Etiqueta: historia

  • Vázquez Lazo desvela el proceso de conversión de Zalamea como villa de pleno derecho

    Vázquez Lazo desvela el proceso de conversión de Zalamea como villa de pleno derecho

    El historiador zalameño saca a la luz el libro ‘Zalamea. Del Señorío Jurisdiccional del Arzobispado de Sevilla a su incorporación a la Corona de Felipe II (1579-1592)’, publicado por la Diputación de Huelva

    El Servicio de Cultura de la Diputación de Huelva ha publicado el libro ‘Zalamea. Del Señorío Jurisdiccional del Arzobispado de Sevilla a su incorporación a la Corona de Felipe II (1579-1592)’, de José Manuel Vázquez Lazo. Según ha señalado el vicepresidente de la institución provincial, Juan Antonio García, en este año tan difícil de pandemia, la Diputación ha realizado un esfuerzo para aumentar el número de libros de autores y temática onubenses, «editando esta obra de gran rigor científico, dentro de la colección Investigación, serie Historia».

    El libro narra cómo después de tres siglos bajo la jurisdicción de la mitra arzobispal de Sevilla, la villa de Zalamea, junto a la de Almonaster, inició un complejo proceso para desvincularse de su antiguo señorío eclesiástico, y comenzar con ello una nueva etapa histórica como villa de pleno derecho, bajo el reinado de Felipe II.

    Junto al vicepresidente, en la presentación han participado con el alcalde de Zalamea la Real, Diego Rodríguez, quien ha afirmado que para el municipio es «un orgullo» tener a un vecino como José Manuel Vázquez, autor del libro, de quien ha dicho que es «un gran historiador» que ha dedicado toda su trayectoria de investigación a Zalamea, «y que lucha para que la historia del pueblo sea contada y todos podamos conocerla».

    El autor ha agradecido a la Diputación de Huelva «su interés en los autores onubenses y en los pueblos de nuestra provincia, porque es una labor imprescindible para darle difusión a estos estudios que los historiadores hacemos de nuestras localidades». Según ha explicado, Zalamea tiene varios momentos importantes en su historia y la obra publicada aborda uno de ellos, «un punto de inflexión, cuando pasa de depender del Arzobispado de Sevilla a incorporarse a la nómina de villas libres independientes pertenecientes en este caso al antiguo Reino de Castilla bajo el reinado de Felipe II». La publicación narra de forma pormenorizada un proceso que marcaría definitivamente el futuro inmediato de la comarca, y lo trata de hacer desde varios puntos de vista: el político, social y sobre todo, desde el papel económico.

    Entre 1579 y 1592 Zalamea pasó de ser Zalamea la del señor Arzobispo de Sevilla a Zalamea la Real. Trece intensos años que el autor relata a propios y extraños, extendiendo las conclusiones hasta finales del siglo XVIII, cuando se redimieron los últimos censos sobre los bienes de propios zalameños con los que se abonaron a la Corona una libertad que marcó el devenir de todos sus vecinos.

    Para José Manuel Vázquez, «en ocasiones, en los pueblos los vacíos históricos que no encuentran una análisis científico de su propio pasado, se cubren con teorías, leyendas y romanticismo que hacen que se tergiverse el tema real de nuestro pasado». En este sentido, ha subrayado la complejidad de la investigación para esta obra, ya el autor ha consultado muchas fuentes y mucha documentación, «lo que ha permitido llenar la obra de detalles, exprimiendo al máximo la documentación para poder llegar a las conclusiones de este trabajo».

    El autor ha indicado que el «proceso que recoge la obra se extiende hasta inicios del siglo XIX, con la pérdida de derechos desde el siglo XVI en el reinado de Fernando VII, y que junto a esta parte de la historia de Zalamea transcurre también la de Almosnater la Real, «ya que viven el proceso en el mismo año y el proceso de emancipación también lo van a hacer juntas». José Manuel Vázquez, que es archivero del Archivo Municipal de Zalamea, ha agradecido la labor de los archiveros municipales «cuyo trabajo mantiene viva la historia de la provincia de Huelva».

    Sobre el autor

    José Manuel Vázquez Lazo es Licenciado en Historia por la Universidad de Huelva, y Experto Universitario en Archivística por la UNED. Ha publicado diferentes obras que son fundamentales para la historia y el patrimonio de la provincia de Huelva, entre ellas Z’alamea Republicana’ (Diputación de Huelva, 2003); ‘El Campillo. De la independencia a la democracia’, junto a María Dolores Ferrero y Cristóbal García (Universidad de Huelva, 2007); y el volumen dedicado a Zalamea la Real en la serie ‘La provincia de Huelva. Historia de sus villas y ciudades’ (Diputación de Huelva, 2014). Además tiene varios artículos en prensa y en revistas especializadas. Su experiencia laboral ha estado siempre ligada al mundo de la Historia y en la actualidad ejerce como archivero del Archivo Municipal de Zalamea la Real.

  • Publican el primer libro sobre la historia de El Rocío

    Publican el primer libro sobre la historia de El Rocío

    Editorial Niebla saca a la luz ‘El Rocío antes del alba. Historia de la aldea’, de Juan Villa y José María Martín Boixo, que será presentada el próximo viernes en Huelva

    Todos los amantes de la historia y de El Rocío tienen ya a su disposición ‘El Rocío antes del alba’, el primer libro que se realiza sobre la historia de la aldea almonteña, una obra de José Villa y José María Martín Boixo y publicada por Editorial Niebla, la editorial onubense que también sacó a la luz el primer libro sobre la historia de Doñana, ‘Historia portátil de Doñana’, también con Juan Villa como autor.

    La historia hace un recorrido por el lugar desde sus orígenes hasta principios del siglo XIX y además está contada por sus propios protagonistas, sus habitantes: voces vivas que narran su día a día a lo largo de la primera mitad del siglo XX, hasta la gran explosión que supuso la llegada de la carretera A-483 para unir la aldea con Almonte y el mar y con el resto del mundo.

    ‘El Rocío antes del alba. Historia de la aldea’ será presentada el próximo viernes 7 de mayo, a las 19.00 horas, en el Salón Rojo de la Casa Colón. El acto, organizado por la Hermandades Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte y las filiales de Huelva y Emigrantes, tendrá lugar en el marco del evento ‘Huelva es Rocío’ y contará con la intervención de Juan Carlos Rubio y de los propios autores de la obra.

    Sobre los autores

    Juan Villa (Almonte, Huelva, 1954) es licenciado en Filosofía y Letras y profesor de Lengua y Literatura, además de investigador miembro del Proyecto de Excelencia del P.A.I.D.I. Se trata, además, de uno de los escritores de mayor relevancia de la provincia de Huelva y cuenta con un notable número de publicaciones y artículos en los que, en su mayoría, se centra en su gran pasión: Doñana.

    José María Martín Boixo (El Rocío, 1952) se formó en el Seminario de Huelva y ha sido funcionario municipal y profesor del Instituto de enseñanza media de Almonte.

  • 4 de febrero de 1888 – El año de los tiros

    4 de febrero de 1888 – El año de los tiros

    “Esta es la fecha terrible que se repite cien veces diarias y que pesa como una obsesión. Hasta los que no asistieron a ella la recuerdan con invencible temor, pues en fuerza de oírla repetir, la imaginación se la representa con todo su trágico vigor de traidora hecatombe”.

    Manuel Ciges Aparicio – Los Vencidos (1910)

                                                                     “El 4 de febrero. La Masacre” – Cuadro de Antonio Romero Alcaide

    El 4 de febrero de 1888 se produjo una de las mayores masacres ocurridas en la comarca minera de Riotinto. Según los datos oficiales murieron 13 personas; según fuentes orales fueron más de 200 personas las que perecieron.

    Eran las 4:30 de la tarde del sábado 4 de febrero de 1888. Tan solo habían pasado 15 años desde que la Riotinto Company Limited comprara en 1873 las minas de Riotinto al estado español. Unas 12.000 personas se manifestaron a las puertas del ayuntamiento del antiguo pueblo de Riotinto para pedir, entre otras cosas, la supresión de las teleras, que desprendían a la atmósfera un venenoso e irrespirable humo sulfuroso. El Regimiento de Pavía, sin saber hoy en día cómo ocurrió, empezó a disparar contra la muchedumbre y el resultado fue desastroso. Esta fecha es conocida como “El Año de los Tiros”, “El Año de los Humos” o “La Matanza del 88” como se le conocía a principios del siglo XX.

    Este sistema para beneficiar los minerales se definía como Cementación Artificial o Calcinaciones al aire libre. Se conoce en las minas desde Lieberto Wolters en 1725, pero en 1839, en la segunda etapa del arrendamiento del Marqués de Remisa, el ingeniero de minas Ignacio de Goyanes es cuando lo pone en práctica sistemáticamente, cambiando los hornos cónicos por la forma prismática actual.

                                                                                                                           Teleras

    El método consistía en colocar varias toneladas de mineral, que en algunos casos podían ser 300 ó 400 tm, formando grandes montones, pirámides o teleras, llamadas así por la forma cónica parecida al pan del mismo nombre y de uso común en la cuenca. Se colocaban sobre una base de ramajes como jaras y brezos, así como leña de encina y pino. Se prendía fuego y ardían ininterrumpidamente entre 6 y 12 meses, desprendiendo, por su combustión, el azufre que contenían. Estos gases sulfurosos podían llegar a alcanzar las 600 toneladas diarias. Si los minerales no se habían calcinado bien, podían sufrir una segunda combustión e incluso una tercera.

    Con ello se obtenía el cobre puro en las inmediaciones de la mina, pesaba setenta veces menos que la pirita y podía transportarse más fácilmente, abaratando de esta forma sus costes.

    El procedimiento, sin embargo, tenía el inconveniente de lanzar unas emanaciones al aire que provocaban molestias digestivas, respiratorias, conjuntivitis en los ojos, malestar general, etc. Este sistema utilizado por el Marqués de Remisa, que tuvo arrendada las minas desde 1829 hasta 1849, había sido utilizada en tan poca cantidad que no se percibieron los problemas ni para la agricultura ni para la salud, aunque sí provocó una acentuada desforestación de los montes de la zona, tanto de ramajes, jara, jaguarzos, brezo, como de arboleda, encina, pino, alcornoques etc. De hecho, se le acusó de expoliador y se le rescindió el contrato de arrendamiento.

                                                                                                   La Manta – Al fondo Nerva

    Una de las primeras protestas que se realizaron se produjo en el vecino pueblo de Calañas en 1876, llegando años después, en 1886, el Ayuntamiento a prohibir aquellas actividades que pudieran ir contra la salud de los vecinos o contra las riquezas naturales; aunque la potestad final la tenía el Gobernador de la provincia, el cual derogó el mandato municipal. De esta forma, el Gobierno de la nación envío a la cuenca minera unas visitas formadas por comisiones mixtas de médicos, geólogos, ingenieros, etc. para que evaluaran los daños producidos por las teleras. El resultado de la comisión fue que reconocía el empobrecimiento del suelo y la escasa vegetación pero debido todo ello a la condición natural del terreno. Esta comisión encontró argumentos para declarar las Teleras “de Utilidad Pública”, esgrimiendo que no eran perjudiciales para la salud, ya que en esa época se había puesto de moda ir a los balnearios a bañarse en aguas sulfuradas y si se podía respirar azufre, tendría que ser beneficioso para la salud. Con este argumento tan simple y erróneo olvidaban el resto de los elementos que componían los Humos de las Teleras: gases amoniacales, antimoniales y arsenicales.

    Campo de teleras

    Cuando en 1873 la Rio Tinto Company Limited adquirió las minas al Estado Español, empezó a incrementar la superficie de la calcinación de mineral hasta proporciones desmesuradas y las molestias para la salud y el medio ambiente se incrementaron, llegando los humos a extenderse no solo a los cuatro pueblos de la cuenca minera, Riotinto, Nerva, El Campillo y Zalamea, sino también a Almonaster, Calañas o El castillo de las Guardas y Aznalcóllar, en la provincia de Sevilla. Los destrozos en la agricultura y la vegetación eran más que evidentes y la Compañía tuvo que indemnizar a los afectados por las pérdidas ocasionadas, llegando a indemnizar hasta unos 1600 propietarios al año. La última compensación se pagó en 1919.

     

                                                                                                           Riotinto pueblo 1882

    Para corregir esos perjuicios económicos que ocasionaba a la empresa minera, delimitó el término de acción de los humos en 777 km2 y empezó a comprar las tierras de los alrededores y a realizar expropiaciones para no tener que pagar tantas indemnizaciones. Hoy día aún se puede observar las amplias extensiones de tierras a las que llegaron las posesiones de la RTC en la comarca.

    La respuesta de los vecinos no se hizo esperar y en 1876 se creó la Liga Antihumista, formada como unión de propietarios agrícolas, grandes y pequeños para reclamar el final de los humos que les perjudicaba por la pérdida de las cosechas, desertización del suelo, pobreza forestal y de la agricultura en general .

    Desde mediados de 1887 se había alcanzado el punto máximo de extensión de las teleras, que se extendía desde Riotinto hasta Planes en Nerva. Se calculó que entre los dos campos de Teleras nº 1 y nº 2 sobrepasaban los veinte millones de toneladas de piritas allí acumuladas.

    Durante el mes de diciembre de 1887 había llovido en exceso y los obreros tuvieron que realizar muchos trabajos de reparaciones que exigieron considerables horas extras, las cuales no habían cobrado el mes siguiente. Durante todo el mes de enero de 1888 la situación se extremó en la mina y el miércoles 1 de febrero de 1888 unos 4.000 obreros de la mina se convocaron en huelga; el día 2 se extendió por todos los departamentos y el día 3 de febrero la huelga era general en toda la cuenca minera.

     

     

     

     

     

     

     

    El alcalde de Riotinto, Manuel Mora, alarmado por el anuncio del paro general, solicitó más efectivos de la guardia civil para contrarrestar la protesta, que por aquellas fechas no sobrepasaba la docena de hombres. Su llamada no se hizo esperar y desde Alosno y Calañas enviaron a medio centenar de efectivos a caballo.

    El escrito de los trabajadores enviado a la Compañía reivindicaba la prohibición de las calcinaciones de mineral, pero también reclamaban unas mejoras laborales y económicas:

    • Supresión de la peseta facultativa, que era el precio semanal por la atención médica de la Compañía.
    • Prohibición de contratos en los trabajos de las minas, ya que la RTLC contrataba mensualmente porque el terreno se presentaba muy variable en riqueza y en dureza.
    • Reducción de la jornada laboral de 12 horas a 9 horas.
    • Relevo del jefe del departamento de contratos
    • Supresión de las multas, por falta de puntualidad, extravío de libro de anotaciones, etc.
    • Supresión del descuento del jornal por los “días de manta”, ya que los días en que los humos eran tan densos y no se podía ver ni siquiera en dos metros, el jornal del día (entre 15 y 21 reales) se reducía a la mitad.

    El escrito estaba firmado por Maximiliano Tornet, líder anarcosindicalista. Llegado desde Cuba apareció por las minas en 1883. Estuvo contratado en los hornos de refino, hasta que, debido a los gases que emanaban los hornos, tuvo unas hemorragias por la boca y lo enviaron a los hornos de fundición realizando los trabajos de cronometrador. Después sería despedido y enviado a la cárcel de Valverde por repartir y vender propaganda revolucionaria entre los trabajadores. A los dos meses estaba en la calle y aunque no lo volvieron a contratar en la mina, continuó repartiendo propaganda sindicalista entre los trabajadores y los vecinos de Riotinto.

                                                                                                       Maximiliano Tornet

    La situación entre obreros y agricultores era muy tensa durante esos días de enero y principios de febrero y fue entonces cuando los líderes agrícolas y líderes obreros se unieron concretando sus esfuerzos a través de una gran manifestación para ir el día 4 de febrero a reclamar al Ayuntamiento de Riotinto sus peticiones.

    Por la mañana del sábado 4 de febrero de 1888 parten dos manifestaciones de distintos lugares. Una, agrícola, desde Zalamea la Real encabezada por el alcalde José González, por el presidente de la liga antihumista y yerno del anterior, José María Ordóñez Rincón y por el terrateniente José Lorenzo, entre otros. La banda de música de Zalamea se unió a la manifestación para amenizar el recorrido. Al llegar a El Campillo se incorporaron más personas a la manifestación, mujeres y niños y personas de más edad, todo ello como prueba del carácter pacífico de la misma.

                                                                                                José González, Alcalde de Zalamea

    La otra manifestación, minera, partió desde Nerva e iba encabezada por Maximiliano Tornet y a la que se unieron las personas de Naya y del Alto de la Mesa.

    Sobre las 13:30 horas ambas columnas confluyen en la entrada del pueblo de Riotinto, que según fuentes de la época se componían entre 12.000 y 14.000 personas. Los manifestantes, de carácter pacífico y alegre, con la banda de música a la cabeza, se dirigieron a la Plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento, y a sus calles adyacentes sobre las 14 horas; habían tomado la jornada como un día festivo, donde mineros, pero también mujeres, niños y personas de avanzada edad se habían unido para hacer realidad unas peticiones que llevaban tiempo reclamando. Los lemas escritos en esta manifestación de alegría eran ¡Abajo los humos!, ¡Viva la agricultura!, ¡Viva el orden público! ¡Solo queremos justicia!.

    Los mineros y agricultores esperanzados por este apoyo multitudinario pensaban que podían conseguir sus peticiones ante la corporación municipal y ante la dirección de la RTCL y se crea una comisión en representación de sus intereses que sube a la primera planta del edificio donde estaba el Ayuntamiento de Riotinto para solicitar a su alcalde Manuel Mora que reuniera a su corporación en sesión extraordinaria. Este último había intentado que William Rich, director de las minas desde hacía apenas unos días, prometiera alguna mejora, pero no pudo hacer nada hasta consultar con la dirección de la compañía en Londres.

                                                                                                                    William Rich

    Durante la mañana de ese día, el Gobernador Civil de la provincia, Agustín Bravo y Joven, se traslada en tren desde Huelva hasta Riotinto, acompañado de dos compañías del Regimiento militar de Pavía, estando bajo su mando el Teniente Coronel Ulpiano Sánchez.

    Tal era el ambiente alegre e festivo entre los manifestantes, que cuando vieron entrar en la Plaza de la Constitución a los soldados del Regimiento, fueron recibidos con “vivas”, aclamaciones y aplausos y les hicieron un pasillo para que pudieran acceder sin dificultades hasta el Ayuntamiento.

    El Gobernador Civil y el Teniente Coronel subieron de inmediato al edificio y reciben a la comisión de manifestantes y a la corporación municipal. El gobernador, adoptando una actitud intransigente y de fuerza, advierte que el Ayuntamiento no podía tomar el acuerdo de suprimir las calcinaciones y que si lo hacía, él lo anularía de inmediato, como ya lo había hecho en el vecino pueblo de Alosno. Poco después los representantes de los terratenientes de Zalamea abandonan el edificio y regresan a su pueblo.

    De manera taxativa y amenazante, el Gobernador se asomó a la plaza por el balcón del ayuntamiento a pedir a los manifestantes que se disolvieran y se marcharan, a la vez que el Teniente Coronel daba la orden de despejar la plaza a la Guardia Civil.

    En ese momento, según testimonios orales, dicen que hubo alguien en la acera izquierda de la plaza que pronunció unas palabras confusas y que fueron interpretadas como “nosotros también tenemos armas” y otros que la palabra dicha era “almas”. El caso es que, la caballería se retiró de la plaza y sin dar tiempo a entender lo que ocurría, la tropa del Regimiento de Pavía sobre las 16:30 horas del sábado 4 de febrero de 1888, ante una voz que se oyó de ¡fuego!, se echaron los fusiles a la cara y empezaron a disparar de manera indiscriminada contra los miles de manifestantes allí congregados.

    Entre uno y tres minutos, según versiones, duraron las tres cargas explosivas, a la que siguió una carga de fusil a bayoneta calada, por si alguien continuaba con vida, como una mujer que cayó herida grave de un bayonetazo en la pierna, huyendo por la espalda. Se asegura que la guardia civil disparó al aire y que en algunos casos se interpuso entre los soldados y los manifestantes para evitar mayor derramamiento de sangre.

    Al momento la plaza quedó sembrada la plaza de cadáveres,  de sangre, de objetos abandonados, de heridos que se arrastraban para salvarse y la multitud huyó despavorida tratando de encontrar una salida por las calles aledañas, por  la calle Sanz, la calle Wert, la calle Ezquerra, la calle Teas, pisando a los que caían al suelo y arrasando todo lo que encontraban a su paso, como los bancos de mampostería y hierro que quedaron arrancados como si hubiera pasado un huracán, dejando tras de sí una estela de muerte y desolación. Desde luego que la desproporcionada carga de pólvora y la posterior a bayoneta calada, prueba la exagerada violencia del ataque de los soldados en disolver a los allí congregados.

                                                                                                               Calle Ezquerra

    La plaza de la Constitución quedó custodiada prohibiéndose asomarse a puertas y ventanas. Algunos manifestantes encontraron refugio en casa de familiares o amigos de Riotinto, los demás regresaron a sus pueblos de manera desordenada o a campo a través por miedo a ser detenidos.

    En el Alto de la Mesa, vivía en una modesta casa un matrimonio con un hijo, no habiéndose vuelto a abrir las puertas de aquella casa durante unos días; una vecina acudió al juez denunciándoselo; se abre la casa y se encuentran los tristes preparativos de la modesta comida de aquella pobre familia, sin que se sepa todavía que fue del matrimonio ni que fue del hijo.

    Maximiliano Tornet aprovechando los primeros momentos de desconcierto abandonó el ayuntamiento y huyó de Riotinto. Fue buscado por las autoridades y hay testimonios que aseguraban haberlo visto por Zalamea. Nunca dieron con él. En 2014, uno de sus nietos llamado Belisario Torné(t) (el apellido ha perdido la “t” final) declaró que tras la huelga de 1888, su abuelo se marchó de Huelva con su bebé de tan sólo un año y su esposa María, de 18, a la ciudad argentina de Paraná.

    Al cabo de quince minutos el suelo de la plaza quedó sembrado de muertos y heridos y donde solo los gemidos de dolor se oían entre los pasos de los soldados. El parte oficial reconoció 13 muertos y 43 heridos, y como anécdota, la causa de la muerte anotada en el Registro Civil de Riotinto se diagnostica como “hemorragia interna” y no como “herida de bala” o “herida de arma blanca” como estaba recogida en otras ocasiones provocadas por reyertas que se daban frecuentemente en la mina.

    La tradición popular en la cuenca minera, transmitida de padres a hijos, afirma que los muertos fueron más de 200. En Zalamea siempre se dijo que la mayor parte de los componentes de la banda de música cayeron en aquella plaza.

    Nunca se supo quién dio la orden de disparar, como nunca se supo donde se enterraron a los muertos. Hubo quien asegura que entre el Gobernador Civil, Agustín Bravo y Joven y el Teniente Coronel, Ulpiano Sánchez, hubo un complot para ordenar la carga de los soldados: el Gobernador se quitó el sombrero y con un pañuelo blanco se limpió el sudor de la frente. Por estos hechos, la tropa de la compañía fue arrestada en el cuartel y durante varios años los nuevos reemplazos se encontraron con un arresto del que ni siquiera habían hablado de él.

    Se investigó la actuación del Gobernador Civil pero quedó libre de culpa, siendo sustituido y trasladado en el cargo. Hoy día no hay vestigios de él en el Archivo del Tribunal Supremo de Madrid. Es como si Agustín Bravo y Joven no hubiera existido.

                                                                                                                 Calle Elhuyar

    Al lunes siguiente, 6 de febrero, todos los trabajadores acudieron a sus puestos de trabajo como si nada hubiera pasado; en todos los departamentos corría un silencio sepulcral; no se hablaba de la matanza por temor a ser despedidos. La matanza del 88 como se decía en esos años. La todopoderosa volvía a ganar.

    Los hechos tuvieron tal trascendencia política que llegó a las Cortes de la Nación y les dedicaron varias sesiones a fin de dilucidar lo ocurrido. Hubo también muchos periódicos a favor de la compañía como “La Provincia” y “El Globo” y otros diarios a favor de la Liga Antihumista como “El Socialista” o “La Coalición Republicana” cuyo periodista José Nogales se preocupó por esclarecer los hechos dando unas versiones diferentes. El diputado liberal, Juan Talero, aunque no se significó en los debates parlamentarios, si trabajó cerca del gobierno para abriendo puertas a la comisión antihumista e incluso favoreciendo el decreto de prohibición. En Zalamea la Real, se le dedicó a su persona un monumento en una céntrica plaza del pueblo, aunque él no pudo verla ya que falleció años antes.

                                                                                                      Talero (Foto Antonio Conejo)

    Uno de los parlamentarios que interpeló duramente al gobierno fue el diputado conservador Francisco Romero Robledo; sus intervenciones son sumamente interesantes y nada despreciables. El magnífico cuadro pintado por el artista nervense Antonio Romero Alcaide refleja con todo detalle los hechos ocurridos ese día y recogidos en los Diarios de Sesiones de las Cortes de España: el cura con las manos levantadas aclamando para que detengan el fuego, la mujer con su niño pequeño de 16 meses, niños y niñas atemorizadas, le gente huyendo despavoridas, el terror de ese momento…

                                                                                                      Francisco Romero Robledo

    La presión mediática y política consiguió que el 29 de febrero de 1888, José Luis Albareda, Ministro de Gobernación, publicara un Decreto prohibiendo las calcinaciones al aire libre. Pero la Compañía contraatacó con una estrategia sencilla y rápida, empezando a reducir plantilla, despidiendo obreros y prohibiendo utilizar el ferrocarril para ir a Huelva. De esta manera tras enviar de nuevo el gobierno a unos expertos para informar sobre la salubridad o no el sistema de beneficio, en 1890 se derogó el Decreto de prohibición de las calcinaciones, siendo Presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo. Cánovas era buen amigo del Presidente de la RTCL, Hugh Matheson, como diría su esposa en sus memorias, cuando en 1897 asesinaron a Cánovas “his friend”, y esta amistad pudo favorecer la derogación de esta disposición de prohibición.

                                                                                                            Hugh Matheson

    Por todos estos sucesos desconocemos cuál fue la reacción de Hugh Mackay Matheson al enterarse de lo ocurrido en su añorada mina, ya que era un hombre tremendamente religioso y comprometido con los valores de la persona y de los obreros. En sus memorias publicada por su esposa en 1899 no hizo ninguna referencia a estos hechos.

    Aquel fatídico sábado, 4 de febrero de 1888, la todopoderosa RTCL había vuelto a ganar y lo hizo por 19 años más, pues hasta 1907 no se apagó la última de las teleras y no porque quisiera disminuir la contaminación, las enfermedades, los problemas de salud o medioambientales, sino porque apareció un nuevo sistema por oxidación y lixiviación del mineral que sustituía la calcinación del mineral al aire libre que era menos contaminante y más rentable y por tanto le reportaba un mayor beneficio a la Compañía.

                                                                           JCD – Juan Carlos Domínguez Vázquez

     

    Bibliografía.

    • https://dialogosenlacallesanz.blogspot.com/
    • “120 Aniversario del Año de los Tiros. 4 de febrero de 1888-2008. “Las Teleras” – Conflictos Sociales, Causas y Consecuencias”. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva (Huelva), 2008
    • Mª Dolores Ferrero Blanco – “Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz. Rio Tinto, 1873-1900” – Universidad de Huelva, 1999
    • 130 Aniversario. 4 de febrero de 1888. Año de los Tiros” – Cistus Jara. Zalamea la Real, 2018
    • Alfredo Moreno Bolaños – “Génesis del Anarquismo en Minas de Río Tinto. Maximiliano Tornet como paradigma y su papel en el año de los tiros”. Editorial Círculo Rojo, 2016
    • Diario de Sesiones de las Cortes – Congreso de los Diputados – Sesión del Viernes 17 De Febrero de 1888
    • https://huelvabuenasnoticias.com/2014/
    • Manuel Ciges Aparicio – “Los Vencidos” – Librería de los sucesores de Hernando – Madrid, 1910
  • Alumnos del Virgen del Rosario aprenden sobre ‘El año de los tiros’

    Alumnos del Virgen del Rosario aprenden sobre ‘El año de los tiros’

    Este 4 de febrero se cumple el 133 aniversario

     
    Con otro 4 de febrero a la vuelta de la esquina, este miércoles miembros del equipo de Gobierno entre los que se encontraba la alcaldesa de Minas de Riotinto, Rocío Díaz, han visitado a los alumnos y alumnas del sexto curso de Primaria del CEIP ‘Virgen del Rosario’ de nuestro municipio.
     
    Se cumple ya el 133 aniversario de ‘El año de los tiros’, cuando se derramó la sangre de muchos mineros en las protestas laborales que se llevaron a cabo ese día. «Misma sangre con la que queremos defender la historia y el legado de nuestra tierra» han indicado desde el consistorio.
     
    Los alumnos han lanzado sus preguntas y han resuelto sus dudas acerca de lo que sucedió en esta marcha protesta. «Aunque aún resuenen aquellos disparos, más fuerte suena el orgullo de resguardar y recordar lo nuestro» han indicado desde el consistorio riotinteño.
  • El Imperio Romano y las minas onubenses

    El Imperio Romano y las minas onubenses

    Ya a finales del S. II a.C., tras expulsar las legiones romanas a los cartagineses de Hispania en las II Guerras Púnicas, la provincia de Huelva entra a formar parte del gran Imperio Romano. Como dato curioso, las ciudades romanas más destacadas en la provincia de Huelva son Onuba, Ilipla, Iptucci , Ostur, Arucci, Turobriga, etc, existiendo unánimes testimonios escritos de esa época que definen al territorio de la provincia de Huelva, delimitada por los ríos Anas (Guadiana) y Baetis (Guadalquivir) y Beaturia Céltica (abarca parte de la actual Badajoz).

    A los tartéssicos les continúan pueblos de etnia céltica que ocupaban la provincia y su Cuenca Minera, últimos moradores tras la ocupación de Iberia por el Imperio Romano, colonización que abarcó hasta bien entrado el S. I d.C., cuando comienza el primer gran periodo en la minería de los yacimientos onubenses. También estaban los turdetanos, pueblo heredero de los Tartessos que convivía con los romanos, subsistiendo en gran medida gracias al contacto con comerciantes de oriente que buscaban la plata y otros minerales.

    El gran auge que disfruta la minería romana por entonces en los criaderos onubenses no es igualado en producción y rendimiento hasta la mitad del S. XIX. Los romanos, tras su entrada en la Península, gracias a la experiencia de pueblos indígenas, relanzan la producción de las minas de la sierra horadando todo el territorio con pozos y galerías.

    Los principales ejemplos y vestigios de minas romanas de cobre, plata y plomo, además de otros metales, se concentran en el sur de de la Península Ibérica, a lo largo de la Faja Pirítica (yacimientos masivos de minerales polimetálicos y minerales preciosos), aunque no son estos criaderos minerales los únicos, pues explotaciones mineras de esta clase hay muchas y se encuentran dispersas por todo el Imperio Romano. Por el contrario, las tecnologías empleadas en su explotación sí son relativamente uniformes en todas las áreas del Imperio.

    Estas tecnologías empleadas en la Península solían ser del tipo ‘Ruina Montium’ y socavones o galerías tipo ‘Caja de Muerto’. Esta segunda técnica es la utilizada en las labores de explotación de las masas de mineral polimetálico y precioso que se encontraban bajo la capa de Gossan (roca de color rojizo debido a la oxidación de los minerales férricos que contiene).
    Muchas veces la presencia de agua en los tajos era debido a que se profundizaba por debajo del nivel freático, lo que obligaba al empleo de tecnologías de evacuación del agua tales como el Tornillo de Arquímedes, La Noria, La Polea de Cangilones, etc. Una vez extraído el material era tratado allí directamente mediante un proceso de trituración y, finalmente, molido en moledoras de granito, para acabar concentrando por medio de técnicas de separación la mena de la ganga por procesos de decantación, sedimentando el mineral por su propio peso. Obtenida la mena mineral se fundía en lingotes de plata, plomo, cobre, oro, etc., transportados y comercializados por vía terrestre o marítima a todos los puntos del Imperio.

    Concluiremos diciendo que la colonización romana nunca fue muy positiva para las áreas conquistadas, ya que lo explotado y obtenido se comercializaba por todo el Imperio, sin regresar nunca a sus lugares de orígenes. La represión y subyugación de los pobladores indígenas suprimieron, en su práctica totalidad, la existencia de los mismos, empleándolos en su mayoría como mano de obra esclava para el beneficio propio del Imperio.

    Por el contrario, sí se heredaron aspectos positivos de ellos, pues quedó evidenciado que el empleo de mano de obra esclava no era la mejor alternativa, ya que requería de un sobrecoste para su vigilancia y custodia, dentro de los entresijos de las galerías y pozos, lo que llevó a considerar que emplear mineros en condiciones libres que trabajaban a destajo era más rentable. También nos permitió conocer nuevas tecnologías, por aquel entonces, de las más modernas, que fueron posteriormente empleadas tras la marcha de los colonizadores.

    Por Héctor Vélez, ingeniero de Minas

  • La 2 analiza este miércoles la ingeniería romana de las minas de Riotinto

    La 2 analiza este miércoles la ingeniería romana de las minas de Riotinto

    Se emitirá a partir de las 22.00 de la mano del experto Isaac Moreno

    La 2 de TVE emitirá este miércoles a partir de las 22.00 horas nuevos capítulos de su programa documental Ingeniería Romana, en el que se analiza la importancia de las construcciones que se llevaron a cabo en la península ibérica durante este periodo de la historia. Entre los documentales que se emitirán este miércoles se analizarán las carreteras y las minas, entre las que se incluirá las minas de cobre de Riotinto, desvelando el método antiguo de extracción.

    Roma tenía una ingeniería muy precisa para la extracción de metales y otros materiales para hacer uso de ellos. Con su avanzada tecnología de extracción, su gran poder económico y sus medios de transporte, consiguó poner en marcha la explotación de los recursos mineros en unas magnitudes y dimensiones nunca antes vistas.

    Isaac Moreno en su visita a una mina

    Isaac Moreno viaja en este programa por España y Portugal para conocer los yacimientos mineros más sorprendentes del Imperio Romano. Visitará las minas auríferas de Filiel (León), Tres Minas y Valongo (Portugal), las de plata, hierro y cobre en Oiartzun (Guipúzcoa), las de lapis specularis en Almería y Cuenca, las de plata y cobre en Riotinto (Huelva). Gracias a estas localizaciones y a animaciones e imágenes digitales, mostrará las avanzadas técnicas de excavación, achique de agua y explotación que los técnicos romanos utilizaron.

  • Zalamea organiza un ruta de senderismo a El Buitrón

    Zalamea organiza un ruta de senderismo a El Buitrón

    La aldea tiene su origen en época musulmana y hay constancia de que estaba habitada en 1.425

    El Ayuntamiento de Zalamea la Real llevará a cabo este sábado 16 de enero la Ruta al Buitrón, camino del Ferrocarril, incluida dentro del programa Senderos de Invierno. Todas las personas inscritas (gratuitamente) partirán a las 10.00 horas de la mañana desde la oficina de turismo. El cupo es limitado y se respetará la normativa contra la Covid19.
     
    Según el Libro de las Reglas de la Hermandad de San Vicente de Zalamea la Real, existen pruebas que demuestran de que El Buitrón era núcleo urbano habitado en 1425. Teniendo su origen en época musulmana.
     
    El ferrocarril de El Buitrón se puso en servicio en 1869 y fue clausurado en 1969, el cual, conectaba San Juan del Puerto con la Mina del Castillo de Buitrón.
     
    La explotación minera la coge en propiedad “The Buitron and Huelva Railway and Mineral Cº LTD” que en 1867 se produce su construcción inmediata, entrando en servicio dos años después. Esta aldea contaba con el primer ferrocarril de la provincia y con el puente de hierro más antiguo de la provincia.
     
    A principios del S XX, la potente “the United Alkali Cº Ltd” se hizo con el poder del ferrocarril Buitrón – San Juan del Puerto, pasando a llamarse años más tarde compañía anónima del Buitrón.
     
  • Se cumplen cien años de la muerte del riotinteño Baltasar Queija, el primer legionario caído en combate

    Se cumplen cien años de la muerte del riotinteño Baltasar Queija, el primer legionario caído en combate

    Su historia inspiró al autor de la letra de ‘El novio de la muerte’, Fidel Prado

    Su nombre es Baltasar Queija Vega y nació en Minas de Riotinto el 29 de marzo de 1900, casi 21 años antes de que, el 7 de enero de 1921, hace justo ahora 100 años, se convirtiera en el primer legionario caído en combate, un suceso en el que además se inspiró el autor de la letra de ‘El novio de la muerte’, Fidel Prado, a la hora de escribir lo que pasó a convertirse en el Himno de la Legión.

    Los hechos, que se abordan en el Libro de Oro del Tercio, tuvieron lugar en Marruecos, donde Queija se encontraba de servicio en el puesto atrincherado número 4 para proteger un yacimiento de agua situado entre el Campamento del Zoco de Arbaá y la Kábila de Beni Hassan (Tetuán). A media noche fue atacada su escuadra por un grupo de rebeldes que hirieron gravemente al legionario de Minas de Riotinto, tras lo que los rifeños se aproximaron a él para hacerse con el arma y, al ver que Queija no se dejaba arrebatar el fusil, le acuchillaron con las gumías, provocándole la muerte.

    A continuación, sus compañeros de escuadra le encontraron en su camisa los versos «por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera, me hice novio de la muerte, la estreché con lazo fuerte, y su amor fue ¡mi Bandera!», tras lo que Fidel Prado se inspira en ello para escribir el Himno de la Legión compuesto por Juan Costa, concretamente la parte en la que se indica que «nadie en el Tercio sabía quien era aquel legionario, tan audaz y temerario, que en la Legión se alistó». El Himno fue estrenado poco después por Mercedes Fernández González (Lola Montes) en el malagueño teatro Vital Aza en julio de 1921.

    Con motivo del centenario de su muerte, un sobrino de Baltasar Queija, el también riotinteño Jesús Chaparro Queija, ha rendido homenaje a su tío con una ofrenda de flores realizada en este jueves en Minas de Riotinto, concretamente en el monolito levantado hace unos años en la localidad en recuerdo y honor del primer legionario caído en combate. El acto ha sido íntimo y restringido con motivo de las medidas establecidas para combatir la crisis sanitaria del coronavirus, según ha explicado el propio Chaparro, quien ha estado acompañado de un legionario de La Dehesa en activo, Francisco Mora, que está destinado en la USAC Primo de Rivera.

    Chaparro Queija ha querido recordar a TINTO NOTICIAS -el periódico de la Cuenca Minera de Riotinto- la historia de su tío, nacido el 29 de marzo de 1900 en la calle Trafalgar nº 38 del antiguo pueblo de Riotinto, conocido como ‘La mina abajo’, donde sus padres, procedentes de Cerdedelo (Orense), se habían afincado y tuvieron once hijos.

    «Su vida laboral fue muy variada. Trabajó en la empresa minera inglesa, Rio Tinto Company Limited, en la que ingresó a los 14 años como aprendiz en el departamento de Construcción, ganando seis reales. Su particular forma de ser y su interés por aprender distintos oficios le hizo pasar por varios departamentos, que el mismo solicitaba, avalado por su buena conducta según los informes que daba el ‘hombre de confianza’ de los distintos jefes, el Guarda de Casas», prosigue, tras lo que indica que «era inquieto» y que «le gustaba tener nuevas experiencias sociolaborales», así como que no podía imaginar que pronto «iba a escribir una página en la historia de España y de su pueblo, Minas de Riotinto».

    En concreto, según su expediente laboral, que se encuentra en el archivo minero de la Fundación Río Tinto, Baltasar Queija pasó por los departamentos de almacén Nº 2, ganando cinco reales; Construcción, como «niño con albañiles»; San Dionisio, como pinche; Oficina de Topografía y Ácido Sulfúrico y Contramina.

    Queija estuvo trabajando en la mina hasta el 22 de agosto de 1919, cuando se le concede la baja en la empresa y un pase que dice que «se le comprará en la estación de Las Mallas un billete a Sevilla (Departamento de Contabilidad)». A continuación se traslada a Santa Cruz de Tenerife, «posiblemente huyendo de la dureza del trabajo en la minería de la época o bien porque tuvo un desengaño amoroso», destaca su sobrino, si bien se desconocen las razones por las que se desplazó hasta allí, añade.

    En Tenerife «se empleó como camarero para ganar algún dinero con el que posiblemente ir a América», prosigue Chaparro, tras lo que explica que, en octubre de 1920, leyó un llamativo cartel: «¡Alistaos al Tercio de Extranjeros!». «Debieron convencerle las condiciones que le explicaron, ya que el 9 de octubre firmó en Tercio de Extranjeros un compromiso de tres años», explica su sobrino.

    El día de la inauguración del monolito dedicado a su memoria, situado en la calle de Riotinto que lleva su mismo nombre, la poetisa de la localidad Rosario Santana le dedicó estos sentidos versos: «Toda una vida en el horizonte rojo de su tierra, todo un camino por recorrer, tantos barrenos y tantos amaneceres cubiertos de esa aurora que perfuma el alma. Y todo quedó atrás, atrás un amor que te perforó el aliento y te empujó hacia un periplo sin regreso. ¡Cuántos amores se quedan dentro! ¡Cuánto frío sentiste, soldadito minero! ¿Hacia dónde van tus pasos? ¿Hacia dónde tu recuerdo? Voy a encontrarme con un amor donde siempre seré eterno».

  • El zalameño Vázquez Lazo publicará ‘Zalamea. Del señorío jurisdiccional del arzobispado de Sevilla a la incorporación a la Corona de Felipe II (1579-1592)»

    El zalameño Vázquez Lazo publicará ‘Zalamea. Del señorío jurisdiccional del arzobispado de Sevilla a la incorporación a la Corona de Felipe II (1579-1592)»

    Diputación anuncia que el libro ya está en imprenta y que verá la luz en enero

    La Diputación provincial de Huelva ha hecho público que, durante el mes de enero verá la luz el libro del historiador José Manuel Vázquez Lazo que llevará por título ‘Del señorío jurisdiccional del arzobispado de Sevilla a la incorporación a la Corona de Felipe II (1579-1592)’. El historiador y archivero municipal ha llevado a cabo esta investigación que ahora verá la luz gracias al Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Huelva.

    Al margen de la publicación del zalameño, el Servicio de Cultura de la Diputación ha presentado ocho nuevas publicaciones. Los difíciles tiempos de pandemia han condicionado, pero no han sido obstáculo para que la Diputación incremente el número de libros de autores y temática onubenses. El esfuerzo realizado ha permitido este balón de oxígeno de nuevos títulos, con la repercusión positiva para el sector editorial de la provincia de Huelva.

    Dentro de las colecciones literarias se han publicado la ‘Azarosa vida de Santiago de la Fuente’ del bollullero Laureano Jiménez Carrión. Con una dilatada trayectoria en el mundo de la novela, el autor forma parte del grupo de poetas y escritores del entorno de Doñana, ha sido galardonado con varios premios e incluido en las antologías de poetas onubenses publicadas hasta el momento. En este relato, basado en hechos reales, trata con delicadeza la cuestión de la homosexualidad.

    ‘La Obra Poética de Alfedro Blanco y Blázquez’ cubre un hueco fundamental de este periodista y poeta olvidado y vinculado al modernismo andaluz. A ella le acompaña un fundamental estudio crítico de José Barrera López donde desgrana su trayectoria, corta, pues murió con 38 años, pero intensa  y su compenetración con Rubén Darío.

    Asimismo, dentro de la Colección Juan Ramón Jiménez, se ha la obra ganadora del XL Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez 2020. Este año ha recaído en ‘Nadie, salvo el mundo’ del mejicano Margarito Cuellar.    

    En el campo de la historia, ha visto la luz ‘El Apostol de los Apaches: Fray Alonso Giraldo de Terreros’, de Juan Manuel Romero de Terreros. En coedición con la Asociación de Amigos del Castillo de Cortegana y Padilla Libros Editores y Libreros, en la obra se desgrana la historia, durante el siglo XVIII, de este fraile franciscano, tanto su infancia en Cortegana como su paso a la Nueva España para evangelizar a los Apaches texanos a través de las misiones. La obra tiene un plus añadido al ser prologada por el Cardenal y Arzobispo emérito de Sevilla, Fray Carlos Amigo. Sin duda, un libro fundamental para entender la relación de la Sierra onubense con la conquista y colonización de América.

    La colección de reciente creación sobre los Trabajos de Fin de Grado y Máster de los universitarios ha dado como resultado la publicación de ‘La Cultura de la violación en España. El caso de la Manada y su impacto social’, de María Hidalgo Montenegro. En él se analiza la violencia de género a través de este mediático caso, el papel de los medios de comunicación, de los juicios paralelos y de la poca definición del concepto de consentimiento.

    Los Frutos Rojos de Huelva en #diloconarandanos. Campaña Publicitaria Digital: de la Idea a la Red’, de Manuel Blanco, se adentra en la comunicación y el marketing, en concreto en la campaña “Dilo con Arandanos” que ha supuesto un antes y un después en la manera de comunicar del sector hortofrutícola andaluz. La cultura digital crea un nuevo tipo de consumidor y obliga a modular al milímetro los mensajes que envía, creando un nuevo tablero de juego que descarta a los jugadores analógicos.

    Dentro de la colección Historia se han publicado las Actas de las IX Jornadas de Patrimonio del Andévalo, celebradas en Paymogo en 2018, en colaboración con la Asociación Campo de Andévalo y que ha coordinado el profesor de la Universidad de Córdoba, Manuel Peña.  Estas Jornadas rotativas por 19 municipios andevaleños se desarrollan desde el año 2010 y son un potente foco de cultura provincial. La Diputación estableció un compromiso de publicar todos los años el libro de actas, contribuyendo así a crear un corpus de conocimiento que se ha tornado fundamental para conocer este hermoso espacio. En su interior encontramos desde ponencias hasta mesas redondas, pasando por exposiciones y talleres de asociaciones.

    También puede encontrarse en las librerías un libro muy esperado, ‘Un Andévalo de Cuentos’, enmarcado en el proyecto que desarrolla el Servicio de Cultura, desde hace tres años, en la comarca del Andévalo. Con textos de Diego Magdaleno y Luna Baldallo e ilustraciones de Ana Baldallo la publicación redunda en la importancia del patrimonio inmaterial y de las personas mayores como promotoras de la oralidad. La narración de decenas de historias, leyendas y recuerdos conformaron una publicación del pasado de los adultos mayores de estas localidades. Los cuentos proceden de poblaciones pequeñas, pero con una gran tradición oral, como Cabezas Rubias, Santa Bárbara de Casa, Alosno, San Silvestre de Guzmán y Sanlúcar del Guadiana. El diseño de esta publicación es muy aconsejable para fomentar la lectura en las bibliotecas municipales y colegios de la provincia.

    Y dentro de la colección Investigación ve la luz el ‘Estudio Histórico-Linguístico de los nombres de lugar de Cabezas Rubias’, en el que se hace un levantamiento toponímico enmarcado dentro del proyecto de Diccionario Toponomástico de Andalucía Occidental, que dirige la catedrática de Lengua Española de la Universidad hispalense, María Dolores Gordon. Con esta obra se contribuye al estudio de los nombres de lugar del Andévalo Occidental. Escrito con rigurosidad por Natividad Pérez Gómez, licenciada en Filología Hispánica de la Universidad de Sevilla, recorre el término municipal rubiato, describiendo lugares y construyendo explicaciones que ayudan a entender mejor este territorio.

    Finalmente, ya están en imprenta y pronto verán la luz ‘Los Títulos de Rocío y Blanca Paloma’ de Manuel Jesús Carrasco Terriza, una ‘Guía turística de edificios notables de Fuenteheridos’ confeccionada por Rodolfo Recio Moya y revisada por el arquitecto Eduardo del Valle y el primer número de la revista del Ateneo de Huelva.

  • Mancha Castro da a conocer las relaciones entre la Semana Santa y el franquismo en Huelva

    Mancha Castro da a conocer las relaciones entre la Semana Santa y el franquismo en Huelva

    El reconocido investigador y antropólogo onubense presenta su nuevo libro, ganador del VII Premio de Estudios Onubenses

    La obra ganadora del VII Premio de Estudios Onubenses, ‘La Semana Santa y la construcción simbólica del Franquismo en Huelva (1937-1961)’, de José Carlos Mancha Castro, ha sido presentada este martes por su autor en un acto retransmitido por Internet en el que también han participado el director de la Sede Santa María de la Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Agustín Galán; la directora de Secretariado de la misma sede, María de la O Barroso; y el director general de la Fundación Atlantic Copper, Antonio de la Vega.

    Durante la rueda de prensa, Mancha Castro, que recientemente también ganó el XX Premio Diego Díaz Hierro por su libro ‘La Semana Santa de Huelva. Significaciones, Instrumentalizaciones y Ritualidad’, ha asegurado que este nuevo premio, convocado por la Cátedra Fundación Atlantic Copper de la UNIA y dotado con 3.000 euros y la publicación del trabajo, supone “un reconocimiento y una recompensa al trabajo de investigación de cinco años”. Además, “el trabajo es una aportación seria y rigurosa sobre esta fiesta y se trata de abrir puertas para nuevas investigaciones”, ha comentado.

    El galardonado ha destacado la metodología novedosa empleada en la investigación, tomando como referencia otros estudios realizados en aproximaciones a fiestas populares y romerías, “y cómo esos eventos habían fomentado la construcción simbólica del Franquismo, cómo ayudaba a consolidar su legitimidad social, creando una cierta hegemonía cultural en todas las localidades”.

    Para el autor, una de las visiones más interesantes del trabajo es cómo la Semana Santa -en la época de estudio- era un fenómeno que presentaba tensiones entre los cofrades, la jerarquía eclesiástica o los poderes políticos, según demuestran las fuentes orales y escritas a las que ha acudido Mancha Castro. Entre éstas últimas, el autor ha destacado los estudios del historiador onubense Diego Díaz Hierro, uno de los escritores más prolíficos en la materia. “He analizado todas las carpetas del archivo municipal, anotaciones a mano del propio Diego Díaz Hierro, que se ocupó de compilar estas tensiones, que no conflictos. Se pretendía en la Semana Santa que se visualizara esta comunión, esta paz emanada del Régimen. La Iglesia legitimaba al Régimen, que la había salvado”.

    Por su parte, el rector de la Sede de la UNIA en La Rábida, Agustín Galán, ha destacado la calidad de la obra, resultado del esfuerzo del investigador onubense, ha añadido.

    Para el director general de la Fundación Atlantic Copper, Antonio de la Vega, el Premio de Estudios Onubenses es una de las líneas de acción más “entrañables” en el marco de la estrecha relación que la Fundación mantiene con la institución educativa. “Se trata de un premio que fomenta la investigación en diversos aspectos de la realidad de Huelva y su provincia en áreas coincidentes con los ejes temáticos prioritarios de los estudios impartidos en la UNIA. Es un premio que tiene sus requerimientos de calidad en la investigación, y es que en sus nueve ediciones se ha dado el caso que en dos de ellas no ha habido ganadores”, ha asegurado.

    Profesor de Antropología Social

    José Carlos Mancha Castro es profesor del departamento de Historia, Geografía y Antropología de la Universidad de Huelva. Su principal línea de investigación se ha venido desarrollando en el marco de la antropología simbólica y la historia cultural, centrándose en el estudio de rituales y fiestas populares en Andalucía, especialmente de la provincia de Huelva. No obstante, su labor investigadora también se ha extendido a otros temas como la xenofobia y la discriminación étnica, el turismo religioso, el franquismo, los conflictos socioambientales urbanos y la didáctica de las Ciencias Sociales.

    El investigador ha publicado un centenar de artículos científicos en revistas de reconocido prestigio, como la Revista Andaluza de Antropología, Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, Alternativas. Cuaderno de Trabajo Social, Investigación en la escuela, Clio. History and History teaching, Revista Fuentes, Disparidades. Revista de Antropología o Hispania Sacra.

    Listado de premiados

    Además de José Carlos Mancha Castro han sido galardonados Mª Luisa Calero Delgado. Higiene y alimentación. El abasto de carne en la villa de Huelva (1855-1870); Ramón Fernández Beviá. La imagen viajera de Huelva (1897-1940); Francisco J. Martínez Moreno. Origen, evolución y nuevos hallazgos en la Gruta de las Maravillas (Aracena); María Auxiliadora Camacho Ruiz. Fracaso escolar y abandono educativo temprano en educación secundaria en la provincia de Huelva. Prácticas en positivo y propuestas de mejora y Nelly Julia Castro Vadillo. La gestión local del Derecho Social de la Dependencia. Aportes de los Servicios Sociales Comunitarios. Análisis aplicado a la provincia de Huelva.

    Nueva convocatoria

    Por último, ya está abierta hasta el 15 de febrero de 2021 la convocatoria de la IX edición del Premio de Estudios Onubenses La Rábida en el que podrán participar investigadores, profesores y/o alumnos de cualquiera de las universidades de Andalucía. Los trabajos presentados deberán ser inéditos.

    El premio para la obra seleccionada consistirá en 3.000 euros y en la inclusión de la obra en el catálogo de publicaciones de la UNIA, que se hará cargo de su edición, presentación y difusión.

    Los trabajos versarán, de manera prioritaria, sobre algún aspecto de la realidad de Huelva y su provincia en áreas coincidentes con los ejes temáticos prioritarios de la UNIA, fundamentalmente medioambiente y sostenibilidad, turismo, economía circular, ordenación del territorio y desarrollo local sostenible, cooperación y relaciones internacionales, biomedicina y biotecnología, nuevas tecnologías, innovación educativa y pensamiento crítico.

    Los trabajos se presentarán bajo lema o seudónimo y acompañados de una plica cerrada, que contendrá el nombre del autor o autores, su N.I.F. o nº de pasaporte, su dirección postal, su teléfono y/o su dirección de correo electrónico, junto con un breve currículo vitae. Los trabajos deberán ser presentados o enviados (por correo postal certificado) a la siguiente dirección: Fundación Atlantic Copper. Avenida de Francisco Montenegro, s/nº. 21001 Huelva.

    Sobre la Fundación Atlantic Copper

    La Fundación Atlantic Copper es una entidad sin ánimo de lucro puesta en marcha en 2009, para dar continuidad a cuatro décadas de implicación social de la empresa, asumiendo la gestión y coordinación de las actividades de Responsabilidad Social externa que desarrollaba Atlantic Copper hasta ese momento y reforzándolas con nuevas iniciativas dentro de los fines que establecen sus Estatutos.

    Se encarga de gestionar la presencia y participación en acciones de carácter social, educativo y de formación, así como colaborar, investigar, poner en valor y conservar el patrimonio natural, cultural, artístico e histórico de la provincia de Huelva.

    La Fundación mantiene un diálogo con todos los ciudadanos y entidades que solicitan ayudas y colaboraciones enmarcadas dentro de sus fines fundacionales mediante contactos directos con sus órganos de gestión. Más de 30.000 personas se han beneficiado o participado en los proyectos impulsados o financiados por la Fundación.