Etiqueta: Susana Pedraza

  • La mirada femenina

    La mirada femenina

    A principios de marzo tenía pensado escribir un artículo sobre “Mujeres y Literatura” en la enseñanza secundaria. Quería reflexionar, a través de mi propia lectura/escritura, sobre la reconstrucción del canon literario en la escuela, así como en el corpus de textos de otras materias, coincidiendo con el 8M, y analizar de forma breve, cómo va incorporándose, poquito a poco, a las autoras de cada generación en los manuales escolares, en las bibliotecas de centro, en la norma curricular y cómo vemos en las librerías el crecimiento de obras escritas por mujeres, o sobre mujeres, destinadas al público adolescente, por parte del mundo editorial, del que debemos estar muy atentas/os.

    He de decir en mi defensa, ante la demora evidente, que cuando escribo, siempre necesito mucho tiempo: para leer antes, para pensar y repensar las ideas, tomar notas. A veces me disperso, me vuelvo a centrar… de tal manera que lo que iba a ser un texto para marzo sobre el canon y género, se convierte en una invitación a incorporar la perspectiva femenina en el ámbito escolar. Seguimos celebrando el 8M, e incorporamos el 23 de abril, con más libros, autoras y reflexiones.

    Como contrapunto, que hace palpable la necesidad de seguir hablando sobre estas cuestiones, algunos datos que entre marzo y abril han publicado medios digitales o de tirada nacional, con titulares como “La generación Z se parte en extremos: ellos son los más machistas y ellas, las más feministas” (El País, 8/03/24) en base a una encuesta realizada por este medio y la SER; “Parejas jóvenes con una vida sexual rota por el porno” (El País, 31/03/24), asunto que abordo en mis clases de 2º de Bachillerato a raíz de la lectura barojiana de El árbol de la Ciencia, y las publicaciones periódicas anuales sobre este tema que evidencian no solo la mala educación afectivo- sexual de nuestros adolescentes, sino la cosificación permanente de la mujer, que consume también estos productos para aprender a satisfacer el deseo masculino, sin tener en cuenta el propio; “Igualdad condena tres nuevos asesinatos por violencia de género, de una mujer y sus dos hijos, en Barcelona” (La Moncloa, 10/04/24) la violencia en su grado extremo hacia las mujeres y sus hijos; “Diferencias salariales entre hombres y mujeres en Europa: ¿cómo se comparan los países para reducirla?” (euronews.net, 8/04/24)… por citar algunos ejemplos, nos obligan a reflexionar sobre el papel de la escuela en la construcción de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, y la construcción de un imaginario colectivo que dé a las mujeres un lugar de co protagonista en esta historia de la humanidad.

    Así, con la mente puesta entre la realidad que nos toca y las inquietudes propias, vuelvo al punto inicial. Hacía meses que había caído en mis manos Escritoras. Una historia de amistad y creación, de Carmen G. de la Cueva, ilustrado por Ana Jarén, cuya lectura me produjo una profunda emoción, no sólo por las redes que teje tirando del hijo, reales e imaginarias, con tanta delicadeza trazadas entre las escritoras que retrata, sino porque habla de su propia experiencia: mujer, madre, soledad, y el deseo de escribir y sus dificultades como mujer… y eso me atraviesa. ¿Cuántas alumnas escribirán en secreto, en diarios, cuadernos? ¿Dónde quedarán esas experiencias? ¿Qué lugar ocuparán en sus vidas presentes y futuras?

    Quería abrigarme al calor de las mujeres, documentarme sin ambición científica, leyendo narrativa fundamentalmente, algún ensayo, para escribir este texto, tengo muy pendiente a las poetas. Pero no con nuestras ancestras, algunas ya leídas de forma aleatoria, a veces fortuita, y que tanto me han enseñado y sorprendido por silenciadas: las novelas y cuentos de Emilia Pardo Bazán; María de Lejárraga, con sus Cartas a las mujeres de España (qué gran documental el de Laura Hojman); los Diarios de Zenobia; La mujer moderna y sus derechos, de Carmen de Burgos; Luisa Carnés con su brutal Tea Rooms. Mujeres obreras, donde se abordan cuestiones absolutamente actuales y tantas otras admiradas y muchas en lista de espera… Muy necesario en este sentido, además de Las Sinsombrero de Tània Balló, cuyo documental comienza y termina en un aula de Secundaria, el reciente ensayo Las sin amo. Escritoras olvidadas y silenciadas de los años treinta, de Antonio Orihuela, o de hace algunos años Mujeres de la posguerra, de Inmaculada de la Fuente. ¿Incluimos de forma natural estas lecturas en nuestras clases? ¿No sigue siendo una nómina masculina y a veces la escritora queda como “la cuota” de género que hay que cubrir pero sin mayor profundidad? ¿Está el profesorado formado en integrar las perspectiva de género en todas las materias?

    Yo quería leer y tejer mi red con mujeres del presente, ver cine hecho por mujeres, documentales, canciones, poemas, escuchar podcasts… sin seguir un patrón, pero de forma consciente y gustosa. En poco más de un mes han caído mis manos Yeguas Exhaustas, de Bibiana Collado, que nos narra su propia experiencia subjetiva, pero de clase al mismo tiempo, sobre el mundo universitario, las relaciones de poder, la familia, la madre, las violencias en su relación de pareja, la envidia profesional, con frescura, contundencia; leí La vergüenza, de Annie Ernaux, quien ya me había traspasado con La mujer helada y relata, también desde una clara posición de clase, el paso de su infancia a la adolescencia y la toma de conciencia de su lugar social; la búsqueda de la propia identidad a través del pasado familiar, que invita a reflexionar sobre la propia historia de nuestro país en Honrarás a tu padre y a tu madre, de Cristina Fallarás, que acaba de publicar Al final de todo esto; y Cara de Liebre, de la mexicana Liliana Blum, sobre los cuerpos, la precariedad, la venganza, el desamor, las soledades; y a medias voy entre El retrato de casada, de Maggie O´Farrell, que nos remonta a la Italia del siglo XVI para construir la vida de la joven Lucrezia di Cosimo de Medici… y Panza de burro, de Andrea Abreu. Una embriaguez de novelas absoluta. Y tantas lecturas pendientes de escritoras que me interesan… .

    Igualmente, se han ido sucediendo películas, documentales, podcasts… dirigidos, protagonizados, escritos, por mujeres. Desde Manipulación: sexo, cámara, poder, de Nina Menken, y que recomiendo incorporar a todos los centros educativos para analizar cómo desde el lenguaje fílmico se construye un imaginario sobre “lo femenino”, a partir del análisis de planos, enfoques, luces, sonido,… de lo que se ha dado en llamar “la mirada masculina” (Laura Mulvey), que ha jugado un papel importantísimo en la construcción de la “mujer como objeto” hasta Sauna, de Anna Hints, que nos habla desde ese coro de voces que comparten el espacio y la vida, de la sororidad, la relación entre lo íntimo y lo político, las violencias sobre los cuerpos de las mujeres, el deseo…. En medio de todo esto, Mamacruz, dirigida por Patricia Ortega con Kiti Mánver como protagonista, que pone sobre la mesa la sexualidad femenina en la madurez; Teresa, dirigida por Paula Ortiz, y protagonizada espectacularmente por Blanca Portillo, donde escuchamos por parte del inquisidor: “Vuestra boca suena a república de mujeres, a rebeldía”; del imaginario de un mundo gobernado por mujeres nos habla El sueño de la sultana, de Isabel Herguera; en Mujereando, el quejío de una diosa, de Carmen Tamayo, las voces que nos cuentan son mujeres sin hogar que sanan sus heridas profundas a través del teatro, o Julia, no te cases, de Pablo Levy, cuya protagonista es su propia madre y su anhelo de vida a pesar de un matrimonio castrante. Y otras tantas que se van quedando apuntadas, desde Un amor, la adaptación de la novela de Sara Mesa de Isabel Coixet, al próximo estreno Siempre nos quedará mañana de Paola Cortellesi, .

    Muy interesante, y relativamente fácil de llevar al aula, es la creación de Podcast. Ciberlocutorio, de Andrea Gumes y Anna Pacheco; Saldremos Mejores, de Inés Hernand y Nerea Pérez de las Heras; La Script, con María Guerra, El Olimpo de las diosas, de Henar Álvarez y Judtih Tiral; Maldito Bollodrama, de Laura Terciado y Bake Gómez… son algunos ejemplos donde se aborda la actualidad, se hacen entrevistas, se habla de libros, música, cultura, cuestiones sociales de interés colectivo. El humor de las argentinas Laila Roth, Connie Ballarini, si queremos ir más allá de nuestras fronteras.

    Recomendaciones de amigas, colegas, páginas de Facebook o la celebración del Wofest, espacio periférico y muy necesario de cine realizado por mujeres donde participa el alumnado onubense, programas de radio dedicados a lo que escriben, producen, crean las mujeres, incluso el último programa de Cachitos en la 2 se titulaba “Girl Power”… Todo nos invita en este tiempo a repensar el mundo desde otra óptica, a incluir la mirada plural, enriquecedora, que nos narra y nos cuenta las experiencias y vivencias de nosotras, las mujeres, y de nuestras alumnas, para que nunca más sean objetos, sino sujetos activos con capacidad de amar(se), pensar(se), reflexionar críticamente y actuar. Najat el Hachmi, en una de sus columnas de El País, nos recuerda: “No somos cuota, somos la mitad de la humanidad y a por la mitad de todo hemos venido, no nos vamos a conformar con migajas” Pues eso, más libros, más voces, más reflexiones, creaciones, con la mirada femenina.

    Nota: imágenes realizadas con Inteligencia Artificial

  • Violencias

    Violencias

    En 1933 apareció en España un librito que recopilaba publicaciones periódicas, cartas públicas, entrevistas y declaraciones de Albert Einstein a lo largo de veinte años, titulado La lucha contra la guerra, editado por Nervio. Aparecía el científico como el modelo ético y moral de un pacifista militante que no dudó en oponerse al patriotismo nacionalista, a las autoridades o Estados, a la militarización de la sociedad y al negocio de las armas, que pidió el boicot económico y que mantuvo una posición activa en defensa de la paz mundial. En 1986 fue rescatado por Ediciones La Piqueta, y tal vez hoy, tantos años después y ante la coyuntura política, económica y social que vivimos, deba ser recuperado.

    Si bien los años 30 del pasado siglo, cuando parecía que todo era posible, al menos en Europa, no fueron definitivamente buenos tiempos para la lírica, como cantara Brecht, las convulsas olas de violencias sistémicas no sólo no han menguado en lo que va del siglo XXI (a pesar de las Declaraciones Universales, los organismos internacionales o los actuales Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030), sino que se abren frentes continuos que atentan a la dignidad de mujeres y hombres y a nuestro legítimo derecho a vivir en paz.

    Estos frentes de batallas, inherentes al orden dominante en el que habitamos, que van más allá de los conflictos entre Estados, ponen de manifiesto los males sociales y económicos de nuestro mundo: explotación, control de los bienes básicos, desigualdades e injusticias, pobreza, precarización de los trabajadores/as, autoritarismos, estructuras patriarcales y machistas, abusos sexuales, malos tratos, mil formas de violencia en definitiva. Es importante pensar entonces qué papel tiene la escuela, qué lugar ocupa ante esta realidad.

    Un mapeo de estas formas de violencia nos coloca en una posición que nos permite ver con perplejidad imágenes de las calles de Madrid (y parte del Estado español) tomadas por derechistas a lo Trump que arrojan piedras, intimidan a los periodistas y transeúntes y cortan el tráfico defendiendo la unidad de España, como en los manuales de los años 40, grande y libre, frente al legítimo Gobierno en funciones de Pedro Sánchez y la futura ley de amnistía. ¿Qué sería de su genealogía familiar, la de esos mismos fascistas que ahora ocupan las calles, si durante la Transición democrática no hubiese habido una Ley de Amnistía que los salvara de la vergüenza de tener entre sus predecesores a genocidas o colaboradores del genocidio franquista? ¿Qué sería si en compensación por sus crímenes de lesa humanidad, durante cuarenta años de dictadura, el Estado les hubiese expropiado sus bienes para damnificar a las víctimas? Qué suerte tuvieron con la Ley de Amnistía y desmemoria. A pesar de todo el ruido y el espectáculo, podemos decir que ni Oriol Junqueras, encarcelado durante cuatro años, junto a otros los presos políticos, ni Carles Puigdemont, tienen sus manos manchadas de sangre.

    Igualmente, asistimos estupefactos a la escasa condena de los países occidentales al exterminio que los sionistas israelíes están llevando a cabo desde hace décadas, pero con magnitud espeluznante desde hace poco más de un mes en la franja de Gaza y Cisjordania. Según cifras de la organización ‘Save de Children’, en los últimos 30 días “4.008 niños y niñas han muerto en Gaza y otros 1.270 están desaparecidos, presuntamente sepultados bajo escombros”. Muros de la vergüenza (en Gaza o en México), expolio, ocupación, ataques a hospitales y a la población civil como objetivo militar… Continúa, asimismo, para escarnio de Occidente, la guerra en Ucrania, desde febrero de 2022… ¿Datos, números, bajas? Todo se contamina del lenguaje bélico, de ataques y armas, refugiados, éxodos, combates, misiles, toma de posiciones, muerte…

    Más allá de los Estados, de los intereses geopolíticos o geoestratégicos, otras formas de violencia nos envuelven. Son a veces sutiles, nos quiebran, nos matan un poco, aunque sigamos respirando, dejan huellas indelebles en nuestros espíritus, pues ya no somos los mismos después de haberlas sufrido. La ejercen serpientes camaleónicas, con sus pieles múltiples ante la sociedad, sus lenguas bífidas. Son los mentirosos, los hipócritas, los cobardes, vestidos de curas o de respetables ciudadanos cívicos, incluso solidarios. Así, un reciente informe sobre los abusos sexuales por parte de la Iglesia Católica, realizado por el equipo del Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, denuncia que al menos 440.000 personas, en su mayoría menores, han sido abusados por miembros del Clero en España, fundamentalmente en el ámbito escolar. ¿Cómo recuperar una vida? ¿Quién reconstruye una infancia robada? Por otra parte, según la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género, ya han sido asesinadas en este año 52 mujeres en España víctimas de esta forma de violencia, dejando 51 huérfanos menores de edad… Son miles las denuncias. ¿Cuántos horrores en el espacio de una casa? ¿Cuánto silencio impuesto hasta la asfixia? ¿Cuánto grito callado?

    A pesar del individualismo narcisista al que nos invita el mundo actual, retomamos la pregunta previa, ¿Qué papel tiene la escuela? ¿Puede permanecer indiferente ante tal estado de violencias consumadas? ¿Para qué celebrar el día de la Paz, cada 30 de enero, si permanecemos impasibles ante la realidad que nos rodea? ¿Cómo no hablar de lo que está pasando en cada clase, en cada claustro? ¿Qué sentido tiene hacer un discurso cursi y sentimental que firmaría hasta un militar, dibujar las palomitas picassianas o las grullas de origami si no somos capaces de contribuir a la formación de ciudadanos/as libres, críticos/as, capaces de pensar por sí mismos/as? Qué duda cabe que ser hombres y mujeres libres implica riesgos, tener una conciencia crítica que nos permita pensar por nosotros mismos/as, más allá de los discursos dominantes, aunque la voz de uno(a) sea marginal, se quede solo/a. Defendamos la paz en cada claustro, en cada aula, en cada asamblea o Consejo Escolar. Dotemos de contenido vital y útil para la sociedad esos espacios donde domina la burocracia y pongamos vida. Retomemos los viejos conceptos de solidaridad, fraternidad, apoyo mutuo, cooperación entre los pueblos y rechacemos activamente todo tipo de violencia y a quienes la ejercen, rehusemos cualquier acto que atente contra la libertad de las personas y la dignidad del ser humano.

    En enero de 1931, en una entrevista de la Universal Service, titulada ‘Sacrificándose por la paz’, decía Albert Einstein: “Nada de lo que yo pueda hacer o decir cambiará la estructura del universo. Pero, tal vez, alzando mi voz pueda contribuir al triunfo de la más noble de todas las causas: buena voluntad entre los hombres y paz en la tierra”.

    Por Susana Pedraza, profesora de Lengua y Literatura del IES Pablo Neruda de Huelva

  • Educar para vivir

    Educar para vivir

    Entramos en octubre. Conciencia plena de que el curso escolar está ya en plena efervescencia. Pronto comenzarán las evaluaciones iniciales, las salidas escolares, los primeros puentes (qué bien viven los maestros) y toda una rutina de acontecimientos que marcan los ritmos escolares. Atrás quedaron los saludos de septiembre, la pereza del inicio que aún arrastra el sabor de las tardes de verano, el pellizco en el estómago del primer día de clases.

    Con ese pellizco siempre hay una emoción contenida, que aúna miedos, esperanzas, ilusión, reflexiones sobre la educación, la juventud, el papel docente, el mundo en que vivimos… todo un remolino en la boca del estómago. Muchos sentimientos me trasladan a mi propia infancia y adolescencia, recuperadas cada inicio de curso, no con nostalgia, ni idealización del pasado, sino como punto de partida de lo que hubiera querido, o necesitado, aprender.

    Así, como docente me propongo, cada curso, retos, más allá del temario de Lengua Castellana y Literatura. Educar la sensibilidad (contemplar un paisaje, cuidar nuestro entorno, abrazar a un amigo que vemos desvalido, escuchar la lluvia), transmitir el gozo estético (una pintura que nos conmueve, un poema que nos atraviesa), contagiar el placer de la lectura, contar la historia de los logros de la clase trabajadora (jornadas de ocho horas, derecho a sindicarse, a la huelga, cuántas involuciones), dar herramientas, en fin, para asumir los golpes, reponerse, seguir caminando. En esta época del consumo rápido, de lo superficial en todo, hay que tener valor para querer educar para vivir.

    Por Susana Pedraza

  • Tinto Noticias imparte una charla sobre medios de comunicación en el IES Pablo Neruda

    Tinto Noticias imparte una charla sobre medios de comunicación en el IES Pablo Neruda

    Redactores de este medio abordan aspectos como la independencia de los medios o cómo detectar un fake news

    Redactores de este periódico, Tinto Noticias, han impartido una charla sobre medios de comunicación en el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Pablo Neruda de Huelva, concretamente en dos clases de Primero de Bachillerato de este centro educativo de la capital onubense.

    La charla ha sido impartida por los redactores Víctor Pineda, director del periódico, y Juan F. Caballero, este último, además, en calidad de presidente de la Asociación de la Prensa de Huelva (APH), quienes han abordado aspectos como la independencia de los medios de comunicación o las relaciones entre estos y el poder político y económico, así como una serie de fórmulas para detectar cuándo una ‘información’ puede ser un bulo o fake news.

    Fotografía de Rafael García Rebollo. Alumno de 1⁰ de Iluminación

    La actividad ha tenido lugar en las clases de Lengua y Literatura que imparte la profesora del Departamento de Lengua Castellana y Literatura del instituto Susana Pedraza Picón, quien ha destacado la «gran acogida» de la charla. De hecho, ha sido «muy bien valorada» por el alumnado, ha explicado la propia Pedraza, quien además es actualmente la jefa del referido departamento del centro.

    La charla se enmarca en el temario de la citada asignatura que imparte Pedraza, que incluye trabajos de investigación sobre diversos aspectos relacionados con esta materia, como ‘El conocimiento de la verdad: fake news y prensa en la era de las redes sociales’, ‘Historia de la prensa’, ‘¿Existe el periodismo libre?’, ‘El derecho a la información y la ética periodística’ o ‘Prensa y poder’, entre otros.

    Fotografía de Rafael García Rebollo. Alumno de 1⁰ de Iluminación

    Sobre Tinto Noticias

    Tinto Noticias es un medio de comunicación digital de Huelva que nació en enero de 2018 como periódico exclusivamente de la Cuenca Minera de Riotinto, tras lo que, en noviembre de 2020, abrió una sección dedicada al resto de la provincia onubense, con lo que ya es un medio provincial más que además cuenta con un servicio extra: dedicar una parte extensa de su producción informativa diaria a una comarca concreta de Huelva, ya que no ha perdido su identidad como periódico de la Cuenca Minera de Riotinto.

     

    Fotografías: Rafael García Rebollo. Alumno de 1º de Iluminación. IES Pablo Neruda.

  • Entre el frío y la covid

    Entre el frío y la covid

    Hace algunos días, mientras azotaba Filomena, iba al instituto recordando la versión que Diego Carrasco hizo de ‘La Yeti’ (en homenaje a Javier Krahe), cuyo comienzo, “Ay, qué frío, qué frío”, parecía el leitmotiv de esas semanas en los pasillos y aulas de los centros educativos.

    Las imágenes han hablado por sí mismas: grupos de alumnos/as con gorros, guantes, bufandas y mantas, al igual que los docentes y demás trabajadores; y los termómetros marcando ocho, nueve y diez grados centígrados en el interior de la clase, con las ventanas abiertas durante toda la mañana. Bochornoso espectáculo, mientras continuamos con aulas masificadas por las ratios ilegales en demasiados casos y sin distancia de seguridad. En algunos colegios, la distancia la marca una pegatina en medio de una mesa que comparten dos alumnos/as; las escaleras de subida después de los recreos desafían cualquier norma frente a la covid. Quienquiera puede verlo.

    Parece ser que, para la clase política de esta comunidad, las personas que trabajan en las escuelas infantiles, en los centros de primaria y secundaria o formación profesional, así como los cientos de miles de niños y niñas o adolescentes andaluces, estamos hechos de otra pasta, de otro material, y ni la adversidad climatológica ni la pandemia, que está en sus más altas cotas de contagio, nos afecta.

    Tal vez sea necesario recordar en estos momentos el RD 486/1997 de 14 de abril, firmado por el entonces ministro Javier Arenas, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los centros de trabajo. En su anexo III, se dice textualmente: “la temperatura de los locales donde se realicen los trabajos sedentarios propios de oficina o similares estará comprendida entre 17 y 27º C”. Y en el Capítulo II se especifica que “el empresario deberá adoptar las medidas necesarias para que la utilización de los lugares de trabajo no origine riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores”.

    Incluso se da la paradójica circunstancia que aquí, en Andalucía, el presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, firmó el 13 de julio la Ley 1/2020 para la mejora de las condiciones térmicas y ambientales de los centros educativos andaluces mediante técnicas bioclimáticas y uso de energías renovables, basándose en el citado Real Decreto que ahora incumple. Ley que ha de entenderse como un logro de las plataformas de madres y padres como Escuelas de Calor, que llevan años luchando por la bioclimatización de los centros escolares.

    Tal vez sea también necesario hacer un poquito de memoria y recordar las reivindicaciones de los colectivos que trabajan en defensa de la escuela pública (quienes salvamos el curso pasado con muy pocos recursos y gracias al ingente trabajo de docentes junto a la cooperación de las familias): reducción de ratios, duplicación de las plantillas, mayor contratación de personal de limpieza… En resumidas cuentas, escuela presencial, sí, pero con seguridad. La salud es un derecho. Poco de esto se ha conseguido, más que propaganda política de cara a la galería, por la contratación de personal absolutamente insuficiente. Las ratios, ni tocarlas.

    Sin duda, imprescindible es resaltar la llamada al vaciado de aulas de Ampas de cientos de localidades y las reivindicaciones de plataformas como Marea Verde, o las movilizaciones estudiantiles en este sentido, así como la posición de organizaciones sindicales y hasta un reciente comunicado de la Asociación de Directoras y Directores de Instituto de Andalucía (ADIÁN), que piden el cierre temporal de los centros educativos en las localidades “en las que la incidencia de la enfermedad supere los mil casos por cada cien mil habitantes”. Tenemos experiencia, sabemos cómo hacerlo. Desde marzo aprendimos a dar clases virtuales, a utilizar plataformas digitales, a colgar materiales o crear recursos sobre la marcha. ¿Por qué se niega ahora el señor Imbroda a cerrar temporalmente los centros y garantizar la salud de la comunidad educativa y de nuestro entorno? ¿Qué intereses motivan a mantener las aulas abiertas pese a todas las restricciones en horarios, comercios, movilidad y el colapso que están viviendo los centros hospitalarios?

    A pesar de que parezcan contradictorias, las declaraciones de Bonilla pidiendo a los andaluces responsabilidad y que se queden en casa, junto con la respuesta autoritaria del consejero de Educación a las familias, con la amenaza de activar los protocolos de absentismo cuando las madres y padres decidan no llevar a sus hijos al cole para preservar su salud y la de su entorno, se complementan.

    Sería ingenuo pensar que es una cuestión de (in)capacidad de gestión. Tampoco tiene ningún sentido una valoración moral del tipo “son unos sinvergüenzas”. El capitalismo ni entiende de moral ni tiene alma, y para sus intereses, la clase política que nos gobierna juega un papel tan importante como el capataz lo es para el dueño de la finca. Como perros de presa defienden unos intereses que no son los nuestros y no importa que en esa tarea enfermemos o nos vayamos al otro barrio. Saben lo que hacen y lo hacen.

    Nos quieren sumisos, obedientes, que sintamos que el problema de la salud es nuestra culpa, de los jóvenes. Nos bombardean con consignas que repiten como mantras, cambian los protocolos de la noche a la mañana sin que sepamos por qué; mientras tanto, se reparten el dinero público entre sus negocios, sus escuelas concertadas, sus convenios con empresas. Se colocan y colocan a los suyos. Un negocio redondo, un plan sin fisuras.

    No nos resignamos a dejar la vida para sus beneficios, nos tendrán enfrente.

    Por Susana Pedraza Picón, profesora del IES Pablo Neruda y activista defensora de la escuela pública

  • La Ley Celaá mantiene el negocio lucrativo e ideológico de la concertada

    La Ley Celaá mantiene el negocio lucrativo e ideológico de la concertada

    El pasado 23 de diciembre se aprobó definitivamente en la Senado la nueva Ley de Educación, la LOMLOE o Ley Celaá. Tras un par de meses de tramitación, hemos sido testigos de las polémicas proclamas desde la derecha y las patronales de la educación concertada, que han comenzado a movilizarse “en defensa de la libertad de elección” y bajo el paraguas de otras consignas que sirven de cortina de humo en la protección de su jugoso negocio. Asimismo, organizaciones sindicales de docentes y de Marea Verde ya han expuesto sus dudas acerca de esta nueva normativa que no responde a las reivindicaciones históricas que se vienen haciendo (bajada de ratios, ampliación de plantillas…) y no pone en cuestionamiento algunas de las lacras con las que cargamos desde hace siglos y que se han ido modernizando en las diferentes coyunturas históricas, en concreto el peso de la iglesia católica en nuestro país en el ámbito de la educación.

    Así, ante tanta algarabía de la derecha mediática y la que habita en las calles a raíz de la publicación del Proyecto de Ley de Educación, como desde nuestras posiciones de clase e interés por la educación pública, no cabe menos que hacer un análisis de la propuesta ministerial de lo que será el paradigma legal en el ámbito educativo no universitario, la llamada LOMLOE, que anula la Ley Orgánica del Ministerio Wert (2013) y retoma en parte la LOE (2006).

    Para no despistarnos en el análisis, ni perdernos por las ramas del bosque, vamos a fijarnos en tres aspectos, que desde la defensa que se viene haciendo de la escuela pública a través de movimientos sociales (como Marea Verde y Mareas por la Pública), corrientes pedagógicas críticas, foros o asociaciones como Europa Laica, así como organizaciones sindicales, se llevan años exigiendo y reivindicando.

    La necesidad de una red única de titularidad pública, universal y laica

    Desde 1985 (LODE) y gracias a los acuerdos que se arrastran desde el franquismo (1953) y fueron actualizados por Adolfo Suárez (1979) con la Santa Sede, las prebendas de la iglesia católica en nuestro país, en materia de educación, suponen, de una parte, la garantía del mantenimiento por parte del Estado de su doctrina religiosa a través de la asignatura de Religión, y de otra, la creación de un sistema dual de enseñanza, que no solo sirve para llenar las arcas de esta institución religiosa, sino que es de facto una cadena de transmisión ideológica y doctrinaria a través de la que se fundamentan sus principios.

    Una de las reivindicaciones históricas y básicas de todas las organizaciones que trabajan por y para la defensa de la escuela pública ha sido, y es, la creación de una red única de titularidad pública que implique que todo el esfuerzo económico del Estado vaya dirigido al sostenimiento de una escuela que garantice la igualdad de oportunidades y el pensamiento crítico, así como la defensa de los valores democráticos, como la libertad de conciencia, una escuela que sirva de acicate a la brecha social existente en este sistema capitalista de desigualdades y que favorezca una formación integral del alumnado.

    No obstante, en nuestro país, más de un 30% de la escuela es concertada (en algunas ciudades llega hasta el 70%), esto es, pagada tanto en el mantenimiento de su funcionamiento como a sus docentes por el Estado, y prácticamente la mayoría de estas escuelas están vinculadas con la iglesia católica, convirtiéndose esta en un lobby de presión a la hora de plantear cualquier reforma educativa, en defensa de sus propios intereses y sus valores morales y religiosos.

    ¿Qué aporta el nuevo proyecto de Ley sobre este asunto? Es llamativa la respuesta contundente del sector más conservador que se beneficia de los conciertos contra la Ley y la ministra de Educación: manifestaciones, artículos de opinión, programas de debate, colegios empapelados con lazos naranjas… Todo en una supuesta defensa de la “libertad de elección de las familias”. Nada de esto es cuestionado en la norma. Por citar algunos ejemplos, en el preámbulo “se establece que la programación de la red de centros debe asegurar la existencia de plazas públicas en todas las áreas o zonas de escolarización o de influencia que se establezcan, una vez considerada la oferta existente de centros públicos y privados concertados” (pág. 12) … Un poco después, en el siguiente párrafo: “Con respecto a los centros privados concertados se señala que corresponde a las Comunidades Autónomas el desarrollo del régimen de conciertos educativos, a partir de la regulación general establecida por el Gobierno”, es decir, tal como ahora. Ahora bien, en la Programación de red de centros (artículo 109) se establece la distribución del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, entre centros públicos y privados concertados, y en el punto 5 se comprometen a promover “un incremento progresivo de puestos escolares en la red de centros de titularidad pública”.

    En cuanto a los derechos de los padres, madres o tutores, en relación con la educación de sus hijos e hijas, se modifican algunos artículos de la LODE, pero que en nada cuestionan ni el sistema dual ni la enseñanza religiosa. Vemos que tienen derecho a: “Escoger centro docente tanto público como distinto de los creados por los poderes públicos” y “A que reciba la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

    Por todo esto, podemos afirmar que el proyecto reformista del PSOE Y UP vuelve a tender la mano al negocio lucrativo e ideológico de la concertada y no responde a las demandas sociales en defensa de la escuela pública y los derechos del niño a la libertad de conciencia. Más allá de la performance mediática de los partidos conservadores y su estrategia de desgaste, pueden estar bien tranquilos. Sus hijos e hijas mantendrán sus escuelas privadas sostenidas con fondos públicos.

    La importancia de la financiación

    En la disposición adicional octava se aborda el Plan de incremento del gasto público educativo, que se “formulará en el plazo de dos años a partir del momento de la entrada en vigor de la Ley” y que “contemplará el incremento del gasto público educativo hasta un mínimo del 5 por ciento del producto interior bruto”.

    Actualmente, la media europea ronda en torno al 6 por ciento en educación, mientras que en el Estado español es del 4,3 por ciento, lo que ya deja al descubierto que incluso con la mejor de las intenciones estaríamos por debajo de nuestros vecinos, y ello teniendo en cuenta el castigo económico que ha sufrido la enseñanza pública desde la crisis de 2010, cuando se antepuso el pago de la deuda bancaria a la inversión en educación, salud e investigación, con la consecuente merma en las condiciones estructurales básicas de lo que supone un derecho fundamental. Hemos vivido aumento de ratios, bajadas salariales, falta de inversión en recursos humanos (servicios básicos externalizados y precarizados: comedores escolares, aulas matinales, limpieza, personal de administración de los centros), lentitud en la cobertura de bajas docentes, eliminación de unidades en la escuela pública mientras se han blindado las unidades de la concertada…

    Una de las exigencias fundamentales de quienes defendemos y trabajamos por y para la escuela pública es que se dedique al menos el 7 por ciento del producto interior bruto para la educación no universitaria. Y que además se garantice que este dinero va dirigido a la escuela pública, puesto que todo nos hace pensar que el 5 por ciento mencionado en el proyecto de Ley va a seguir sosteniendo, dentro de su propia lógica, el negocio de los conciertos, ahora ampliados en Andalucía a los Bachilleratos y a la Formación Profesional, como ya es un hecho en otras comunidades.

    Para nada se menciona en el Proyecto la bajada de ratios, la ampliación de plantillas docentes y el equipamiento necesario tanto en espacios como en recursos de los centros educativos para poder ofrecer una verdadera enseñanza de calidad y que contemple la equidad, tan mencionadas en el preámbulo.

    Por último, aparecen recogidos algunos aspectos que no están libres de sospecha como la carrera profesional docente, la jerarquía implícita en los centros educativos visibilizadas en la figura del director-gestor al servicio de la administración, la posibilidad de “remover de su puesto de trabajo” a los funcionarios docentes, así como la recuperación de las pruebas de diagnóstico en primaria y secundaria o la confirmación de la participación de los sectores privados en el espacio educativo, con todos los interrogantes que esto plantea a la hora de diseñar el currículo, la libertad de cátedra o el sentido de la educación, no ya como elemento de transformación social, sino como eslabón necesario para la cadena de producción del modelo neoliberal.

    Por Susana Pedraza Picón

  • Susana Pedraza se incorpora a Tinto Noticias

    Susana Pedraza se incorpora a Tinto Noticias

    La experta en educación y activista defensora de la escuela pública, que fue portavoz de Marea Verde Andaluza, se une a la nómina de columnistas de opinión del periódico

    Tinto Noticias continúa sumando colaboradores de prestigio. Tras las recientes incorporaciones del prestigioso catedrático de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla Francisco Sierra y del reconocido ingeniero de minas Héctor Arsenio Vélez Rosales, este periódico da ahora la bienvenida a la experta en educación y conocida activista andaluza en defensa de la escuela pública Susana Pedraza, que también se incorpora a este medio de comunicación como columnista de opinión.

    Profesora de enseñanza secundaria y licenciada en Filología Hispánica y en Teoría de la Literatura y Literaturas comparadas por la Universidad de Granada (UGR), Pedraza fue portavoz de Marea Verde Andaluza durante el curso 2016/2017 y es miembro del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP), al tiempo que ha impartido conferencias sobre educación y literatura en prestigiosos congresos internacionales de varios países del mundo, concretamente en Frankfurt y Londres.

    Pero además de experta en educación y activista en defensa de la escuela pública, esta onubense es también una declarada y comprometida sindicalista. De hecho, Pedraza fue la responsable provincial de Formación del sindicato Ustea en Granada, periodo en el que organizó dos jornadas sobre ‘Educación y lucha de clases. Escuela pública y transformación social’ y sobre ‘Escuela Moderna: ayer y hoy’, eventos que sirvieron para conectar a muchos expertos que trabajan en diferentes líneas pedagógicas.

    Susana Pedraza, que actualmente es profesora de enseñanza secundaria en el IES Pablo Neruda de Huelva, en el que es jefa del Departamento de Lengua Castellana y Literatura, desarrolló estancias de investigación en el Instituto Iberoamericano de Berlín en los veranos de 2012 y 2013 y fue ponente para la formación de futuros docentes en la Universidad de Granada. Además, cuenta con el Diploma de Estudios Avanzados por la propia UGR en la especialidad de ‘Estudios superiores de Literatura’ y con el Master en Promoción de la Lectura de la Universidad de Alcalá de Henares.