Para la cuenca minera del río Tinto éste 4 de febrero debería ser el día del medio ambiente, o incluso nuestro día del trabajo, pues en misma fecha de 1888 se dio la huelga que significativamente unió a mineros de la Rio Tinto Company Limited, a agricultores y ganaderos de la zona y al pueblo en general para pedir mejores condiciones laborales y salariales y la eliminación de las terroríficas ‘teleras’ que tanto daño hacían entre cualquier tipo de vida, ya en las personas, en los animales o en la vegetación. Una auténtica huelga medioambiental, aun cuando el término nos era desconocido y confluyeran otros intereses sociolaborales.
Sin embargo, para las Naciones Unidas, el día del trabajo tan arraigado –con justicia- lo venimos celebrando el 1 de mayo, en conmemoración de fecha próxima a aquellos sucesos de 1888, ya que apenas dos años antes (1886) en una gran jornada reivindicativa se inicio la trascendental huelga de trabajadores de Chicago pidiendo la jornada de 8 horas. La gran conmoción, sus efectos y la trascendencia de tal reclamación ha hecho que el Primero de Mayo se convirtiese en la gran jornada reivindicativa para los trabajadores de todo el mundo. Los acontecimientos de Chicago, donde varios dirigentes sindicoanarquistas fueron ejecutados, son de una trascendencia tal que justifica la elección del 1 de mayo como el Día del Trabajo y de los trabajadores.
No obstante, bien se hubiera podido luchar para que el 4 de febrero se hubiera convertido en Día Mundial del Medio Ambiente, si las autoridades españolas hubieran puesto más empeño y ejercicio didáctico sobre la base de su impronta histórica. No fue así, y el incipiente movimiento que algunos apoyamos hace mucho años se quedó en nada, pues el 15 de diciembre de 1972 la ONU eligió para conmemorar dicho Día el 5 de junio de cada año, ya que en misma fecha de ese año (1972) se había iniciado la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente. Es decir, se aprovechó una fecha próxima sobre un acontecimiento recién iniciado, al comprometerse la propia ONU a desarrollar programas y sensibilizar sobre una cuestión que hoy nos parece cotidiana y desde luego necesaria. No se tuvo en cuenta, como en el Día del Trabajo, a la historia. Y sin embargo, ateniéndonos a la propia actualidad, la cuenca minera padece los problemas derivados de un cementerio de residuos industriales tóxicos y peligrosos, muy contaminantes, que –ironías de la historia- descansan en una zona donde se situaron campos de teleras.
La población nervense padeció la rotura de la sociedad, entre los que ilusionados creyeron que aquel vertedero sería la solución al cierre de la mina y los que intuyeron el problema que se les venía encima, para lo que formaron plataformas reivindicativas que nunca lograron sus objetivos, a pesar de que incluso en la política alcanzaron el gobierno de Nerva. El depósito de residuos, una vez instalado, nadie lo iba a quitar. En Nerva se ha quedado, por los siglos de los siglos, y lo que es peor aun, de los 10 años de vida para almacenamiento, inicialmente aprobado, se ha pasado a prórrogas de varias décadas, con la correspondiente ampliación inicial y cientos, miles de camiones volcando su mierda tóxica junto a Nerva. Este cementerio contaminante ni siquiera ha servido para paliar la difícil situación laboral de la cuenca. Los cientos de trabajados prometidos se quedaron en solo una promesa, como tantas otras incumplidas. Los intereses políticos se plegaron claramente a los intereses del mantenimiento de éste cementerio, pues una vez instalado todo ha sido más fácil para aprobar no solo su ampliación, sino la variedad de elementos contaminantes recibidos y la duración, alargada en décadas, de un cementerio que llegó para quedarse ante la ilusión de algunos de que ahí estaba su futuro laboral, gracias a la connivencia de políticos títeres del sistema, capaces de aceptar lo inaceptable.
Nada es ahora como se soñó, ni para unos ni para otros. El cementerio sigue plenamente activo acogiendo la porquería que da prosperidad y dinero a otros; no ha solucionado los problemas laborales de la cuenca –y mucho menos de Nerva- y cíclicamente aparece en los medios de comunicación, bien por algún incendio, accidente de un camión con residuos tóxicos o por denuncias sobre algún problema en la planta de El Ventoso. Pero el gol ya está metido e incluso se ha conseguido acallar los pocos intentos de las adormecidas asociaciones ciudadanas y ecologistas ante los atropellos sufridos en estos años. Malos olores, intenso trafico de camiones con residuos peligrosos, veranos con alarmantes nubes de polvo, impacto sobre las aguas de la zona…y todo sigue como si la normalidad fuera tener éste peligroso cementerio a menos de un kilómetro del núcleo urbano.
No sé si de haberse constituido el 4 de febrero como Día Mundial del Medio Ambiente la empresa Befesa sería hoy la propietaria del enorme vertedero de residuos tóxicos y contaminantes de Nerva. Parece que nos es muy fácil de olvidar la esencia de las fechas, aun cuando sigamos hablando en la cuenca minera del año de los tiros, de aquel 4 de febrero de 1888, cuando extraoficialmente cientos de personas, convocadas por la Liga Antihumos, murieron para reivindicar el fin de las teleras. Hoy no se pide tanto sacrificio, recordado con cierto baboseo, pero al menos que, en una sociedad tan informada como la nuestra, no se olvide que un día se permitió al lado de nuestras casas un vertedero que, al contrario que las teleras, conocerán y padecerán futuras generaciones. Aquellas se eliminaron con el tiempo y apenas existen rastros, pero el tóxico cementerio seguirá ahí, vivo, recordándonos que por mucho recubrimiento, sellado o aislamiento, lo que alberga no puede eliminarse, son residuos altamente tóxicos y contaminantes, como si nuestra salud no valiera nada. Eso de que quien contamina paga, parece que solo se ha quedado en un eslogan propagandístico, ya que la mierda que otros generan se la comen aquí, en Nerva. No es coincidencia que en Bella Vista, apareciera en 1988 una reivindicativa pintada: “Cien años de historia. Cien años de miedo. Cien años de Soledad”. Hoy habría que añadirle a esa pintada 30 años más, pero nada ha cambiado, aunque sigo pensando que si la fecha del 4 de febrero se hubiera escogido como Día del Medio Ambiente, hoy no tendríamos vertedero. Al menos me hace ilusión pensarlo.
Desde luego me adhiero al manifiesto de Juan Cobos Wilkins, aunque el Día del Medio Ambiente, sea el 4 de febrero u otro, llega tarde para Nerva, ya que parece que no supimos aprender de nuestra propia historia. La herencia que dejamos no es la más ejemplar.
1888-2018, 130 años de una masacre minera
Las durísimas condiciones de trabajo en la mina y los nocivos efectos de los humos de las ‘teleras’ llevó en 1888 a una conjunción de intereses contra los métodos laborales y de explotación de ’La Compañía’. Nunca imaginaron los manifestantes de todos los pueblos de la cuenca minera, que aquella concentración pacífica en la Plaza de la Constitución de ‘La Mina’ (Ríotinto Pueblo), el 4 de febrero de 1888, se iba a convertir en una ratonera para cientos de personas indefensas frente a los fusiles del Regimiento de Pavía al servicio de los intereses de la compañía británica, la RTCL. Lo peor fue la impunidad de los responsables de aquella matanza, protegidos bajo los intereses económicos y políticos de la época. Los expedientes desaparecieron y los muertos y heridos quedaron sin conocer la justicia. La propia Compañía aprovechó el momento para promover despidos; no cerró las teleras, a pesar de las nuevas leyes que rápidamente se aprobaron (el 29 de febrero de 1888 se firmó el Real Decreto prohibiendo las teleras), manteniéndolas aún durante años, a pesar de ser un método muy dañino y perjudicial para las personas, los animales y el campo (hoy diríamos medioambiente); solo las cambiaría bien entrado el siglo XX, sustituyéndolas por el método de cementación natural, por ser más barato y rentable, practicado en la zona onubense explotada por la Tharsis Sulphur y quedó la leyenda sobre los desaparecidos, permaneciendo en el imaginario popular hasta la actualidad. Incluso, Maximiliano Tornet, el agitador de aquella manifestación, mantuvo su mito protagonista hasta que hace muy pocos años apareció su rastro en Argentina y siempre se mantuvieron incógnitas sobre el papel de los de la Liga Antihumos, vinculados a los caciques de Zalamea la Real (José Lorenzo Serrano y José María Ordoñez), ya que en el momento de los tiros a la muchedumbre concentrada en aquella Plaza, los organizadores ya estaban alejados de aquel Ayuntamiento riotinteño, hoy desaparecido y enterrado bajo los escombros de la propia mina. Toda una metáfora de los tiempos.
A la manta, los humos tóxicos sulfurosos depositados en los valles tras la quema del mineral en las teleras, que no dejaba crecer vida vegetal en su entorno y afectaba a la salud de personas y animales, se le echó encima otra ‘manta’ para tapar las responsabilidades. Las autoridades no se atrevieron con La Compañía, que con sus mordidas controlaban la política local, provincial e incluso nacional. Era la principal empresa de España y causaba temor a los oponentes. Su enorme poder compraba silencios, casi como hoy. Y eso que han pasado 130 años. Los Mister Rich de entonces (director de la mina) siguen campando hoy por nuestras tierras.
Juan C. León Brázquez, periodista





Los médicos y científicos encargados de estudiar a partir de 1888, Año de los Tiros, la incidencia sobre la salud de los humos provenientes de la explotación minera de Riotinto, emitieron informes contradictorios entre sí, hasta el punto de que no sólo eran diferentes las conclusiones de cada investigador, sino que incluso se dieron casos en los que un mismo científico emitía informes que contradecían a los que el mismo autor había elaborado sólo unos meses antes.
En este sentido, el delegado de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio informó de que la Junta de Andalucía sigue a la espera de respuesta a la petición a la Unesco para que el 4 de febrero sea declarado Día Mundial del Ecologismo, una propuesta que los organizadores de estas jornadas quieren potenciar precisamente a través de estos actos conmemorativos. «Hay que perpetuar el simbolismo de los hechos para aprender de la historia», argumenó Cortés.
La Asociación ‘El Doblao’ se suma a la conmemoración del 130º aniversario del Año de los Tiros con la celebración de una mesa redonda sobre aquellos fatídicos sucesos acaecidos en Minas de Riotinto el 4 de febrero de 1888, cuando soldados del Regimiento de Pavía la emprendieron a tiros contra la multitud de personas que se manifestaban en la calle para reivindicar mejoras laborales y sociales a la Riotinto Company Limited, la empresa británica que por entonces explotaba las minas de Riotinto.
La comparsa ‘La Dama’, de Minas de Riotinto, cerró en la noche de este jueves su exitoso paso por el Concurso de Agrupaciones del Carnaval Colombino, en el que ha logrado hacerse un hueco en las semifinales.
Todas las personas interesadas en acudir a la gala de homenaje al exseleccionador nacional de fútbol Vicente del Bosque, que se celebra este sábado 3 de febrero a las 19.00 horas en el Teatro Municipal Juan Cobos Wilkins de Minas de Riotinto, tienen a su disposición las entradas en el mismo espacio escénico de la localidad hasta completar el aforo disponible. El horario de recogida de las mismas, que son gratuitas, es de 10 a 13 horas de este viernes, sólo para personas empadronadas en Riotinto, y de 17.00 a 18.30 horas del mismo sábado.
A continuación, a las 16.30 horas, se procederá a descubrir dos placas, una en agradecimiento a la Real Federación Española de Fútbol (RFAF) y otra al propio Vicente del Bosque, tras lo que todos los alumnos de la Escuela de Fútbol Base y los jugadores del Riotinto Balompié y del CD Moguer podrán realizarse una foto en el centro del terreno de juego con el exseleccionador nacional.
La Cuenca Minera de Riotinto y la provincia de Huelva conmemoran desde hoy el 130º aniversario del Año de los Tiros. La programación institucional comienza este martes con varios actos, uno organizado en el marco de las IV Jornadas Conmemorativas del Año de los Tiros, organizadas por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía junto a Mesa de la Ría y las universidades de Huelva y Sevilla; y tres que forman parte de la programación diseñada por el Ayuntamiento de Minas de Riotinto.
Un manifiesto del reconocido escritor de Minas de Riotinto Juan Cobos Wilkins, autor de la exitosa novela que sacó del olvido el Año de los Tiros, ‘El Corazón de la Tierra, servirá como medida de presión ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para que este organismo declare el 4 de febrero -fecha en la que se produjeron aquellos sucesos en Riotinto que pasaron a la historia como Año de los Tiros- como Día Mundial del Ecologismo.