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  • Nueve mineros en La Pañoleta, Camas (Sevilla). 19-07-1936

    Nueve mineros en La Pañoleta, Camas (Sevilla). 19-07-1936

    Información extraída del trabajo de investigación y libro en elaboración actualmente con el título: “Memoria Vindicada. 1936-1939. Estudio de la “Memoria Histórica” en la Cuenca Minera de Río Tinto. A la luz de las fuentes documentales”.

    Francisco Salgado Mariano, vecino de Minas de Riotinto (Huelva), a las 14:00 horas del día 19 de Julio de 1936, se encuentra gravemente herido en las instalaciones del Ayuntamiento de Camas (Sevilla). Francisco procedente de la zona conocida como La Pañoleta, informa que hay ocho mineros muertos de la Columna Minera, desgraciadamente tras dar la noticia fallece al poco tiempo. El Juez Municipal Ramón Payán Gutiérrez procedió a la instrucción de las diligencias para averiguar y esclarecer los hechos y sus circunstancias, por lo que se procede al levantamiento de los cadáveres y a la constitución del Juzgado en el propio Ayuntamiento.

    Se identifica al que falleció en el Ayuntamiento de Camas, tras un carnet que dice ser Francisco Salgado Mariano, vecino de Minas de Rio Tinto, conduciéndolo al depósito municipal del Cementerio. Seguidamente se traslada la constitución del Juzgado al lugar de La Pañoleta, una vez allí se encuentra un cadáver de un hombre en “posición neutral”, el cual y según el facultativo, llevaría aproximadamente unas tres horas fallecido, posee un carnet que le identifica como Domingo Pavón Fernández, vecino de Río Tinto. Próximo a éste se encontraba otro cadáver, pero tras registrarle, no se le pudo identificar; seguidamente y en la puerta de la Fuente Chica se encuentra otro cadáver, al que se le encontró una libreta donde figuraba el nombre de Domingo Pachón, además de tener 25 céntimos en calderilla y once cartuchos cargados con munición del nº 3. Sobre la derecha de la carretera y en una zanja, aparece otro cadáver sin poder identificarle, tras registrarlo, se le encontró un alfiler de pecho, un espejo pequeño y un block en blanco.

    Acto seguido se encontró otro cuerpo al lado de un camión que estaba ardiendo y con matrícula SE 16991; se le registra y se encuentra un carnet, identificando a José Palma Pedrero, vecino de Río Tinto, además en su registro tiene dos pesetas en plata y cincuenta céntimos en calderilla. Al lado del mismo camión, se encuentra otro cadáver, identificado como Cayetano Muñoz Maestre. También en las cercanías del camión en cuestión, se encuentra otro cadáver en posición neutral, sin que se pudiera identificar por falta de documentos, lo mismo ocurría con otro más, localizado en las cercanías de este último, pero que ante la falta de documentos, no se le pudo identificar. Tras el levantamiento de los cadáveres y trasladados al Depósito Municipal, se hicieron cargo de cuatro coches y una motocicleta con sidecar. Estos vehículos fueron entregados en depósito al vecino del pueblo de Camas D. Manuel García Pérez, y fueron los siguientes: Un Ford con matrícula H-1368, un Chevrolet H-1157, un Citroen H-2033, una motocicleta B.S.A. H-2006, un Nach con matrícula M-27007 y un Chevrolet H-1687.

    Pero, ¿y los otros cuatros cadáveres sin identificar, quiénes eran? Tras nuestra investigación de la Memoria Histórica de la Cuenca Minera de Río Tinto, estamos en disposición de desvelar los nombres de los cuatros mineros no identificados el día 19 de Julio de 1936 y que a día de hoy permanecen en el anonimato en la placa homenaje del execrable acontecimiento, figurando cada uno de ellos como “Desconocido”.

    Policarpo Rodríguez Requejo: Natural de Soto Grande (Orense), nace el día 8 de Noviembre de 1908, hijo de Inocencio Rodríguez Fernández y Ludivina Requejo García. Casado con María Marín Pachón, con dos hijos llamados Honorio y Ludivina. El día 7 de Noviembre de 1912 inicia su vida laboral en la Rio Tinto Company Limited (Legajo nº 1028. Archivo Histórico Minero Fundación Río Tinto) y lo hace en el departamento de Corta Filón Sur con la ocupación de Palero. El día 26 de Abril de 1935 es despedido por “Exceso de Personal”, pero a raíz del Decreto de 29 de Febrero de 1936, es readmitido el día 2 de Marzo de 1936, reincorporándose a Corta San Dionisio como Maquinistas de Perforadora con un jornal de 6,75 pesetas/día. Como tantos otros, Policarpo es baja laboral el 17 de Julio de 1936, siendo la causa la “Huelga”, aunque posteriormente indica el propio documento una corrección con el motivo de “Fallecido”. En el Registro Civil de Minas de Riotinto consta su fallecimiento el día 19 de Julio de 1936 y lo sitúa “próximo a Sevilla”, a priori todo indica que ocurrió en La Pañoleta como así lo verifica el informe de la Guardia Civil de Minas de Riotinto, donde se puede leer literalmente: “la noche del 18 al 19 de Julio de 1936 formando parte de la columna de mineros dinamiteros salió de esta población para Sevilla, al objeto de combatir las fuerzas nacionales, y al sostener encuentro con éstas al sitio La Pañoleta, inmediaciones de la citada capital, resultó muerto en el combate”. Registro Civil de Minas de Riotinto, Libro nº 63, Inscripción nº 47. Fecha: 17-02-1941.

    Bernardino Díaz Vázquez: Natural de Santa Ana la Real (Huelva). Nace el 2 de Mayo de 1896, casado con Fidela Díaz Barragán con quien tuvo un hijo llamado Bernardino. Procedente de Peña de Hierro, en Agosto de 1925 inicia su vida laboral en las minas de Río Tinto (Legajo nº 302. Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto), trabajando de Carbonero en Filón Norte con un jornal de 6,75 pesetas/día; en 1932 tenía de domicilio la calle Capitán Sediles nº 1 en la aldea de La Dehesa (Minas de Río Tinto). Durante la huelga revolucionaria de Octubre de 1934, Bernardino es despedido por “Sobrante”, cuando trabajaba en el departamento de Corta San Dionisio Atalaya de Palero. En el documento H-2 de su expediente laboral, el día 3 de Marzo de 1936, es readmitido, siendo baja definitiva el día 17 de Julio de 1936; causa de la baja por “Huelga”. Fallecido en Camas (Sevilla) el 19 de Julio 1936, tras pertenecer a la Columna Minera que en la madrugada del día 19 marchó desde la Cuenca Minera hacia Sevilla.

    En su expediente judicial como en la Partida de Defunción, el error en la fecha del fallecimiento es claro y notorio. Bernardino perteneció al grupo de mineros que fallecieron en La Pañoleta el día 19 de Julio de 1936; es más, fue uno de los cuerpos imposible de reconocer el día del ataque a la Columna Minera en el lugar citado anteriormente. Su esposa cita la fecha del día 18 de Julio, que fue cuando se organizó la marcha a Sevilla tras el golpe militar; mientras que el Ayuntamiento, transcurrido tan solo nueve años de lo ocurrido, escribe literalmente en su informe de fecha 25 de Marzo de 1945 que: “le fue aplicado el Bando de Guerra el día 17 de Julio de 1936”. Por otra parte la diligencia enviada por la Guardia Civil de La Dehesa, confirmaba la declaración de su viuda, de ahí que en el Auto judicial dictado por el Juez de Valverde del Camino, emitiera la fecha del 18 de Julio como el día del fallecimiento. Registro Civil de Minas de Riotinto, Libro nº 66, Inscripción nº 171. Fecha: 02-04-1945.

    Ricardo Caballero Calleja: Natural de Minas de Río Tinto, nacido el día 20 de Junio de 1895, hijo de Policarpo Caballero Calleja, casado con María Pardiña García y con cuatro hijos llamados Angélica, Carmen, Asunción y Ricardo, con domicilio en El Valle y en la calle Estanislao Figueras nº 32 (en Julio de 1932). Inicia su trabajo en la Compañía Británica (Legajo nº 137. Archivo Histórico Minero Fundación Río Tinto) el día 6 de Febrero de 1907 en Corta Filón Sur; pasó por Contramina, Fundición, San Dionisio Alfredo, Tráfico Mina y finalmente en Talleres Mina donde el 1 de Julio de 1935 pasó a Jornales Fijos como Chófer del Director General; por cierto que el vehículo que tenía destinado era el “Packard Motor Car, SE-16991” matriculado el día 26 de Septiembre de 1935, con un valor de compra de 45.320 pesetas y que el día 18 de Julio de 1936 fue incautado la Columna Minera para marchar a Sevilla y como informaba Alexander Hill: “Three cars were taken before dinner, the new Packard with Ricardo, the Dodge and a Ford”, cuya traducción sería: “Se llevaron tres coches antes de la cena, el nuevo Packard con Ricardo, el Dodge y un Ford”. Existe error en la fecha de defunción en el Auto del Juzgado del Valverde del Camino, donde figura el día 18 de Julio de 1936 y en La Pañoleta (Sevilla); es claro y evidente que los hechos que ocasionaron su muerte están perfectamente detallados en los Sumarios procedentes del Archivo de Diputación de Huelva, y que se aplicaron a todos los detenidos en el lugar denominado como “La Pañoleta”; basta consultar por ejemplo bajo el nombre de José Alonso González de Minas de Riotinto, y común a todos los encausados, correspondiente al Sumario nº 95 de 1936 contra: “Félix González Chaves y 67 más” el día 19 de Julio de 1936. Por cierto, al no ser del grupo de detenidos, ni tampoco de los identificados en el lugar especificado, no hay duda que tras la exposición de la Guardia Civil de Riotinto: “salió de esta población el 18 de Julio del 1936 conduciendo un coche y formando parte de una columna de mineros”, que figura en el Expediente del Juzgado de Valverde; está claro que fue unos de los cuatro mineros muertos no identificados en La Pañoleta el día 19 de Julio de 1936. Registro Civil de Minas de Riotinto, Libro nº 62, Inscripción nº 328. Fecha: 19-10-1940.

    Felipe Jara Maya: Natural de Aroche, nace el día 1 de Mayo de 1900, hijo de José Jara González y de Lucía Maya Herrador. Casado con Natalia Vázquez Díaz, con cuatro hijos llamados María, Antonio, Natalia y José. Procedente la Mina de Silos de Calañas, donde trabajó desde Noviembre de 1926 hasta Marzo de 1927; con 27 años es contratado por R.T.C.L. (Legajo nº 569. Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto) en el departamento de Contramina el día 15 de Septiembre de 1927, desempeñando el trabajo de Zafrero con un jornal de 6,75 pesetas/día. El primer domicilio que tiene en Nerva es la calle Acije nº 8, pero, por el año 1934, estando ya casado fija su residencia en la calle Victoria Kent nº 2. El 9 de Febrero de 1934, es detenido por “llevar una pistola cargada que dice se la había dado el 3º Teniente de Alcalde de Nerva Tomás Gómez Suárez, que era obrero de Peña de Hierro”, motivo por el que fue encarcelado; reingresando en la Compañía Minera el día 5 de Mayo del mismo año como Entibador. Causa baja el 17 de Julio de 1936, como la gran mayoría de expedientes analizados y por la causa: “Huelga”. El caso de Felipe Jara, es uno de los casos detectados tras analizar la orfandad y beneficencia de la Cuenca Minera donde aparecen sus cuatro hijos y viuda como beneficiarios del socorro citado y compararlo con los huérfanos reconocidos en el Registro Civil de Nerva y observar que era inexistente su inscripción “fuera de plazo”, la cual al parecer se encuentra en el pueblo de Camas realizada el día 7 de Mayo de 1981, información facilitada por D. José María García Márquez, autor de “Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936 – 1963)”. Ante lo expuesto, estamos en disposición de afirmar que Felipe es uno de los cuatro componentes no reconocidos de la Columna Minera que fallecieron el día 19 de Julio en “La Pañoleta”.

    Desde este artículo pretendemos aportar novedades respecto a los fallecidos en La Pañoleta el día 19 de Julio de 1936; pero también creemos justo reivindicar el día 1 de Noviembre como “Día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura”, para ello desarrollamos el siguiente alegato:

    Respecto al día declarado para el recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura, la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía en el artículo nº 17 y en su apartado nº 1 cita: “Se declara el 14 de Junio de cada año Día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la Dictadura.” Parece ser que la elección del día 14 de Junio, según prensa de la época y actual, es debido a la exhumación de la primera fosa común en Andalucía de fusilados de la Guerra Civil, y ocurrió en Lecrin (Granada), durante unas excavaciones llevada a cabo en 2003. Ante esta decisión, nos preguntamos: ¿la exhumación de fusilados en Zufre (Huelva) de cuatro vecinos de La Granada de Río Tinto el 1 de Noviembre de 1984, qué fue?; pues fue una exhumación en toda regla, regulada y aprobada por la Junta de Andalucía; fueron traídos los restos para su inhumación en el Cementerio del pueblo citado de la Cuenca Minera. La Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, daba su aprobación el día 26 de Octubre de 1984. Los restos de Andrés Pérez Martín, Justo Llorden Uña, Manuel Martín Martín y Martín Gil Romero, fueron colocados en una fosa común en el Cementerio de La Granada de Río Tinto.

    Con lo expuesto, y conociendo el método anárquico que se utilizó en la gran fosa de Constantina (Sevilla) entre 1979 y 1980, y que por ello: “no se le pudo calificar de exhumación”; no es dispar reivindicar que la exhumación de las referidas víctimas de la Granada de Río Tinto, es a priori y con los datos expuestos, la primera fosa común exhumada en Andalucía, y por tanto la fecha indicada y elegida en el artículo 17 de la ley referida, pensamos que no atiende a la realidad.

    El Legajo nº 28 del Archivo Municipal de La Granada de Río Tinto, informa del proceso seguido para el traslado de los cuatro vecinos fusilados y enterrados en “la finca La Nava de Zufre” el 23 de Noviembre de 1937 y su posterior inhumación en el Cementerio de La Granada de Río Tinto el día 1 de Noviembre de 1984.

    Bibliografía y Fondos:

    Moreno Bolaños, A. / Hernández Vallecillo, G. Memoria Vindicada 1936-1939.
    Registro Civil de Minas de Riotinto (Huelva).
    Archivo Municipal de Valverde del Camino (Huelva).
    Archivo Municipal de La Granada de Río Tinto (Huelva).
    Archivo Memoria Histórica. Diputación de Huelva.
    Archivo Histórico Minero Fundación Río Tinto.

    Minas de Riotinto, 26 de Junio de 2019

    Alfredo Moreno Bolaños y Gilberto Hernández Vallecillo

  • La campillera Consuelo Domínguez saca a la luz la vida de Hugh Mackay Matheson

    La campillera Consuelo Domínguez saca a la luz la vida de Hugh Mackay Matheson

    La historiadora de El Campillo publica un libro en el que revela la historia del británico que reactivó la industria minera en Riotinto y su labor filantrópica en la comarca y en Huelva

    Todos los amantes de la historia de la provincia de Huelva y, más concretamente, de la Cuenca Minera de Riotinto, tienen una cita ineludible con una nueva publicación, elaborada además por una historiadora de la tierra, la campillera Consuelo Domínguez.

    Se trata de la obra ‘Hugh M. Matheson. Un victoriano en las minas de Rio Tinto’, un libro en el que la autora revela la biografía de esta figura crucial para la historia de la comarca, Hugh Mackay Matheson, el hombre que hizo posible, durante 25 años, «la reactivación a gran escala de la industria minera en uno de los más importantes yacimientos de cobre del mundo: las minas de Rio Tinto», destaca Domínguez.

    Libro Hugh M. Matheson

    La autora se centra en primer lugar en las primeras experiencias infantiles y juveniles de quien fuese el primer director de la Riotinto Company Limited, en su conexión con una de las compañías más importantes del Imperio Británico, la firma Jardines & Matheson, en lo trascendental que resultó su viaje por India, China y Japón tanto para su vida empresarial como para la labor filantrópica que desplegaría posteriormente en la Cuenca Minera y en la provincia de Huelva.

    Pero «lo más relevante» de este estudio, explica Consuelo Domínguez, son las experiencias vividas por Hugh Mackay Matheson a su llegada a Huelva y Riotinto y los posteriores viajes que realizó para supervisar la marcha de la compañía minera, una parte de la obra en la que cobra especial importancia la labor filantrópica llevada a cabo por este británico en las minas y en la capital de la provincia de Huelva.

    «Su tarea filantrópica, acorde con sus creencias presbiterianas, se centra en la creación de escuelas y en la apertura del Seamen’s Intitute, una institución destinada a preservar la conducta moral de los marineros», señala la historiadora de El Campillo, para quien «la creación de escuelas es una de las acciones emprendidas por Hugh M. Matheson en favor de la clase obrera,» lo que a su vez «se encuadra dentro de su política paternalista» que posteriormente continuaría desarrollando la Compañía, añade. 

    Hugh M. Matheson

    El libro comienza con una introducción en la que la autora desgrana qué le ha llevado a escribir este libro, que no es otra cosa que el recuerdo de las vivencias de su infancia y juventud, que «vuelven a cobrar vida a través de múltiples imágenes que conforman el cromatismo de sus piritas ferrocobrizas, del sonido de los barrenos perforando la tierra, de la visión de tren que unía los pueblos mineros, de una arquitectura poblada de elementos eclécticos entre británicos y andaluces, de los modismos lingüísticos formados por palabras inglesas y de la estampa de los parques y jardines que llenaban de color un paisaje yermo, o del trazado urbanístico en el que se divisaban las casas obreras, la iglesia, las escuelas, el hospital y otras muchas dependencias de la Compañía», señala.

    Sobre Consuelo Domínguez

    Nacida en El Campillo, esta doctora en Historia y profesora titular de la Universidad de Huelva hasta su jubilación, en 2006, cuenta con una amplia trayectoria como investigadora, fruto de la cual han visto la luz numerosos trabajos de investigación relacionados con la provincia de Huelva, la Cuenca Minera, el patrimonio y la didáctica de las ciencias sociales.

    Durante los últimos años, su línea de investigación se ha centrado en la historia de la minería y el legado británico de Huelva, un trabajo que puede apreciarse a través de sus libros ‘In Loving Memory’ (2013), sobre la historia de los cementerios británicos de Tharsis, Riotinto y Huelva, y este último titulado ‘Hugh M. Matheson. Un victoriano en las minas de Rio Tinto’, editado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva.

    Entre sus obras publicadas también se encuentran ‘La arquitectura inglesa en Huelva’ (1991), ‘Itinerario colombino’ (1992), ‘El Museo: Un espacio para el aprendizaje (1999)’, ‘La Reforma educativa de la II República en Huelva’ (1999) y Museo y Patrimo¬nio en la didáctica de las Ciencias So¬ciales (2001). Además, en 2006 fue comisaria de la exposición ‘La escuela de la II República’.

  • Rafael Cortés, un riotinteño que salvaguarda la memoria de la Cuenca Minera

    Rafael Cortés, un riotinteño que salvaguarda la memoria de la Cuenca Minera

    Su amor por la historia de la comarca le ha llevado a coleccionar diferentes objetos y libros, una labor altruista que le ha hecho merecedor de varios reconocimientos

    La vida de Rafael Cortés es el ejemplo de muchos habitantes de la Cuenca Minera de su época. Nacido hace 79 años en Minas de Riotinto, comenzó a trabajar con tan sólo 11 años por necesidades económicas en su casa. Primero estuvo como camarero en el Bar ‘El Barco’ de su pueblo, desde donde pasó, con 13 años, a repartidor de Telégrafos en el Ayuntamiento riotinteño.

    Fueron sus primeras experiencias laborales hasta que, con 17 años y tras aprobar un examen, entró a formar parte de la plantilla de las Oficinas del Departamento Almacén Mina de la Compañía Española de Minas de Río Tinto S.A. Su ingreso fue como mecanógrafo-archivero, en la categoría de Aspirante Administrativo, para ir ascendiendo con los años. Fue así cómo fue pasando por varios departamentos hasta recalar en 1965 en Informática. Cuando se jubiló en el año 1996 era Jefe del Departamento de Informática en la entonces llamada Minas de Río Tinto S.A.L.

    Rafael Cortes dos

    Toda una trayectoria laboral que ha ido compaginando con su afición a la fotografía y a los videos, una actividad que comenzó a fomentar en el año 1970, cuando, después de casarse, se marchó de Luna de Miel y, en el viaje, se compró su primera cámara fotográfica.

    Una afición que ha ido creciendo con el tiempo y que hemos querido conocer a través de esta entrevista, donde también descubrimos el valor de su hemeroteca y biblioteca sobre temas de la Cuenca Minera o autores de la misma, dado que Rafael es un gran coleccionista de lápices, sellos de Correos, vitolas, postales y almanaques de bolsillo, por lo que “atiendo a cuantas personas o entidades solicitan de mí la información que necesitan y yo pueda tener. Y, sobre todo, agradezco a mi esposa que me soporta con paciencia llevar esta afición que tengo y a la que le dedico mucho tiempo”.

    Rafael Cortes cuatro

    -Rafael, ¿cómo se ha ido desarrollando su afición a la fotografía?

    -Desde 1970, usé la cámara fotográfica únicamente con la familia, pero, en 1993, poco a poco, fui tomando más interés, tanto de fotos como de vídeos, ampliando el campo de temas con la captación de diferentes imágenes y acontecimientos. Al mismo tiempo, a partir de entonces, comencé a recopilar fotos del pasado en la historia de nuestro pueblo y de las compañías mineras. Y, claro está, pensé que también tenía que hacer fotos que en el futuro marcarán la historia.

    -¿En qué proyectos está trabajando?

    -Estoy haciendo reportajes fotográficos con textos, colocándolos en un álbum de Facebook, sobre lo que va ocurriendo en el día a día en distintos temas, en Minas de Riotinto o en los pueblos de la Cuenca Minera, siempre y cuando me entere del acontecimiento y pueda asistir.

    Rafael Cortes cinco

    -¿Algún trabajo del que se sienta más orgulloso?

    -Para mí, siento orgulloso de haber participado en todos los que he hecho, aunque, con la familia, en un grado de mayor orgullo.

    -Las redes sociales son una buena forma de difusión.

    -Sí, de ahí que disponga de un álbum en el que vuelco mis reportajes con el pensamiento puesto en todos aquellos paisanos de la Cuenca Minera que están residiendo lejos de aquí y que les pueda suponer un alivio a la nostalgia que pudieran tener, como también en ser informativos para los que viven en la comarca.

    -¿Qué suele fotografiar?

    -Suelo fotografiar todo aquello que me guste: naturaleza, paisajes, acontecimientos festivos, conmemoraciones, celebraciones, fútbol, trabajos que se realizan transformando el ambiente, curiosidades, etcétera.

    -¿Tiene algún otro proyecto?

    -Continuar con lo que estoy haciendo hasta que el cuerpo aguante, escribir un libro titulado ‘Cronología de Minas de Riotinto’ y otro sobre un tema de Nerva.

    Rafael Cortes tres

    -¿Ha conseguido algún premio en este sentido?

    -Sí, Onubense del Año en 2006 y Riotinteño del Año en 2003 y en 2017.

    -Su amor por el coleccionismo y por la imagen siempre lo ha compaginado con su actividad profesional.

    -En los tres últimos años de mi actividad profesional sí, porque, a partir de 1996, que pasé a la situación de pensionado y a tener más tiempo para dedicarme a algo en lo que estar en activo, vengo desarrollando lo que me gusta: conocimiento con más profundidad de nuestra historia, la fotografía, grabaciones en vídeo y a escribir.

    -¿Qué supone para usted Minas de Riotinto?

    -Algo maravilloso. Me encanta y apasiona su historia, su gente, su paisaje y su río. A ambos los llevo en mi corazón y en mis pensamientos.

    -¿Algún mensaje final para sus paisanos?

    -Que vivan en paz y armonía, tengan trabajo los que están en edad de ello y sean felices.

  • El campurriano Antonio López indaga en la historia de la Cuenca con su nuevo libro, ‘Algunos lo lograron’

    El campurriano Antonio López indaga en la historia de la Cuenca con su nuevo libro, ‘Algunos lo lograron’

    El autor sorprende con una revisión histórica de unos hechos que ocurrieron en la comarca entre 1936 y 1958, como un trágico accidente de camión cuyas consecuencias «lo envuelven todo», asegura 

    Muchos conocen a Antonio López García, un campurriano que el pasado mes de noviembre cumplió 54 años, edad que le convierte en un minero que forma parte de la generación de los que nacieron en la habitación de su casa con la ayuda de una matrona, en su caso, Juana ‘la del tío Elías’. Por este motivo, asegura con orgullo que nació en el mismo Campofrío, tal y como refleja su DNI.

    «En aquella fecha no existía el Hospital Comarcal de Riotinto y todos los partos en los municipios de la Cuenca Minera y la Sierra se llevaban a cabo en el domicilio», nos comenta, si bien, «afortunadamente, gracias a las movilizaciones que se produjeron, conseguimos que se construyera el hospital, que últimamente está siendo muy cuestionado. Primero por el acuerdo insolidario que tomó el Ayuntamiento de Riotinto de cobrar por aparcar en su entorno y, segundo, por los recortes que se han llevado a cabo y que han supuesto el deterioro de la asistencia médica que tan magníficamente había prestado», añade.

    Antonio López es un campurriano amante de su tierra. Tanto que, de su grupo de amigos de la infancia, es el único que sigue residiendo y trabajando en Campofrío los 365 días del año. «Soy feliz cada tarde paseando a mi perrita. Qué quieres que te diga más», asegura.

    Dedicado profesionalmente al mundo de la banca y los seguros como agente colaborador, Antonio López siempre se sintió atraído por la literatura y la investigación. Al hilo de estas inquietudes, formó parte del grupo Iniciativa Cultural, entidad responsable, entre otras iniciativas, de la edición del libro ‘Campofrío, la plaza de toros más antigua de España’, una obra en la que se encargó de confeccionar el cuarto capítulo, titulado ‘Plazas de Toros Históricas’.

    Una afición sobre la que afirma que «es algo que se lleva dentro y que nunca consideras llegado el momento apropiado para comenzar a hacerlo. Supongo que por miedo. Sin duda alguna, me animé a raíz de la publicación del libro de la plaza de toros. Supongo que habrá mucha gente que piense que he comenzado bastante tarde. Pues igual tienen razón. Quizás se pueda solucionar escribiendo más rápido (es una broma, por supuesto). Creo que te decides a hacerlo el día que aceptas que tu libro puede tener fallos y que los fallos forman parte de la vida misma. Incluso las rosas más bellas tienen espinas, pero si sabes tratarlas no te hacen daño».

    De hecho, en el año 2016, comenzó la aventura de escribir su primer libro en solitario. Un trabajo que dio como resultado la obra ‘Nuestro pan cotidiano, dánoslo hoy’, donde el autor se trasladó al siglo XVIII con sus paisanos. Una creación que tuvo una importante repercusión, recibiendo el apoyo de escritores serranos de la talla de Mario Rodríguez o Manuel Moya, entre otros.

    Tras esta primera incursión en el mundo editorial en solitario, el pasado mes de diciembre, López García ha vuelto a sorprender con la presentación de un nuevo libro, titulado ‘Algunos lo lograron’, una obra que es el resultado de un año y medio de trabajo, del que Antonio destaca “su sencillez. Está escrito por y para el pueblo. Utilizo dos lenguajes distintos. Por un lado, nos habla Salvador a través del recuerdo como testigo de lo ocurrido en la localidad durante el largo periodo transcurrido entre 1936 y 1958. Y, por otro lado, nos habla José como componente de la Columna de los 8.000, que teñiría de sangre la localidad extremeña de Llerena. Las consecuencias de un trágico accidente de camión ocurrido en la tarde del 30 de mayo de 1956 lo envuelven todo”.

    Es decir, en el libro se habla de “dos tragedias de Campofrío, sufridas en 1936 y 1956, respectivamente, por dos protagonistas reales, que se reencuentran en el pasado a través del testimonio escrito de José y de los recuperados recuerdos de Salvador. El primero pretendía transmitir la verdad al futuro y el segundo buscaba rescatar del olvido al pasado”.

    Una historia que aparece publicada con la siguiente dedicatoria, “A mi compadre Ceferino y a cuantos la jodida muerte no concedió ni tan siquiera el derecho a defenderse”, y una historia que ha querido sacar a la luz porque considera que “en paz, democracia y libertad es posible conseguir que el mundo sea mejor. En nuestras manos está hacerlo realidad”.

    Además, el libro fue presentado el día que se conmemoraba el 40 Aniversario de la Constitución Española, una fecha elegida especialmente por el escritor. Porque, según dijo el día de la presentación, “se trata de una Constitución que nació del consenso, es decir, de un gran acuerdo entre todos los que participaban en su elaboración. Para ello se hizo obligatoria la aprobación de una Ley de Amnistía. ¿Cómo podían reconciliarse si no se borrase ese pasado para siempre? Dicha amnistía iba dirigida a aquellas personas que habían sufrido cualquier tipo de represión por oponerse al levantamiento armado contra la República, en defensa de las libertades públicas”.

    El acto fue presentado por el presidente de la Asociación de Memoria Histórica de la Provincia de Huelva, Fernando Pineda, quien además es el autor del prólogo del libro, y tuvo lugar en la Casa de la Cultura ante una numerosa presencia de público.

    Antonio Lopez presentacion libro

    Fue una presentación muy particular, porque Antonio decidió no hablar él, sino que lo hicieran sus personajes, así que resultó un acto muy emotivo. De este modo, entre los comentarios realizados por el autor durante su intervención, los asistentes pudieron disfrutar de fragmentos como éste: “Tras el accidente de camión ocurrido en la tarde del 30 de mayo de 1956, que provocó la muerte de 12 vecinos de la localidad, Salvador García perdió la memoria. Los recuerdos que se esfuerza en rescatar del olvido abarcan un periodo de 20 años, comenzando una lluviosa tarde de primavera del año 1936. Uno de los fallecidos en el trágico accidente era Antonia, su esposa. Le acompañaremos en sus dos primeros años de duelo y de recuperación, convirtiéndonos sin pretenderlo en su persona de confianza: “Llevo varios días rebuscando entre mis cosas, intentando encontrar todo lo que me pueda ayudar. Compruebo que mi cabeza, a pesar de parecer vacía y hueca, no lo está del todo”.

    Antonio Lopez presentacion libro dos

    Se trata de un libro, en definitiva, que ha sido muy bien recibido y que es muy probable que de paso a nuevas creaciones, puesto que Antonio López siempre está inmerso en nuevos proyectos.

    Por el momento, para despedirse, este escritor e investigador campurriano se queda con este mensaje: “el pasado está ahí para que aprendamos de él, solo hay que saber hacerlo mirando al presente y creando futuro para nuestros hijos”.

  • Las Fosas Comunes del cementerio de Zalamea la Real

    Las Fosas Comunes del cementerio de Zalamea la Real

    Estudio de la Memoria Histórica en la Cuenca Minera de Riotinto, por Gilberto Hernández Vallecillo y Alfredo Moreno Bolaños

    Por Marzo de 2017, dimos a conocer un adelanto de nuestras investigaciones sobre la Memoria Histórica de la Cuenca Minera de Río Tinto. Desde entonces hemos consultando varios fondos documentales, pues como expresamos en su día, nuestra investigación ha partido de “cero”, a pesar de ser conocedores de algunos buenos trabajos y libros realizados sobre el tema.

    Nuestra intención es una nueva investigación que ofrezca resultados principalmente desde los Registros Civiles de los pueblos que componen la Cuenca Minera de Río Tinto (Minas de Riotinto, El Campillo, Nerva, Zalamea la Real, Campofrío, La Granada de Río Tinto y Berrocal), el Archivo Histórico Minero de Fundación Río Tinto, los diferentes Archivos Municipales de la Comarca así como el Archivo Municipal de Valverde del Camino, además de consultas precisas en el Archivo Histórico Provincial de Huelva y el Archivo de Diputación de Huelva.

    En la información que se acompaña solo vamos a tratar lo concerniente a las posibles fosas comunes del cementerio de Zalamea la Real; y decimos bien “fosas comunes”, porque la forma de inhumar en los cementerios de la Cuenca Minera de forma general fue enterrar a las víctimas en las fosas convencionales, es decir sepulturas de 0’80 mts de ancho por 2’00 mts de largo y de 1’00 ò 2’00 mts de profundidad.

    El Registro Civil nos indica que fueron un total de 123 los fusilados entre 1936 y 1939, de los cuales 78 fueron inhumados en el cementerio de dicha población. Al igual que desde Minas de Riotinto se informa que existe un vecino de esta población, el Registro de Zalamea la Real informa que hay vecinos enterrados en otros cementerios de la Cuenca Minera, tal y como puede observarse en la tabla adjunta.

    Hemos realizado de forma minuciosa, y gracias a documentación aportada, la situación posible de albergar aún fosas con los restos de fusilados en Zalamea la Real. El cementerio de esta localidad tiene en tierra una distribución de fosas clasificadas en Manzanas, con 48 fosas cada una, y repartidas en dos filas de 24.

    Existe referencia fidedigna en cuanto a la utilización de cuatro manzanas para llevar a cabo 107 inhumaciones de fusilados en 47 fosas comunes; concretamente las denominadas “A” con 27 entierros en 9 fosas, la “B” con 50 en 21 fosas, la “C” con 28 en 16 fosas y la “D” con 2 en 1 fosa. Información muy precisa de las inhumaciones nos indican que las fosas fueron empleadas de forma unitaria para enterrar en algunos casos hasta 8 fusilados, como fue la nº 39 de la Manzana “A”; de forma general eran sepultados 2, 3 y hasta 4 en la misma fosa.

    En el plano adjunto se muestran las cuatro manzanas usadas con sus respectivas fosas, dando a conocer las que eran propiedad (P) y las que se usaron para las inhumaciones.

    El sepulturero de Zalamea la Real, confeccionó unas notas y a posteriori un vecino del pueblo un documento que ha llegado a nuestras manos, donde escribe con nombres y apellidos casi en su totalidad 107 inhumaciones que se llevaron a cabo en el cementerio de dicha población desde el 25 de Agosto hasta el 20 de Noviembre de 1936.

    Comparando con el resultado de inscripciones realizadas “fuera de plazo” en el Registro Civil, observamos que son 48 las defunciones comunes citadas en ambos documentos, por lo que un total de 59 víctimas no aparecen anotadas en el Juzgado de Paz de Zalamea la Real; que sumados a los 79 casos (Se encuentra incluido en este total Miguel García López del Registro Civil de Minas de Riotinto) mostrados en el análisis de los fusilados y enterrados en el cementerio y según el propio Registro Civil, asciende a 138, el número de fusilados que en su momento estuvieron ocupando fosas en el cementerio de esta población.

    Sin embargo, podemos asegurar que las 107 inhumaciones anotadas por el sepulturero, y ubicadas en las manzanas “A”, “B”, “C” y “D”, fueron exhumadas entre el 22 de febrero de 1942 y el 5 de Marzo de 1943, según consta en los libros municipales del cementerio. Por tanto, nos pusimos a indagar donde se enterraron el resto de fusilados de 1937, 1938 y 1939. Para ello, primeramente hubo que localizar el paradero de las 64 víctimas de los años mencionados inscritas en el Registro Civil e inhumadas en lugares diversos y extraer aquellas que fueron realizadas en el cementerio de Zalamea la Real, quedando por tanto el número de fusilados en 30, (Víctimas registradas e inhumadas en el cementerio de Zalamea la Real menos las comunes entre el Listado del Sepulturero y el Registro Civil) pero, sin emplazamiento exacto en fosas; seguidamente analizamos el movimiento del resto de sepulturas y no citadas por el sepulturero en las cuatro manzanas elegidas como “fosas comunes”, ya que si se mantienen los mismos espacios de tiempo de inhumación/exhumación (1927 / 1942) en fosas sin propiedad, es decir, en el entorno de 15 años como ha ocurrido en las 107 analizadas, y por tanto con una posibilidad alta de que sean fosas que se utilizaron para el resto de dichos enterramientos.

    Sin tener en cuenta las fosas en Propiedad, aún teniendo algunas el intervalo de tiempo expuesto y ¿por qué no pensar que se utilizaran algunas?, existen fosas libres de posesión y que sí tienen el espacio de tiempo indicado, y son: B24, B37, C33 y C45, que muy probablemente fueran usadas también como fosas comunes, llevándose a cabo las exhumaciones de los restos el 22 de Mayo de 1942, 5 de Julio de 1942, 20 de Octubre de 1942 y 13 de Febrero de 1943 respectivamente.

    Otro dato irrefutable sobre la inexistencia de algunas “fosas comunes” es la desaparición de todas las fosas pares de la manzana “A”, ya que en las postrimerías de la década de 70’s e inicio de la de 80’s se proyectaron y construyeron nichos en el área que ocupaba dicha fila de sepulturas, donde cuatro de ellas se utilizaron para la inhumación de fusilados en 1936.

    Como nota interesante del uso de fosas para fusilados en el cementerio de Zalamea la Real, destaca la nº 40 de la Manzana “B”, la cual fue utilizada para inhumar a Miguel García López y Julián Muñiz Marra en Septiembre de 1936 y exhumarlos el 10 de Julio de 1942 para dar sepultura a “Dos fugitivos en la Sierra” (Referencia literal que aparece en el Registro Civil de Zalamea la Real, Libro nº 1, página 44V de la sepultura nº 40 de la manzana “B”) ; estos dos fugitivos eran Mario Marchello Palomo (Libro nº 55, defunción nº 116. Registro Civil de Zalamea la Real) de Minas de Riotinto y Manuel Ramos Acuña (a) El Cano (Libro nº 55, defunción nº 117. Registro Civil de Zalamea la Real) de Valverde del Camino; ambos se fugaron de la Colonia Penitenciaria de Montijo (Badajoz) el día 9 de Mayo de 1942. Más tarde se encuentran en la finca de El Robladito (Zalamea la Real) en la tarde del día 6 de Julio de 1942, por el camino que va desde las fincas de “El Legito” a “El Robladito”, donde fallecen en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Los restos de Mario y Manuel fueron exhumados el día 22 de Noviembre de 1956.

    El análisis expuesto es el que nos lleva a la conclusión: “que el cementerio de Zalamea la Real, no tiene ninguna fosa común de los fusilados correspondientes al período de la guerra civil (1936-1939)”, al menos este es nuestro criterio tras la analítica minuciosa y respetuosa que hemos intentado siempre y en todo momento dar al estudio e investigación de las Fosas Comunes de la Cuenca Minera de Río Tinto.

    Para la culminación de los resultados expuestos, no podemos dejar de mostrar una vez más nuestra gratitud a las personas que forman parte de la salvaguarda documental consultada en el Ayuntamiento de Zalamea la Real:

    • Domingo Castillo Serrano, Juez de Paz.
    • Purificación Mora Contioso, Secretaria del Juzgado de Paz.
    • Rafael Pichardo Pulido, Secretario del Ayuntamiento.
    • José Manuel Vázquez Lazo, Archivero

    A fecha de hoy seguimos elaborando nuestro proyecto de libro: «Memoria Vindicada. 1936-1939. Estudio de la “Memoria Histórica” en la Cuenca Minera de Río Tinto. A la luz de las fuentes documentales».

    Centrados en la información que aportan los Registros Civiles de la Cuenca Minera de Río Tinto, tenemos cerrado un cuadro estadístico que muestra todas aquellas inscripciones registrales de fusilados en cada uno de los pueblos y por tanto en cada una de las posibles fosas comunes que se encuentran en sus respectivos cementerios.

    En esta tabla se informa de los 548 fusilados e inhumados en los cementerios de cada pueblo, según la documentación aportada por las diferentes “inscripciones fuera de plazo” de un total de 695 notificaciones en los Registros Civiles.

    De todos es conocido la intervención llevada a cabo en el Cementerio de Nerva, donde los trabajos de la fase de investigación se iniciaron el día 23 de Octubre del año 2017 y finalizaron el día 15 de Diciembre 2017; intervención que se llevó a cabo tras la publicación de la “Orden de 2 de agosto de 2017, por la que se acuerdan actuaciones específicas en memoria democrática en determinados municipios andaluces” (BOJA Número 150 – Lunes, 7 de agosto de 2017).

    Un paso más se ha dado desde la Junta de Andalucía en la Indagaciónlocalización de fosas comunes en la Cuenca Minera, primeramente con el “Anuncio de 16 de marzo de 2018, de la Dirección General de Memoria Democrática, por el que se publican actuaciones específicas en materia de recuperación de la Memoria Histórica en diferentes municipios andaluces”, donde se incluye Minas de Riotinto, (BOJA Número 61 – Miércoles, 28 de marzo de 2018) y seguido de El Campillo que está incluido en el “Anuncio de 9 de agosto de 2018” (BOJA Número 158 – Jueves, 16 de agosto de 2018).

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