta para no perderse

    La historia de Huelva permanece unida a la minería, una actividad económica que trajo consigo el desarrollo del ferrocarril en la provincia, al tratarse del principal medio de transporte del mineral. En este aspecto, una de las principales líneas de tren fue la que unía Huelva con Minas de Riotinto, trazado que, desde finales del siglo XIX y buena parte del XX, trasladaba el mineral desde la Cuenca Minera hasta la capital onubense.

    La configuración de esta línea, que cruzaba buena parte de la provincia de norte a sur, obligó al diseño de varios túneles y puentes para salvar los obstáculos físicos del terreno. Puentes muchos de ellos emblemáticos y conocidos, como sucede, por ejemplo, con los situados en el término municipal de Berrocal, municipio en el que el antiguo ferrocarril minero nos ofrece hermosas estampas al recorrer espacios naturales de gran belleza, teniendo al río Tinto como protagonista.

    No es extraño, teniendo en cuenta, tal y como han puesto de manifiesto investigadores como Emilio Romero Macías, que para el diseño del ferrocarril se aprovechó precisamente el trazado del río Tinto, lo que dio lugar a la construcción de hasta diez puentes, entre los que se encuentran, precisamente, el Puente Cachán sobre la Rivera Cachán, en Berrocal.

    Diseñado en 1875 por el ingeniero británico George Bruce, este puente es una pasarela peatonal de hierro que se llevó a cabo, como decimos, para permitir el transporte en tren del mineral de la Riotinto Company Limited, así como para llevar viajeros y obreros de las minas. Una infraestructura de veinte metros de longitud y un diseño muy sencillo, que llama la atención porque mantiene su diseño original.

    En concreto, este antiguo Puente Cachán cruza el río Tinto hasta la vía del ferrocarril, siendo hoy en día el único restaurado de todo el antiguo recorrido del tren, por lo que es un espacio habitual dentro de las rutas de senderismo que se organizan en la zona, debido a la belleza y posibilidades que ofrece el entorno.

    Junto al de Cachán, también hay que citar otros dos puentes del antiguo ferrocarril ubicados en el término municipal berrocaleño, como sucede con el Puente Manzano, también construido sobre el río Tinto, así como el Puente Berrocal sobre la carretera Zalamea la Real-Berrocal.

    El Puente Manzano, ubicado en el paraje conocido como ‘El Manzano’ del que toma su nombre, cuenta con 54 metros de longitud, conservándose como en la época de su construcción, siendo muy parecido al primitivo de Manantiales. Por último, el Puente Berrocal, de un sólo ojo, es de unos ocho metros.

    En definitiva, se trata de infraestructuras de otro tiempo que, aunque no se encuentren en uso, debemos valorarlas por las enormes posibilidades patrimoniales y turísticas que nos ofrecen en el presente y de cara al futuro. Espacios que recorren bellos rincones de la provincia de Huelva, algunos bastante desconocidos, por lo que atraen la atención de todos aquellos que lo visitan.

    Una forma muy especial de mirar con otros ojos el río Tinto, de ahí que sean muchas las voces que demandan su puesta en valor como una alternativa económica más en la Cuenca Minera.