Etiqueta: Muface

  • CSIF sale a la calle en Huelva en defensa del sistema mutualista de Muface

    CSIF sale a la calle en Huelva en defensa del sistema mutualista de Muface

    Quilón exige la mejora de las condiciones laborales del conjunto de los empleados públicos

    La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, se ha manifestado a las puertas de la Subdelegación del Gobierno en Huelva en defensa del modelo de prestación sanitaria de Muface, una protesta que se ha llevado cabo simultáneamente en toda España.

    CSIF exige a la entidad que intervenga y convoque de urgencia su Consejo General para analizar los casos en los que se ha cancelado la atención sanitaria a los funcionarios y las posibles consecuencias derivadas para las aseguradoras, todo ello después de que la presión de CSIF haya permitido acercar posturas para la firma del próximo concierto con un incremento de la dotación económica, de ahí que haya aplazado la huelga hasta que se resuelva la licitación.

    “En todo caso, vamos a estar vigilantes hasta que concluya la prórroga del concierto y a expensas de la denuncia que presentamos ayer ante la Fiscalía porque sigue habiendo situaciones de falta de atención sanitaria. Además, posteriormente, velaremos por el cumplimiento del nuevo acuerdo”, ha declarado el presidente del CSIF Huelva, Juan Manuel Quilón.

    Juan Manuel Quilón, presidente de CSIF Huelva.

    Según los datos aportados por la central sindical, la crisis de Muface pone en peligro la atención sanitaria de más de un millón y medio de empleados públicos y sus familias en toda España, de los que 17.762 están en la provincia de Huelva, que cuenta con 7.868 docentes, de los cuales el 68,25% (5.370) son funcionarios y el 31,75% (2.498), interinos, colectivos que pertenecen la mutualismo. En total, en Huelva trabajan 1.268 funcionarios de la de la Administración General del Estado (AGE) y, en el caso de la Agencia Tributaria, la comunidad autónoma emplea a unos 3.500 funcionarios, de los cuales 191 están destinados en Huelva, empleados que están afectados por esta incertidumbre.

    En la concentración también se ha denunciado el «abandono» del Gobierno al conjunto de los empleados públicos. “A fecha de hoy, seguimos sin ingresar el 0,5 por ciento adicional del año pasado, seguimos sin subida de 2025, sin oferta de empleo público y sin las mejoras prometidas en materia de jubilación parcial”, ha recordado Quilón.

    «Las mejoras aprobadas, como la subida de las pensiones o del salario mínimo interprofesional, deben de ir acompañadas también con las mejoras pendientes para nuestros servidores públicos», según reivindica CSIF, que lamenta que los empleados públicos pierden un 6% de poder adquisitivo desde que en 2022 se firmara el anterior acuerdo y más de un 20% desde los recortes de 2010.

    “La nueva negociación debe permitir recuperar la estructura salarial previa a esa reducción en las nóminas de los trabajadores de las administraciones públicas”, ha afirmado el presidente del CSIF Huelva, tras lo que ha indicado que «reclamamos mayor inversión y más plantillas suprimiendo la tasa de reposición, corregir las desigualdades retributivas entre administraciones, acabar con las desigualdades en nuestras pensiones, jornada laboral de 35 horas semanales en el conjunto del Estado, adecuación de los grupos profesionales o la carrera profesional”.

  • La presión de CSIF acerca el próximo concierto sanitario de Muface

    La presión de CSIF acerca el próximo concierto sanitario de Muface

    El sindicato aplaza la huelga hasta que se resuelva la licitación y mantiene la concentración de este jueves en Huelva

    La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas, ha decidido aplazar la huelga convocada en los ámbitos de las administraciones afectados por los recortes en Muface hasta que se resuelva la tercera licitación el próximo 4 de marzo, fecha en la que concluye el plazo para concurrir al nuevo concierto. En la provincia de Huelva existen casi 18.000 afectados.

    CSIF adopta esta decisión «por responsabilidad» ante los avances obtenidos en materia de financiación, con el incremento de la prima por parte del Gobierno, tras el acercamiento de posturas entre el Ejecutivo y las aseguradoras y para evitar perjuicios a los ciudadanos con su jornada de huelga.

    La presión ejercida por CSIF, junto con la amenaza de huelga, ha llevado al Gobierno a sacar una tercera licitación con una mejora sustancial de las condiciones y un incremento de la oferta económica. En todo caso, desde esta organización «vamos a estar vigilantes hasta que concluya esta prórroga de tres meses, hasta el 31 de marzo, y a expensas de la tramitación de la denuncia que presentamos ayer ante la Fiscalía. Además, posteriormente, velaremos por el cumplimiento del nuevo acuerdo», han agregado.

    Desde el pasado mes de octubre, CSIF ha actuado en varias direcciones para favorecer la continuidad del concierto sanitario: favoreciendo e intensificando la interlocución entre Gobierno y aseguradoras; en segundo lugar, llevando su propuesta al debate público (medios de comunicación y redes sociales y centros de trabajo) u organizando protestas en toda España, que en el caso de Huelva tendrá lugar a las puertas de la Subdelegación del Gobierno este jueves 13 de febrero, al mismo tiempo que frente al Ministerio de Hacienda y la sede de Muface (donde congregarán a más de 50.000 funcionarios en defensa del mutualismo administrativo).

    El sindicato también ha intensificado su labor institucional (reuniones con los partidos políticos, Defensor del Pueblo, cartas dirigidas al presidente del Gobierno y Ministerio de Función Pública, grupos parlamentarios, presidentes y asambleas de las comunidades autónomas y Comisión Europea); así como asesorado a sus mutualistas en la presentación de quejas por el abandono sanitario y presentado una denuncia ante la Fiscalía General del Estado.

    Fruto de estas presiones, explican, «hemos comprobado cómo las licitaciones han ido aumentando de manera sucesiva»:

    • Primera licitación 08/10/2024: 2.681 millones (un 17,12 por ciento más).
    • Segunda licitación 17/12/2024: 4.478 millones (un 33,5 por ciento más respecto al concierto en vigor).
    • Tercera licitación (7/2/2025: 4.808,5 millones (un 41,2 por ciento respecto al concierto en vigor).

    De la misma manera, «hemos comprobado que Adeslas, Asisa y DKV han manifestado que evaluarán las nuevas condiciones para adherirse», han añadido desde el CSIF, que ante esta situación considera oportuno esperar al término del plazo para no perjudicar las deliberaciones ni a los ciudadanos afectados por la convocatoria de su huelga.

    En este sentido, anuncia que «seguiremos asesorando a los mutualistas para que interpongan las correspondientes quejas por escrito tanto a la mutualidad como a las aseguradoras y posteriormente acompañando a nuestros afiliados en las acciones legales que se deriven sobre las posibles responsabilidades administrativas, civiles y penales. Esperamos que próximamente se convoque el Consejo General de Muface para analizar estas quejas y las posibles consecuencias derivadas para las aseguradoras, así como el nuevo concierto», añaden.

    Máxima transparencia en el concierto

    CSIF lamenta la «falta de transparencia por parte del Gobierno durante estos meses de incertidumbre: seguimos sin conocer el informe elaborado por la AIReF pese a que lo hemos solicitado al portal de transparencia, sobre la eficiencia del sistema de mutualidades, y tampoco se han hecho públicos los cálculos de las aseguradoras sobre rentabilidad en caso de concurrir al concierto sanitario», señala.

    El sindicato advierte de que, una vez que se firme, vigilará estrechamente el desarrollo del próximo concierto «para asegurarnos de que no hay ninguna duda o disfunción sobre su cumplimiento, con el objetivo de evitar de la situación de incertidumbre en la que han vivido 1,5 millones de mutualistas y sus familias».

    Por último, CSIF hace un llamamiento tanto al Gobierno como a las aseguradoras para que reflexionen sobre la gravedad de lo sucedido. «Hace falta consenso social, político y económico para dar estabilidad a un modelo de mutualismo administrativo que ha demostrado su eficacia durante décadas. No vamos a aceptar que se ponga en cuestión el mutualismo administrativo como se ha propuesto desde SUMAR y sugerido desde el propio ministro de Función Pública».

    Finalmente, «afeamos la actitud de CCOO y UGT por el doble juego que están realizando, por un lado, reclamando una solución para Muface y al mismo tiempo realizando campaña para que los mutualistas abandonen el concierto sanitario», concluyen.

  • CSIF Huelva se suma a la concentración en defensa del modelo de Muface

    CSIF Huelva se suma a la concentración en defensa del modelo de Muface

    El sindicato convocará huelga en las administraciones «si no nos dan otra opción»

    Unos 35.000 funcionarios y funcionarias procedentes de toda España se han manifestado este sábado en Madrid frente la Dirección General de Muface en defensa del mantenimiento del modelo sanitario del mutualismo administrativo, actualmente en serio peligro por la falta de acuerdo entre Gobierno y aseguradoras y la cercanía del fin de la vigencia del actual concierto.

    La concentración ha sido convocada por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) -sindicato más representativo en las administraciones públicas- y ha sido respaldada por el sindicato policial JUPOL y la asociación de la Guardia Civil JUCIL.

    Esta concentración, a la que se han sumado representantes de CSIF Huelva, forma parte del calendario de movilizaciones en defensa del mutualismo administrativo, que comenzaron el pasado 11 de noviembre con una manifestación en Madrid frente al Ministerio de Hacienda y las subdelegaciones del Gobierno de toda España para exigir también al Gobierno el desbloqueo de la negociación colectiva para mejorar las condiciones laborales del conjunto de los empleados públicos.

    Las protestas se prolongarán en el tiempo en el caso de que el Gobierno siga sin reaccionar y sin garantizar la continuidad del modelo de Muface con una asistencia sanitaria de calidad. El ministro de Función Pública sigue sin responder a nuestra petición de una reunión urgente para dar explicaciones, por lo que CSIF incrementará la presión al Gobierno hasta que reaccione con la convocatoria de paros parciales y totales en la Administración.

    CSIF lleva las quejas de los mutualistas a Bruselas

    De manera paralela, también hemos llevado a Bruselas las quejas de centenares de mutualistas que hemos recibido en las últimas semanas por correo electrónico -y que ya denunciamos esta semana ante el Defensor del Pueblo- en las que se denuncian que las clínicas están anulando, retrasando y suspendiendo citas médicas e intervenciones quirúrgicas ante la incertidumbre sobre el concierto sanitario. El objetivo es que tanto el Parlamento Europeo como la Comisión sepan de la situación en la que se encuentran 1,5 millones de personas para que emprenda las acciones que considere necesarias.

    También hemos registrado en el Congreso de los Diputados estas mismas quejas para que los grupos parlamentarios conozcan los casos reales y las situaciones que están viviendo cerca de 1,5 millones de personas entre mutualistas y beneficiarios -con su asistencia sanitaria amenazada- para que presenten iniciativas en defensa del mantenimiento del modelo de Mufac

  • La sanidad: ¿Derecho o prebenda? A propósito de Muface

    La sanidad: ¿Derecho o prebenda? A propósito de Muface

    Por Francisco Contreras (Isla Cristina)

    Es un secreto a voces en Chile que, cuando a Pinochet sus “modernos” asesores civiles, vicarios del gurú de los nuevos tiempos: M. Friedmann, presentaron una proyección del plan de privatización del sistema público de salud y seguros sociales, decidió dejar fuera de esta receta neoliberal, alarmado ante sus más que probables efectos secundarios, la previsión social y cobertura sanitaria de los miembros del Ejército, a la sazón compañeros de armas y pilar del régimen.

    Poco antes, nuestro dictador doméstico, Franco, había decidido igualmente gratificar tantos años de fidelidad a sus militares y funcionarios civiles de carrera con la creación de entidades para su cobertura sanitaria exclusiva, en paralelo al naciente y largamente precario régimen general. Por sucesivas disposiciones legales, desde 1963 a 1975, nacerían la Mutua de Funcionarios de la Administración Civil del Estado (MUFACE), la Mutualidad de Funcionarios de la Administración de Justicia (desde el verano de 1978, MUGEJU) y el Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS).

    Prorrogado este sistema MUFACE tras la gran reforma del INSALUD por el primer gobierno de Felipe González (1982-6), con E. Lluch en el Ministerio, y sobreviviendo incluso a la más reciente salida del dictador del Valle de los Caídos, los responsables de Sanidad han reconocido que dicha singularidad viene “distorsionando el mapa de servicios sanitarios del país” desde entonces.

    Este mutualismo privativo de los funcionarios del Estado central ha conllevado un desembolso anual mil millonario, en tendencia expansiva, de fondos públicos hacia el negocio privado de la enfermedad, en proporción al ostensible incrementado de la masa de empleados públicos en dichos años (maestros y profesores, los distintos cuerpos y escalas administrativas, policías nacionales, militares y guardias civiles, jueces…). La inmensa mayoría, sin distinción de posiciones ideológicas por tanto, ha continuado reclamando este beneficio que le reservara el antiguo régimen franquista: un seguro privado a costa de los presupuestos generales. Dicho esto, también cabe subrayar que un número testimonial ha elegido en este tiempo la sanidad pública como opción dentro de MUFACE, ya por un sólido compromiso ético personal, ya por confiar sólo en ella “para las cosas importantes”, frente a las comodidades de resort sanitario de la clínica privada que viene actuando como gancho para la masa.

    En virtud de estos regímenes especiales, junto con el extinguible de “clases pasivas”, se podría afirmar que el funcionariado de la Administración central no ha participado de la misma manera que el resto de los trabajadores españoles al proyecto colectivo sancionado en el 78 como Estado social, pivotante en la previsión solidaria y mancomunada ante la enfermedad y la vejez, esto es, la Seguridad Social.

    Con este escenario de fondo, durante este pasado mes de noviembre ha saltado a la prensa que, convocadas a la mesa de negociación con el Estado para el convenio del próximo año, las aseguradoras sanitarias han llegado con un propuesta de incremento porcentual de las primas que no baja de los dos dígitos, a todas luces inasumible por los responsable públicos. Este tour de force de las compañías viene precedido por la decisión de la Agencia Tributaria de suspender la desgravación en el IRPF de las coberturas sanitarias privadas contratadas por el conjunto de españoles.

    Ante la resistencia del gobierno, y con la coacción de eventual conflicto colectivo manifestado por alguna organización corporativa de funcionarios, se vuelven a escuchar, como en algún otro intento fallido de algún gobierno anterior, los consabidos argumentos de quienes defiende el viejo statu quo de este mutualismos residual: “no es el mejor momento” (¿cuándo lo es?), “hay que planificarlo con más antelación” (¡¿desde 1982 no es suficiente?!) o que una avalancha de un millón de nuevos usuarios (funcionarios y familiares) “colapsará” la red sanitaria pública el 1 de enero de 2025.

    La red pública ha superado otros “apocalipsis” hace poco, no sólo por asumir casi todos costes de la reciente pandemia, incluyendo los de funcionarios en busca de vacunas en ambulatorios que nunca habían pisado antes, también frente a una estrategia sistemática de recortes por parte de diferentes gobiernos autonómicos convertidos en cooperadores necesarios de las políticas públicas de M. Rajoy a raíz de la anterior crisis económica.

    En estos últimos años, son frecuentes en la prensa de provincias noticias alertando de las desaparición de tal o cual servicio de oncología, neurología, neurocirugía, cirugía general, cirugía mamaria, hospital infantil…, en centros sanitarios de ciudades pequeñas y medianas por falta de recursos o de especialistas. Porque éstos, o han terminado tirando la toalla ante el deterioro de sus respectivos servicios, o han encontrado en la floreciente red privada, concentrada en grandes urbes, mejores condiciones laborales.

    El seguro privado, como la banca, siempre gana o de eso se trata. El Ministerio les ha acusado recientemente, revelando otro de tantos secretos a voces en España, de seleccionar a sus usuarios en función de la gravedad o cronicidad de las patologías, de manera que los mutualista con enfermedades más onerosas terminan siendo derivados a la red asistencial pública. A su vez, no resulta insólito el caso del funcionario que, tras toda una vida laboral con tal o cual aseguradora, pasa a la Sanidad Pública al jubilarse, cuando más atención sanitaria requiere y no puede hacer frente a una elevada prima que debe costearse de su bolsillo. Así pues, parecería que, lejos de ser esa “joya de la corona” del Estado social, la sanidad pública tiene el papel de ente subsidiario en ese oxímoron conocido como “sistema nacional de salud”.

    En definitiva, la verdad incómoda, en la España de 2025, es que un sistema mutualista que hunde sus raíces en la concepción corporativa del Estado franquista no es sostenible, al menos por economía del bien común. El derecho a la salud de todos y cada uno de los españoles está y debe estar garantizado en condiciones de igualdad por una red asistencial financiada con fondos públicos, a la que debería destinarse en adelante esos mil millonarios recursos públicos que supone el pago de dichas coberturas médicas privadas. Sería como menos que paradójico recordar a los servidores públicos de un Estado democrático que una prebenda no es un derecho, que no cabe prorrogar por más tiempo una prebenda preconstitucional.

    En definitiva, erradicar las persistentes y poliédricas sombras de un dictador, llámese Pinochet o Franco, no es fácil. No termina con renombrar callejeros de ciudades y pueblos, aplazado dicho sea de paso hasta hace poco porque nunca pareció ser “el momento”, ¡¡tras cuarenta años de democracia!! El momento se mide en función de la voluntad política de los gobiernos, con la determinación suficiente para seguir construyendo un inacabado Estado social y democrático de derecho.

  • Unos 200 empleados públicos de Huelva salen a la calle por la mejora de sus condiciones laborales y en defensa de Muface

    Unos 200 empleados públicos de Huelva salen a la calle por la mejora de sus condiciones laborales y en defensa de Muface

    Los trabajadores secundan la concentración convocada por CSIF

    La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha llevado a cabo este lunes una movilización en Huelva frente a la Subdelegación del Gobierno para defender los derechos de las y los empleados públicos. En la concentración, que ha comenzado con un manifiesto y casi tres minutos de silencio, han participado alrededor de 200 trabajadores.

    Durante la comparecencia ante los medios, Juan Manuel Quilón, presidente de CSIF Huelva, ha destacado la “dedicación ejemplar” de las/los empleados públicos en situaciones críticas, como emergencias naturales y crisis sanitarias. Quilón ha subrayado que la falta de inversión ha dejado a estos profesionales sin recursos suficientes para realizar su trabajo con garantías plenas. También ha denunciado la “falta de previsión y coordinación” de las administraciones ante los desastres recientes, destacando el compromiso y profesionalidad de los empleados públicos en la respuesta a estas situaciones.

    Entre las principales demandas de CSIF se encuentra un nuevo acuerdo salarial plurianual vinculado al índice de precios al consumo (IPC) para recuperar el poder adquisitivo perdido por la inflación y los recortes salariales de 2010 implementados por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El sindicato también exige fondos adicionales para reducir desigualdades salariales entre administraciones y reclama la aplicación del principio “a igual trabajo, igual salario”.

    CSIF aboga por la implantación de una jornada de 35 horas semanales, mejoras en la promoción interna, la movilidad de los empleados y la implementación del teletrabajo. Asimismo, considera fundamental garantizar una adecuada financiación del Mutualismo Administrativo para asegurar la calidad de la asistencia sanitaria. Otro punto clave es la mejora de las condiciones de jubilación, incluyendo la posibilidad de adelantar la edad de jubilación en determinados colectivos y la eliminación de penalizaciones por retiro anticipado.

    El manifiesto de CSIF insta al Gobierno a retomar las negociaciones con los representantes de los trabajadores y a frenar el deterioro de los servicios públicos, que, según el sindicato, están “al borde del colapso”. “Es hora de decir basta. El Gobierno no puede seguir ignorando las necesidades de los empleados públicos, quienes son la columna vertebral de los servicios esenciales que garantizan el bienestar de la ciudadanía”, ha recalcado Quilón.

    La concentración también ha rendido homenaje a las víctimas y afectados por las inundaciones causadas por la DANA, así como a los empleados públicos que trabajan en la zona del desastre, destacando su compromiso y solidaridad. “Los servidores públicos son garantes del Estado de bienestar y quienes desde el primer momento trabajan por restablecer la normalidad en las áreas afectadas”, añadió Quilón.

    CSIF ha recordado que la Mesa General de las Administraciones Públicas no ha sido convocada desde la formación del Gobierno en noviembre de 2023, y ha denunciado que la parálisis actual perjudica a los empleados públicos. El sindicato ha señalado la falta de un acuerdo de financiación autonómica y la existencia de conflictos laborales en organismos como el SEPE, la Seguridad Social, la Agencia Tributaria y la Inspección de Trabajo.

    CSIF reclama al Ejecutivo un presupuesto para 2025 que contemple un acuerdo retributivo plurianual vinculado al IPC para reparar la pérdida acumulada de poder adquisitivo, que desde los recortes de 2010 asciende al 20%. El sindicato también exige la recuperación de la estructura salarial previa a dichos recortes y el cobro íntegro de la paga extra.

    Además, CSIF aboga por la eliminación de la tasa de reposición y la culminación del plan de estabilización de plazas del personal interino, estableciendo que la temporalidad no supere el 8% a finales de este año. Quilón ha destacado la urgencia de estas medidas y la necesidad de convocatorias que llevan meses de retraso.

    Finalmente, el sindicato defiende la continuidad del mutualismo administrativo como un mecanismo eficaz que descongestiona el sistema público de salud y demanda una financiación adecuada para garantizar su sostenibilidad. “No permitiremos que ningún Gobierno acabe con este modelo por falta de atención”, concluyó el presidente de CSIF Andalucía.

    CSIF ha anunciado nuevas movilizaciones para el 16 de diciembre, advirtiendo que se prolongarán si el Gobierno no responde. “La dignificación del trabajo de los empleados públicos y la defensa de unos servicios de calidad siempre han sido prioridad para CSIF. Somos y seremos la voz contra las injusticias”, finalizó Quilón.