Dentro de la Cuenca Minera, Zalamea la Real es uno de los municipios que más intensamente vive la Semana Santa, con varias salidas procesionales con mucho arraigo. Una Semana de Pasión en la que hoy hemos querido fijar nuestra mirada en la imagen del Santísimo Cristo de la Sangre. Un crucificado que el pasado año 2017 fue objeto de un amplio programa de actividades con motivo de la conmemoración del 75 Aniversario de su llegada a la localidad.
Un programa donde destacó su salida extraordinaria en septiembre del pasado año, en una procesión en la que estuvo acompañado por la Banda de CC y TT Ntra. Sra. de la Victoria ‘Las Cigarreras’.
En concreto, el Cristo de la Sangre de Zalamea es una obra del imaginero Antonio Bidón, que fue tallada en 1938. Posteriormente, el imaginero local Manuel Domínguez le realizó una reforma, dotándolo de un mayor realismo. Una imagen que provoca que la Madrugá zalameña se caracterice por su sobriedad y recogimiento. Una salida procesional que se produce cada año desde la Iglesia Parroquial de la Asunción de Zalamea la Real.
Además, cada año, el solemne traslado del Cristo de la Sangre a su paso procesional es uno de los actos más íntimos y emotivos de los que preceden a los desfiles procesionales en el municipio minero. El acto suele tener lugar en la misma Iglesia de la Asunción de la localidad el sábado anterior al Domingo de Ramos.
Por último, podemos comentar que la Hermandad de Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de la Sangre y Santísimo Cristo Yacente de Zalamea la Real estuvo presente en la Muestra Provincial de Enseres Cofrades, que se celebró en 2015 en la Sala de la Provincia de la Diputación de Huelva.
La provincia Huelva cuenta con quince presas distribuidas en diferentes comarcas, tal y como recoge el estudio ‘Álbum 100 Grandes Presas en Andalucía. La Obra en el Paisaje’, un trabajo de investigación de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía y la Universidad de Sevilla.
Una obra de Fernando Sancho Royo, José M.ª Fernández-Palacios Carmona y María Isabel Martín Pérez, que han realizado un libro divulgativo y original sobre el patrimonio hidráulico andaluz. Un estudio de máximo interés para la Cuenca Minera, debido a que, a pesar de que no se trate de un dato muy conocido, es en esta comarca donde se encuentra la presa más antigua de Huelva.
Presa de Campofrío
Se trata de la Presa de Campofrío, construida en 1883, una fecha que, efectivamente, la convierte en la primera que se construyó en la provincia onubense. No en vano, hay que tener en cuenta que este tipo de infraestructuras fueron configurándose a partir de la Ley de Aguas de 1879, diseñada para la ordenación de los aprovechamientos colectivos de las aguas superficiales.
Situada en el término municipal de Campofrío, en el arroyo del mismo nombre, en el entorno de esta presa predominan las repoblaciones forestales de pinos piñoneros. Su construcción fue posible gracias a la entrada de capital extranjero en el desarrollo de la actividad minera onubense, lo que obligó a reservar agua con fines industriales.
Presa de Campofrío
Posteriormente, entre 1940 y 1950, se recreció para hacer frente a las demandas de la producción, si bien hoy sus aguas no tienen un uso definido. Este embalse pertenece a la Cuenca Hidrográfica Tinto, Odiel y Piedras.
En cuanto a sus características, podemos aportar que la superficie de su cuenca es de 13 kilómetros cuadrados, con un volumen de embalse de 4,30 Hm3. Con 35 metros de altura, el embalse tiene 43,40 hectáreas.
Muy cerca de la Presa de Campofrío se encuentra el Complejo de Gossan, muy conocido por encontrarse dividido por la carretera que une Minas de Riotinto y Campofrío. Un espacio de grandes dimensiones que comenzó a perfilarse en 1971, año a partir del cual se construyó este espacio conformado por cuatro diques levantados en cascada sobre el cauce del arroyo Rejoncillo, destinados al acopio de residuos mineros y al control de las aguas fluyentes. Un complejo que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2005, estando recogidos sus datos en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).
Presa de Gossan
En definitiva, la Presa de Campofrío, al igual que el Complejo de Gossan, deben ser tenidos en cuenta en la Cuenca Minera de Huelva.
Presa de Gossan
Fotos: ‘Álbum 100 Grandes Presas en Andalucía. La Obra en el Paisaje’
La Cuenca Minera no sólo es historia, minería y patrimonio, también cuenta con una riqueza medioambiental que llama la atención en muchos aspectos. Es lo que sucede con algunos de sus árboles, que se encuentran entre los más singulares de Andalucía. Es el caso de El Espinillo de Zalamea, un acebuche centenario, que sobresale en el paisaje en el que se encuentra enclavado debido a que tiene más de 12 metros de altura, sin olvidar su gran envergadura, con más de 6 metros de perímetro del tronco, medidos a 1,30 metras del suelo.
Su ubicación está en la Sierra del Águila, una zona donde abunda el pastizal, contando con una serie de eucaliptos rojos dispersos. En concreto, este árbol está en la finca El Espinillo, de la que toma su nombre, situada cerca de la aldea Marigenta, en el término municipal zalameño. En cuanto al tipo de arbusto que se encuentra en esta área podemos citar acebuches de porte característicamente arbustivo, así como plantas aromáticas, como el romero.
Según recoge la Junta de Andalucía, “el interior se halla hueco y el paso de los años ha provocado que el fuste se divida en dos hasta llegar a la peana, hecho que le confiere un aspecto aún más anciano. Así pues, es difícil precisar el punto de ramificación, pero puede aproximarse a los 1,9 metros de altura. La copa, según desde el lugar donde se observe, puede parecer bilobulada”.
En general, este árbol es muy querido y conocido en la zona, ya que lleva dando cobijo a los habitantes del entorno desde hace siglos. Es más, su importancia medioambiental y su singularidad provocaron que fuera declarado por la Junta de Andalucía Monumento Natural en 2005. Para su conservación, no en vano, se ha establecido un área de protección de 1953 metros cuadrados, con el que se pretende preservar los valores paisajísticos y ecológicos de los parajes en los que se encuentra ubicado este acebuche centenario.
Su emblema es tal que, desde ese año, 2005, El Espinillo se convirtió en un símbolo a favor de la conservación del medio ambiente. Con este fin, anualmente, se celebra una Jornada de Convivencia en Zalamea la Real, dirigida a concienciar sobre la importancia de conservar nuestro entorno.
Curiosamente, el acebuche es un árbol que ha estado vinculado al hombre a lo largo de la historia, puesto que desde la antigüedad se conocen las propiedades de su fruto y existen yacimientos arqueológicos que así lo demuestran. Esta especie, junto con encinas, alcornoques, quejigos y algarrobos, conforma la estructura básica de los originarios bosques mediterráneos. Actualmente quedan pocos reductos de estos bosques, debido a las modificaciones y posteriores repoblaciones que se han realizado con especies foráneas, pero aún es posible disfrutar de la presencia de ejemplares tan significativos como éste.
Todo ello hace de este árbol de Zalamea un ejemplar muy especial y con muchos valores.
El Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Vázquez Díaz de Nerva es uno de los 10 centros educativos de la provincia de Huelva que participan durante este curso en el programa cultural ‘Vivir y Sentir el Patrimonio’, una iniciativa de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía que tiene como objetivo potenciar la concienciación social en torno a la protección y conservación del patrimonio, favorecer la investigación e innovación educativa en este área de las humanidades e impulsar la comunicación y el trabajo conjunto entre gestores culturales y educativos.
En el marco de este programa, la Delegación Territorial de Educación ha organizado un encuentro provincial destinado al intercambio de experiencias educativas docentes que se ha desarrollado en el poblado tartésico de Gibraleón y que ha tenido como objetivo de favorecer el disfrute, conocimiento y comprensión de los valores históricos, artísticos, etnográficos, científicos y técnicos de los bienes culturales.
El encuentro formativo, que ha contado con la asistencia de los responsables del programa en los centros educativos participantes en este curso escolar, ha servido fundamentalmente para analizar y valorar las propuestas didácticas en torno al patrimonio, así como para realizar propuestas de mejora y proponer futuras líneas de actuación.
Junto al IES Vázquez Díaz de Nerva, los centros educativos de la provincia que participan en el programa son los institutos San Blas de Aracena, Galeón de Isla Cristina, Guadiana de Ayamonte, Diego Macías de Calañas y Juan An-tonio Pérez Mercader de Aljaraque, así como los colegios Las Gaviotas de Lepe, La Higuerita de Pozo del Camino, Cristo Roto de Gibraleón y San Roque de Villablanca.
‘Googleamos nuestro patrimonio’, ‘Un mar de patrimonio’, ‘Poblado tartésico: fusión de culturas’, ‘La dehesa: un espacio natural’, ‘Danzamos en la ermita…’, ‘La pesca en Isla Cristina’, ‘Certamen de artes liberales’, ‘Tu instituto es un BIC’, ‘Patrimonio e identidad onubenses’, ‘Patrimonio monumental de Ayamonte’ y ‘Somos patrimonio’ son las denominaciones de los proyectos que los centros educativos están ejecutando en este curso escolar para el estudio de distintas tipologías patrimoniales, que incluyen el medio natural y una consideración global de las manifestaciones culturales.
El programa se enmarca en el Plan Nacional de Educación y Patrimonio, aprobado en abril 2013 por el Consejo del Patrimonio Histórico Español. Según figura en la web de la Consejería, «el patrimonio ha de ser una herramienta eficaz en el ejercicio del derecho fundamental de acceso a la cultura y del respeto a la diversidad cultural». En este sentido, la información oficial señala que «solo partiendo de la apropiación por parte de la ciudadanía de los valores culturales inherentes a los bienes patrimoniales puede vislumbrarse un horizonte de sostenibilidad en la gestión de los mismos».
El programa, que surge de la necesidad de permitir al alumnado sentir suyo el Patrimonio, está planteado para llevarlo a cabo desde un enfoque interdisciplinar, desde la flexibilidad y las características de cada contexto de aprendizaje, procurando la participación e implicación social, fomentado la sensibilización hacia el bien que permita su valoración, cuidado y conservación y promoviendo su rentabilidad social, identitaria, cultural y económica.
La periodista y escritora nervense Carmen Alcázar ha reactivado el blog de La Factoría, una plataforma que nació a finales de 2008 como espacio dedicado por entero a la Cuenca Minera de Riotinto, sobre todo al ferrocarril minero como elemento clave del patrimonio industrial, de la historia y la tradición minera de la gente de la comarca.
«De padre minero y abuelo ferroviario, creí necesario crear este espacio para darle voz a todo ese pasado reciente de mi tierra que tanto he escuchado en mi casa y con el que me he criado», asegura Carmen, que precisamente forma parte del equipo de redacción del blog junto a su padre, Paco Alcázar. «Con quien mejor que con mi padre que tanto conoce, sabe y ha vivido sobre estos temas», añade.
Paco Alcázar
El objetivo del blog es dar a conocer el rico patrimonio de la zona y rescatarlo de la memoria colectiva a través de noticias de actualidad, hechos históricos, vivencias, anécdotas, documentos y escritos literarios y técnicos «para el disfrute de quienes aman estas tierras mineras, desde ellas o a miles de kilómetros», subraya la administradora de La Factoría.
Para ello, el blog cuenta con secciones diversas sobre actualidad e historia, pero también de denuncia, «sobre todo ante el abandono de las huellas del pasado minero»; de homenaje, como el del maquinista Paco Alcázar Marín o el del pintor de la mina, Alcaide; de poesía y literatura, como Versos a Vapor; o de arte, como ‘Dibujando recuerdos’, con Martín Gálvez.
Recientemente se ha creado una nueva sección, ‘Amigos de la Factoría’, que aglutina las aportaciones que distintos amigos van realizando en el grupo del mismo nombre en la red social Facebook, donde el blog tiene presencia, al igual que en Facepage y en Twitter.
El blog se sustenta en las aportaciones de una larga lista de apasionados de estas tierras, tanto a nivel profesional como amateur. Entre los colaboradores hay escritores, ingenieros, poetas, periodistas, exmineros, fotógrafos o pintores, como Antonio Perejil Delay, Iván Carrasco, Jesús Ramírez Copeiro, Juan Carlos León Brázquez, Ángela Arias, Martín Gálvez, Juan Manuel Torres Ayala, Juan Antonio Arias, Miguel Mojarro, Juan Sánchez Flores, Juan Manuel Pérez López, Antonio Romero, Pablo Ferreira y un largo etcétera de personas que engrandecen el blog.
El equipo
Carmen Alcázar
Carmen Alcázar (Nerva 1983) es la administradora del blog y le imprime tanto el matiz actual como el artístico-cultural que le apasiona. Periodista de profesión y escritora de vocación, es autora del poemario ‘Mirada azul’ (Diputación de Huelva 2013) y participa en la plataforma ‘Poetas de Huelva por la Paz’ y en distintas exposiciones pictóricas o fotográficas que ha ilustrado con sus versos, como las pictóricas ‘Antología’, de Martín Gálvez, en 2012, y ’20 miradas sin miedo y una pluma sin piedad’, colectiva, sobre violencia de género, en 2015, además de la fotogáfica ‘Rotilio, poema visual’, de Antonio Romero, en 2014.
Además, colabora con y para la cultura de Nerva de manera constante, ya sea escribiendo en la revista Nervae o en el libro de relatos ilustrados ‘La Sonrisa de Lidia’ (2014), al tiempo que sigue la actualidad y promociona intensamente su tierra desde sus blogs, ‘Yo Periodista’ y la citada ‘La Factoría’, y en las redes sociales.
Toda esta dedicación a su pueblo la hizo merecedora del galardón ‘Torre de Nerva’, por elección popular, en 2012, y más tarde, en 2016, del I Premio a la Mujer Nervense en la modalidad de cultura.
Paco Alcázar (Nerva, 1959) es, como sostiene su hija, el «alma» del blog, la voz experta del ferrocarril minero de Riotinto. Mecánico de profesión y exminero de Riotinto, ha ‘mamado’ el tren y hasta lo trae de cuna, ya que de bien pequeño recuerda cómo acompañaba a su padre, que no sólo era maquinista del ferrocarril minero de Riotinto, sino que además procede de una gran estirpe de ferroviarios y mineros.
El alma de La Factoría es un gran conocedor no sólo de las vías, trazados y ramales, sino también de sus gentes y sus testimonios, de la rutina de trabajo y de mil y una anécdotas a bordo de las locomotoras y vagones, que deja impresas en sus escritos, siempre con todo detalle y sorprendiendo con aspectos que muy pocos saben de la tierra.
Normalmente, cuando hablamos de yacimientos arqueológicos en la provincia de Huelva, solemos pensar en lugares como la capital onubense, conocida por la riqueza de su subsuelo. Sin embargo, en la Cuenca Minera también podemos encontrar muchos espacios de interés. Hoy visitamos uno de estos rincones, a veces, desconocido u olvidado: el Cerro de Cabezos Coloraos, un yacimiento almohade de la Edad Media, que se encuentra situado en el término municipal de El Campillo y que, debido a su importancia histórica, fue inscrito como Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985, en la categoría de Monumento.
Cerro Colorao de El Campillo
Pero no debe resultarnos extraño, puesto que en El Campillo encontramos importantes yacimientos arqueológicos que acreditan la presencia humana en la zona desde hace más de 5.000 años. Y, en concreto, los vestigios hallados en los Cabezos Coloraos demuestran la presencia de un asentamiento humano estable en la zona. De hecho, están considerados los restos musulmanes más importantes hallados, destacando la presencia de una fortaleza amurallada, que tomó el mismo nombre que su ubicación, de los Cerros Coloraos.
Un recinto fortificado con forma ovalada, que cuenta con una muralla que se adapta a la estructura del terreno en el que se ubica, una curva de 470 metros. Está construida en mampostería de roca del mineral de la época, con una anchura media de 1,20 metros. Su estado de conservación es irregular, puesto que, en algunos casos, casi se ha perdido y, en otros tramos, llega al 1,50 m. de altura.
El Campillo
Situado en parte de la Sierra de Monago y el Barranco de la Mimbrera, se trata de “un recinto fortificado almohade relacionado con la explotación minera-metalúrgica de sulfatos de hierro, caparrosa y acijes para la producción de tintes y colorantes”, tal y como recoge el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Y es que, en la cima del cerro, hay dos pozos mineros, en los laterales noroeste y sureste, con escombreras derivadas de la actividad minera, además de dos estructuras rectangulares de los siglos XIX-XX.
El IAPH añade que “el espacio interior del recinto se encuentra ocupado por diferentes estructuras, de habitación y áreas de actividad, con distintas áreas con acumulaciones de material de construcción (mampuestos, ladrillos y tejas) y productos cerámicos de cronología almohade”.
Por último, esta fortaleza almohade presenta dos niveles diferenciados, uno superior, donde se concentran las estructuras, y otro conformado por una plataforma delimitada en todo su perímetro por la muralla externa.
En definitiva, estos restos arqueológicos declarados BIC ponen de manifiesto la antigüedad no sólo de El Campillo, sino también de la actividad minera en la zona, que atrajo hasta la comarca a culturas de diferentes épocas.
El Ayuntamiento de Nerva es uno de los edificios más singulares de la Cuenca Minera, además de ser un espacio sobradamente conocido en toda la provincia onubense, tanto por su belleza como por su llamativo diseño. Situado en pleno corazón del municipio, en la Avenida de Andalucía, también conocida popularmente como ‘El Paseo’, se trata de un inmueble exento en todo su perímetro con dos plantas, conformando un volumen de planta trapezoidal con el mayor de sus lados como fachada principal.
Entre las características que más llaman la atención de esta construcción se encuentra el hecho de que el exterior se construye en ladrillo rojo prensado y con un lenguaje regionalista. En concreto, su fachada, con un zócalo de color marrón, está completamente realizada de ladrillo visto y presenta amplios ventanales de gran verticalidad, que se disponen de forma simétrica y ordenada.
Pero, sin lugar a duda, el espacio más emblemático del Consistorio nervense es su torre octogonal, de tres cuerpos con balaustrada metálica, con 30 metros de altura y aire de minarete, ostensible representación del poder civil, además de arcos de medio punto y una pequeña cúpula final. Este elemento es muy característico de los ayuntamientos a nivel general, puesto que es habitual que, en este tipo de construcciones, su fachada principal de a una amplia plaza situada en el centro urbano, el ser edificios con grandes salones de reuniones, junto a algún sobresaliente, como una torre o reloj.
En este caso, el edificio destaca por el hecho de que las esquinas se cortan en chaflán y una de ellas alberga la torre del reloj. El interior se estructura mediante una crujía perimetral, de distinto ancho en cada uno de los lados, que deja en el centro un hueco del que arranca la escalera imperial que une las distintas plantas del inmueble.
Ejecutada a la vez que el resto, aunque con un proyecto independiente, consta de cinco cuerpos, los dos primeros adosados al ayuntamiento y el resto exento. El tercero aloja el reloj y su maquinaria, mientras que los dos últimos son octogonales, con arquillos de herradura y un amplio balcón circular de forja.
En cuanto a su historia, debemos seguir la información aportada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Andaluz (IAPH), que apunta que su construcción se llevó a cabo por el crecimiento de la actividad minera en la zona, que provocó que la actual Nerva incrementara de forma significativa la población, lo que le obligó a su independencia administrativa del municipio de Zalamea la Real, del que dependía hasta ese momento. Un hecho que se produjo el 7 de julio de 1885, constituyéndose el primer Ayuntamiento de Nerva un mes después. Su primer alcalde fue Domingo Gil Vélez.
Tras este paso administrativo se hacía necesaria en Nerva la construcción de una Casa de Socorro y un Depósito Carcelario, proyecto que se le encargó al arquitecto José Gallego Díaz, siendo dirigidas las obras por Trinidad Gallego Díaz, arquitecto provincial, y Manuel Pérez González, arquitecto municipal. El edificio se terminó el 28 de marzo de 1890.
Sobre este primer proyecto, se edificó el actual Ayuntamiento de Nerva entre 1893 y 1896, aunque posteriormente se le realizaron dos restauraciones, en 1979 y en 2001, dirigidas por Alfonso Jiménez y José María Cabeza, así como por Enrique Abascal García, respectivamente.
Estos son los principales datos de este edificio que no sólo cuenta con un enorme atractivo arquitectónico, sino que, hoy por hoy, es todo un símbolo de Nerva.
Ubicado en el Barrio de Bellavista de Minas de Riotinto, este bello edificio de 1891 fue construido por la Riotinto Company Limited para que la población inglesa que llegó a la provincia de Huelva pudiera practicar sus cultos religiosos protestantes. Una prueba más de que las personas que vinieron a la mina onubense mantuvieron sus creencias y costumbres durante su estancia en Huelva, por lo que era poco habitual que se insertaran en las tradiciones del pueblo onubense. Hasta su construcción, los reverendos que llegaban a Huelva solían atender a los parroquianos en la misma mina.
Barrio de Bella Vista
Al margen de estas características, la Capilla Presbiteriana de Minas de Riotinto es un edificio construido a dos aguas, que sigue el mismo modelo de la también Capilla Presbiteriana de Kirk, situada en Escocia. Según explica el Ayuntamiento de Minas de Riotinto, esta iglesia “está rematada en sus extremos opuestos por dos pequeños cuerpos, que son el atrio y la sacristía. La nave tiene tres pilastras escalonadas en cada lado, más gruesa por abajo y con tejadillos a un agua. Las ventanas tienen vidrieras en forma ojival de tracería, defendidas por una contraventana exterior”. Curiosamente se conservan sus planos de 1.891 y 1.893, donde se representan las plantas, alzados y secciones de la capilla, con detalles decorativos representados con mucha exquisitez.
Pero si su exterior es llamativo en el entorno de Huelva en el que se encuentra inmerso, su interior todavía llama más la atención del visitante. Entre otros motivos, debido a su estructura, sus vidrieras y el artesonado de su cubierta. Pero, además, conserva el mobiliario original, lo que le otorga un punto de mayor valor si cabe. Incluso, en el centro del coro existe un pequeño órgano. Como curiosidad, podemos citar que en el primer banco de la capilla solía sentarse el General Manager con su familia y todo el personal acudía a los servicios religiosos manteniendo la jerarquía en su colocación, de ahí que era un lugar de reunión social de importancia.
Interior de la Capilla Presbiteriana
En definitiva, por sus características históricas y arquitectónicas es un espacio de un enorme valor patrimonial en la comarca, de ahí que en el año 2004 fuera declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. No en vano, es el edificio mejor conservado de todo el conjunto construido por la empresa minera de Riotinto en este área.
Un edificio que fue recuperado para los habitantes de la zona a partir del acuerdo al que llegaron en 2008 el Ayuntamiento de Minas de Riotinto y la compañía Sevillana-Endesa, que fue el primer paso para su rehabilitación y recuperación. Un acuerdo que fue necesario debido a que la empresa eléctrica se quedó en su día con la capilla como forma de cobro de las deudas contraídas por la extinta empresa minera MRT SAL.
En la actualidad, el edificio forma parte de la vida del municipio de Minas de Riotinto, dado que es escenario de diferentes actos sociales y culturales, sin olvidar su uso turístico, dado que atrae a numerosos visitantes a la Cuenca. Para ello, desde el pasado año 2014, el Ayuntamiento de Minas de Riotinto firmó un acuerdo de colaboración con la empresa fieldworkRIOTINTO, por el que esta entidad se encarga de gestionar la apertura de la Capilla Presbiteriana a los visitantes y establecer un programa cultural en su entorno.
Un ejemplo de que el patrimonio supone una gran oportunidad para buscar nuevas alternativas en la comarca, en este caso, dentro del sector turístico, debido al rico y atractivo legado británico en la zona.
La Granada de Riotinto es otro de los municipios que conforman la Cuenca Minera, comarca a la que quedó adscrita desde que en la segunda mitad del siglo XIX la Riotinto Company Limited adquirió las minas de la localidad. Un pequeño enclave que cuenta con un patrimonio cultural y artístico que merece la pena conocer.
Así sucede, por ejemplo, con su Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Granada. Un templo del siglo XVII, de estilo mudéjar, que nos sumerge en el ambiente de las ermitas rurales, tan valiosas en el paisaje de nuestros pueblos, dado que su tejado de color rojo y sus paredes blancas de cal son las principales características de estas populares construcciones de la comarca.
Se trata de un edificio sencillo, de una sola nave, realizado en mampuesto y ladrillo revocado, donde destaca su bóveda de medio cañón, rematado por un ábside de planta cuadrada, y su torre, de estilo neoclásico.
Según explica el Instituto de Patrimonio Histórico (IAPH), “presenta la particularidad de que el crucero solo tiene el brazo del Evangelio, que hace las veces de capilla, y que comunica con un recinto para tocar las campanas. En este mismo lado, y en comunicación con el presbiterio, se encuentra la Sacristía, cuyo techo es de madera. El tipo de soporte es el de contrafuertes interiores que enmarcan arcos rehundidos conformando una serie de capillas”.
En su fachada destaca su puerta principal, situada a los pies del edificio, que consta de un arco carpanel entre pilastras y coronado por un entablamento dórico. Pero, además, cuenta con una segunda puerta de similares características en el muro de la Epístola, de color amarillo albero y con frontón. Sobre el hastial se levanta también una espadaña de un cuerpo con dos vanos, rematada con una veleta de forja del siglo XVIII.
Por último, otro de los elementos llamativos de esta iglesia parroquial es la combinación cromática de sus elementos arquitectónicos, como hemos apuntado, mezclando las paredes blancas con el rojo de su techo, además del amarillo albero de las pilastras y el frontón de la puerta que da a la plaza.
Al margen de sus características arquitectónicas, esta iglesia es muy conocida y querida por los habitantes del municipio, al ser el marco principal de las fiestas patronales de La Granada de Riotinto, que se celebran cada año el 15 de agosto. Unas fiestas que tienen como momento más especial la procesión que realiza esa noche la patrona, la Virgen de La Granada, saliendo por la puerta de la parroquia que da a la plaza, para recorrer las principales calles del municipio.
La imagen vuelve a ser sacada por los vecinos el día de la Purísima Concepción, ocasión perfecta para engalanar las calles para el paso de la imagen. Dos días en los que a los vecinos de La Granada se unen numerosos visitantes que se acercan a la localidad para disfrutar de estas fechas tan señaladas en el municipio.
Por tanto, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de La Granada es un elemento artístico y patrimonial de la Cuenca Minera que debemos poner en valor.
La historia de Huelva permanece unida a la minería, una actividad económica que trajo consigo el desarrollo del ferrocarril en la provincia, al tratarse del principal medio de transporte del mineral. En este aspecto, una de las principales líneas de tren fue la que unía Huelva con Minas de Riotinto, trazado que, desde finales del siglo XIX y buena parte del XX, trasladaba el mineral desde la Cuenca Minera hasta la capital onubense.
La configuración de esta línea, que cruzaba buena parte de la provincia de norte a sur, obligó al diseño de varios túneles y puentes para salvar los obstáculos físicos del terreno. Puentes muchos de ellos emblemáticos y conocidos, como sucede, por ejemplo, con los situados en el término municipal de Berrocal, municipio en el que el antiguo ferrocarril minero nos ofrece hermosas estampas al recorrer espacios naturales de gran belleza, teniendo al río Tinto como protagonista.
No es extraño, teniendo en cuenta, tal y como han puesto de manifiesto investigadores como Emilio Romero Macías, que para el diseño del ferrocarril se aprovechó precisamente el trazado del río Tinto, lo que dio lugar a la construcción de hasta diez puentes, entre los que se encuentran, precisamente, el Puente Cachán sobre la Rivera Cachán, en Berrocal.
Diseñado en 1875 por el ingeniero británico George Bruce, este puente es una pasarela peatonal de hierro que se llevó a cabo, como decimos, para permitir el transporte en tren del mineral de la Riotinto Company Limited, así como para llevar viajeros y obreros de las minas. Una infraestructura de veinte metros de longitud y un diseño muy sencillo, que llama la atención porque mantiene su diseño original.
En concreto, este antiguo Puente Cachán cruza el río Tinto hasta la vía del ferrocarril, siendo hoy en día el único restaurado de todo el antiguo recorrido del tren, por lo que es un espacio habitual dentro de las rutas de senderismo que se organizan en la zona, debido a la belleza y posibilidades que ofrece el entorno.
Junto al de Cachán, también hay que citar otros dos puentes del antiguo ferrocarril ubicados en el término municipal berrocaleño, como sucede con el Puente Manzano, también construido sobre el río Tinto, así como el Puente Berrocal sobre la carretera Zalamea la Real-Berrocal.
El Puente Manzano, ubicado en el paraje conocido como ‘El Manzano’ del que toma su nombre, cuenta con 54 metros de longitud, conservándose como en la época de su construcción, siendo muy parecido al primitivo de Manantiales. Por último, el Puente Berrocal, de un sólo ojo, es de unos ocho metros.
En definitiva, se trata de infraestructuras de otro tiempo que, aunque no se encuentren en uso, debemos valorarlas por las enormes posibilidades patrimoniales y turísticas que nos ofrecen en el presente y de cara al futuro. Espacios que recorren bellos rincones de la provincia de Huelva, algunos bastante desconocidos, por lo que atraen la atención de todos aquellos que lo visitan.
Una forma muy especial de mirar con otros ojos el río Tinto, de ahí que sean muchas las voces que demandan su puesta en valor como una alternativa económica más en la Cuenca Minera.