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  • Un libro de Márquez Calero aborda la historia de las Cruces de Berrocal

    Un libro de Márquez Calero aborda la historia de las Cruces de Berrocal

    La Diputación publica una nueva obra del escritor berrocaleño recientemente fallecido

    La Diputación de Huelva ha presentado en un emotivo acto el libro ‘Fiestas de la Santa Cruz de Berrocal: Real Hermandad Sacramental de la Santa Vera Cruz de Arriba, fiel heredera de la antigua Cofradía de la Vera Cruz’, de Manuel Márquez Calero, editado por el Servicio de Publicaciones de la institución provincial.

    Se trata de una obra que, según el presidente de la Diputación, David Toscano, “aborda una de las celebraciones más ancestrales y populares que existen en la provincia de Huelva”. Las Cruces de Mayo de Berrocal, ha dicho, “aglutinan de manera única la historia, la cultura, la devoción y el sentir de un pueblo desde hace más de cuatro siglos”.

    Para Toscano, estas fiestas constituyen “una verdadera joya antropológica que une ritos paganos y católicos, y que Berrocal ha sabido conservar de manera intacta”, suscitando el interés tanto de estudiosos como de las miles de personas que cada año acuden a conocer las Cruces en primera persona. En este sentido ha subrayado que este acervo de la provincia de Huelva y Patrimonio Cultural Andaluz, debe ser protegido y difundido. “Por eso la Diputación de Huelva no ha dudado en sacar a la luz esta obra, que profundiza en el nacimiento y la evolución de las fiestas de la Santa Cruz”, un rito centenario que ha conseguido resurgir a pesar de todas las adversidades que han amenazado con extinguirlo, como una guerra civil, una pandemia o la despoblación de la zona.

    El presidente de la institución provincial ha tenido unas palabras para el autor del libro recientemente fallecido: “Manuel Márquez Calero ha volcado en estas páginas su gran inquietud por la historia de su pueblo, el amor a sus raíces y tradiciones”. Durante toda su vida “Manuel siempre ha llevado a Berrocal en los labios y en el corazón”, como demuestra la publicación de varios libros sobre el municipio, como ‘Berrocal en el Pleito del Campo y Sierra de Tejada’ de 2003 y ‘Estampas del Berrocal que yo viví’, de 2013.

    Toscano ha agradecido a su viuda, a su amigo Manuel Ortiz y a todos los familiares haber asistido a la presentación de una publicación “que se incorpora desde hoy al gran legado que Manuel Márquez os ha dejado a vosotros, a vuestro pueblo y a toda la provincia de Huelva”. Y su autor, ha añadido “ya forma parte para siempre de la cadena atávica que se renovará el primer fin de semana de mayo, cuando la música, la pólvora y olor a romero anuncien la devoción renovada de la Hermandad de la Santa Cruz de Arriba”.

    Una fiesta “que ha pasado de padres a hijos, uniendo eslabones y haciendo que estas tradiciones de siglos lleguen a nuestra época como la mejor de las herencias”, ha concluido.

    En el acto también han participado la responsable de la edición literaria y del prólogo del libro, Gregoria García, presidenta también de la Hermandad, y el hijo del autor, Manuel David Márquez Benítez.

    En la presentación, amenizada por miembros de la banda de la Virgen de las Mercedes de Bollullos, García ha manifestado sentir “un carrusel de sentimientos”, entre la tristeza por la reciente pérdida del autor,“un hombre bueno e investigador incansable que ocupa un lugar de honor entre nosotros” y “la alegría de que su libro haya podido ver la luz”.

    La prologuista ha explicado que el libro habla en una primera parte del origen de la Cofradía, con un recorrido por sus vicisitudes, para continuar, en una segunda parte, con la historia del bando de arriba. “Berrocal son sus cruces y su gente, con un fervor que se escapa al intelecto”, ha manifestado.

    El público que ha llenado el Salón de Plenos de la Diputación ha dedicado intensos aplausos a García y al hijo del autor, que ha agradecido al organismo provincial la publicación de la obra y ha hecho una lectura emocionada de unas líneas escritas por Manuel Márquez antes de su muerte: “Me gustaría que lo disfruten tanto como lo he disfrutado yo escribiéndolo”.

    El presidente de la Diputación, junto con la diputada del Cultura, Gracia Baquero, y el director del área, Juan Antonio Estrada, han entregado ejemplares de la obra a familiares y amigos del autor y al público asistente. Publicado por la Diputación dentro de la colección Divulgación, se han editado 300 ejemplares del libro, que será distribuido a todas las bibliotecas de la provincia de Huelva y se podrá adquirir en cualquier librería.

    Sinopsis del libro

    El origen de las Fiestas de la Santa Cruz de Berrocal tiene una fecha imprecisa de mediados del siglo XVII, en tiempos de hambrunas y epidemias, bajo la penumbra de las velas y el culto a la Santa Cruz.

    En un principio, fue la Cofradía de la Santa Vera Cruz el símbolo de unión de todos los cofrades. Pero, avanzado ya el siglo XVIII, comenzaron a recaudar las limosnas de forma separada, entre los hermanos que vivían en la parte alta del pueblo y los que lo hacían en la parte topográficamente más baja del mismo. Así nació la rivalidad y se originaron dos Bandos o Partidos dentro de la originaria Cofradía.

    A partir de 1875, se produjo una escisión. El Bando de Arriba permaneció al amparo de la antigua Cofradía, haciéndose cargo de sus gastos y de la continuación de su liturgia. El Bando de Abajo se desligó de la misma. Por ello, los de Arriba nos consideramos fieles herederos de la antigua Cofradía de la Vera Cruz, como los documentos de la época atestiguan. Pasado el tiempo, dichos Bandos dieron lugar a las dos Hermandades actuales que veneran a la Santa Cruz en el pueblo.

    En tiempos de la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra, la fiesta se dejó de celebrar y, dieciocho años después, en 1948 vuelven los sentimientos y emociones de los siglos.

  • Manuel Márquez Calero, un berrocaleño que muestra el amor a su tierra a través de los libros

    Manuel Márquez Calero, un berrocaleño que muestra el amor a su tierra a través de los libros

    A sus 75 años, Manuel Márquez Calero puede sentirse orgulloso de haber tenido una vida plena, en la que ha compagino su actividad profesional con su amor por la historia y el estudio a nivel general. Nacido en Berrocal, en la calle La Fuente, Manuel se marchó de su localidad natal en 1962, cuando tenía 19 años.

    Su destino fue Sevilla, hasta donde se marchó para alistarse como voluntario en el Ejército, donde ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional, hasta que pasó a la reserva. Un trabajo que le ha permitido vivir en diferentes lugares de España, residiendo en la actualidad, ya jubilado, en la capital hispalense.

    Junto a su actividad profesional, Manuel ha mantenido una constante labor a favor del conocimiento, puesto que reconoce que “me encanta aprender”. Con este objetivo, este onubense ha estado en el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla, además de asistir como oyente a las clases de la Facultad de Historia. En total, más de veinte años vinculado a la Hispalense de un modo u otro, unido a su amor por la lectura, lo que le ha permitido desarrollar diferentes trabajos de archivo e investigación.

    El resultado se ha plasmado en dos libros, Estampas del Berrocal que yo viví y Berrocal en el pleito del Campo y Sierra de Tejada (Siglos XVII, XVIII y XIX), para el que tuvo que estudiar Derecho y, especialmente, Historia del Derecho. Dos publicaciones de gran interés para quienes quieran conocer el municipio en profundidad. Trabajos que complementa con otros comentarios y artículos en foros como Facebook, donde, por ejemplo, difundió un bonito pasaje en el que imaginaba un viaje desde Huelva a Riotinto como si se desarrollara en 1888, a través del tren minero, describiendo cómo era el paisaje, su gente y los pueblos por los que discurría el trayecto.

    Un bagaje que ha permitido a Manuel tener un profundo saber sobre su tierra, de su comarca. De hecho, en el marco del 350 Aniversario de la emancipación de la villa de Berrocal fue invitado por el Ayuntamiento de la localidad para ofrecer una conferencia en la que dio cuenta de la importancia de aquella fecha histórica, el 25 de agosto de 1658, cuando se produjo un hecho fundamental en el devenir de este municipio. En su disertación, Calero hizo un recorrido por los litigios que tuvo que pasar hasta que Berrocal consiguió el título de villa.

    Todo ello pone de manifiesto que, aunque esté ya jubilado, es una persona muy inquieta, al que le preocupan “muchas cosas de la vida, como el ecologismo, la conservación del planeta, la situación de la Cuenca Minera, etcétera. Hay que tener en cuenta que he estudiado mucho la historia de la zona, de las minas de Riotinto, indagando en personajes como Eladio Orta o Félix Lunar, las luchas obreras o el mismo Año de los Tiros”.

    Una actividad investigadora que compagina con su vida familiar, ya que Manuel está casado, tiene dos hijos y tres nietos, con los que va de vez en cuando a Berrocal, como sucede con las jornadas de la naturaleza que se organizan en el municipio. “Estamos dando todo nuestro apoyo al pueblo, tratando de animarlo y darle más vida, de ahí que no hayamos querido perder el contacto, ni que lo perdieran mis hijos. Yo tengo en Berrocal una pequeña casa en el campo, de unos 30-40 metros, con una chimenea, a la que suelo ir cuando puedo. Siempre digo que en un pueblo lo primero que se cierra es la escuela y lo último, el cementerio”, comenta Márquez Calero.

    Eso, a pesar de que reconoce que la vida del campo, de la zona, ha cambiado mucho desde que él la conoció hasta ahora. Tal y como nos cuenta, “tengo muchos recuerdos de mi infancia y adolescencia en mi pueblo, como resumo en mi libro Estampas del Berrocal que yo viví. Me acuerdo mucho de los esteros, de los trabajos que se hacían entonces y que se basaban en una economía de subsistencia, pero con lo que éramos felices. Tampoco conocíamos otra cosa”.

    Una etapa de su vida que permanece marcada en su memoria y en la que cosechó grandes amigos, con los que sigue manteniendo contacto, puesto que suele reunirse con ellos de forma periódica para cambiar impresiones y poner en marcha diferentes proyectos, como actividades culturales, de cuidado de la naturaleza o foros sobre memoria histórica.

    En definitiva, para despedirse, Manuel Márquez Calero lanza un mensaje para concienciar a todos sobre “la importancia de conservar y mantener los pueblos pequeños de la comarca, como Berrocal, Campofrío o, incluso, El Campillo, que están en peligro de extinción debido a que no tienen ninguna forma de vida, no hay ningún tipo de industria o motor económico, por lo que habría que crearla o buscarla, al margen de las subvenciones oficiales. Se han convertido en pueblos de fines de semana y eso es un motivo de preocupación”.