Etiqueta: Año de los Tiros

  • Chema García, ganador del concurso de relatos del Año de los Tiros

    Chema García, ganador del concurso de relatos del Año de los Tiros

    La riotinteña Carolina González Murillo logra el segundo premio del certamen convocado por la Asociación ‘El Doblao’

    El escritor aracenense Chema García ha logrado el primer premio del III Concurso de Relatos Cortos ‘1888, Año de los Tiros’, convocado por la Asociación ‘El Doblao’ de Minas de Riotinto con el objetivo de difundir la historia de este municipio y un acontecimiento crucial como el que tuvo lugar el 4 de febrero de 1888, del que este año se conmemora el 130 aniversario.

    García ha conseguido el reconocimiento del jurado del certamen por su relato denominado ‘Locomotora 51’, en el que se aborda el destino de los cadáveres del Año de los Tiros, situados por el autor en el cementerio de San Andrés, cerca de Naya.

    En declaraciones a Tinto Noticias -el periódico digital de la Cuenca Minera de Riotinto-, Chema García asegura que ha vuelto a «beber» del investigador riotinteño Alfredo Moreno Bolaños, así como que el relato le ha servido para  «hilvanar alguno de los flecos» que quedaban pendientes en su novela ‘Tierra de Cobre y Sangre’.

    Se trata de «una más de las miles de historias que permanecen calladas en los cerros de la Cuenca Minera», ha destacado el autor, que se ha mostrado «muy agradecido» a la Asociación ‘El Doblao’ por este reconocimiento, pues «para mi tiene mucho valor que sean las personas de esta misma tierra las que reconozcan y valoren mi trabajo», ha subrayado.

    El segundo de los premios del certamen, que fueron entregados este domingo en el marco del Gazpacho de Asociaciones de la localidad, ha recaído en la riotinteña Carolina González Murillo, por su relato titulado ‘Entre tu manos’. El ganador del concurso ha sido obsequiado con una excursión por las minas de Riotinto para dos personas de la mano de Fieldwork Riotinto y una placa conmemorativa, mientras que el segundo premio consiste en una pluma estilográfica y una placa conmemorativa.

    El tema de los relatos presentados debían estar encuadrados temporalmente en 1888, ‘Año de los Tiros’, y la acción debía tener lugar en Minas de Riotinto.

    Desde la Asociación ‘El Doblao’ han hecho un balance muy positivo del certamen, pues se han presentado hasta 10 relatos, lo que da buena prueba del prestigio adquirido por este concurso pese a su corta vida.

  • Riotinto acoge este lunes una lectura continuada sobre el Año de los Tiros

    Riotinto acoge este lunes una lectura continuada sobre el Año de los Tiros

    El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Minas de Riotinto acoge este lunes 23 de abril una lectura continuada sobre el Año de los Tiros, un evento con el que el Consistorio riotinteño conmemora, por un lado, el Día Internacional del Libro, y por otro, los fatídicos sucesos que tuvieron lugar el 4 de febrero de 1888 en el antiguo pueblo de Riotinto, de los que este año se celebra el 130º aniversario.

    Se trata de una iniciativa del matrimonio formado por Rafael Sousa y Manuela González, que propusieron al Ayuntamiento la organización de esta actividad y obtuvieron el beneplácito de la institución municipal, tras lo que estos dos nervenses afincados en Minas de Riotinto desde 1972 se pusieron manos a la obra, con la ayuda del propio Consistorio, para organizar el evento.

    Sousa y González, que retoman así la actividad que promovieron en 2015 y 2016 desde la Asociación Cultural La Batea de los 15 con la organización de lecturas continuadas de Juan Delgado López y Miguel de Cervantes, respectivamente, han seleccionado para esta ocasión un total de 29 fragmentos de 11 obras en las que se aborda el Año de los Tiros, que serán leídos por otros tantos 29 representantes del tejido social e institucional de Riotinto.

    Además de las 29 personas y entidades que procederán a estas lecturas, el acto contará con la participación especial de la poetisa riotinteña Rosario Santana, que recitará algunos de sus propios poemas relacionados con el Año de los Tiros, y con la actuación de la Coral Minera de Riotinto, que, acompañada del Cuarteto Vicace de Sevilla, interpretará tres temas extraídos de la Cantata Cobre y Viento, ‘En la sangre’, ‘En la muerte’ y ‘En el rezo’, tal y como han sido versionados por el músico riotinteño Luis Naranjo.

    Las obras seleccionadas para la lectura continuada, que se desarrollará durante tres horas, desde las 17.00 a las 20.00 horas, han sido las siguientes:

    • ‘1888. El Año de los Tiros’, de Rafael Moreno
    • ‘Aportación a la historia de Riotinto a través de su teatro’, de Julio Martínez Velasco
    • ‘Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz’, de María Dolores Ferrero
    • ‘El corazón de la tierra’, de Juan Cobos Wilkins
    • ‘Génesis del anarquismo en Minas de Riotinto’, de Alfredo Moreno Bolaños
    • ‘Humos y sangre. Protestas en la Cuenca de las piritas y masacre en Riotinto’, de Gerard Chastagnaret
    • ‘La Huelva británica’, de Juan Cobos Wilkins
    • ‘Cuentos del viejo capataz’, de Juan Delgado López
    • ‘Mina y mineros. Imágenes y significados en la Cuenca Minera de Riotinto’, de Manuel Aragón Román y Esteban Ruiz Ballesteros
    • ‘Minería y medio ambiente’, de Juan Diego Pérez Cebada
    • ‘Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria’, de David Avery.

    Los diferentes fragmentos seleccionados de estas obras serán leídos, en este orden, por:

    • Rosa Caballero, alcaldesa de Riotinto
    • Cristóbal Rodríguez Salguero, de la Asociación Unidos por el Alto
    • Fernando Durán García, de la Asociación Cabalgata de Reyes Magos
    • Mari Carmen Hernández Moreno, de la Asociación Cultural el Garaje
    • Juan Serrano Alonso, de la Asociación Cultural la Batea de los 15
    • Paqui Santana Fernández, de la Asociación de Mujeres Ilusión de Fututo
    • Horacio Perea Manito, de la Asociación Matilde
    • Concepción Mojarro Paredes, de la Asociación Social contra el Cáncer
    • Chari Ojeda Castilla, del Centro de Participación Activa para Personas Mayores
    • Alfredo Moreno Bolaños, de la Comisión 4 de febrero
    • María Jesús Alonso López, de FieldWork Riotinto
    • Fernando García Rodríguez, del Grupo Cultural la Unión
    • Chari González López, de la Hermandad de San Juan Bautista del Alto de la Mesa
    • José Luis Villalba Blanco, de la Hermandad Sacramental Nuestra Señora del Rosario
    • Antonio Sánchez Gálvez, de Hogueras y Candiles
    • José Márquez Trigo, del Museo del Pueblo de Riotinto
    • Manuela González Ferreira, invitada
    • Manuela Pavón Gento, de la Asociación de Mujeres La Esquila
    • Luis Francisco Naranjo Acosta, de la Asociación Cultural Coral Minera de Riotinto
    • José Delgado López, invitado
    • José Manuel Delgado Ramos, invitado
    • Rafael Sousa Iglesias, invitado
    • José Guerra Núñez, de la Asociación de la Santa Cruz del Pino
    • Manuel López Gómez, de Costaleros de la Virgen del Rosario
    • Francisco Luis Ríos Ruiz, de Eco Navideño
    • Daniel Mora Boza, de la Banda Municipal de Música de Minas de Riotinto
    • Juan José Ramos, concejal no adscrito
    • Carlos Vázquez Pérez, del Grupo Municipal Socialista
    • Fátima Fernández Delgado, del Grupo Municipal Popular.
  • Rafael Moreno presenta su nuevo libro del Año de los Tiros este viernes en Riotinto

    Rafael Moreno presenta su nuevo libro del Año de los Tiros este viernes en Riotinto

    El escritor y periodista onubense Rafael Moreno (Cumbres Mayores, 1964) presentará este viernes 16 de marzo en Minas de Riotinto la nueva edición de su libro ‘1888. El año de los tiros’, que ya alcanza con esta su quinta edición. La  cita es a las 19.00 horas en la Capilla Presbiteriana de Bella Vista, donde los asistentes tendrán la oportunidad de conocer el contenido de esta edición renovada e ilustrada con imágenes del prestigioso dibujante Jaime Pandelet (Madrid, 1959), con las que se refleja lo acontecido en el Año de los Tiros a través de caricaturas. El prólogo es obra del historiador Antonio Miguel Bernal, Premio Nacional de Historia 2006 y catedrático de la Universidad de Sevilla.

    Junto a la presentación de la obra, tendrá lugar la inauguración de la exposición ‘1888. Riotinto: lágrimas de pincel’, compuesta por 13 acuarelas del propio Pandelet, 24 paneles explicativos sobre documentos fotográficos y periodísticos de gran valor histórico -algunos inéditos- y un audiovisual sobre los protagonistas e investigadores previos al trágico suceso conocido como el Año de los Tiros.

    La reedición de la obra y la exposición, que ya ha pasado también por la Sala de la Provincia de la Diputación de Huelva y por el Museo Vázquez Díaz de Nerva, se ponen en marcha coincidiendo con el 130 aniversario de aquellos hechos acaecidos en el antiguo pueblo de Riotinto el 4 de febrero de 1888, cuando el Regimiento de Pavía arremetió a tiros contra la multitud de personas que, provenientes de toda la Cuenca Minera, se concentraban para reivindicar todo tipo de mejoras laborales y sociales a la Riotinto Company Limited, la compañía inglesa que por entonces explotaba las minas de Riotinto.

    Para el propio Pandelet, el encargo de Rafael Moreno de ilustrar la nueva edición de su libro «ha sido un regalo que no solo me ha comprometido en lo artístico, en lo gráfico, sino que compromete mi conciencia social, porque hay que tener el alma muy negra para que no te suban escalofríos por la espalda al leer aquel pasaje triste y desgarrador de la historia», de ahí que el artista logre “reivindicar desde mi lápiz lo que de brutal e injusto tuvo ese 4 de febrero en Riotinto”.

    Por su parte, el autor del libro destaca que el principal objetivo de las ilustraciones de Pandelet ha sido recoger el sentimiento, los paisajes, las emociones y el sufrimiento desde la mirada de las víctimas, «verdaderos protagonistas de esta masacre, en la que decenas de campesinos, mineros, mujeres y niños que salieron a las calles aquel fatídico día, encabezados por el anarquista de origen cubano Maximiliano Tornet, pidiendo mejoras sociales, laborales y sanitarias -como el cese de la emisión de humos tóxicos-, fueron acribillados en la plaza de la Constitución de Minas de Riotinto por el Regimiento de Pavía», subraya.

  • La versión íntegra de la película ‘El corazón de la tierra’ se estrena este sábado en Sevilla

    La versión íntegra de la película ‘El corazón de la tierra’ se estrena este sábado en Sevilla

    La versión íntegra de la película ‘El Corazón de la Tierra’, basada en los hechos acaecidos en 1888 en el antiguo pueblo de Riotinto, conocidos como Año de los Tiros, se estrena este sábado 17 de marzo, a las 11.00 horas, en el Salón de Grados de la Facultad de Odontología de Sevilla, situada en la calle Avicena de la capital hispalense.

    La cinta que se proyectará, con el que se inaugura el Cine-Club de la citada Facultad, es el montaje completo y original del director, Antonio Cuadri, y cuenta con media hora más de duración que la copia comercialmente exhibida en cines, pues se incluyen las escenas que fueron suprimidas y no vistas hasta la fecha.

    La proyección, que es de entrada libre, estará acompañada por un coloquio en el que estarán presentes el director de la cinta y el autor de la novela homónima en la que se basa el film, el escritor riotinteño Juan Cobos Wilkins.

    Además, el coloquio contará con la partcipación de Antonio Roda, guionista, montador y profesor de Narrativa Audiovisual y Tecnología de Nuevos Medios Audiovisuales; María del Carmen Montero Iruzubieta, directora del Aula de Cine del Ateneo de Sevilla y profesora de Cine y Medicina de la Facultad de Medicina de Sevilla; y Guillermo Machuca, catedrático de Estomatología de la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla.

    ‘El Corazón de la tierra’ se alzó con el premio a la Mejor Película Latina en el Festival de Los Ángeles y tuvo dos nominaciones a los Goya.

  • Ferrero aporta datos contra la tesis de que el 4F fue promovido sólo por los mineros

    Ferrero aporta datos contra la tesis de que el 4F fue promovido sólo por los mineros

    La historiadora Lola Ferrero, autora de la primera publicación histórica sobre el Año de los TirosCapitalismo minero y resistencia rural en el Suroeste andaluz (1873- 1900)’, cuya primera edición es del año 1994, maneja datos y documentos históricos que refutan la tesis de que la manifestación producida el 4 de febrero de 1888 en el antiguo pueblo de Riotinto fuese promovida únicamente por los obreros o mineros de la Riotinto Company Limited (RTC), la compañía que por entonces explotaba las minas de Riotinto.

    Lola Ferrero

    Tales datos y documentos, que son referidos por la propia Ferrero en este artículo publicado este mismo jueves en Tinto Noticias, contradicen la declaración institucional aprobada recientemente por el Pleno del Ayuntamiento de la localidad y la tesis que el investigador local Alfredo Moreno Bolaños ha defendido en declaraciones realizadas a este periódico digital de la Cuenca Minera onubense en el marco de su sección, iniciada este pasado lunes, dedicada a dar a conocer las causas de aquellos trágicos sucesos desde la óptica de los investigadores.

    Ferrero, que considera que aquella manifestación fue promovida por igual tanto por los mineros como por los pequeños y grandes propietarios de tierras agrícolas, considera que «la mayor demostración del protagonismo de ambos sectores, agrícola y minero, queda reflejada en las diferencias de motivos que se priorizan por los jefes de la RTC en Minas de Riotinto para su difusión en Huelva y las vertidas en el Informe que enviaron a Londres exponiendo los hechos».

    «¡Curiosas discrepancias!», dice. «En España, en Huelva, la empresa trata de demostrar que la causa primordial del conflicto había sido laboral, para minimizar la fuerza de los antihumistas y su eco hasta en el gobierno de la nación. Pero, de cara a Londres, la causa del conflicto había sido el sistema de calcinaciones al aire libre, para no atribuirse a sí mismos una mala gestión laboral y dar a entender que el problema lo había ocasionado el sistema de beneficio decidido desde arriba», añade.

    El artículo completo de Lola Ferrero y las fuentes a las que alude puede verse a través de este enlace.

  • Las motivaciones minero-agrícolas de la manifestación del 4 de febrero de 1888

    Las motivaciones minero-agrícolas de la manifestación del 4 de febrero de 1888

    Cuando se analiza lo ocurrido en la gran manifestación de El Año de los Tiros, que desembocó en la mayor desgracia que jamás se había dado en la provincia de Huelva, es reiterativo preguntarse una y otra vez por las causas y el peso específico de cada sector participante en ella. Cuál fue la contribución del descontento de los jornaleros de la mina –como se denomina en el registro civil de Minas de Riotinto a los obreros mineros– y su huelga, y cuál la de los propietarios agrícolas que denunciaban los perjuicios que les ocasionaba el sistema de calcinación al aire libre de las piritas, como las pérdidas de sus pequeñas o grandes cosechas o daños a las dehesas, abrevaderos de los animales incluso o a cualquiera de las explotaciones agrícolas, de encinares o pecuarias que constituían sus medios de vida. Y la mayor demostración del protagonismo de ambos sectores, agrícola y minero, queda reflejada en las diferencias de motivos que se priorizan por los jefes de la RTC en Minas de Riotinto para su difusión en Huelva y las vertidas en el Informe que enviaron a Londres exponiendo los hechos (1).

    Los directivos londinenses –superiores de los de la compañía en España– demandaron explicaciones sobre lo ocurrido ese fatídico 4 de febrero a los directivos de Riotinto. Y ya empieza siendo llamativo que la respuesta sea del día 9 de marzo, más de un mes después de los hechos, con la justificación de que han consultado diversas fuentes para recabar datos, aunque nada de lo referido después añade algo a lo que ya se conocía días antes de la masacre. No hay descripción de declaraciones de testigos, vecinos u otras vías de información. Nada que explique la demora de un mes en contestar a la petición desde Londres.

    Por otra parte, cuando se entra en el contenido del Informe, es muy significativa la diferencia de explicaciones que dan para contestar a los directivos de Londres y las que se publicaban en España. Aquí se ofrece en sus medios de difusión una interpretación que culpa a los “antihumistas” del conflicto y, aunque reconocen y explican las reivindicaciones de los obreros de la mina, no las consideran realmente importantes ni suficientemente justificativas de 1os sucesos. Minimizan las razones laborales y presentan a Londres unas causas del conflicto que se centran en el sistema de beneficio de teleras por encima de todo. De ese modo, se exculpaba la dirección de la compañía en España porque era bien sabido que el sistema de calcinar al aire libre se había decidido desde Londres, ya que en el contrato de compra-venta se decía que la empresa tenía “perfecto derecho a beneficiar los minerales por el procedimiento que juzgue más conveniente”.

    Así, el Informe dice a este respecto literalmente:

    “Ha sido enviada una larga lista de peticiones de los trabajadores y lo que sigue a continuación es un resumen de las demandas hechas:
    1. Supresión de todos los contratos.
    2. Supresión de la peseta de pago al servicio médico.
    3. Supresión de la deducción por tiempo perdido a causa de los humos.
    4. Tener el salario diario fijado en 16 reales por día y si saliera el mineral (por ser muy bueno) a 20 reales, que la compañía se quede con la diferencia.
    5. Supresión de todas las multas (2).
    6. Supresión de la multa de 10 reales por perder el Libro de Anticipos la primera vez y de 20 reales, si ocurriera una segunda.
    7.
 Indemnizar los perjuicios ocasionados a todo el que trabaje en el establecimiento.
    8. Tener 8 horas de trabajo.
    9. Supresión de las calcinaciones al aire libre”.

    Y, de esa lista, dice el propio informante, “puede comprobarse que muchas de las peticiones son a tan largo plazo que resultan triviales para ocupar la atención del Consejo”, comentario que refleja de manera clara y precisa la concepción de la dirección de la Rio Tinto Company en España acerca de las demandas obreras del momento, a las que no consideraba dignas de tener en cuenta. Pero, sin embargo, no olvida las reivindicaciones donde se hacía visible la conexión con el tema de “los humos”: la nº 3, “supresión de la deducción por tiempo perdido a causa de los humos”, y la última, nº 6, de “supresión de las calcinaciones al aire libre” –las teleras–, que era lo que les interesaba destacar a los directivos españoles.

    Si el redactor del informe generalizó la demanda del punto nº 6, de supresión de las calcinaciones al aire libre, diciendo que su lista era “un resumen” de las demás y no era cierto, o si, tal vez sólo aparecía en el listado de Maximiliano Tornet y el informante la maximizó, es imposible saberlo. Pero viendo las tablas reivindicativas de los distintos departamentos de la mina, entre las peticiones de mejoras laborales, sí se alude en muchas de ellas a los “días de manta”. Lo que está claro que deseaban los obreros era que no les descontaran el tiempo que se perdía en esos días –que cada vez eran más y en los que veían su jornal reducido a la mitad– y, si se hubiera aceptado, tal vez ni hubieran mencionado las calcinaciones al aire libre. Es una posibilidad muy plausible porque lo que oían continuamente de la propaganda de la empresa era que sin calcinaciones al aire libre no podría haber actividad minera. Fueron las consecuencias de “los días de manta” lo que les unió a los antihumistas.

    La estrategia de la RTC en Huelva fue claramente defensiva porque, de haber dado importancia a las causas laborales, la empresa en España podía haber sido juzgada por los directivos de Londres como culpable de no haber sabido evitar un conflicto tan grave con un final de tragedia. Era imprescindible liberarse de toda responsabilidad, por lo que se resta importancia a las demandas obreras, tratándolas de “disparates” y hasta llegan a expresar en más de una ocasión no comprender cuáles eran los verdaderos motivos de queja de los obreros. Justifican cada medida tomada por los Jefes de cada departamento de la mina con profusión de detalles y, de hecho, la versión que el Staff de la Compañía en España quiere mostrar a Londres se aprecia bien en la síntesis final del Informe, que dice así:

    «Hemos estudiado muy detenidamente todos los aspectos relacionados con los negocios de la Compañía y la reciente huelga y motines, y no podemos encontrar nada en ninguna de las quejas de los hombres, o en la conducta de los directores, que indique por un solo momento que la huelga fuera causada por el trato que los hombres habían recibido por parte de los directivos de la compañía».

    Sin embargo, en el diario La Provincia, voz de la RTC de Minas de Riotinto, se insistía en lo contrario: que todo se había debido “al descontento obrero, a las reivindicaciones laborales y a unos pocos caciques”, porque el líder Maximiliano Tornet “había envenenado a 1os ingenuos obreros”, les había confundido y logrado alterar y conectar con la protesta de “los caciques”.

    ¡Curiosas discrepancias! En España, en Huelva, la empresa trata de demostrar que la causa primordial del conflicto había sido laboral, para minimizar la fuerza de los antihumistas y su eco hasta en el gobierno de la nación. Pero, de cara a Londres, la causa del conflicto había sido el sistema de calcinaciones al aire libre, para no atribuirse a sí mismos una mala gestión laboral y dar a entender que el problema lo había ocasionado el sistema de beneficio decidido desde arriba.

    La realidad es que la huelga obrera que había comenzado el 1 de febrero fue total el día 4 y para ese día se había convocado la manifestación que uniera a ambos sectores. De un lado, los representantes de veinte pueblos, la extensa zona que se sentía perjudicada por la mina, habían preparado cuidadosamente su marcha hacia el Ayuntamiento de Riotinto para que suprimiera las teleras. No en vano la “Liga Antihumista” llevaba presionando ocho años, con estancias hasta de seis meses en Madrid, para estar en contacto con políticos de las Cortes españolas, y ahora se les presentaba la ocasión de hacerlo en Riotinto (3). Del otro lado, a los obreros mineros les resultó muy conveniente que la “Liga Antihumista” estuviera también en contra de la empresa. Los dos grupos se unieron para ejercer presión y los “días de manta” fue el punto de confluencia porque no habría descuentos de “manta” si no había calcinaciones al aire libre.

    No hay duda de que la manifestación conjunta fue masiva, pero lo que avala la consideración de quienes no la denominamos protesta ecológica es que la demanda clara de los obreros de la mina era que no les rebajaran el jornal por causa del sistema empleado. Y, las mayores quejas de los antihumistas eran por el incumplimiento de la compañía que expropiaba e indemnizaba, pero no en una medida satisfactoria. Ni demarcaban el terreno realmente afectado, ni pagaban lo que se demandaba ni en los tiempos acordados. Siempre fue una compensación muy escasa y con grandes retrasos. Solo en alguna ocasión se insistía en que no se trataba de indemnizar, sino de no arrasar los campos y cultivos, pero eran voces aisladas. Por último, para los grandes propietarios –los “caciques”– no fue una razón menor su rechazo ante la actitud avasalladora de la Rio Tinto Company y ante la evidencia de su pérdida de influencia política. Fue una situación muy compleja donde no es que fuera inexistente una conciencia ecológica, sino que no podían permitirse el lujo de contemplarla siquiera.

    Reivindicaciones mineras y agrarias se sintieron fuertes uniéndose frente a la compañía. Sin embargo, tristemente, darían lugar al gran movimiento y manifestación de 1888 que terminó en muerte y desolación.

    (1) Legajo 100-B-8-iii. Archivo de la Fundación Riotinto. Minas de Riotinto (Huelva).

    (2) Era costumbre imponer multas por muchos motivos de fallos de funcionamiento interno, pero las dos principales eran multas por falta de puntualidad , que eran progresivas si se repetían, y por extraviar libros de anotaciones en los que tenían esas responsabilidades. Todo ello era una muestra de las secuelas de un trabajo ancestral campesino, en que no había que llevar rígidas contabilidades ni importaba si se llegaba más tarde algún día. Les costó, como a todos aquellos de quienes se ha tenido documentación al respecto, la integración en la fábrica, la disciplina que impuso la revolución industrial.

    (3) La demanda se apoyaba en la supresión ya efectiva en otros pueblos en base al artículo nº 72 de la Ley Municipal que autorizaba a los ayuntamientos “a velar por el bienestar de sus vecinos, incluso en el caso de tener que prohibir actuaciones que fueran contrarias a ese propósito”. Así se había logrado en Calañas desde 1886 y en otros lugares posteriormente.

    Lola Ferrero, catedrática de Escuela Universitaria de Historia Contemporánea

  • Rafael Moreno: «Colocar al 4F una sola marca, obrera o ecologista, simplifica mucho los hechos»

    Rafael Moreno: «Colocar al 4F una sola marca, obrera o ecologista, simplifica mucho los hechos»

    «Considerar el 4 de febrero solamente como Día del Ecologismo o Día de la Lucha Obrera no hace justicia a los hechos» acaecidos ese día de 1888 en el antiguo pueblo de Riotinto. Así lo considera el periodista y escritor onubense Rafael Moreno (Cumbres Mayores, 1964), autor de la obra ‘1888. Año de los Tiros’, con quien Tinto Noticias -el periódico digital de la Cuenca Minera de Riotinto- continúa este miércoles con su bloque de informaciones dedicado, de la mano de investigadores, a dar a conocer el origen da los sucesos producidos aquel trágico día, cuando el Gobierno de España, a través del Regimiento de Pavía, abrió fuego contra la multitud de manifestantes que reivindicaban una serie de mejoras laborales y sociales a la Riotinto Company Limited (RTC), la compañía que por entonces explotaba las minas de Riotinto.

    Moreno, que acaba de publicar una nueva edición de su obra, revisada e ilustrada, cree que «colocar al 4 de febrero una sola marca, obrera o ecologista, es simplificar demasiado los hechos», por lo que el periodista y escritor serrano es partidario de la teoría expresada en este periódico por la historiadora María Dolores Ferrero -autora de la primera publicación histórica sobre el Año de los Tiros, ‘Capitalismo minero y resistencia rural en el Suroeste andaluz (1873-1900)’– y no tanto de la del investigador riotinteño Alfredo Moreno Bolaños, autor de ‘Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto’, quien declaró a Tinto Noticias que la movilización del 4 de febrero fue promovida únicamente por los obreros de la compañía minera.

    El autor de ‘1888. El Año de los Tiros’ se suma así al debate que se ha generado en las últimas semanas, coincidiendo con el 130 aniversario de la efemérides, sobre la idoneidad o no de declarar el 4 de febrero como Día Mundial del Ecologismo, una declaración defendida en el último año por instituciones como el Ayuntamiento de Huelva o la Junta de Andalucía pero que, sin embargo, ha sido rechazada por el Ayuntamiento de Minas de Riotinto, que recientemente declaró en Pleno el 4 de febrero como Día de la Lucha Obrera en Riotinto.

    Aunque no es partidario de ninguna de las dos tesis, este debate, para Rafael Moreno, tiene algo «bueno»: que «pone de rigurosa actualidad una fecha emblemática en la historia de Huelva y de España», pues es «un debate que, dicho sea de paso, interesa a la gente y ha atraído a profesores, catedráticos, ensayistas, políticos, periodistas, escritores o artistas», añade. Eso sí, el autor de ‘1888. El Año de los Tiros’ critica que el debate «se ha planteado de arriba abajo», pues «primero se tiene una idea, interesada a priori, luego se redacta un manifiesto, se pone a la firma pública y finalmente se pregunta a la gente, a los pueblos, qué opinan. Podían haber preguntado primero a la gente y hubiesen descubierto que había división de opiniones y tantas lecturas como entonces: anarquistas, conservadores, regentes, republicanos, socialistas, comunistas, funcionarios, terratenientes, caciques agrarios y sí, otra vez, en 2018, caciques mineros. Y hoy, sí, un claro sentimiento ecologista en parte de la población de la Cuenca Minera, de Huelva, de España y de toda Europa», explica

    No obstante, Rafael Moreno cree que «se puede llegar fácilmente a un acuerdo, poniendo a las víctimas en el lugar que les corresponde, en lugar de intentar dividir», para lo que el escritor y periodista pone el acento en otro elemento: «el 4 de febrero de 1888 murió gente de toda la Cuenca Minera, de Sevilla, de Cádiz, de Portugal, zamoranos, de toda España. Mujeres, hombres, ancianos, niños», pues «las balas del ejército español, del Regimiento de Pavía, no preguntaban ni miraban».

    Asimismo, Moreno considera que «el que vivimos hoy también es un magnífico momento para comprobar que, 130 años después de aquellos hechos, los mismos poderes que propiciaron y provocaron todo aquello siguen ahí, con su compra de voluntades, sus puertas giratorias, sus medios de comunicación afines, sus grandes bancos, multinacionales imponiendo leyes a los gobiernos de turno. Han cambiado, sí, el método de control de masas. Antes lanzaban a la tropa contra su propio pueblo, hoy es menos sangriento, más sutil, más sibilino. Pero igual de efectivo», añade.

    Sobre el origen en sí del Año de los Tiros, Rafael Moreno los sitúa en «una triple vertiente», pero en ninguna de ellas ve un atisbo de ecologismo. «Hablar de ecologismo en esos años era sencillamente una entelequia, un asunto irreal, inexistente, desconocido. Otra cosa es -añade- que queramos homenajear a las víctimas de la masacre desde el sentimiento actual del ecologismo».

    No obstante, Moreno tampoco cree que aquellos sucesos sean fruto sólo de una lucha obrera, pues sitúa las causas en una triple vertiente. Por un lado, alude a los agricultores, que «veían cómo las teleras, los humos sulfurosos de la explotación minera de Riotinto, destrozaban los campos, los árboles, las colmenas, sus cosechas y, por lo tanto, sus vidas, su medio de subsistencia, su único sustento», por lo que «la minería jugaba directamente en su contra y los condenaba al hambre», añade.

    De otra parte, el periodista se refiere a «los dueños, los caciques, los grandes propietarios de tierras, que no sólo se quedaban sin sus fincas, sino que perdían de paso toda su influencia social y política. Perdían su poder. Los caciques no eran para nada unas almas de la caridad preocupadas por el medio ambiente y la salud de las gentes de la comarca. Eran dueños y señores de la vida de las personas o por lo menos eso pensaban. La mayoría veía a los campesinos, a los braceros, como mano de obra barata y servil, sin derechos, por eso propiciaban y amparaban el analfabetismo endémico de la población. Además, se levantaron, o mejor, propiciaron, facilitaron e instigaron el levantamiento popular contra los ingleses y contra el Gobierno de turno porque la empresa no cumplía con ellos los plazos de pago de indemnizaciones por los daños causados a sus tierras esquilmadas», sostiene. 

    La otra vertiente está formada, para Moreno, por los obreros, los mineros, que «luchaban por sus propias mejoras laborales y salariales», pues «la mina suponía trabajo y pocos se preocupaban por las consecuencias medioambientales de las 80 minas que había en Huelva en aquellos años de finales del siglo XIX», explica.

    El autor de ‘1888. El Año de los Tiros’ finaliza con una reflexión sobre la realidad de aquella época: «Huelva cayó completamente en manos extranjeras y se sustituyó al cacique agrario por el cacique minero. Lo compraron todo: concejales, alcaldes, políticos, gobernadores, diputados, algunos jueces, abogados, médicos…. Todos bailaban al son que imponía la dirección de la Río Tinto Company. Esto era un cortijo inglés pero también francés, alemán…. Por no hablar de una burda utilización política de la tragedia de 1888 por parte de los gobiernos y de la oposición del momento, cuando unos y otros pasteleaban y cambiaban de bando, hacían tambalear gobiernos según la conveniencia de pequeños partidos, grupos de poder que buscaban consolidar su influencia y sus intereses».

    Foto: Rafael Cortés

  • Moreno Bolaños: «Los únicos promotores del 4F jamás pidieron el fin de las teleras»

    Moreno Bolaños: «Los únicos promotores del 4F jamás pidieron el fin de las teleras»

    Tinto Noticias prosigue con su bloque de informaciones dedicado a difundir lo acontecido durante el Año de los Tiros, para lo que este periódico digital de la Cuenca Minera onubense se ha puesto en contacto con varios expertos y expertas que han investigado sobre los trágicos sucesos que acontecieron en el antiguo pueblo de Riotinto el 4 de febrero de 1888, cuando el Gobierno de España, a través del Regimiento de Pavía, arremetió a tiros contra la multitud de manifestantes que reivindicaban una serie de mejoras laborales y sociales a la Riotinto Company Limited (RTC), la compañía que por entonces explotaba las minas de Riotinto.

    Tras recoger este lunes la opinión e investigaciones realizadas por la historiadora María Dolores Ferrero, autora de la primera investigación histórica sobre tal acontecimiento (Capitalismo minero y resistencia rural en el Suroeste andaluz (1873- 1900), cuya primera edición es del año 1994), Tinto Noticias aborda ahora las impresiones al respecto de otro de los grandes estudiosos sobre el Año de los Tiros, el riotinteño Alfredo Moreno Bolaños, quien, tal y como ya informó este periódico, sacó a la luz sus investigaciones en 2016 a través de su obra Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto, editada por el Ayuntamiento del municipio.

    Coincidiendo con la conmemoración del 130 aniversario de tal efemérides, y ante el debate suscitado en las últimas semanas en torno a la idoneidad o no de declarar el 4 de febrero como Día Mundial del Ecologismo, Moreno Bolaños difiere de la opinión manifestada a este periódico por la citada Ferrero, quien considera que, si bien ninguno de los manifestantes estaban secundando una protesta de tipo ecologista, «tanta importancia» tuvo la manifestación antihumoista, que partió de Zalamea la Real, como la obrera, que lo hizo desde Nerva, tras lo que ambos grupos se unieron a la entrada de Minas de Riotinto.

    Al igual que la veterana historiadora, el autor de Génesis del Anarquismo en Minas de Riotinto manifiesta su «disconformidad» con la idoneidad de declarar el 4 de febrero como Día Mundial del Ecologismo, pero, al contrario que Ferrero, Moreno Bolaños lo argumenta en el hecho de que, según sus investigaciones, «los verdaderos promotores y organizadores» de la huelga que precedió a los trágicos sucesos fueron «sólo los mineros» y éstos, añade, «jamás solicitaron» la supresión de las teleras, como se conocía al sistema de calcinación de mineral al aire libre que empleaba la compañía minera, al que se atribuyen daños en las cosechas y en la salud de las personas.

    Moreno Bolaños se basa en un artículo del periódico anarquista El Productor que el investigador riotinteño dio a conocer de forma inédita en su obra y en el que se detallan las reivindicaciones de los 8.000 trabajadores que componían la plantilla de la RCL en 1888, que eran, señala, «la abolición del trabajo por contrata, la abolición de las multas, la supresión del pago de la peseta mensual por la asistencia facultativa, el abono de los cuartos de jornal que pierden a causa de los famosos humos, pues harto hacen con perder la salud, la sustitución del trato despótico de que son víctimas por otro más humano, que se les paguen los jornales al precio de antes, disminución de las horas de trabajo, y la indemnización de daños y perjuicios a todo el que temporal o definitivamente se inutilice trabajando en las dependencias de la compañía».

    «En ningún momento solicitaban la supresión de las calcinaciones», asegura Moreno Bolaños, quien considera que todas las reivindicaciones de los mineros fueron laborales, una tesis en la que coincide con la propia Ferrero, que lo señaló así en su obra de 1994, cuya última edición es de 2006. En lo que difieren ambos investigadores es en el papel jugado por otro de los grupos participantes en aquella manifestación del 4 de febrero, los grandes terratenientes y pequeños propietarios, a los que la historiadora concede la misma importancia que a los mineros, un extremo con el que no está de acuerdo el investigador riotinteño.

    Para Moreno Bolaños, las peticiones de los mineros antes referidas solo fueron «perturbadas» por un escrito de Maximiliano Tornet en el que se muestran peticiones «de un sector muy pequeño de la plantilla», no más del 8 por ciento, perteneciente al Departamento de Fundición, pese a lo que, según sostiene el autor de Génesis del Anarquismo en Minas de Riotinto, Tornet «se erige de forma personal en cabecilla de los trabajadores».

    Moreno Bolaños se refiere a un escrito presentado por el líder revolucionario cubano a los componentes de la Liga Antihumista, formada por caciques, terratenientes y propietarios que protestaban contra las teleras, un escrito que, explica el investigador local, «se muestra en el legajo 186 del Archivo Municipal de Zalamea la Real» y que, según sus investigaciones, es el «único documento» donde se solicita la supresión de las calcinaciones y se deja «en segundo lugar» el resto de las reivindicaciones, «por cierto algunas de ellas manipuladas en el propio documento», añade Bolaños.

    Esta tesis difiere, por tanto, de la ya defendida en Tinto Noticias por la citada María Dolores Ferrero, quien considera que los pequeños propietarios y grandes terratenientes o caciques, que «llevaban años de lucha» contra las calcinaciones, tuvieron la misma importancia que los mineros en la manifestación del 4 de febrero, de ahí que esta investigadora defienda que esa fecha no debe ser conmemorada ni como Día del Ecologismo ni como Día de la Lucha Obrera, sino como «la primera manifestación minero-agrícola de la Historia Contemporánea», tal y como argumenta en esta información.

    Sobre Moreno Bolaños

    Alfredo Moreno Bolaños nació en Naya (Minas de Riotinto) el 29 de marzo de 1957 y en 1972 se trasladó al Alto de la Mesa. Tras realizar sus estudios en 1976, comenzó a trabajar en Rio Tinto Minera en el Departamento de Topografía, tras lo que pasó por otros departamentos como Planificación hasta la finalización de su período profesional en 2002.

    Desde 2004 viene desarrollando una labor de investigación sobre diversos temas relacionados con Riotinto, desde los deportes británicos, pasando por el estudio de la presencia de los técnicos extranjeros en Riotinto hasta la producción minera de las minas. Actualmente, junto a Gilberto Hernández, está digitalizando e investigando en el Archivo Municipal de Minas de Riotinto aspectos concretos de la historia del pueblo.

    Alfredo Moreno Bolaños logró en 2011 el Premio Nacional Francisco Javier Ayala, otorgado por la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero al mejor artículo publicado sobre esa temática. En 2012 recibió una mención honorífica de la Real Academia de la Historia por su trabajo sobre el Mineral Extraído en Riotinto entre 1725-2002 y cuenta con un artículo publicado sobre la Minería de Hierro en Riotinto en la revista científica más antigua de España y más prestigiosa sobre temas mineros, el Boletín Geológico Minero de España.

  • Lola Ferrero, sobre el Año de los Tiros: «Ni Día del Ecologismo ni Día de la Lucha Obrera»

    Lola Ferrero, sobre el Año de los Tiros: «Ni Día del Ecologismo ni Día de la Lucha Obrera»

    Tinto Noticias inicia este lunes 19 de febrero un bloque de informaciones dedicadas a dar a conocer los hechos acaecidos el 4 de febrero de 1888 en el antiguo pueblo de Riotinto, cuando el Gobierno de España, a través del Regimiento de Pavía, arremetió a tiros contra una multitud de manifestantes que reivindicaban una serie de mejoras laborales y sociales a la Riotinto Company Limited (RTC), la compañía que por entonces explotaba las minas de Riotinto.

    Para ello, este periódico digital de la Cuenca Minera onubense se ha puesto en contacto con distintos investigadores e investigadoras que han estudiado y realizado publicaciones sobre el llamado Año de los Tiros. Es el caso de María Dolores Ferrero, conocida como Lola Ferrero, con quien Tinto Noticias ha querido iniciar esta sección al ser la autora de la primera publicación histórica sobre aquel suceso, titulada ‘Capitalismo minero y resistencia rural en el Suroeste andaluz (1873- 1900)’, cuya primera edición es del año 1994.

    Coincidiendo con la conmemoración del 130 aniversario de tal efemérides, y ante el debate suscitado en las últimas semanas en torno a la idoneidad o no de declarar el 4 de febrero como Día Mundial del Ecologismo, esta historiadora muestra su disconformidad con tal declaración. «Algo similar a ecología era ajeno a la cultura de la época y, más todavía, a la situación socioeconómica de entonces», sostiene Ferrero, al tiempo que indica que aquella movilización «no fue una protesta ecológica como la entendemos actualmente, ni considero que se pueda asociar con los temas actuales de acumulaciones de residuos, etc. con los conocimientos que se tienen hoy en día», añade.

    Lola Ferrero se opone así a la postura defendida históricamente por los ayuntamientos de la Cuenca Minera de Riotinto y, en las últimas semanas, por instituciones y organizaciones como la Junta de Andalucía o Mesa de la Ría, quienes, tal y como también aprobó el Ayuntamiento de Huelva el año pasado, han defendido la declaración del 4 de febrero como Día Mundial del Ecologismo, una tesis que se basa en que al menos parte de los manifestantes protestaban contra los humos provenientes de las teleras, el sistema de calcinación de mineral al aire libre que empleaba la RCL, con lo que, para estas entidades, puede interpretarse que aquella manifestación fue la primera de la historia con componentes ecologistas que tuvo resultado de muertes.

    Sin embargo, esta catedrática de Escuela Universitaria de Historia Contemporánea tampoco está de acuerdo con la declaración institucional aprobada recientemente por el Ayuntamiento de Minas de Riotinto, con la que se declaraba el 4 de febrero como ‘Día de la lucha obrera en Riotinto’. Para esta referente en la investigación sobre el Año de los Tiros, tal declaración «falta a la verdad histórica», pues «de ningún modo fue solo una manifestación obrera», explica, por lo que considerarlo así sería, a su juicio, «restrictivo». Ferrero cree que «tanta importancia» tuvo la manifestación obrera, que partió de Nerva, como la antihumista, que salió de Zalamea, tras lo que «ambas se unieron a la entrada de Minas de Riotinto», señala la historiadora, que considera por ello que, frente a las dos posturas antes referidas, el rasgo distintivo de aquella movilización es que fue «la primera manifestación minero-agrícola de la Historia Contemporánea».

    Ferrero se basa para ello en las diferentes causas que, según sus propias investigaciones, publicadas desde 1994, tuvo aquella manifestación. Por un lado, señala que las reivindicaciones de los obreros eran «por completo laborales», así como que «únicamente protestaban contra los humos porque en los días de manta tenían una gran reducción de su jornal o lo perdían del todo, porque no se veía suficiente o no podían trabajar en absoluto. Y ese fue el punto que encontraron para unirse a la Liga Antihumista y poder hacer mayor fuerza entre ambos grupos», añade la autora de ‘Capitalismo minero y resistencia rural’, convencida de que los obreros «nunca hubieran arriesgado su trabajo por tener mejor aire o menos molestias».

    Por otra parte, Ferrero alude a los pequeños propietarios, que eran de unos 20 pueblos y solo poseían escasas parcelas. Según sus investigaciones, éstos «protestaban contra las calcinaciones porque les destrozaban los cultivos de los que vivían, pero sobre todo porque la compañía no pagaba las indemnizaciones prometidas ni en las zonas en que la RTC reconocía el perjuicio de las teleras. Si les hubieran pagado bien -añade Ferrero- con el poco provecho que sacaban de sus cultivos, probablemente se hubiera mitigado mucho el conflicto, pero los expedientes de indemnización se acumulaban en el juzgado de Valverde sin cumplirse nunca con las promesas», agrega.

    Por último, la historiadora sitúa a otro grupo de manifestantes, formado por los grandes propietarios o los llamados «caciques», ricos propietarios con influencia política como José María Ordóñez Rincón o su suegro Lorenzo Serrano, líderes de la Liga Antihumista. Éstos no sólo «veían resentidas sus propiedades por la agresividad de las calcinaciones», sino que también «veían amenazada su influencia política por el nuevo cacicazgo minero que había aterrizado en la zona y que pretendía imponerse y cambiar su modo de vida y estatus de poder, incluso a escala nacional», señala Ferrero, quien explica que «a estos grandes propietarios, lógicamente, les siguieron todos los pequeños».

    Estas son, para la historiadora, las dos principales causas de la manifestación ocurrida el 4 de febrero en Minas de Riotinto: «la huelga obrera, planificada desde hacía tiempo, que había comenzado días antes, y los antihumistas, que llevaban años de lucha por las razones expuestas y aprovecharon para unirse y organizar con los obreros la manifestación del 4 de febrero».

    De otra parte, la autora de la primera obra publicada sobre el Año de los Tiros defiende que «no hay duda» de que las calcinaciones eran «muy contaminantes», tal y como se aprecia en el último capítulo de su libro, ‘mortalidad y morbilidad’, donde se demuestra la sobremortalidad producida por el sistema de calcinación al aire libre y las causas de muerte. «Pero esas evidencias no podían ser demostradas en aquel tiempo», aclara Ferrero, hasta el punto de que, incluso, «se difundía que las teleras, al desprender gases azufrosos, eran beneficiosas para la salud».

    ‘Capitalismo minero y resistencia rural en el Suroeste andaluz ( 1873- 1900)’, editada por la Universidad de Huelva, cuenta ya con tres ediciones. Tras la primera, publicada en 1994, hubo una segunda, con igual título pero ampliada y revisada, en 1999, y, a continuación, una tercera, en 2006, en la que se incluye como subtítulo ‘La historia del Año de los tiros’.

    Nacida en León, María Dolores Ferrero vivió en Alicante desde los 3 a los 18 años, momento en el que marchó a estudiar a Granada, tras lo que ha desarrollado toda su vida profesional en Huelva. Después de 38 años en activo, se jubiló hace siete años y desde entonces divide su residencia entre Huelva y Alicante, donde reside su madre. Aunque al jubilarse dejó la docencia en la Universidad de Huelva, continúa con su labor de investigación, aunque por otros derroteros.

    Ferrero tiene varias publicaciones sobre minería y la Cuenca Minera de Riotinto. Además de la obra ya referida, también es autora del libro ‘Un modelo de minería contemporánea. Huelva, del colonialismo a la mundialización’, así como coautora de la obra ‘El Campillo. De la independencia a la democracia’.

  • El Año de los Tiros llega a Nerva a través de caricaturas, proyecciones y documentos inéditos

    El Año de los Tiros llega a Nerva a través de caricaturas, proyecciones y documentos inéditos

    La exposición ‘1888. Riotinto: lágrimas de pincel’, compuesta por 13 acuarelas del dibujante Jaime Pandelet (Madrid, 1959), 24 paneles explicativos sobre documentos fotográficos y periodísticos de gran valor histórico -algunos inéditos- y un audiovisual sobre los protagonistas e investigadores previos al trágico suceso conocido como el Año de los Tiros, ya puede visitarse en la Cuenca Minera de Riotinto, concretamente en el Museo Vázquez Díaz de Nerva, donde permanecerá abierta hasta el próximo 4 de marzo.

    Durante la inauguración de la muestra, que tuvo lugar este viernes, también se presentó la nueva edición del libro ‘1888. El año de los tiros’, del escritor y periodista onubense Rafael Moreno (Cumbres Mayores, 1964), publicación que está ligada la citada exposición, pues esta quinta edición renovada e ilustrada de la obra cuenta con las ilustraciones de Pendelet, en las que se refleja lo acontecido en el Año de los Tiros a través de caricaturas. El prólogo es obra del historiador Antonio Miguel Bernal, Premio Nacional de Historia 2006 y catedrático de la Universidad de Sevilla.

    La muestra se completa con una proyección de fotos con personajes y paisajes de la época, de Juan Manuel Pérez López, y de noticias publicadas en la prensa de entonces, facilitada por Fundación Río Tinto, entre las que se encuentra un artículo del anarquista Maximiliano Tornet, con fecha de 3 de marzo de 1888, en el que se dirigía a los operarios de la Rio Tinto Company Limited sobre la masacre ocurrida hacía un mes.

    La reedición de la obra y la exposición, que ya pasó también por la Sala de la Provincia de la Diputación de Huelva, se ponen en marcha coincidiendo con el 130 aniversario de aquellos hechos acaecidos en el antiguo pueblo de Riotinto el 4 de febrero de 1888, cuando el Regimiento de Pavía arremetió a tiros contra la multitud de personas que, provenientes de toda la Cuenca Minera, se concentraban para reivindicar todo tipo de mejoras laborales y sociales a la Riotinto Company Limited, la compañía inglesa que por entonces explotaba las minas de Riotinto.

    Para el propio Pandelet, el encargo de Rafael Moreno de ilustrar la nueva edición de su libro “ha sido un regalo que no solo me ha comprometido en lo artístico, en lo gráfico, sino que compromete mi conciencia social, porque hay que tener el alma muy negra para que no te suban escalofríos por la espalda al leer aquel pasaje triste y desgarrador de la historia”, de ahí que el artista logre “reivindicar desde mi lápiz lo que de brutal e injusto tuvo ese 4 de febrero en Riotinto”.

    Por su parte, el autor del libro destaca que el principal objetivo de las ilustraciones de Pandelet ha sido recoger el sentimiento, los paisajes, las emociones y el sufrimiento desde la mirada de las víctimas, “verdaderos protagonistas de esta masacre, en la que decenas de campesinos, mineros, mujeres y niños que salieron a las calles aquel fatídico día, encabezados por el anarquista de origen cubano Maximiliano Tornet, pidiendo mejoras sociales, laborales y sanitarias -como el cese de la emisión de humos tóxicos-, fueron acribillados en la plaza de la Constitución de Minas de Riotinto por el Regimiento de Pavía”, subraya.

    Fotos: Rafael Cortés